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domingo, 27 de noviembre de 2016

Búsqueda de la lista de pasajeros del Ronwyn


Eliane Ortega Bernabeu


-Pido ayuda sobre la búsqueda de esta lista de pasajeros del BARCO RONWYN que zarpó de Alicante , el 12 de marzo 1939 hacia Oran.

Este documento acredita que la lista existe, que no encuentro. 

También si hay descendientes de pasajeros de este buque del exilio pueden escribir a mi email es :

domingo, 13 de diciembre de 2015

Busqueda de información sobre el barco del exilio Ronwyn


Petición de Eliane Ortega Bernabeu
 
Estimados/as lectores, amigos, colaboradores,
Estoy confeccionando la lista del Barco del exilio republicano: RONWYN , que salió de Alicante el 12 de marzo 1939 hacia Oran-Argelia.

Se ruega a toda persona que tenga conocimientos, informaciones sobre este barco, me escriba a mi email : ortega_bernabeu_eliane@hotmail

También se ruega que compartan este petición en vuestros Blog, páginas, asociaciones para que el mensaje se difunda.

Gracias.

domingo, 26 de julio de 2015

Blog sobre el barco del exilio "África Trader"


David Coronado realiza desde Valencia un Blog dedicado a uno de los barcos del exilio a Orán, El African Trader.
El African Trader llevó a 1.250 personas de Alicante a Orán el 18 de marzo de 1939.
Podéis seguir toda la información a través de su enlace.

viernes, 22 de mayo de 2015

José Luis Morro y el exilio republicano en el norte de África

 
Francisco Sánchez Montoya en HISTORIA DE CEUTA Y EL PROTECTORADO ESPAÑOL 22/5/15
Un buen número de españoles tras la guerra civil emprendieron el exilio mexicano y otros hacia Oran y con posterioridad a la ciudad internacional de Tánger, Casablanca o Rabat. Como el caso del profesor ceutí Luis Abad.
 
El historiador segorbino, José Luis Morro Casas, presentó su último libro sobre los campos de concentración franceses en el norte de África, titulado: “Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”. Libro imprescindible para conocer la intrahistoria de lo acontecido en este todavía poco conocido exilio republicano.

 Cabe recordar que la primera publicación de Jose Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado.

El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos.

“Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

No obstante, Jose Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés “Stanbrook”, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados. El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson.

Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España.

 El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

El historiador José Luis Moro y Ceuta
En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español.

Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

De la fosa común a un nicho
El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta. En torno al exilio español en el Magreb

 existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

De Orán a la fosa común de Ceuta
Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

 Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

 Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.

 En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

 Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”. Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

lunes, 19 de enero de 2015

Dénia salva de la desmemoria la odisea del Stanbrook y otros dramas de la derrota republicana


Una muestra con artistas de primer rango evoca en la Casa de Cultura el terrible final de la Guerra Civil, la epopeya del buque que rescató a miles de refugiados republicanos del puerto de Alicante, y los bombardeos y la represión del bando vencedor
 
Primavera de 1939. El frente republicano se derrumba. Miles de personas huyen hacia el puerto de Alicante: se ha corrido el rumor de que habrá barcos para escapar de la represión franquista. Al final, el rumor sólo es cierto a medias: de esa dársena sí partirá el Stanbrook, con más de 2.600 refugiados a bordo. Pero al menos otros 12.000 quedan atrapados a merced de los vencedores, que hacen prisioneros. Son enviados al Teatro Principal, a la Plaza de Toros, al cine Ideal de la capital alicantina. Y sobre todo a una parcela cercana, el Campo de los Almendros, donde pasarán cinco días sin comer.
 
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Terribles historias de aquel marzo de 1939. Y también de unos meses antes. Del 25 de mayo de 1938, cuando la aviación italiana bombardeó con saña el mercado municipal de Alicante, provocando más muertos que en Guernica. O los bombardeos de Dénia, también responsabilidad de las alas de Mussolini: incluso pocos días antes de concluir la contienda, sonaban las sirenas, había muertos, y los niños corrían a refugiarse al túnel del Castillo. E historias de después: de después del 1 de abril de 1939, tras el último bando de Burgos, cuando cautivo y desarmado cayó el ejército rojo: la detención de Miguel Hernández, la de miles de seres anónimos, la represión generalizada, el olvido de la dignidad.

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Sobre ese olvido, que siempre fue el mismo, artistas de primer rango han compuesto visiones distintas: desde el tenebroso pero heroico perfil del Stanbrook cargado de pasajeros angustiados cuyo autor es Antoni Miró, hasta primeros planos de los seres con el rostro descarnado que hace ya más de 75 años lo perdieron todo y que vuelven ahora a través del lienzo a la luz, salvados de la desmemoria. La muestra itinerante, llamada «100 Artistes Solidaris» y organizada por la comisión cívica para la recuperación de la memoria histórica, está compuesta por 140 obras, 37 de las cuales se exponen hasta el próximo 31 de enero en la Casa de Cultura de Dénia.

Entre los artistas, algunos de los cuales se encuentran muy vinculados a la Marina Alta, destacan también Andreu Alfaro, Joan Ramón Castejón, Ana Peters, Arcadi Blasco, Equipo Crónica, Joan Genovés, Josep Ginestar, Molina Cigés, Díaz Azorín o Rafael Armengol. También se incluyen seis serigrafías que destacados humoristas gráficos españoles como Forges o El Roto realizaron con motivo del 30 aniversario del final de la Guerra Civil, así como dos textos manuscritos de Manuel Vicent, un escritor también muy vinculado a la comarca, y del desaparecido Enrique Cerdán Tato.
 
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De entre todas esas aportaciones, destacan las numerosas referencias a la epopeya del Stanbrook, lo que no es extraño si se tiene en cuenta el heroico comportamiento de su tripulación y de su capitán, el mítico Archibald Dickson, que no dudaron en socorrer a una multitud de refugiados republicanos de toda condición e ideología que atestaban el buque. Su comportamiento fue por ejemplo bien diferente al del Maritime, que partiría poco después del puerto de Alicante con tan solo 32 pasajeros a bordo.
 
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Seguir luchando
Además de agitar conciencias y entrañas, la exposición tiene una segunda finalidad más prosaica: financiar las actividades que desde hace ya varios años ha emprendido la comisión cívica para recuperar y difundir «los lugares de la memoria» de los últimos momentos de la Segunda República, especialmente en la capital alicantina.
 
Entre esas actuaciones, destaca la colocación de un monumento de recuerdo a las víctimas del bombardeo en el mercado; la señalización de las fosas comunes del cementerio de Alicante donde descansan los restos de los fusilados, muchos de ellos de la Marina Alta; la presentación de un libro sobre la represión franquista en toda la provincia; la erección de un monolito en el puerto alicantino con la presencia de los hijos del capitán del Stanbrook; la instalación de un memorial en el campo de los Almendros; o la anulación, infructuosa por cierto, de la sentencia que condenaba a muerte a Miguel Hernández.


En este sentido, la exposición que se realiza en Dénia es importante, porque los actos de esa comisión van a continuar: en la apertura de la muestra, los dos representantes de esa entidad, Paco Moreno y Vicente Carrasco, anunciaron que se proponen viajar a la ciudad natal de Archibald Dickson, en Gales, para erigir allí un recuerdo en la memoria de quien salvó de la muerte o la cárcel a tantas víctimas republicanas.

domingo, 30 de noviembre de 2014

III Jornadas Hispano-Argelinas

 
Universitat d'Alacant - Departament de Filologies Integrades
 
III JORNADAS HISPANO-ARGELINAS. TRASPASANDO FRONTERAS: ARGELIA EN ESPAÑA Y ESPAÑA EN ARGELIA
 
III JOURNÉES HISPANO-ALGÉRIENNES. AU-DELÀ DES FRONTIÈRES: L'ALGÉRIE EN ESPAGNE ET L'ESPAGNE EN ALGÉRIE
 
Universidad de Alicante
1-4 de diciembre de 2014
Aula Magna, Facultad de Filosofía y Letras III
 
Certificado ICE 20 h
 
Dirección: Eva Lapiedra, Luis Bernabé y Naima Benaicha
 
PRESENTACIÓN
En octubre del año 2010 celebramos en la Universidad de Alicante las I Jornadas Hispano-Argelinas Orán-Alicante. Uno de los resultados de tan fructífero encuentro fue el acuerdo de seguir celebrándolas cada dos años, alternando la universidad organizadora.
En 2012 se celebraron las II Jornadas, organizadas por la Universidad de Orán, que tuvieron también una gran acogida. Ahora, a finales de 2014, vuelve a ser el Área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante la organizadora de las III Jornadas. La finalidad de dichos encuentros es la de continuar fomentando las relaciones de amistad y cooperación científica entre los dos países vecinos.
 
 
PROGRAMA
 
INSCRIPCIONES
Entrada libre (limitada al aforo de la sala)
Las personas interesadas podrán solicitar al ICE (Instituto de Ciencias de la Educación) la emisión de un certificado de 20 h. (previo pago de la tasa correspondiente). Asistencia mínima a un 80 % de las sesiones.
Inscripciones: enviar un correo electrónico a dfint@ua.es indicando nombre completo y DNI.
 
ALOJAMIENTO
Sugerencias para los participantes:
Villa Universitaria (San Vicente del Raspeig)
Hotel Rambla (Alicante)
Abbacentrum (Alicante)
 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Presentació del documental "StanbrooK "La Memòria Viva"

Miércoles 3 de diciembre 

 
Un pasaje para la historiaReportaje producido por la CGT-PV y Pegatum Transmedia, realizado durante el trayecto de Alicante a Orán el pasado mes de mayo, coincidiendo con el 75 aniversario del episodio histórico del carbonero inglés.

La Comisión Stanbrook organizó este viaje en homenaje a aquellas personas que, al finalizar la guerra civil, se vieron obligadas al exilio.

El capitán de este barco mercantil, Archibald Dickson, desobedeciendo el armador, trasladó hasta Orán (Argelia) a más de 3.000 personas el 28 de marzo de 1939.

Como es sabido, partieron varios barcos, pero lo que hace diferente la salida del Stanbrook es que fue el último, su carácter dramático y excesivo, que la armada fascista lo atacó, y que al poco de su partida, la ciudad de Alicante fue bombardeada.

En las presentaciones, tendrá lugar un coloquio y a continuación se proyectará el reportaje.

Miércoles 3 de diciembre a las 19h en el aula Magna de la Nau. Universitat de València.

Viernes 5 de diciembre a las 20h en el Club Información de Alicante.  Secretaría Comunicación CGT-PV.
 
Viernes 5 de diciembre 
 

domingo, 16 de marzo de 2014

La mitificació del capità de l'Stanbrook' és recent



En les imatges, el capità Archibald Dickson, a la coberta de l’Stanbrook. A la dreta, els treballs forçats en el tren Transsaharià i el camp de concentració de Morand Boghari
 
José Miguel Santacreu Soler, professor de la Universitat d’Alacant, és un dels historiadors que coneix més a fons els intensos dies de l’èxode dels republicans i el cas concret de l’‘Stanbrook’. Les seues investigacions i les d’altres historiadors s’arreplegaren en el volum ‘Una presó amb vistes al mar’ (Tres i Quatre / Universitat d’Alacant, 2008), editat pel mateix Santacreu.
 
 Xavier Aliaga | ElTemps 1551, 04/03/2014
El minuciós Una presó amb vistes al mar. El drama del port d’Alacant a finals de març de 1939,  construït amb les aportacions del mateix Santacreu i d’investigadors com Eladi Mainar, Ricard Camil Torres o Juan Bautista Vilar, entre d’altres, continua sent una referència bibliogràfica inexcusable per apropar-se als terribles dies de l’èxode republicà. I és la base, juntament amb altres investigacions més recents, documentals i un grapat de testimonis orals, del reportatge que precedeix aquesta entrevista. Amb Santacreu, que ens rep al seu despatx de la Universitat d’Alacant, repassem algunes claus i incògnites de l’evacuació dels republicans. Una visió, en certs aspectes, bastant desmitificadora, com ara pel que fa al capità gal·lès de la nau, Archibald Dickson.


—Creieu que el coronel Casado menteix deliberadament quan diu que Franco permetrà l’evacuació? És una estratègia per impedir el pànic?

—És difícil de saber, no ens podem clavar en la ment de Casado. Potser creu que pot pactar amb Franco perquè ambdós són militars africanistes. I, de fet, estableix una relació amb els agents franquistes abans de donar el colp. Després, crec que es troba desbordat. Fuig de Madrid, se’n va a València, i allí no acaba de tenir clar el pla d’evacuació. No tenen pla d’evacuació: l’Stanbrook és un vaixell contractat pels socialistes de la zona, que dissenyen un pla per traure els seus. Fan llistats, contracten vaixells, i l’Stanbrook n’és un. Casado veu que des de València és difícil eixir, pel bloqueig naval, i llavors planteja la possibilitat de fugir des d’Alacant i diu a tothom que allí aniran els vaixells. Hi ha testimonis que corroboren que envia jutges cap a Alacant. El que passa és que baixa cap a Alacant i, no sé si aconsellat per l’ambaixador britànic, baixa a Gandia, perquè allí hi ha un intercanvi de presoners italians. He trobat un telegrama que envia un dels vaixells del bloqueig advertint que hi ha moviment de passatges a Gandia i rep una ordre perquè abandone la vigilància i es dirigesca a València. Això és per l’intercanvi de presoners...
 
—A més, Gandia és un port controlat pels britànics.

—Sí. I són vaixells britànics els que fan l’intercanvi. I en un dels vaixells [l’HMS Galatea] és on puja Casado, juntament amb algunes unitats militars, un centenar de soldats, que aconsegueixen pujar a punta de pistola. Fins a quin punt és responsabilitat moral de Casado enviar la gent a Alacant? No t’ho puc dir. Que ho fa? Sí. Que ho fa intencionadament? No ho sé.
 
—A la costa es concentra la gent de la zona del País Valencià, Albacete, Múrcia, els soldats dels darrers fronts... La resta ha fugit pels Pirineus.

—Pels Pirineus han fugit mesos abans. Estem parlant del final de la guerra. La frontera és Castelló, on estan lluitant els xiquets de setze o disset anys reclutats a última hora. Després hi ha els fronts de Madrid, Guadalajara, Extremadura i Andalusia. L’única eixida possible cap a l’exili són els ports: Almeria, Cartagena, Alacant, València i poc més. Llavors, tota la gent que vol fugir va a la costa. Com ara la flota de guerra republicana ha desertat a principis de març i se’n va a Bizerta, duent-s’hi uns quants exiliats, la possibilitat d’organitzar un comboi protegit militarment és impossible. I l’única possibilitat és contractar vaixells que trenquen el bloqueig, com és el cas de l’Stanbrook. El negoci del seu capità és traure refugiats, no és un heroi, sinó que guanya molts diners fent aquestes operacions. Alacant n’és una més. El que passa és que la magnifiquem.
 
—Perquè és l’últim vaixell i, a més, s’emporta més de tres mil persones.

—Sí, però per què? Mira [diu assenyalant un cartell penjat al despatx], aquell és Amado Granell, un oficial republicà i heroi de la Segona Guerra Mundial. Ell arriba al port amb les seues tanquetes. Desmunten les metralletes, s’enduen les cartutxeres i pugen al vaixell. A veure qui els diu que no. Puja tota la unitat. Una cosa és la percepció que té el capità, una operació, i una altra la percepció que tenim nosaltres, en el sentit que l’Stanbrook és el vaixell de l’exili.
 
—Perquè el vaixell arribe a Orà actua la sort?

—L’Stanbrook juga amb la climatologia. Pel que hem estudiat, és un moment en què el bloqueig no pot ser tancat. L’almirall Moreno ha estat cridat a consultes per Franco, tenen vaixells avariats... Es donen una sèrie de circumstàncies que fan possible el viatge.
 
—Rafael Torres narra en la seua novel·la Los náufragos del Stanbrook que el vaixell es creua amb un submarí italià que el deixa passar. Això va passar de veritat?

—És difícil saber-ho. L’única forma seria trobar el quadern de bitàcola del vaixell. El que sí que hem vist és quaderns de vaixells que bombardegen València. Però la història del submarí no la conec. Pot ser una invenció.
 
—I què sabem del viatge?

—El que m’han contat alguns passatgers és que la higiene era nefasta: les necessitats les feien en la borda, en molt males condicions. El vaixell està molt atapeït, perquè no és de passatgers, és de càrrega. El viatge es fa en unes condicions molt precàries. I poc més es pot contar d’això.
 
—A l’arribada a Algèria, al port d’Orà, per quina raó les autoritats colonials franceses impedeixen primer el desembarcament i després envien  la gent a camps de concentració?

—Hi hagué diverses circumstàncies. Hi ha passatgers que baixen perquè tenen on acudir, com ara els militants del Partit Socialista, que té un refugi. La gent que té refugi, o familiars, no va a camps de concentració. Qui no té ningú, sí. Perquè quan arriben refugiats a un país, com està passant amb el tema de Síria, l’única manera d’absorbir aquella massa és clavar-los en camps de refugiats que, amb el temps, esdevenen camps de concentració. Són etapes diferents. Quan arriba el govern col·laboracionista de Vichy, és quan els camps de refugiats es converteixen en camps de treball. L’Stanbrook no suposa tanta gent com la de l’exili pels Pirineus, amb 300.000 persones, moltes d’elles armades. Les autoritats es veuen desbordades: no hi ha menjar, no hi ha sanitaris, no hi ha res. No hi ha mitjans econòmics ni per fer les barraques dels camps de refugiats. Després, per por que hi haja problemes de seguretat posen guàrdies i les instal·lacions acaben sent camps de càstig. En el cas d’Orà, qui tenia mitjans o diners no es quedava al camp.
 
—Mentrestant, hi ha la gent que resta al port d’Alacant.

—S’ha de diferenciar diversos tipus de persones. Quan agafen la gent que no ha pogut embarcar els porten al camp de concentració de la Goteta, el que Max Aub en diu els Ametllers. Allí no hi havia filats de pues. Vaig parlar amb el fill del cap de l’estació del trenet de Dénia, que hi ha un poc més avall, i em contava que anava a portar-los aigua a la gent i que no hi havia filats, els guàrdies el deixaven entrar. I les dones anaven i portaven botiges d’aigua. Qui podia, se n’anava. Qui tenia un familiar, també, perquè era impossible controlar tanta gent. Qui no tenia ningú, estava allí. Això sí, als militars els duen al Castell d’Alacant i les dones i els xiquets van duent-los per anar classificant-los. La meua obsessió és trobar la llista del camp d’Albatera. El que sí que he trobat és una carta que revela que els comandaments militars demanen  al responsable del camp que faça una llista de presoners i els respon que és impossible, amb aquestes paraules. A més, la llista no seria verídica, la gent podia ocultar la seua identitat.
 
—Tornant enrere, com es confeccionen les llistes per pujar a l’Stambrook?

—Hi ha dues fases. La llista inicial, que no és respectada, contenia tots els socialistes en perill, l’havia fet el Partit Socialista com a part d’una operació d’evacuació. Respecte de la llista posterior, diuen que es van vendre passatges, que hi havia gent que va anar a Diputació, va comprar un passatge i després no hi va poder pujar. Segurament hi hagué algun negoci, perquè en aquelles circumstàncies tot es compra i es ven. I atenció: la llista que publicàrem al llibre, trobada pel professor Juan Bautista Vilar, sí que és fiable, perquè és la que fa la gendarmeria francesa quan baixen a Orà els exiliats de l’Stanbrook. Però no hi són tots: hi ha gent que es tira a l’aigua, que té familiars, que agafa una barqueta...
 
—O siga, que abans del filtratge, hi ha gent que aconsegueix fugir.

—Sí. I podia fugir, perfectament, si tenia familiars que donaren suport.
 
—Hi ha unanimitat entre els testimonis a l’hora de parlar del paper del capità?

—No, ningú parla del capità ni saben qui és.
 
—La mitificació és posterior?

—És posterior. És un mite que es crea de manera recent. Tota la història del capità és certa, però em referesc al testimoni de les persones que pugen al vaixell.
 
—Però algú li devia agrair al capità acollir més gent al vaixell del que era raonable.

—Pot ser, però no ho sabem.
 
—Creieu que a efectes d’investigació de la memòria històrica és un capítol molt important del conflicte o és més el valor simbòlic?

—A afectes d’investigació, de memòria històrica i de simbolisme és un fet cabdal. És l’últim vaixell de l’exili, és el que du més gent i, per tant, és un vaixell mític, forma part de la mitologia de la gent que viatja i salva la vida per l’Stanbrook. Són moltes persones i hi ha moltes famílies afectades. I estic segur que hi ha moltes persones que no sabien com es deia el vaixell i que ho han llegit després.
 
—He parlat amb una família de Múrcia que tenia un familiar a l’Stanbrook. Però ha estat a través de la investigació d’una besnéta que s’han connectat a la història.

—I comencen a saber què és l’Stanbrook. L’altre dia parlava amb una persona que pensava que havia estat passatger de l’Stanbrook i resultà que no, que havia viatjat amb l’African Trader. No sabia en quin vaixell havia anat. El tema de la memòria és delicat. Els historiadors hem de mesurar molt el que fem i el que parlem, perquè una cosa és la memòria, i una altra la història, que són coses diferents. Moltes vegades, la informació que ve de la memòria està molt matisada per les lectures, pel que has anat vivint. Hi ha històries que després de deu anys es conten d’una altra manera en funció de la informació que s’ha rebut.
 
—Algun aspecte interessant que no hem tocat.

—No hem parlat dels traumes familiars que crea l’Stanbrook. Hi ha una història que m’apassiona, la del diputat socialista Miguel Villalta, un polític important que es casa amb la viuda d’un altre polític, que acompanya a la dona i als xiquets, que no són seus, sinó del primer home, i els du a l’Stanbrook, juntament amb el seu germà, perquè figura a la llista de persones que s’han de salvar. Se’n va per més gent i quan torna no hi pot pujar. Es queda al port i se’n va a buscar refugi a Monòver. Està emboscat dos anys, el denuncien, el capturen i l’afusellen, el 1942. El seu germà marxa a l’exili i sobreviu i Villalta, que és el polític important, mor. És el cas contrari al de Medardo Iglesias, que ix cap a l’exili, sobreviu, i fins i tot té una altra família, però la dona i els fills es queden i ho passen molt malament. El mateix vaixell i dues històries contraposades. Hi ha la història també d’Eliseo Gómez Serrano [professor i director de l’Escola Normal d’Alacant, regidor i president de l’Ateneu], que decideix no anar-se’n. I quan l’agafen, en un parell de setmanes l’afusellen.
 
—Com al rector de la Universitat de València, Joan Baptista Peset, que decideix no fugir perquè pensa que no li passarà res. Pagà amb la vida.

—Exactament igual. En el cas d’Eliseo Gómez ho sabem perquè figura a les seues memòries. Ho diu. Peset, també: “Com van a matar-me?”, pensen, perquè són persones respectables.
 
—Hi havia por d’una gran repressió dels franquistes, en tot cas.

—Sí, perquè ja hi ha zones que l’estaven patint, des del primer dia que entren a Burgos. A la zona d’Oviedo és terrible, l’any 36, l’any 38... La mateixa Castelló. Això se sabia.


 
 José Miguel Santacreu, al costat d’un cartell amb la fotografia d’Amado Granell, passatger de l’Stanbrook i heroi de la Segona Guerra Mundial amb la Divisió Leclerc.

‘Stanbrook’: l´últim vaixell que pogué fugir del terror franquista

 
Els Temps 1551 - Xavier Aliaga - 4/3/14
En uns dies es complirà el 75 aniversari des que la nit del 28 de març del 1939, cap al final de la guerra, un vell carboner britànic, l’‘Stanbrook’, salpava del port d´Alacant amb tres mil republicans atapeint bodegues i coberta que fugien de les represàlies franquistes. A terra, però, restaren moltes més persones esperant un vaixell salvador que no arribà. Episodi històric cabdal motiu d´una sèrie d’actes commemoratius per part d´una comissió, “Operació Stanbrook”, d´homenatge a la memòria republicana.
 
Som a finals del mes de març del 1939, en les raneres d’una guerra civil a Espanya que ha dessagnat el país. Les línies del front es fan miques.  El bàndol insurgent del general Francisco Franco és el guanyador de la confrontació. El feixisme, amb el suport dels règims totalitaris d’Alemanya i Itàlia, ha guanyat la partida al govern legítim de la República, abandonat a la seua sort per les potències democràtiques. S’albira el final de la guerra, però això no significa que arribarà la pau: la repressió de les tropes franquistes a les zones que ha anat conquerint des de l’inici de les hostilitats, el 1936, augura un final sanguinari i una persecució implacable contra tots aquells que s’han significat en favor de la República en l’àmbit militar, sindical o polític, independentment d’haver participat o no en les atrocitats de la zona republicana als inicis de la guerra. Uns 300.000 republicans han eixit ja del país, el mes de febrer, a través dels Pirineus. Però aquella eixida ja està barrada.
 
El coronel Segismundo Casado, que havia encapçalat el 5 de març un colp d’estat contra el govern de Juan Negrín havia fugit a València, juntament amb la majoria del Consejo Nacional de Defensa, abans que les tropes colpistes arriben a Madrid, tracta de negociar amb Franco un acord de pau. Casado intenta que l’exèrcit nacional no entrebanque la fugida dels republicans que vulguen abandonar Espanya. I, paral·lelament, demana ajuda internacional, sobretot a França i Gran Bretanya, perquè envien vaixells per poder evacuar la gent.
 
Tots aquells intents fracassen. Franco tan sols vol una rendició incondicional. I francesos i britànics no volen comprometre la seua neutralitat. La deserció i fugida a Bizerta, a principis de març, de la flota afí al govern republicà, amb base a Cartagena, complica encara més l’eixida per mar. A més, l’Estat Major de l’Armada de Franco decreta el bloqueig de la costa mediterrània. És la tempesta perfecta per a un hipotètic pla d’evacuació. Tot apunta que Casado no té pla alternatiu per al fracàs de les seues negociacions. Però algú sí que té un pla entre els republicans: la Federació Socialista d’Alacant, amb Rodolfo Llopis al capdavant de les operacions, comença a contractar vaixells i elaborar llistes per poder evacuar els militants socialistes que podien estar en perill en cas de ser detinguts pels rebels. Els mercants Ronwyn i African Trader, contractats pels socialistes alacantins, aconsegueixen burlar el bloqueig i transportar fins a Orà uns quants centenars de republicans. El dia 18 de març pot eixir del port de València el Lézardieux, amb un centenar de passatgers entre polítics i sindicalistes.
 
Hi ha més vaixells que aconsegueixen partir per aquells dies d’Almeria, Gandia, València o Alacant, port al qual van arribant milers de persones buscant el seu passaport cap a l’exili atiats pel pànic i per l’ofensiva definitiva de Franco llançada al dia 26 de març. Es corre la veu que la del port alacantí és la millor opció per fugir de les tropes rebels, una brama que cap al 28 de març adopta el caràcter de consigna. Les carreteres en direcció a Alacant, principals i secundàries, són un llarg rosari de vehicles carregats d’humanitat, pors i esperances. La ciutat, en una situació límit pels anys d’escassesa i amb el record encara nítid del salvatge bombardeig del Mercat Central de la ciutat, el 25 de maig del 1938, és un caos absolut. I el port, un angoixant i incòmode vesper sobretot amb l’arribada dels efectius militars desmobilitzats pel Consejo Militar el dia 28 de març. Casado, que curiosament està empentant els republicans a fugir cap al port d’Alacant, amb la promesa que hi haurà més vaixells per transportar-los, es desplaça el dia 29 a Gandia, on embarca, amb els seus i alguns efectius militars en un vaixell de guerra britànic, l’HMS Galatea.
 
L’atenció està centrada a Alacant, on ja hi ha congregades milers de persones. S’espera l’arribada de vaixells per fer front a aquesta gran evacuació, però al port sols n’hi ha un parell, de càrrega, el Maritime i l’Stanbrook, un petit vaixell de 1.383 tones, 70 metres d’eslora i 10 de mànega, construït el 1909 a les drassanes de Newcastle.
 
Aquesta nau, dedicada al transport de carbó fins l’any 1936, servia ara al millor postor. El seu capità era el gal·lès Archibald Dickson, un marí bregat i amb experiència militar a la I Guerra Mundial, en què visqué l’experiència d’un naufragi. Dickson dirigia una dotació no superior als 10 mariners que degué ser incapaç de retenir l’allau de persones que, estant o no dins de les llistes elaborades per la Federació Socialista d’Alacant, empentaren per fer-se un lloc al vaixell. Per iniciativa pròpia, empès per les circumstàncies o aprofitant una possibilitat de negoci, o per una barreja d’aquelles motivacions, no totes heroiques, Dickson acollí un passatge molt superior a la capacitat de la nau, com s’aprecia a través de fotografies com la icònica imatge que encapçala aquest reportatge i a través del testimoni dels passatgers. La llista oficial recollida per les autoritats franceses a l’arribada al punt de destinació de l’Stanbrook, Orà, parla de 2.683 passatgers: l’obri Justo Arcos Sánchez, de 30 anys, que passarà a la posteritat per tenir el número 1 d’aquella relació, i la tancava Nemesio Rico Rico, de 42 anys, el passatger 2638. Però foren uns quants més, al voltant de 3.000, els republicans que, la nit del 28 al 29 de març partiren a un exili incert. Un passatge amb una composició ideològica diversa: l’historiador Juan Bautista Vilar, l’estudiós que difongué la llista, fa un desglossament entre republicans (590), socialistes (572), cenetistes (304), comunistes (196) i persones sense cap adscripció política o sindical (428). També hi ha 184 antics membres de les Brigades Internacionals que, malgrat la desmobilització i repatriació d’aquell cos de voluntaris, decideixen romandre en la terra que han vingut a alliberar del feixisme.
 
El passatge també reunia tot tipus de dedicacions professionals, una mena de petita representació a escala de la República que havia deixat d’existir xafada per la bota feixista. Històries diverses, de gent que va sola, amb la família, que simplement té por pel que puga passar o que té un passat comprometedor. Relats com el del murcià Jacinto Cazorla Flores, sindicalista de la UGT, miner de professió i passatger número 1.086 de l’Stanbrook, relatada a EL TEMPS pels seus familiars. Cazorla fuig del seu poble, La Unión, després de tancar a la presó, a punta de pistola el sergent de la Guàrdia Civil i l’alcalde d’aquella població. “Va seure cinc minuts a la cadira de l’alcalde i va eixir rabent cap a Alacant”, relata el seu nét, Jacinto Cazorla, qui assegura que el seu avi no tenia delictes de sang però sí que estava molt marcat políticament. “Sabia que havia d’eixir i eixí”, rebla el seu descendent. Cazorla viatjà sense la família. I la seua història arribà als seus familiars perquè aconseguí tornar després de 27 anys exiliat, la major part del temps a la ciutat marroquina de Casablanca. Va morir 20 dies abans de l’atemptat a l’almirall Carrero Blanco, el desembre del 1973. El record de l’avi i el treball de la besnéta de Cazorla, una jove historiadora, han despertat l’interès per tot el que tinga a veure amb el tema de l’Stanbrook.  
 
També viatjaven, segons la llista oficial de les autoritats franceses, 372 infants, alguns d’ells nadons, i 328 dones. Degueren ser-ne alguns més. Sobta, sabent les condicions absolutament precàries en què es va realitzar el viatge de manca d’higiene, amuntegament, polls escampats per les mantes dels soldats que venien del front, carència d’aigua i aliment. Sense llocs, altrament, on fer les necessitats. A la bodega, l’olor d’humanitat devia ser insuportable, així com les estretors, l’angoixa i la incertesa dels adults barrejada amb les necessitats peremptòries dels més menuts. No foren 22 hores de viatge precisament còmodes. Però aquell era el passatge de l’esperança, dels tres milers de republicans que havien tingut la sort de partir la nit del 28 al 29 de març, entre les 10 i les 11, segons les diferents versions, aprofitant l’obscuritat i les condicions climatològiques. Tot just abans d’un bombardeig al port d’Alacant que, si s’haguera esdevingut uns minuts arrere, hauria pogut ser letal per a l’Stanbrook, vaixell que patia un perillós escorament per l’excés de càrrega. Ben mirat, que aquesta enorme pastera, com ha dit algú, poguera arribar 22 hores després amb la seua càrrega d’humanitat al port secundari de Mers-el-Kebir no deixa de ser un fet miraculós, si bé és cert que per a molts passatgers de l’Stanbrook en aquell moment començava una altra i de vegades llarga odissea.

Desesperança i mort al port. Abans de contar la segona part de la història dels passatgers de l’Stanbrook, tanmateix, tornarem al port d’Alacant, on milers de persones desesperades –es calcula que unes 15.000– incloent-hi molts soldats que encara conserven les seues armes, no saben que el carboner de Dickson és el darrer vaixell que eixirà d’allí. I en el cas que algun altre mercant s’hi haguera acostat per arreplegar gent, el resultat, segurament, hauria estat una batalla campal per aconseguir algun lloc per fugir. Una de les tristes anècdotes del moment és la del comandant comunista Narciso Julián, que arribà al port amb altres soldats, entre ells un mecànic que aconseguí reparar un petit vaixell pesquer. Amb tot, en escoltar el soroll del motor, una allau humana es llançà sobre l’embarcació i la va fer bolcar i enfonsar-se.
 
L’estat de nervis, la fam, la set, la desmoralització per la no arribada d’un vaixell salvador anava minant l’esperit d’uns aspirants a exiliats que, malgrat tot, mantenen un cert ordre. Si més no, entre aquella massa hi ha un grapat de les persones més preparades de la zona republicana, entre polítics, intel·lectuals, periodistes o sindicalistes. Els elements més ideologitzats tracten de mantenir la disciplina, però no poques persones albiren ja una destinació fatal. A poc a poc, comencen a produir-se suïcidis: gent que es llança a les roques o empra la seua arma per no enfrontar-se a la realitat que li espera. Algunes escenes són dantesques, com la d’un jove que es pega un tret al pit i, de retruc, mata un ancià a qui li arriba la bala. O la d’algú que puja als cables d’alta tensió per electrocutar-se. O de qui s’obri les venes a navalla. L’escriptor Max Aub relata l’escena d’un home que es pega un tret al cap i la seua sang esquitxa el plat de llentilles que menja un altre home al seu costat. La notícia que Casado i altres membres del Consejo Nacional de Defensa han embarcat a Gandia rumb a Marsella degué tenir també un efecte devastador de desmoralització. A l’horabaixa del dia 30 de març, les tropes italianes de la divisió Littorio entren a Alacant.
 
Els dies 30 i 31 s’obri una petita finestra a l’esperança: el general italià Gambara sembla disposat a permetre l’evacuació dels republicans a canvi de no ser rebuts a trets a la ciutat. Extraoficialment, el port és zona neutral, però el govern francès no dóna el vist-i-plau a permetre l’entrada en territori francès a cap fugitiu. Tot i això, alguns vaixells cridats pel Comitè Internacional d’Ajuda a Espanya s’acosten al port, però l’absència de marina de guerra britànica i francesa els fa desistir. Una autèntica tortura psicològica per als republicans que van abandonant l’esperança per degoteig. Quan les tropes italianes entren al Port, s’han produït mig centenar de suïcidis. Hi ha 16.000 captius, comptant 2.000 dones i xiquets. Alguns centenars seran reclosos al Castell d’Alacant i d’altres presons. La resta aniran al camp de concentració d’Albatera.
 
La segona odissea dels passatgers de l’‘Stanbrook’. Mentrestant, els republicans que sí que han pogut salpar arriben a Orà, on la rebuda de les autoritats colonials franceses no és cordial, precisament, i en un primer estadi no permeten el desembarcament. Hi ha reserves de caire logístic però, sobretot, per la ideologia del passatge: hi ha por d’una contaminació de les idees esquerranes. Tan sols deixen baixar algunes personalitats polítiques, ancians, dones i infants, un parell de centenars, que van a parar a un centre d’acollida.
 
La situació de mancança d’aliments i aigua a bord i les condicions sanitàries són preocupants. Per sort, a la zona hi ha una forta immigració espanyola, en alguns casos familiars dels passatgers, que assisteix amb aigua i aliments l’Stanbrook. Però són els estrats populars: les classes benestants espanyoles havien abraçat la causa franquista. A la segona setmana, fruit de la pressió popular, s’autoritza un desembarcament massiu per etapes. Al vaixell, la gent que resta ho fa en unes condicions deplorables i cada vegada més degradades. La por d’una epidèmia –hi ha un brot de tifus– obliga a desallotjar el vaixell i desinfectar-lo, el 27 d’abril, quan encara hi ha un miler llarg de persones a l’Stanbrook, que no són alliberades fins que se’ls abona una forta quantitat a les autoritats colonials per sufragar les despeses dels refugiats. Finalment, l’1 de maig del 1939, deixen marxar l’Stanbrook. Al cap de poc de temps, el 18 de novembre del 1939, el vaixell és afonat per un submarí a Anvers. Mor tota la tripulació, incloent-hi el capità Dickson.
 
La sort dels exiliats de l’Stanbrook és diversa: qui té família i refugi a Algèria, evita anar als camps de concentració. Alguns, molt pocs, poden embarcar a França o Amèrica. De la resta se’n fan dos grans grups: els combatents són traslladats als camps de Morand i Suzzoni, en els desolats paratges de Boghari i Boghar. Llocs immunds, on són sotmesos a condicions duríssimes i a una repressió brutal. Els més dèbils i malalts no sobreviuen. Mentrestant, els civils són internats en presons i camps.
 
El pitjor, amb tot, arribà amb el règim col·laboracionista de Vichy, que mamprèn una depuració dels elements més ideològics, els quals aïlla a l’infern de Djénien Bou, amb jueus i nacionalistes musulmans. Alguns republicans anaren a parar a camps de treball, sotmesos a una disciplina salvatge, i emprats per la construcció del Transsaharià, una línia fèrria entre Algèria i Senegal. Un periple brutal relatat al documental de Joan Sella Cautivos en la arena, produït per TVE.  Amb la caiguda de Vichy, els brutals directors d’aquells camps foren jutjats i condemnats. Els albergs i camps per a civils anaren tancant-se. Molts optaren per restar a Algèria. En acabat, tan sols uns 12.000 republicans pogueren fugir del terror franquista en aquells terribles dies de març del 1939.

domingo, 6 de febrero de 2011

Un exilio que se inició a bordo del Stanbrook

Refugiados entre los que se encuentra Manuel Martinez Rives en Marruecos

Entre sus pasajeros figuraban Manuel Martínez Rives y Adauto Mora Menárguez, ambos vecinos de Rojales

El barco carbonero británico Stanbrook forma parte de la historia española. Fue la última embarcación que evacuó a miles de refugiados republicanos al finalizar la Guerra Civil desde el Puerto de Alicante. Entre sus pasajeros figuraban Manuel Martínez Rives y Adauto Mora Menárguez, ambos vecinos de Rojales.

Información.es- E. DE GEA 17 de enero de 2011  

Abril de 1939. La Guerra Civil acaba de terminar y en el puerto de Alicante se refugian miles de republicanos, muchos con sus familias, que huyen de la represión franquista. Bloqueada esta salida de los derrotados por la armada del general golpista Franco y los aviones de la Alemania nazi, la llegada de los barcos del gobierno de la Segunda República es casi imposible. Sin embargo, uno de los que logró burlar el bloqueo fue el Stanbrook, que meses más tarde fue hundido por el torpedo de un submarino alemán. El capitán Archibald Dickson se hundió con él.

Entre los 2.638 refugiados que pudieron embarcar con destino a Oran (Argelia) un lejano ya 28 de marzo de 1939, se encontraban Manuel Martínez (nacido en 1917) y Adauto Mora (nacido en 1907), dos vecinos de Rojales que habían luchado para defender la República en diversos frentes, como Teruel o Granada. El primero ya nunca regresó a España y falleció en Marruecos, donde se instaló tras pasar largos años en los campos de concentración y de trabajo argelinos y marroquíes. El segundo murió en La Linea de la Concepción tras haber participado en la II Guerra Mundial luchando con la armada Inglesa, sobre todo en el frente noruego y licenciándose en 1946.

El hijo de éste, Adauto Mora López, de 73 años, reside en Torrevieja tras pasar casi toda su vida en el Reino Unido. Ahora, más de 70 años después de que su padre zarpara en el Stanbrook, relata que "tuvo suerte porque pudo embarcar. En el Puerto de Alicante se vivieron escenas de pánico y muchos se suicidaron mientras esperaban la llegada de barcos que nunca atracaron". Adauto Mora padre fue uno de los principales actores de aquellos días para que el Stanbrook zarpara pese a las reticencias de su capitán, ante el riesgo de ser hundido y por los miles de refugiados que se agolpaban en el puerto.

"Lo primero que hizo al llegar a España tras la muerte de Franco fue coger el carné de la CNT. Era muy idealista, pero no extremista", señaló su hijo, quien añadió: "Mi padre se quedó muy desilusionado tras el final de la II Guerra Mundial, cuando los aliados no quisieron acabar con el régimen franquista. Decía que los utilizaron como carne de cañón (a los españoles en la contienda mundial)".

En la cárcel con Camacho

Dolores Gómez, de 92 años, reside en Rojales. Su esposo, Manuel Martínez, fue otro de los rojaleros que pudo exiliarse en el barco inglés para evitar ser represaliado. Él estuvo encarcelado en Orán junto al recientemente fallecido y fundador de CC OO, Marcelino Camacho. "Cuando llegaron a Orán estuvieron un mes dentro del barco antes de poder bajar a tierra", señala la anciana refiriéndose a su esposo y a Adauto Mora, sobre quienes añade: "Estuvieron mucho tiempo juntos y lo pasaron muy mal. Se escaparon varias veces de los campos de concentración, pero los cogieron".

Dolores Gómez explica que, junto a los anteriores, hubo otros dos vecinos de Rojales que embarcaron en el Stanbrook ("El Chiro" y "El Matón"). "Los fascistas en Rojales no paraban de venir a mi casa y a la de los padres de mi esposo para que les dijeramos dónde estaba. No se creían que había partido a Argelia". Dolores Gómez, con una bandera republicana en sus manos, estuvo presente en 2009 en el Puerto de Alicante, cuando se homenajeó al capitán del Stanbrook. La misma bandera que quiere que le acompañe cuando deje esta vida y "sin pasar por la Iglesia".



                                            
        Manuel Martinez Rives                                                                       Su  esposa Dolores Gomez


  
       Adauto Mora Menárguez                                                                     Su hijo Adauto Mora López

martes, 18 de enero de 2011

Alcazaba del olvido. El exilio de los refugiados políticos españoles en Argelia (1939-1962)


De Miguel Martínez López, edición año 2006

Unos 20.000 antifranquistas embarcan en Alicante a bordo de los pocos cargos ingleses disponibles, entre los cuales el legendario Stanbrook, o de barcas pesqueras, para finalmente parar en África del Norte. A partir de Orán los refugiados serán repartidos por diferentes campos.

La Librería de Cazarabet

lunes, 5 de abril de 2010

Argelia: del exilio a la oportunidad

levante-emv.com 05 de abril de 2010
Cerca de 3.000 republicanos españoles partieron desde Alicante el 28 de marzo de 1939 en el buque carbonero "Stanbrook" camino de la Argelia francesa. Fueron los últimos que consiguieron embarcar hacia el exilio. La aviación franquista aún bombardeaba el puerto para evitar su salida. 61 años después la huella de aquellos españoles todavía se respira en el aire de Orán

RAFA ARNAL VALENCIA. Poco antes de la medianoche del 28 al 29 de marzo de 1939, salía del puerto de Alicante con destino a Orán, a la Argelia francesa y bajo el mando del capitán Archibald Dickson, el Stanbrook, un viejo barco de carga inglés dedicado mayoritariamente al transporte de carbón y que esa noche evacuó, en dramáticas condiciones, a los últimos republicanos españoles que consiguieron embarcar hacia el exilio. Justo Arcos Sánchez, de 30 años abría la lista oficial de embarque con el número 1, y el listado lo cerraba Nemesio Rico Rico, de 42 años, que era "el pasajero" número 2.638 (Anales de la Historia Contemporánea, Universidad de Murcia. 1983), de acuerdo con el estudio que Juan Bautista Vilar hace sobre los Archivos nacionales franceses de Ultramar.
Esta cifra de personas que llenaban completamente el barco, como queda inmortalizado a la foto de llegada, y que lo escoraron peligrosamente a babor a lo largo de toda la travesía, todavía se amplía a casi tres mil viajeros según otras fuentes.
"Al salir el barco, todavía hay gente que se echa al agua -cuenta Hèlia González-, nadan con rabia. Solo dos llegan a ganar el barco. Otros, muchos, impotentes, mezclan sus lágrimas con el agua helada". Y no sólo eso, la aviación fascista todavía bombardea casi a ciegas la bocana del puerto por impedir la salida, pero al "Stanbrook" sólo llega algún chubasco de agua, salpicaduras de aquellas explosiones.
Llegados al mar abierto, el capitán cambia el rumbo inicial y despista a los aviones franquistas... Veintidós horas después llegaban a Merz-el-Kebir, un puerto militar a unos pocos kilómetros de Orán.
Hèlia González, la pasajera número 2.277, tenía seis años cuando embarcó y en su libro Desde la otra orilla. Memorias del exilio cuenta los momentos de la llegada: "A las mujeres mayores, a las madres con sus hijos nos hicieron bajar a tierra. Nos quedamos sin papá. En mí cuerpo agotado, mis ojos unicamente seguían vivos para fijarse en las gentes, en las cosas. Estaba tan cansada que pronto cedí a la separación. Algo me hizo reaccionar. Era un aroma olvidado. Un olor reconfortante. Tuve que verlo para recordar. En improvisadas mesas hechas con largos tableros sobre trípodes, abundantes rebanadas de pan recién horneado y leche con azúcar dispuestas para sernos distribuidas. Hasta allí nos condujeron. El ánimo del triste cortejo se trocó en sorpresa, luego en incertidumbre, y, al ver que todos esos manjares nos estaban destinados, en explosión de alegría".
Han pasado años, muchos años, han pasado cosas, muchas cosas, como diría Estellés. Y tanto, setenta y un años, y mira por dónde por motivos familiares he ido al Algerie, al Orania, a Mostaganem... Y me he encontrado con la huella inmensa de los españoles, pero sobre todo de los valencianos sobre aquella tierra, tan cerca pero tan lejos, o al revés.
De Alicante a Orán hay más o menos la misma distancia que de Valencia a Palma de Mallorca, por esto mismo, el puerto de Alicante y el aeropuerto de l'Altet, son de hecho la gran puerta que une Argelia con Europa, y esto no es casual, así ha sido, para bien y para mal, desde tiempo inmemorial.
La relación valenciana con Argelia, y sobre todo con la Orania, viene de lejos. Dejando de lado -si es que esto se puede hacer- la colonización árabe y su permanencia a lo largo de casi 700 años en nuestro país, es a principios del siglo XVI cuando los españoles empiezan la ocupación de este territorio norteafricano, con el objetivo de eliminar el refugio de los corsarios musulmanes que asolan las costas peninsulares. En 1509, una expedición bajo el mando del Cardenal Cisneros y Pedro Navarro, ocupa Orán e inicia la fortificación militar de la zona, con la construcción del Castillo de Santa Cruz que domina estratégicamente el acceso por la mar. Con la guerra de Sucesión, la Orania pasa a dominio de los turcos aunque Felipe V, en 1732 recupera militarmente los territorios que finalmente Carlos IV, en su deriva, pierde parte del "Imperio" en horas bajas y acaba vendiendo a finales del siglo XVIII la Orania a los turcos. Los franceses entran a Orán en 1831, con su proceso de colonización norteafricana que dará acta de nacimiento a la Argelia moderna, la cual se emancipará de la metrópoli y obtendrá su independencia tras una cruenta guerra de liberación iniciada en los años 50 del siglo XX y que se prolonga hasta marzo de 1962, mira por dónde, y concretamente, el 19 de marzo, día de Sant Josep, cuando se firman los denominados Acuerdos de Evian, y el fin de las hostilidades en el territorio argelino. Cosas del destino.
El siguiente paso es la independencia, y con ella la expulsión de casi todos los europeos. Miles de familias valencianas vuelven a Alicante mayoritariamente, o a Francia, tras haber perdido todo al abandonar la Argelia independiente por el miedo, bien fundamentado, de perder también la vida.
Los valencianos habíamos ido a la Orania, mayoritariamente, a oleadas. Podemos decir que los primeros emigrantes fueron, a mediados del siglo XVIII, para trabajar en la recogida y tratamiento del esparto y las viñas. Es una emigración de jornaleros, que huyen del hambre y la miseria del campo alicantino. Àngela Rosa Menagés, y Joan Lluís Monjo, a su libro Los valencianos de Argelia (Edicions del Bullent) hablan de los estereotipos y motes aplicados por los terratenientes franceses a los españoles a los que denominan despectivamente "escargots", porque traían toda su fortuna a las espaldas como los caracoles, o bien "etournaux (estorninos), pájaros de color oscuro, que hacen mucho ruido y son migradores".
A principios del siglo XX, hay otra oleada migratoria, dónde ya participan muchas mujeres jóvenes, para servir de criadas domésticas en las casas ricas de los franceses. En los años 20 ya hay un gran trasiego migratorio hacia Argelia, bien jornaleros hombres y mujeres, temporeros que van a la vendimia y después a hacer los trabajos de poda, así como de varios oficios muchos de los cuales se establecen por su cuenta: barquilleros, heladeros, panaderos, pasteleros, carniceros, ganaderos que vendían leche fresca, cantineros... En aquellos momentos, en Argelia un jornalero llega a ganar cinco veces más por su trabajo del que puede ganar en las comarcas de Alicante, con lo cual el fluido migratorio se intensifica.
Incluso, la fuerte presencia valenciana crea un modismo local de lenguaje conocido como el "patuet valenciano". "Es la denominación que recibe la manera de habla valenciana de los emigrantes en Argel. Al margen de ser un sistema lingüístico, el "patuet" es el resultado de un momento de la historia en que ha habido un contacto entre varias lenguas, sobre todo valenciano-francés, que ha ocasionado unos cambios lingüísticos, en cuanto al léxico, en cuanto a la gramática, en cuanto a la semántica y en cuanto a la fonética: esporádicamente aparecen nasalizaciones, o de pronunciación fricativa francesa de la g..." (Del libro Los valencianos de Argelia").
A primeros de los años treinta, vuelve a haber una oleada importante. Será la última antes de la guerra de España que produce otra, dramática, y en unos malos momentos, cuando ya se divisa la guerra en Europa, el desastre económico y el hambre que esto conlleva. A lo largo de febrero y marzo de 1939 se calcula que por medios marítimos y aeródromos entramos alrededor de 10.000 refugiados españoles en Argelia, en todo tipos de embarcaciones salidas de Gandia, Alicante, Valencia, Xàbia, Dénia... o en varios tipos de aeroplanos salidos desde cualquier aeródromo de lo queda de aquella España republicana: Valencia, Alicante, Elda, Requena, Chiva...
Desgraciadamente en el muelle de Alicante todavía quedan 15.000 personas, quizás 20.000, que no pueden salir y esperan un final trágico. Y todavía queda otra y triste gleva de emigrados. A partir de la década de los 40 van saliendo de las prisiones franquistas miles de republicanos represaliados, que además son desterrados de sus pueblos muchos de ellos, y de otros que acuden a las plazas por alquilarse como jornaleros, y no son aceptados por patrones y fuerzas vivas por su pasado republicano, por rojos.

jueves, 1 de abril de 2010

El exilio en Oran


Poco o casi nada se ha dicho y escrito sobre el exilio en Orán (Argelia) de españoles durante la guerra civil española. Mucho se ha escrito, y bien hecho está, sobre los campos de concentración del sur de Francia, el paso por la Junquera e incluso del exilio a Méjico. Pero permaneció en el olvido el exilio a las costas de Africa del Norte, otra salida más, para aquellos que buscaban refugio, quedo practicadamente ignorado y con pocas referencias al respecto.

En los años 40, Orán se convirtió en un enclave importante para refugiados y exiliados políticos españoles, incluso se llego a decir que Orán era la capital de España en Africa del Norte. Por Orán, pasaron y vivieron figuras de prestigio de la política, de la vida social y miembros de los ejércitos españoles refugíados . El exilio se realizó en buques militares (patrulleros), mercantes y de pasaje, también en barcos pesqueros o cualquier otra embarcación que sirviese para la ocasión. Así mismo, muchos Aviadores Republicanos huyeron con su avión a tierras argelinas. Toda esta buena gente perseguida por las hordas franquistas procedía de distintas partes de España, el grupo más numeroso procedía del Levante español que huía de las tropas franquistas. Decenas de miles de inocentes hombres, mujeres, ancianos y niños se amontonaban en los muelles de Alicante, Cartagena y otros puertos del Levante. Ahí, pasaban varios días esperando a que algún buque se dignase a hacerse cargo de ellos para llevarles a Orán, (en sus origines fue conquistada por España en 1509 y permaneció hasta 1791 en manos españolas y fue enclave español durante casi 3 siglos). A raíz del poderío del fascismo, en 1940 Franco y su horda quisieron anexionarlo a España tratando de usurpárselo a Francia. No solo pensaban anexionar esa gran provincia francesa, el Oranesado, sino también que mejor ocasión para colocar los grilletes a todos los refugiados políticos que allí vivían. Véanse las conversaciones entre el embajador franquista de España en Paris José Feliz Lequerica y el gobierno francés de Vichy cuyo embajador sometió a los refugiados españoles a una persecución implacable, consiguiendo entre otros la deportación de Max Aub a Argelia, prisión para Federica Montseny en Francia y detención de Lluis Companys y otras figuras importantes de la España Republicana. Tras esas persecuciones de personalidades que podían esperar aquellos refugiados en Orán.

La practica totalidad de los españoles llegados a Orán, unos 25.000, fueron internados en campos de concentración durante tiempo. Más tarde, fueron liberados y rehicieron sus vidas. A todo este gran número de refugiados se sumaron parte de los Marinos de la Escuadra Republicana la cual, en su huida con objeto de no rendirse y caer en manos de las tropas franquistas como bien decía la divisa escrita en cada buque republicano (si te dicen que mi buque ha sido apresado, di que he muerto) , arribo a Bizerta (Túnez) el 7 de Marzo de 1939, compuesta por 12 buques (8 destructores, 3 cruceros y un submarino con unas tripulaciones compuestas por 4000 hombres) al frente de la cual estaba el honorable y generoso D. Miguel Buiza Fernández Palacios Almirante Jefe de la Escuadra Republicana. Se sumaron un buen número de Marinos a este exilio en Orán. Procedían de los temibles campos de concentración, primero en Túnez (Zebbeus, Kasserine, Gabès) y más adelante en Argelia (Boghari, Colomb-Béchard, Khenchela, el campo de la muerte de Hadjerat M’Guil, carceles y presidios y Kenadsa. En este último campo de trabajo fueron a parar muchos Marinos represalíados entre los cuales estaba David Fernández Dopico, de Ferrol, Auxiliar Alumno de Artillería en la Marina Republicana que recorrió buena parte de los campos y cárceles arriba citadas.

Tras multiples calvarios, hambre, maltrato físico, enfermedades, torturas salvajes etc… muchos murieron en dichos campos habilitados por el gobierno francés de aquella época a las ordenes de la Alemania nazi. A dichos Marinos, solo se les suministraba una “comida” una vez al día y dormían sobre unos 5 kilos de paja que se les suministraba cada 15 días. En el desierto, estaban expuestos a las temperaturas más extremas.

David Fernández Dópico, permaneció 4 años y pico en los campos de Túnez y Argelia desde el 15 de Marzo de 1939 hasta el mes de Mayo de 1943, cuatro años y pico de maltrato, humillaciones, torturas refinadas y mucha, mucha hambre, viendo como sus compañeros morían sin poder aportar remedio alguno. Por ello David, a pesar de que Francia o en este caso concreto Argelia, fue su tierra de asilo, siempre rechazo a las autoridades francesas de aquella época que practicaron con ellos la tortura. Este hombre, gran luchador durante la Republica Española (felicitado por el Estado Mayor de la Flota de Cartagena), y más adelante por el restablecimiento de un régimen de libertades en España, fue liberado en Mayo de 1943 por la tropas aliadas estacionadas en la costa de Argelia ; eran los primeros preparativos del futuro desembarco en Normandía en Junio 1944. David se instaló en Orán como muchos otros Marinos y vino a engrosar la lista de exiliados de Orán.

Su esposa Josefa Martinez Cinza y su hija Amelia Fernández Martinez permanecían en España. Josefa fue represaliada en 1947 e internada en la carcel de la Coruña junto a dos hermanas más. La hija de ambos permaneció custodiada por la familia. En 1949, Josefa y su hija deciden marchar para Orán para juntarse con el esposo y padre. La marcha, se realiza con dificultades, pues para llegar a Francia, deben pasar por Barcelona para “hacer papeles” y poder pasar la frontera. Permanecen en Barcelona un mes realizando documentación clandestina y finalmente cruzan de noche la frontera donde al llegar a Francia (Perpiñan) les internan en un campo de concentración esperando que las autoridades francesas les entreguen la documentación definitiva para viajar de Perpìñan à Orán, lográndose que se les entregue la documentación necesaria y ser reconocidos oficialmente Refugiados.

Pero, la lucha de estos Marinos no se detuvo en 1943. Al instalarse en Orán se organizarón y siguieron luchando por la liberación de España del yugo franquista. En 1944, cuando prácticamente la 2ª Guerra Mundial estaba finalizando, estos Marinos, “tenían preparadas las maletas” pensando que los Aliados acabarían con el régimen fascista español, pero en vano, España no fue liberada.

La lucha siguió. Esta comunidad solidaria con España y su pueblo ayudo con donativos y con muchas otras acciones (manifestaciones, actos de solidaridad, prensa, denuncias y cualquier otro medio pacífico) a los presos internados en las temibles cárceles franquistas enviandoles para su subsistencia, dinero, alimentos y otros ; también dichas ayudas llegaban a aquellos que luchaban clandestinamente en el país para derrocar al régimen.

Gracias David y Josefa por vuestra lucha.

Es de Justicia, el reconocer a toda esa comunidad de refugiados y exiliados en Argelia, su labor y su lucha en pro de una España en libertad.

David Fernandez Martinez