Proverbio saharaui:

" Háblale a quien comprenda tus palabras "" Kalam men yafham leklam "(Proverbio saharaui)

domingo, 31 de mayo de 2015

La vergonzosa miseria humana que homenajea la sangre y el crimen

Responsables de este acto de homenaje a un criminal fascista que vulnera la Ley de Memoria Histórica 
y de un presunto delito de apología del terrorismo

Francisco González Tejera - Viajando entre la tormenta - 30 de mayo de 2015
El criminal fascista, Eufemiano Fuentes Díaz, estaba presente en la “Brigada del amanecer” que asesinó a mi tío, el bebé de cuatro meses, Braulio González García, cuando el 23 de diciembre de 1936 en un registro, un miembro de Falange vecino de Tamaraceite (Gran Canaria) lo sacó de su cuna arrojándolo contra la pared de la humilde habitación, destrozándole la cabeza en presencia de su madre Lola García y sus tres hermanitos, Lorenzo, Paco y Diego
 
Este brutal asesinato sigue impune, jamás se ha podido olvidar en mi familia, mi abuela se quedó ciega de llorar, mi padre aún hoy en día con 90 años sigue recordando con miedo y tristeza estos terribles sucesos.

Ahora en este mayo de 2015 el alcalde en funciones del PP de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Cardona, junto al presidente del Cabildo, el ex miembro de mismo partido, José Miguel Bravo de Laguna, homenajean a su admirado genocida, colocando un panel permanente sobre la figura de este criminal de lesa humanidad en el nuevo parque del Estadio Insular.

En dicho panel lo definen como una especie de prócer que ha contribuido al progreso y el bienestar del pueblo canario.

Este monstruo fascista asesinó a cientos de republicanos y antifascistas isleños, participó en todo tipo de torturas, violaciones y robo de propiedades.

Como familiar de víctimas del franquismo no puedo más que mostrar mi absoluta indignación, mi total desolación por ver como en una supuesta democracia se sigue potenciando y admirando el holocausto fascista, condenándonos a que la historia se pueda repetir.

Su odio de clase delata a estos supuestos representantes públicos.

¡Vergüenza!
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