sábado, 12 de septiembre de 2015

Sánchez-Prado: el recuerdo de un "santo republicano"


Rafael Peña - Ceuta, 10 sep (EFE).- 
Fue un médico y un político comunista español que fue asesinado por fusilamiento. Sin embargo hoy, 79 años después, Ceuta todavía recuerda y venera a un "santo republicano" que se ganó un hueco en la historia de la ciudad: Antonio López Sánchez-Prado.

Este sevillano, nacido en Herrera el 4 de mayo de 1888, se ganó el cariño de los ciudadanos gracias a su constante ayuda, lo cual ha quedado en la memoria colectiva de una ciudad que tiene muy presente al alcalde fusilado el 5 de septiembre de 1936 a manos de los sublevados fascistas poco después de comenzada la Guerra Civil.

Sánchez-Prado murió en la playa del Tarajal, la misma donde hace más de un año se convirtió en el foco de la atención internacional por el fallecimiento en sus inmediaciones de 15 inmigrantes subsaharianos que intentaban entrar en grupo en la ciudad.

El doctor, cuya figura se ha convertido en objeto de veneración para la mayoría de los ceutíes, ha pasado al imaginario colectivo como un hombre que siempre ha estado al lado de los más humildes, según ha dicho a Efe su biógrafo, el investigador ceutí Francisco Sánchez Montoya.

"Sánchez-Prado tuvo una dimensión política innegable, pero la que llegó al pueblo fue la que encarnó su rostro humano, la que estaba cerca de la gente, que todavía hoy tiene en la cama de un centro hospitalario una fotografía suya junto a las estampas de San Pancracio", ha argumentado el investigador y escritor del alcalde represaliado.

El doctor Sánchez-Prado había desembarcado por primera vez en Ceuta en marzo de 1923. "Su trabajo como médico de la beneficencia le acercó a las capas sociales más humildes".

El historiador ha recordado que durante la República, Sánchez-Prado ocuparía, durante un par de años y hasta noviembre de 1933, un escaño en el Congreso de los Diputados, siendo alcalde de Ceuta del 22 de abril al 4 de junio de 1931 y del 20 de febrero al 18 de julio de 1936.

"Sánchez Prado: Médico, diputado y alcalde de Ceuta durante la Segunda República" es el título del libro que el historiador ha dejado como legado para recordar a una buena persona a la que define un detalle: "en su tumba nunca faltan flores", ha afirmado Francisco Sánchez.

"Trágica fue su muerte pero su figura ha estado siempre presente en los acontecimientos de los ceutíes. La gente humilde de Ceuta le profesaba un cariño excepcional y tiene una razón de ser: cuando ejercía de médico era un hombre entregado a los más necesitados", ha dicho.

La gente mayor cuenta que cuando llegaban a su casa, "además de no cobrarles la visita, les compraba la medicina o les dejaba dinero debajo de las almohadas y eso se recuerda", ha puntualizado.

El 1 de septiembre de 2006 el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), inauguró una estatua en bronce de Antonio López Sánchez-Prado en la avenida que lleva su nombre, frente al edificio del Ayuntamiento que el presidió, hoy Palacio de la Asamblea de Ceuta.

Se trata de una escultura de tamaño real, obra de los hermanos Pedrajas, aunque se trata de "poco reconocimiento", según el historiador.

En su opinión, Ceuta tiene una deuda con el alcalde, "que bien se podría solucionar con un sencillo acto institucional cuando se conmemora su fusilamiento ante su escultura, para que el pueblo ceutí rinda un homenaje simple a esta persona tan querida. Es necesario porque detrás de él están los 267 compañeros que fueron fusilados en Ceuta por luchar por la libertad".

Hoy, el recuerdo de lo que muchos consideran un "santo republicano" sigue estando muy presente pese a que la historia ya contempla 79 años desde su fallecimiento. Las muestras de cariño así lo permiten y su mausoleo en el cementerio católico de Santa Catalina es una buena evidencia de ello.

No hay comentarios: