viernes, 30 de diciembre de 2011

La voz dormida de la ceutí Antonia Pérez

Sarchal
Por Francisco Sánchez Montoya

La verdad de Ceuta - 30 de Diciembre de 2011
Durante el trabajo de investigación y elaboración de mi libro sobre la Guerra Civil en Ceuta, que publiqué hace ya unos años, siempre me he sentido un tanto frustrado al no sacar a la luz las historias de cientos de mujeres ceutíes que sufrieron represión en la cárcel de Mujeres del Sarchal.

Y dentro de la poca documentación que existe siempre me llamó poderosamente la atención una mujer, su nombre Antonia Pérez Padín. Tenía seis hijos y regentaba una modesta casa de comida, en la zona de la Puntilla, su lucha a favor de los humildes le hizo ingresar en el Socorro Rojo de Ceuta, desde donde colabora en campañas de los más necesitados. El marido de Antonia Pérez, continuando con el compromiso social, ingresó en el Partido Comunista, fue concejal tras las elecciones del 12 de abril de 1931. Después de la sublevación ella fue encarcelada el 14 de agosto de 1936, en la prisión de mujeres y su marido Antonio Berrocal, fusilado.

Hace unos meses, después de muchas investigaciones pude contactar con su nieta Gloria Berrocal, quien ha escrito varios libros sobre las vivencias de su abuela... "La primera imagen que me viene de mi abuela Antonia es la de una mujer vestida siempre de negro, con las piernas hinchadas por las varices y con una propensión al suspiro profundo, casi expelido desde el bajo vientre, cuando oía las noticias del llamado "parte" de RNE. Más tarde, con la aparición de la televisión, pasó del suspiro a la palabra y al gesto. Cuando oía que no había presos políticos en España solía lanzar un zapato al televisor soltando sapos y culebras. Nunca nos habló de la guerra... ella hablaba de los "hoteles" donde había estado: Puerto de Santamaría, Ventas, Dueso, etc... A mi no me encajaba la imagen que daba de persona viajera y aprovechando una estancia suya en Rabat a donde acudió a cuidarme – tenía yo entonces diecisiete años y ya trabajaba en la Embajada de España en dicha ciudad- la sometí a un tercer grado. El pacto fue el siguiente: yo me comería todo lo que cocinara y, mientras yo saboreaba sus excelentes guisos, ella me contaría lo de los "viajes" y "hoteles".

Gloria Berrocal emocionada nos continúa narrando... "Debió considerar que ya era suficientemente mayor porque durante casi un mes y a las horas de las comidas, mi abuela no paró de contarme atrocidades. Yo engordé casi diez kilos durante ese mes, kilos que perdí cuando ella se marchó, pero lo que no perdí jamás fue su memoria. De hecho puedo decir que mi abuela Antonia ha sido el referente más importante que he tenido en mi vida. De las atrocidades solo voy a mencionar el apuñalamiento de una compañera suya en la cárcel de El Sarchal mientras iba hacia el paredón de fusilamiento. Al parecer, un falangista que quería los favores sexuales de la víctima y que fue rechazado una y otra vez, se vengó apuñalando al objeto de su deseo mientras la conducía al paredón. La pobre mujer le gritaba a mi abuela "Antonia, Antonia, que me mata, que me apuñala" y mi abuela nunca pudo olvidar aquellos gritos. Aún años después, mientras me lo contaba llorando y maldiciendo, seguía oyéndolos".

"Tuvo seis hijos de su marido, Antonio Berrocal Gómez, de los cuales solo le vivieron cinco. Cuando les detienen en 1936, sus hijos tienen unas edades que oscilan entre los diez – la hija mayor- y dos el pequeñín. Esos niños pasan al cuidado de familiares y dos de ellos van – según mi madre- al asilo, aunque supongo que sería el innombrable "Auxilio Social". No pudo cuidar de sus hijos y eso fue lo que más la destrozó durante los más de siete años que pasó en las cárceles franquistas con dos penas de muerte: una por pertenecer al Socorro Rojo Internacional y la otra por su pertenencia al Partido Comunista. Mi abuelo no se libró de la pena de muerte. Fue fusilado junto con 32 personas la madrugada del 21 de enero de 1937 y en su propia finca, en la Posición A", mujer de carácter fuerte y recio -heredado de su madre Jacinta- y con las ideas muy claras sobre las injusticias sociales, ideas que supongo le fue aclarando su padre maestro anarquista.

Para concluir este testimonio de Gloria Berrocal, sobre su abuela Antonia añade... "Ella mostró a lo largo de toda su vida una fe ciega en el ser humano. Su solidaridad con los huelguistas portuarios en Ceuta, solidaridad que podían llevar a cabo gracias a que tenían un colmado y una casa de comidas, su asistencia como comadrona a las mujeres que la necesitaban, su sentido de la justicia que nunca se enturbió ni siquiera en sus últimos años en que seguía comentando la situación política no solo nacional sino también la internacional, hacían de mi abuela un ser excepcional. Sin embargo, creo que no fue la única y que perteneció a una estirpe de mujeres que supieron ser libres, independientes y luchadoras en aquellos difíciles años del siglo pasado. Cuando hoy se dice que una mujer es una "superwoman" porque trabaja y además crea una familia, yo me sonrío pensando en la generación que le tocó lidiar con las atrocidades de la guerra civil y pienso en mi abuela que atendía el colmado y la casa de comidas, le ponía una inyección diaria a mi abuelo que padecía del corazón, paría un hijo tras otro, atendía en el parto a otras mujeres y además sacaba tiempo para sus reuniones del Socorro Rojo y del Partido, y asumo la altura del listón que dejaron todas ellas y no dejo de lamentar el poco reconocimiento que han tenido esas mujeres gracias al aplastante silencio mantenido tanto en la dictadura como en la democracia".

martes, 27 de diciembre de 2011

Antonia Castillo Gómez



Autor/:  Francisco Sánchez Montoya 

La infancia

Nació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos. Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.

Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales. El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez". Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".

Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta. Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".

En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fue elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fue sustituido por el abogado Salvador Fossati.

Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.

A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla. A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla.

A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.

Expulsada como tocóloga municipal, en 1939

La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente. La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.

Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.

El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange. El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " fue vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional. Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… "

Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: " Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiente de esa Corporación".

Camino del exilio mejicano

Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir. Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.

Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda.

Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en proyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.

Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal. Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece y su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Presentación en Algeciras del libro y documental sobre Sánchez Prado alcalde de Ceuta

El Presidente de la Casa Regional de Ceuta en Algeciras, les invita a la presentación del libro: " SANCHEZ PRADO" Medico, Diputado y Alcalde de Ceuta durante la II Republica Española.-

De D. Francisco Sánchez Montoya, que tendrá lugar el próximo viernes, 2 de Diciembre, en la sede de la Casa Regional de Ceuta en Algeciras cita en la C/ José Luis Cano Portal 1 Bajo, a las 20,30 horas.
 
Intenvendrá el autor Francisco Sánchez Montoya y Juan Antonio Palacios Escobar, escritor, exalcalde de Algeciras, ceutí y presidente de la Casa de Ceuta.

Proyección del documental de 55 minutos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Presentación del documental "Virgilio Leret. El Caballero del Azul"


Despage
El 14 de Noviembre, lunes, a las 20h, os esperamos en el videoforum de la Asociación de vecinos del barrio de Prosperidad, con el documental "Virgilio Leret. El Caballero del Azul". El filme, dirigido por el periodista navarro Mikel Donazar, recuerda la vida del militar e ingeniero pamplonés Virgilio Leret, uno de los precursores del motor de avión a reacción que fue fusilado en 1936 en Melilla por oponerse al golpe franquista.

Asociación Valle Inclán,
calle Luis Cabrera 51, semisótano, Madrid
metro Prosperidad, Autobuses 1, 9 y 72

viernes, 28 de octubre de 2011

Seminario regional Maghreb-Europa: La preservación de la memoria histórica


En el Museo de Historia de Cataluña, 5 de noviembre 2011, Barcelona

Programa
(Traducción Estación Orán-Wahrān وهران )

I sesión: 10.00h – 13.30h  

Preside la sesión Manel Perona

-10.15h–10.30h: Las desapariciones forzadas en el Mediterráneo

Nassera Dutour

-10.30h–10.45h: Leyes de Amnistía y de Memoria: Chile-España, una experiencia comparada

Gustau Gómez Peña, abogado de la ARMHC

-10.45h–11.00h: El procedimiento judicial contra el juez Garzón

Carlos Jiménez Villarejo, jurista

-11.00h–11.15h: La situación de las fosas comunes en Catalunya y en España

Ermengol Gassiot Ballbè, profesor de arqueologia de la Universitat Autònoma de Barcelona

-11.15h–11.30h: Los compromisos de España ante sus obligaciones internacionales sobre las desapariciones forzadas

Alícia Moreno Pérez, Amnistía Internacional

-11.30h-11.45h: Pausa

-11.45h–13.30h: Turno abierto de palabras

II sesión: 15:00-16:15

Preside la sesión, Rachid El Manouzi

-15:00-15:15: La importancia de los archivos para la búsqueda de la Verdad y la Justicia

Fina Solà, miembro del Consejo Consultivo Internacional para la recuperación de los archivos históricos de la policía Nacional de Guatemala y  en representación de Archiveros sin fronteras.

-15:15-15:30: Comisión de Justicia y Reconciliación y el apoyo a la memoria

Aziz Bennani, Abogado

-15:30-15:45: Memoria oculta, memoria revisada, los enfoques y los viajes de un historiador:  El caso de los ejecutados de 1962 en Túnez

Khaled Abid, Historiador

-15:45-16:15: Turno abierto de palabras

III sesión: 16:15-19:00

Mesa Redonda: La lucha por la Verdad y la Justicia: ¿Qué futuro nos espera?

Moderador: Cherifa Kheddar

-18h00-19h00: Turno abierto de palabras

lunes, 24 de octubre de 2011

El primo al que Franco ejecutó


El General y su primo Ricardo de la Puente Bahamonde, comandante republicano convencido, crecieron como hermanos hasta que la ideología les separó. «Un día voy a tener que fusilarte», le llegó a decir Francisco a Ricardo. Y lo hizo. En 1936, fue el último militar fiel a la República del norte de Africa

FRANCISCO SANCHEZ MONTOYA / Crónica suplemento de EL MUNDO / número 457
Franco tenía al enemigo en casa y no debió de sorprenderle saberlo. En la tarde del 17 y la madrugada del 18 de julio de 1936, cuando el ruido de sables ya había sido reemplazado abiertamente por el estruendo de los fusiles en el norte de Africa, muy pocos oficiales de la región se mantuvieron leales a la República.

El último en caer, jefe de las fuerzas aéreas del norte de Africa y comandante al frente del aeródromo de Tetuán Sania Ramel, en el protectorado de Marruecos, se llamaba Ricardo de la Puente Bahamonde y era primo carnal de Francisco Franco Bahamonde. El general había llegado a apreciarle, pero fue implacable al ordenar su fusilamiento.

En realidad, fue como la confirmación de un viejo augurio. En su libro Historia de una disidencia, la sobrina del general Pilar Jaraiz Franco escribió sobre ellos: «Eran más hermanos que primos, pero de adultos se habían agudizado sus diferencias ideológicas.Franco lo había sustituido de su puesto durante la revolución de Asturias en octubre de 1934. Y en una de sus muchas discusiones, había exclamado Franco: "Un día voy a tener que fusilarte"».

Ricardo, que también había nacido en Ferrol, era tres años más joven que su primo Francisco. Como él, consiguió los más importantes logros de su carrera militar en el norte de Africa. En 1922 fue destinado como capitán a Larache y resultó herido en una de sus incursiones. Dos años más tarde recibió una medalla de «sufrimiento por la patria». Incluso se le concedió, años después, otra condecoración, la Cruz de María Cristina por motivos de guerra, debido a su estancia en Africa.

Pero no fueron las suyas vidas precisamente paralelas. Más bien, al contrario. Tras la revuelta de Asturias de octubre de 1934, reprimida por el propio Franco, De la Puente Bahamonde fue suspendido del Ejército por apoyarla.

UNICO CUARTEL LEAL
Sólo después de que, tras el triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, Manuel Azaña legislara un indulto general, De la Puente Bahamonde fue rehabilitado. Le enviaron entonces, en abril de ese mismo año, a Marruecos como jefe de las Fuerzas Aéreas, con base en el aeródromo de Sania Ramel, a pocos kilómetros de Ceuta. Apenas faltaban tres meses para el inicio de la Guerra Civil y aquél iba a ser su último destino.

Al caer la tarde del 17 de julio de 1936, el comandante Bahamonde, ya había tenido noticias de la sublevación en Melilla y de la toma de la base de hidroaviones de Atalayón. Su compañero el capitán aviador Virgilio Leret había sido detenido allí y pocas horas después habría de ser ejecutado. Asimismo, la máxima autoridad militar, el general Gómez Morato, también estaba detenido.

En realidad sólo había un centro, además del aeródromo que él defendía, que aún no había caído en manos de los sublevados, la Alta Comisaría del protectorado, con la máxima autoridad civil, Arturo Alvarez-Buylla, al frente.

El comandante Bahamonde no tenía dudas de que durante la madrugada del 18 de julio sería atacado el aeródromo. En pocas horas su primo, el general Franco, debía aterrizar allí a bordo del Dragón Rapide, procedente de Canarias, para tomar el mando de los sublevados en el norte de Africa. De modo que detuvo a varios oficiales que estaban implicados en el golpe y, con los subordinados leales, unos 25 en total, comenzó a preparar su defensa.

Instaló cuatro ametralladoras sobre una torreta e iluminó la carretera por la cual podían venir las tropas atacantes con las luces de todos los vehículos de que disponía. Para dificultar más la llegada de las fuerzas del acuartelamiento legionario de Dar Riffien, mandadas por el brazo derecho del general Mola, el teniente coronel Juan Yagüe, Bahamonde ordenó a unos de sus capitanes salir con varias camionetas hacia Ceuta y volcarlas en un puente cercano.

Ya era noche cerrada cuando en Sania Ramel se recibió una esperanzadora llamada desde la Alta Comisaría. Alvarez-Buylla había logrado hablar con el presidente del Gobierno y ministro de la Guerra, Casares Quiroga. Madrid iba a enviar aviones de refuerzo y había que resistir a toda costa. Alrededor de las 23.30 horas el comandante Bahamonde dio orden de marcar el campo de aterrizaje con hogueras encendidas con trapos y cubos de gasolina y señaló a un grupo de soldados para que quedaran en la pista al cuidado de ellas.

El teléfono volvió a sonar a las dos de la madrugada, ya del 18 de julio. Esta vez era el jefe de la sublevación en Tetuán, el teniente coronel Sáenz de Buruaga, el que estaba al otro lado del hilo. Si Bahamonde no deponía su actitud, una columna de artillería y tropas de regulares cercarían el aeródromo.

Los aviones de Madrid seguían sin llegar, pero Bahamonde se mantuvo firme. Tal y como quedó reflejado en el consejo de guerra, el comandante no dudó en contestar: «¡Tendrán que pasar por encima de los que defendemos al gobierno legal en este momento! ¿En qué concepto me ordena usted que me rinda? ¿Quién es usted para darme tales ordenes?». Dos horas y media después Sania Ramel estaba rodeado y el asedio apenas tardó unos minutos en durar.

Las fuerzas atacantes tuvieron mucha precaución en no dañar la pista de aterrizaje, que sería utilizada en pocas horas por el avión que traía al general Franco. Pero incluso así lo tuvieron fácil. En menos de media hora empezaron a registrarse los primeros heridos entre los hombres de Bahamonde. El comandante no tardó en comprender que los aviones prometidos por Casares Quiroga no iban a llegar nunca, que resistir sólo serviría para contribuir al derramamiento de sangre y que su primo había ganado esta partida.Antes de entregarse, no obstante, ordenó a sus hombres que realizaran averías en varios aviones Breguet XIX, rompiendo sus depósitos de gasolina, radiadores y las ruedas del tren de aterrizaje para que no pudieran ser utilizados por los aviadores sublevados.A las 05.15 horas de la madrugada del 18 de julio, enarboló un pañuelo blanco y entregó su pistola al comandante de regulares Serrano Montaner. Él y todos sus hombres fueron detenidos y trasladados a la fortaleza del monte Hacho de Ceuta.

Unas horas más tarde, en la mañana del 19 de julio aterrizaba en el aeródromo el Dragón Rapide. Franco fue rápidamente informado de la actitud de su primo el comandante Bahamonde y su situación en calidad de detenido por oponerse a la sublevación.

El proceso sumarísimo contra el comandante Bahamonde, sin embargo, había comenzado a tramitarse el mismo 18 de julio. Se deseaba cuanto antes tener una sentencia, y así fue como el 2 de agosto se celebró el consejo de guerra. A las pocas horas de escuchar las acusaciones, y ante una defensa inexistente, fue condenado a muerte por traición.

EJECUCION O INDULTO
El 3 de agosto se envió a Franco el fallo para que, como máxima autoridad, aportara su enterado y firmara la ejecución o el indulto.El general debió de pensar que cualquier condena que no fuera la ejecución sería considerada un signo de debilidad, pero firmar la sentencia de un familiar tan cercano podría ser inquietante.Y no lo hizo. Decidió ceder su firma al segundo jefe, Luis Orgaz, quien la rubricó.

El comandante De la Puente Bahamonde fue fusilado el 4 de agosto de 1936, en los muros exteriores de la fortaleza del monte Hacho.Eran las cinco de la tarde. Tras años de haber investigado y consultado cientos de procedimientos, no me consta que durante la represión en Ceuta tuviera lugar alguna ejecución por la tarde.Estaba claro que querían dar por finalizado este consejo de guerra cuanto antes.

Francisco Sánchez Montoya es autor de Ceuta y el norte de Africa (1931-1944). República, guerra civil y represión (editorial Natívola)

¿BAHAMONDE O BAAMONDE?
El comandante Ricardo de la Puente Bahamonde nació en 1895, tres años después que su primo, Francisco Franco, en Ferrol. - Realizó sus mayores hazañas bélicas en la guerra africana, en la que obtuvo dos medallas. - Apoyó la revolución de Asturias en 1934. - El 18-J de 1936 intentó que el «Dragón Rapide» no aterrizara en Tetuán y fue fusilado tras fulminante consejo de guerra. - En el bando en que declaró el estado de guerra en Marruecos, Franco omitió la «h» intercalada de su segundo apellido, según algunos historiadores, para distinguirse de su primo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Antonio L. Sánchez Prado en el 75º aniversario de su muerte


Proyección de un documental y libro biográfico 
Autor: Francisco Sanchez Montoya
Día: 28 de noviembre de 2011
Hora: 20,30
Lugar: Salón de Actos del Palacio Municipal. Ceuta

Una completa biografía de Antonio L. Sánchez Prado, Médico, Diputado y Alcalde de Ceuta durante la II República española. El libro se compone de 300 páginas, y más de un centenar de imágenes. Junto al libro, en la contraportada, se incluye el DVD, de 60 minutos, donde de una forma amena se rinde un homenaje al último alcalde republicano de Ceuta. Un documento imprescindible para conocer mejor una época y un momento. La memoria histórica de aquellos hombres que vivieron una época llena de luchas y vivencias.

domingo, 9 de octubre de 2011

Paul Preston, Vicente Moga y el ‘Holocausto español’

Vicente Moga en una ponencia

Colaborador del libro Vicente Moga Romero, archivero de Melilla y documentalista

06 de Octubre de 2011 11:20 , Vélez Berenguer
El Faro digital.es
De la mano de dos grandes amigos -y algo más-, procedente de la última Feria del Libro de Madrid y debidamente dedicado, el libro de Paul Preston, 'El Holocausto Español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después'. Presto se acuerda más, a lo largo de toda su vida, de España que de su Liverpool natal (1.946). Poca presentación es necesaria pero recordemos que es catedrático, Príncipe de Asturias de Historia Contemporánea Española y director del Centro Cañada Blanch para el Estudio de la España Contemporánea de la London School of Economics.

En los prolegómenos de su gran obra -859 páginas al lomo- Preston se fija bien en las primeras muertes de la contienda nacional, no sin antes realizar una detallada justificación de su génesis y leemos textualmente: “Entre los primeros en morir figuraba uno de los oficiales más brillantes de las Fuerzas Armadas españolas, el capitán Virgilio Leret Ruiz, destacado ingeniero aeronáutico y piloto, de 34 años, comandante de la Base de Hidroaviones de Atalayón, en Melilla, detenidos y ejecutado tras un juicio sumario por haberse enfrentado a los rebeldes”.

Y sigue Preston: “Su mujer, Carlota O´Neill, feminista de izquierdas, era dramaturga y editora del periódico ‘Nosotras’. La detuvieron y separaron de sus hijas, Carlota y Mariela…Tras 18 meses en prisión, Carlota O´Neill fue jusgada por un tribunal militar, acusada de hablar ruso, de ser subversiva y responsable de los actos de su marido el 17 de julio de 1.936. Pese a todo la condenaron ‘sólo’ a seis años”.No recordamos ninguna visita de Paul Preston pero nos llama la atención del rigor de su relato y tenemos una sana curiosidad: Comprobar la lista de agradecimientos a colaboradores.

Vicente Moga Romero, el archivero de Melilla, el documentalista por excelencia, el señor del Hospital del Rey aparece en el libro de Preston como colaborador de su obra, una colaboración muy bien aprovechada por el autor británico-hispano para documentar una de las primeras muertes de la sublevación militar con un rigor estimable que sólo podía proceder de Moga y, además, sirve de preludio para lo que viene después, el relato de guerras y holocaustos, sí porque aquí también hubo –como se viene comprobando recientemente- holocaustos y fosas comunes, no sólo en los dominios nazis.

El aporte documental histórico que Moga ha brindado a Preston es más que significativo en la obra de un gran especialista y ‘best seller’ todos cuyos trabajos se han caracterizado por el relato escrupuloso y comprobado. Los nombres de Melilla, Leret, Atalayón, Carlota, Carlota y Mariela son un lujo para una ciudad en la quinta edición del ‘Holocausto Español’ de Paul Preston. No dudamos en afirmar que Moga, como es su obligación y, mucho más, su devoción ha puesto un granazo de arena en el conocimiento de la historia contemporánea de la ciudad.

El templo masónico en Ceuta

07 de Octubre de 2011  Francisco Sánchez Montoya .
El templo masónico de la calle teniente Pacheco se comenzó a instituir a comienzos de 1933. Las tres logias existentes en la ciudad, en esos momentos, Hércules, Hijos de Hércules y Constancia, se reúnen para estudiar la posibilidad de tener un templo común. Se designa a un representante de cada taller para comenzar las negociaciones; por Hércules, Ángel Ochoa, por Hijos de Hércules Bartolomé Alcántara, y por Constancia el tipógrafo de la imprenta Alcalá, y dirigente socialista Juan Herrera.

El importe total del local asciende a 12.000 pesetas, las tres realizan un acuerdo económico, decidiendo que se pague según el numero de miembros de cada logia, Hércules abona el 50%, y las otras dos Hijos de Hércules y Constancia, el otro 25 %. El templo se instala en la planta baja de un edificio de la calle Teniente Pacheco, 14.

Constaba de una sala llamada de pasos perdidos o vestíbulo, a la izquierda, antes de entrar en el templo, la cámara de reflexión, en ella el futuro miembro debe prepararse para la celebración del rito de su iniciación, ésta contiene una serie de objetos simbólicos entre los que se destaca una calavera, que recuerda al neófito lo efímero de la vida terrenal, un reloj de arena, que le recuerda la fugacidad del tiempo; así como pluma, tintero y una hoja de papel en la que el futuro masón debe expresar conceptos éticos y filosóficos personales. Una vez dentro del templo, sobre un estrado, se encuentran las dignidades básicas del Taller, esto es, los Oficiales que dirigían las tenidas o reuniones. En el centro el venerable maestro, presidente de la Logia y a los lados el secretario y el Orador. Encima del venerable Maestro se encuentra un dosel en el que figuran las iniciales del lema: A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo A.L.G.D.G.E.D.U.

En 1930 se desmorona el régimen de Primo de Rivera, y a los pocos meses se proclama la II República. Mucho se ha escrito sobre el poder de la masonería y su influencia en estos acontecimientos pero nada se ha podido atestiguar. En esos momentos la masonería se componía fundamentalmente de la Gran Logia Española, de la que pronto se separaron algunos miembros, constituyendo la Gran Logia Unida y, sobre todo, el Gran Oriente Español. Tras la proclamación de la República y la constitución del nuevo Ayuntamiento de los 35 concejales que componían la corporación, once eran masones, algo mas del 30%, igual pasaba con los cargos sindicales y políticos, cabria destacar al primer Alcalde y posterior diputado, el médico Sánchez-Prado, éste ingresó en la masonería local en Agosto de 1.930, con el símbolo Grecia. También los alcaldes Valverde Soriano, miembro destacado del socialismo Ceutí y José Víctori Goñalons. El diputado por Ceuta desde febrero de 1936, Manuel Martínez Pedroso o el Presidente del Partido Socialista y de la Casa del Pueblo, Sebastián Ordóñez, entre otros muchos.

Cuando el 24 de julio de 1936, el Venerable Maestro masón A'onso Estevill, cerraba las puertas del Templo Masónico de Ceuta en la calle Teniente Pacheco, huyendo del golpe de estado camino de Gibraltar, se abatieron las columnas de toda una tradición masónica en la ciudad.

Represión contra los masones ceutíes

Desde un primer momento se le achaca a la masonería una conspiración Judeo-masónica-comunista, culpable de todos los males que pudieran sobrevenir al nuevo régimen. El venerable maestro masón A'onso Estevill, de la Logia Hércules, pudo huir a Gibraltar y desde allí escribió un informe, al cual he podido tener acceso, explicando los acontecimientos de los primeros días del golpe en Ceuta:

"El 25 de Julio de 1936 fue asaltado el templo de las logias masónicas de Ceuta, en la calle Teniente Pacheco nº 14, por parte de patrullas de Falange, pero con anterioridad, el día 19, el que suscribe, por residir en los altos del Templo, fui avisado por una vecina que la Guardia Civil estaba derrumbando la puerta con los fusiles, inmediatamente bajé y efectivamente había allí un Teniente de la Guardia Civil y dos números, quienes al verme bajar me apuntaron con sus armas y me ingresaron groseramente, comandándome a que abriera la puerta, lo que así hice y una vez dentro comenzaron a registrarlo todo muy bien, pero convencidos ellos de que no había nada el Teniente me dijo que me daba su palabra de honor de que él no buscaba otra cosa que lo delictivo y lo que no lo fuese no saldría de su boca. Continuaron registrando la secretaria y estuvimos entretanto hablando hasta que se marcharon clausurando la Logia y despidiéndose el Teniente muy amistosamente incluso estrechando mi mano. Es decir, que los militares, aún no teniendo derecho a clausurar la Logia pues son facciosos, no se les veía una intención malévola contra nosotros pues estuvieron en Ceuta después hasta el día 24 de julio 1936 y mi domicilio no fue registrado ni fui molestado más. Gracias a la llegada de un buque inglés, llamado Bulldog se cortó, pues al día siguiente de salir de Ceuta llegaron los fascistas y falangistas e hicieron el destrozo en el Templo llevándose los enseres que pasearon por Ceuta en procesión y luego los quemaron y tiraron al mar, desde los jardines de San Sebastián".

El 17 de agosto de 1936, una vez requisados por el servicio de vigilancia los libros y fichas de los miembros de las logias, la Jefatura de Falange envió a los distintos periódicos de la ciudad, durante varios días, unas relaciones de ceutíes que habían pertenecido a la masonería. Junto a las listas, se publica un duro e insultante encabezamiento: "Los vais a conocer a todos y querréis escupirles a la cara con desprecio, pero no son dignos de desprecio, ni de odio, ya que, solo se puede odiar lo que se teme".