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jueves, 25 de junio de 2015

El Grito de Zemla, 17 de junio de 1970

 
El Sáhara de los olvidados *Aomar Abed Jalil 17/6/15
El principio del NACIONALISMO SAHARAUI y el fin del colonialismo Español / Marroquí
 
“Los Pueblos se conocen por sus gentes y las obras que ellos realizan”.
 
Es un privilegio y una necesidad recordar y conmemorar un año mas EL GRITO DE ZEMLA, 17 DE JUNIO DE 1970 y defender el primer movimiento de liberación del Sahara Occidental.
 
Para saber de verdad la causa saharaui, hay que sentirse saharaui.
 
La PATRIA es el lugar de nacimiento, donde nacieron mis raíces y mi lucha hacia la independencia territorial;
 
La PATRIA es donde uno elige fundar sus raíces y su familia, me siento muy orgulloso de sentirme Canario y de tener la doble patria, la SAHARAUI y la CANARIA, desde Canarias sigo mi lucha de liberación del Sahara Occidental.

Mi deber y mi obligación moral es sumarme y dar todo lo que soy a la PATRIA SAHARAUI, todos los indicios de lo que somos con lo cual somos lo que somos, Saharauis hasta la eternidad.
 
El Pueblo Saharaui conmemora este 17 de junio de 2015 el 45º Aniversario del levantamiento popular contra el colonialismo Español y desde 1976 contra la ocupación Marroquí, Zemla el primer intento pacífico para recuperar los derechos del Pueblo Saharaui a la Liberación e Independencia y Soberanismo (al igual que esta hazaña se repite por la población civil saharaui en las zonas ocupadas el 10 de octubre del 2010 en GDEIM IZIK contra la ocupación de Marruecos del Sahara Occidental, con el mismo fin: el estado saharaui independiente) y el preludio, tres años después, del desencadenamiento de la lucha armada dirigida por el Frente Polisario, España negando a los saharauis su derecho a la autodeterminación; España había elaborado un documento que imponía la integración de la población saharaui en la metrópoli Española, declarando en los años 60 el  Sahara Occidental una ”provincia Española”.

Los manifestantes saharauis presentes en Zemla y liderados por Mohamed Sidi Brahim Lebsir empujados por un sueño: El estado saharaui independiente, entregaron una petición al General Peréz de Lema, Gobernador General del Sahara Español, en el Aaiun.
 
El origen del levantamiento de Zemla se venía madurando desde los años 60; en 1966 Mohamed Sidi Brahim Lebssir “Bassiri”, funda el periódico Al-Shihab “La Antorcha”; en dicho periódico se oponía abiertamente a las ambiciones de Marruecos sobre el Sahara Español.
 

En uno de sus artículos escribió con mucha claridad: “El Sahara Occidental nunca ha sido Marroquí, el reino de Marruecos no podrá justificar que el Sahara Occidental haya formado parte del citado reino alauita, a lo largo de la historia, Marruecos nunca envió ningún gobernador Marroquí al Sahara Occidental, ni tampoco los Saharauis han rendido ninguna pleitesía a ningún monarca Marroquí”.
 
Y el 11 de Diciembre de 1969 se constituye formalmente el Movimiento de Liberación “Harakat Tahrir”, cuyo principal objetivo era el de conseguir la Independencia del Sahara Occidental de España por los medios pacíficos; ya por esas fechas la organización pasaba de mas de 5.000 afiliados en menos de medio año de existencia.
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El Principio del NACIONALISMO SAHARAUI y el fin del colonialismo Español
El 17 de junio de 1970, la Organización hizo una demostración publica organizando una manifestación-concentración en Zemla en el Aaiun, en contra de la colonización Española,que fue brutalmente reprimida por la legión Española (el primer acto de terrorismo de estado contra la población civil saharaui, años mas tarde a finales de 1975 el Gobierno marroquí invade al Sahara Occidental y  comete terrorismo de estado incluyendo genocidio contra la población civil saharaui hasta la actualidad, 39 años de terrorismo de estado contra el Pueblo Saharaui).

Bassiri fue localizado y encarcelado junto a cientos de ciudadanos saharauis que estuvimos presentes en la manifestación-concentración en Zemla, oficialmente por el Gobierno de la metrópoli declararon que hubieron una decena de heridos entre los nativos y  3 muertos; los Saharauis reconocemos que hubieron más de una docena de muertos, sin contabilizar los muertos posteriores a las detenciones por las fuerzas Españolas (por ejemplo, tres días después de la encarcelación y de torturar a Bassiri, hoy  parece más probable con señas y detalles de oficiales españoles que al amanecer del tercer día fue conducido a un campo de dunas próximo a el Aaiun y fusilado), amén de los deportados a las fronteras de Marruecos (que corrieron peor destino, incluyendo desapariciones y muertos por el reino de Marruecos)  y en el mejor de los casos a la frontera de Mauritania; casos inauditos e inexplicables ya que la mayoría de los ciudadanos saharauis deportados a las fronteras de Marruecos y de Mauritania son españoles, según el real decreto de los años 60 que el Sahara Occidental es una “provincia española, la nº 53 del Estado Español”.

En el año 2013, una expedición de expertos en antropología de la Universidad de la Comunidad Autónoma Vasca visitaron las zonas liberadas del Sahara Occidental donde hallaron fosas comunes con cuerpos de ciudadanos saharauis con el DNI español; estos cuerpos fueron asesinados y enterados en fosas comunes por el ejercito invasor Marroquí.
 
El Pueblo Saharaui reconoce a Mohamed Sidi Brahim Lebssir “Bassiri” el padre de la Independencia del Sahara Occidental y uno de los primeros desaparecidos y un mártir nacional.
 
¡¡¡HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS MÁRTIRES SAHARAUIS!!!
 
Yo Aomar uld Sidi Abd uld Sidi Jalil uld Sidi Daud, soy uno de los cientos de supervivientes que participamos y vivimos de ese gran e inmemorable día del nacionalismo Saharaui; en la reciente historia del Sahara Occidental, echando memoria a los recuerdos ya ocurridos hace 45 años, me viene  a la memoria a golpes de imágenes en color lo sucedido en las últimas horas del desenlace inesperado por los asistentes y participantes de la manifestación-concentración en Zemla. Yo contaba por esas fechas unos 12 años y era consciente de lo que estaba pasando en mi tierra; un año antes ya tenía noticias del movimiento que lideraba Bassiri, ya que la casa de mis padres era un punto de encuentro y se hablaba de esos temas.

Mi generación y la de mis hermanos mayores tomamos la decisión y éramos conscientes de la realidad del momento, de seguir las directrices del movimiento de luchar por los medios pacíficos para lograr la Independencia del Sahara Occidental de España. Unas dos semanas antes del 17 de junio, la mayoría de los habitantes del Aaiun sabíamos y estábamos informados de esta manifestación-concentración; en un principio la manifestación pacifica se iba ubicar en otra zona de la capital cerca del aeropuerto, a lo largo de las semanas se iba cambiando de zona por orden del Gobernador General del Sahara Español, hasta la definitiva que se hizo en Zemla. Esta manifestación-concentración estaba oficialmente autorizada por la gobernación del territorio, ”no nos olvidemos que por los años 70 las manifestaciones en España estaban prohibidas”. Por esos días y especialmente ese sábado 17 de junio, me estaba preparando los exámenes finales de mi curso, durante todo el día los organizadores con megafonía y caravanas de coches anunciaban la manifestación y el lugar de la concentración; al medio día del 17 de junio mi padre me autoriza a descansar de los repasos de las asignaturas y que puedo participar en la manifestación.

Cerca de mi casa pasaban cientos de coches hacia la concentración en Zemla, accedí a subirme a uno de los coches que me llevó al centro de la manifestación, donde me encontré con una gran mayoría de mis amigos y vecinos, fuimos partícipes desde el montaje de las jaimas hasta la organización de las zonas de los mitines y la distribución de los compatriotas en cada jaima, dar las charlas sobre el motivo que nos llevó a participar y a convocar una manifestación para reclamar más participación para los jóvenes saharauis en su destino para lograr la independencia pacíficamente .

Sobre las 17 y las 18 horas empieza el desenlace final e inesperado; en ese tiempo aparece la policía territorial escoltando a miembros saharauis de la yemaha, que fueron rechazados por los asistentes a la manifestación; una segunda vez se rechaza a otro grupo escoltado por la policía y la tercera vez aparece el ejercito de la legión donde nos indican que están autorizados a dispersar y a disparar con las armas a la manifestación-concentración, a todos los asistentes si no les hacemos caso; en un abrir y cerrar de ojos, empiezan a disparar en contestación a las piedras recibidas de los participantes a la manifestación -concentración en la explanada de Zemla, donde habían decenas de jaimas para tal concentración.

Los participantes al oír los disparos y sin dar credibilidad a lo que estaba pasando… entre los participantes habían niños/as, mujeres, ancianos/as, jóvenes y adultos, empezaron a buscar refugio y a huir hacia la ciudad o a otras barriadas para salvarse de las atrocidades que estaba cometiendo el ejercito de la legión española sobre la indefensa población civil Saharaui; yo personalmente fui herido desde los primeros disparos, ya que estaba enfrente de ellos y veía de primera mano lo acontecido, la brutal represión y desigual tratamiento e inesperado a la población nativa, fui herido en mi brazo izquierdo y en  mi muslo de la pierna izquierda, al momento con otros compatriotas que me ayudaron a subirme a un todo terreno militar que me acercaron al hospital general de El Aaiun, estuve ingresado en una planta que el 100 por 100 de su ocupación eramos de los batidos por la legión Española en Zemla, estuve unos 30 días, los heridos teníamos de toda clase de heridas, en los brazos, espalda, estómago, piernas que se amputaron… etc. Cuando me dieron el alta médica, estuve todo el verano hasta finales de octubre yendo diariamente a presentarme al cuartel de la policía territorial y cumpliendo la presencia durante el día hasta el atardecer que volvía a mi casa; fui el más joven de los heridos por el ejército de la Legión española. Zemla marcó mi generación y nos mostró el camino a seguir para liderar la lucha a la libertad y a la Independencia del Sahara Occidental con dignidad. 45 años más tarde seguimos como el primer día, fieles a nuestra sagrada causa Saharaui, a los principios del Frente Polisario y nuestra dignidad intacta e inmaculada.
 
Por *Aomar Abed Jalil
Presidente de la comunidad saharaui en gran Canaria (ISOC)
Coordinador de la coordinadora sindical canaria de apoyo al pueblo saharaui (COSCAPS).

Refugiados y genocidio: 20 de Junio ¡Nada que celebrar por los saharauis! – El genocidio saharaui por Marruecos continúa, Y LA TORTURA TAMBIÉN

 
El día mundial del refugiado ¡Nada que celebrar por los saharauis!
 
Cada veinte de junio, de cada año el mundo mundial o eso que conocemos, y mal conocemos como LA ONU, celebra el dia mundial del refugiado.

 Los saharauis y por extensión el resto de refugiados, no deberíamos celebrar este dia. Sencillamente porque no es un estado, situación buena que merezca ser celebrada. ¡Vamos, que no se trata de un cumpleaños feliz!. Al contrario, se cumplen años de infelicidad.

 Este dia, debería ser de repudio a la impunidad de los Estados y gobiernos que nos imponen esta condición de refugiados. A esos países que nos dictan, a través de mecanismos creados por ellos mismos y que les dan nombres llamativos: ONU, CONSEJO DE SEGURIDAD, ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU, OTAN…cómo y cuando debemos ser libres, independientes o simplemente refugiados, para jactarse de nosotros y reprocharnos una migaja de pan, que por cierto es nuestra.

 La impunidad conque la ONU mantiene el status de refugiados, al pueblo saharaui, está dictada por los países que precisamente, se erigen guardianes de la justicia, sincronizados y en sintonía y armonía en el circulo del CONSEJO DE SEGURIDAD. Estos países o grupo de “amiguetes”, impunemente deciden quien vive y quien muere…salvo en nuestro caso. Sí. Hemos aguantado cuarenta aniversarios del refugiado. Hemos consentido, en pro de la paz, grandes sacrificios y concesiones; pero resulta que “el guardian de nuestra cárcel, nuestro carcelero, también es impune.

 Si. IMPUNE; porque Francia y España, fundamentalmente, se niegan en rotundo a que seamos un pueblo libre e independiente, dentro de nuestro país: LA RASD. Se niegan; porque estamos en la ZONA DE INFLUENCIA DE FRANCIA. Se niegan porque estamos a ORILLAS DEL OCEANO ATLANTICO. Se niegan, junto con otros; porque nuestro SUELO y nuestro MAR, son RICOS. Y se niegan porque Marruecos es su SIERVO FIEL, para el control de la región.

 ¿CON TODO ESTO, QUE ES LO QUE HAY QUE CELEBRAR, PUES?

 Ahí está Tekber Haddy, los cientos de saharauis desaparecid@s, decenas de encarcelad@s, cientos de juicios sumarísimos y…y …y Marruecos continua IMPUNE ante los ojos de la ONU.

 ¿No es esto violencia? Y de Estado, además.

 En la actitud de TEKBER, se resume todo el valor de todo un pueblo en lucha por su libertad y dignidad. Por eso Tekber, no está en la soledad. No lucha sola. Está con ella toda una HORDA de solidari@s anónim@s y no tan anónimos. Estácon ella su pueblo. Y con este arsenal humano y político, solo le espera la victoria, como bien afirmó en su dia Emiliano Zapata: ” YO ESTOY RESUELTO A LUCHAR CONTRA TODO Y CONTRA TODOS SIN MAS BALUARTE QUE LA CONFIANZA Y EL APOYO DE MI PUEBLO”.
 
¡¡¡ Sahara libre !!!
 
El genocidio saharaui por Marruecos continúa
Tan solo durante los últimos 2 años, se ha tenido la muerte de 9 presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes, debido a torturas, tratos inhumanos y degradantes, así como a la negación sistemática de servicios atención de salud.
 
Es pertinente recordar que, en el período de la guerra de liberación librado por el Frente Polisario contra el invasor marroquí, correspondiente a los años 1975 a 1991; Marruecos mantuvo centros de detención y tortura clandestinos, para los prisioneros saharauis, de los cuales un número importante eran solo civiles.
 
Se estima en alrededor de 500 saharauis los desaparecidos por esta política del invasor marroquí, pero siendo el genocidio terrible,
 
¿se imaginan los chilenos estar 16 años en Villa Grimaldi?
 
¿se imaginan los argentinos estar 16 años en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)?
 
Marruecos tortura
 
Publicado el 09/06/2013
Este video te enseña lo que sucedio en el sahara ocupado y seguira sucediendo si no se toman decisiones. Sahara libre ya!
 
Comisión de las familias de los detenidos políticos saharauis del grupo Gdeim Izik
La comisión de las familias de los detenidos políticos saharauis del grupo Gdeim Izik denuncia torturas y malos tratos en las cárceles marroquíes, denegación de servicios de salud a los prisioneros políticos y esto luego que estos civiles fueron juzgados y condenados por tribunales militares marroquíes en una situación jurídica aberrante, en que la parte acusadora fue juez y parte, sin el debido derecho a defensa de los acusados saharauis y considerando como pruebas confesiones obtenidas bajo tortura.
 
Foto de Safir Safir Sahrawi.
 
 
لجنة عائلات المعتقلين السياسيين الصحراويين
مجموعة أگديم إزيك
إدارة السجن المحلي سلا 1 تنقل معتقلين سياسيين صحراويين إلى المستشفى
نقلت ادارة السجن المحلي سلا 1 بتاريخ 18 يونيو 2015 الموافق للفاتح من شهر رمضان الكريم المعتقل السياسي الصحراوي عن مجموعة أگديم إزيك محمد أمبارك لفقير إلى المستشفى بعد إصابته بإنتفاخ وورم على مستوى الرجل اليسرى بعد العملية الجراحية التي أجريت له .
وكان محمد أمبارك لفقير قد أصيب منذ عشرة أيام أو أكثر بورم وإنتفاخ على مستوى الرجل اليسرى لم يحدد طبيب المصحة السجنية بالسجن المحلي سلا 1 طبيعة الورم و الانتفاخ أو الأسباب التي نتج عنها ، نقل على إثره صباح يوم أمس الخميس 18 يونيو 2015 إلى المستشفى دون أن تجرى له أية فحوصات طبية بسبب عطلان الأجهزة الطبية حسب إفادته للجنة عائلات المعتقلين السياسيين الصحراويين
يذكر أن المعتقل السياسي الصحراوي محمد أمبارك لفقير قد أمضى قرابة 25 يوما بالمستشفى الجامعي إبن سينا أين خضع لعملية جراحية على مستوى الرجل اليسرى مطلع شهر ماي 2015 .
وفي ذات السياق نقلت إدارة السجن المحلي سلا 1 المعتقل السياسي الصحراوي إبراهيم الاسماعيلي في نفس اليوم إلى المستشفى الجامعي إبن سينا بالعاصمة المغربية الرباط .
المعتقل السياسي الصحراوي إبراهيم الاسماعيلي الذي يعاني من عدة أمراض ناتجة حسب إفادته للجنة العائلات عن التعذيب و ضروب سوء المعاملة القاسية التي مورست عليه بكل من السجن الاكحل في مدينة العيون / الصحراء الغربية و السجن المحلي سلا 2 بالقرب من العاصمة المغربية الرباط خضع صباح يومه الخميس 18 يونيو 2015 لحصة علاجية بواسطة أشعة الليزر على مستوى البواسير .
للإشارة أصدر القضاء العسكري المغربي شهر فبراير من سنة 2013 حكما قاسيا و جائرا في حق مل من المعتقلين السياسيين الصحراويين محمد أمبارك لفقير و إبراهيم الاسماعيلي تصل عقوبته ما بين خمسة و عشرين سنة و المؤبد في غياب تام لضمانات و معايير المحاكمة العادلة
لجنة عائلات المعتقلين السياسيين الصحراويين
 
مجموعة أگديم إزيك
 
Jóvenes saharauis denuncian torturas en cárceles marroquíes
 
Emitido por Antena 3 Canarias el 11 feb. 2011
Es lo que denuncian 3 profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que consiguieron el pasado fin de semana entrar en el Aaiún.

viernes, 12 de junio de 2015

El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista

Presos en Gando del franquismo
  • Tras el 18 de julio la burguesía exportadora y los propietarios agrícolas se hacen con el poder institucional
  • La gran fosa de los desaparecidos canarios se encuentra en el mar
  • La represión fue el recurso de las clases dirigentes para poner fin al crecimiento y contestación del movimiento obrero
  • La represión tuvo múltiples caras: físicas, económicas y culturales, entre otras
  • Durante la posguerra los efectos de la represión marcaron a los expresos y sus familiares

La recuperación del poder político e institucional
Los mayores contribuyentes, propietarios agrícolas, exportadores, comerciantes e industriales, tomaron posesión de los cargos de alcaldes y gestores en los Ayuntamientos y Cabildos Insulares canarios. Buena parte de ellos militaban o simpatizaban con los partidos conservadores que durante décadas habían controlado la situación política en las Islas. Unos y otros pasaron a formar parte, progresivamente, de Falange. También de organizaciones destinadas a sofocar cualquier situación de desorden, como Acción Ciudadana y las llamadas brigadas del Amanecer. De esta manera, aquellos hombres eran los encargados de gestionar la política del nuevo régimen pero también de ejecutar las detenciones, las torturas, las desapariciones de cientos de hombres, militantes de los partidos y sindicatos de izquierdas, fundamentalmente. De llevar a cabo las tareas de depuración social. Unas veces directamente y otras actuando al frente de las mismas.
 
Víctimas de la represión franquista en Canarias: desaparecidos y fusilados
La gran mayoría de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercialización de los productos del campo. En Santa Cruz de Tenerife eran sacados de Fyffes o de los barcos prisión (el "Archipiélago fantasma"como se le conocía), después de que sus nombres se incluyeran en los listados que los falangistas leían cada noche. En Gran Canaria "les llevaron a los acantilados de La Laja y fueron arrojados a la Mar Fea. Los cadáveres de algunos de ellos aparecieron días después en las playas cercanas", según explica el historiador Sergio Millares. Ejemplos de fosas comunes los encontramos en Fuencaliente (La Palma) y en el Llano de las Brujas en Arucas (Gran Canaria). En este municipio los militantes obreros fueron asesinados y arrojados a los pozos. Su Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lideró en solitario en Canarias, durante muchos años, la lucha de las familias por recuperar los cuerpos de los desaparecidos.
 
Uno de los casos más impactantes se dio en Tenerife con la desaparición del alcalde de Buenavista del Norte, Antonio Camejo Francisco ("A él lo sacaron de Fyffes, lo llevaron a los barcos y lo apotalaron"). Este había declarado la reforma agraria en enero de 1933, en el contexto de una huelga general que tendría notables efectos en municipios como Santa Cruz y La Laguna. Camejo también fue el encargado de solicitar la destitución del comandante militar de Canarias, Francisco Franco, después de que este movilizara fuerzas del Ejército durante la celebración del 1º de mayo de 1936. Ese acuerdo del Ayuntamiento fue apoyado por otros de la isla de Tenerife, lo que supuso, entre otras cosas, la desaparición de destacados líderes del período como el diputado a Cortes Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa o el concejal y líder comunista tabaquero, Domingo García Hernández, firmantes de aquella petición.
 
Como ellos, cientos de canarios fueron desaparecidos durante la Guerra Civil, a los que se sumaron ciento veintitrés fusilados por Consejos de Guerra. Entre ellos el gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife Manuel Vázquez Moro y su secretario particular Isidro Navarro López o el diputado grancanario Eduardo Suárez Morales. Este, destacado militante comunista durante el quinquenio republicano, escribió antes de ser ejecutado las siguientes palabras: "¡Salud, valientes y queridas hermanas  tabaqueras! Por vosotras y por todos los explotados del mundo Doy mi vida. ¡Salud, y adelante siempre! ¡Viva el Partido Comunista! ¡Viva la liberación de los oprimidos!". Como él otros destacados militantes obreros, caso de 19 militantes anarquistas tinerfeños, fueron ejecutados en las Islas.
 
Presos en Gando durante el franquismo
Presos en Gando durante el franquismo
 
Pagando las culpas de la Segunda República
Los años de la Segunda República lo habían cambiado todo. Por primera vez en la Historia de las Islas existía una fuerza social capaz de plantar cara al poder hegemónico de quienes controlaban las instituciones y la economía canaria. El movimiento obrero a través de sus organizaciones sindicales combatió duramente la precaria situación laboral y social de sus afiliados.
 
Muchos de aquellos propietarios que luego se sumaron al golpe y al nuevo régimen habían sufrido el sabotaje en sus atarjeas para impedir la llegada de agua de riego a sus fincas o el corte de las piñas de plátanos. A este tipo de acciones se sumaron las huelgas en sectores estratégicos de las Islas, fundamentalmente en los puertos, entonces estructura principal en las comunicaciones con el Archipiélago. Los obreros se convirtieron en una masa organizada y dotada de discurso capaz de plantear una alternativa social y política a aquellos que habían controlado el poder político e institucional canario durante décadas. En ese contexto, el miedo y la defensa de sus intereses económicos, de la unidad de España y el sentido católico de sus vidas, fundamentalmente, les llevarían a secundar el golpe de Estado y unirse al resto de grupos que conformaron la coalición reaccionaria. Todos ellos con el objetivo común de poner fin a la Segunda República. Se convirtieron en activos colaboradores en la ejecución de las tareas represivas. Se integraron en organizaciones como Acción Ciudadana -dirigida por el herreño Anatolio de Fuentes y que durante unos meses también fue presidente del Cabildo Insular de Tenerife- y Falange y en conjunto apoyados por guardias civiles y militares, llevaron a cabo las tareas de mantenimiento del orden, como entonces se decía. En islas como La Gomera y El Hierro los responsables de estas tareas, amparados por los grupos dirigentes locales, actuaron con total impunidad. Así lo recogieron los investigadores Ricardo García Luis y Juan Manuel Torres en los años ochenta en Vallehermoso, al norte de La Gomera, foco de resistencia obrera y en el que la represión fue feroz: "Quien daba palos era un cabo de la Guardia Civil. Los falanges iban arriba, denunciaban a un tío (…) y este cabo decía «tráigalo para arriba», y venga leña (…) Aquí barrió por todos".
 
Se calcula que casi ocho mil personas pasaron solo por los centros de detención de Fyffes y Gando durante aquellos años de la guerra. El testimonio de las torturas y vejaciones a las que fueron sometidos los presos han llegado hasta nuestros días gracias a algunos presos que dejaron testimonio escrito de ello. Fue el caso del dirigente socialista tinerfeño Manuel Bethencourt del Río que en sus diarios contó cómo vivían esos momentos de tortura a otros compañeros: "Algunos nos tapamos los oídos para a lo menor no oír –aunque sabíamos– lo que estaba ocurriendo. Pero, cuando retirábamos las manos de la cara, creyendo terminado aquel horror, volvíamos a oír los golpes –que sentíamos, casi, en nosotros mismos– y los lamentos de «¡¡ay, mi madre!!», «¡¡no me peguen más, por Dios!!», «¡¡que me muero, que me matan, socorro!!".

 
Presos en Gando del franquismo
Presos en Gando del franquismo
 
Castigos y depuración social: un tiempo nuevo
Pero la represión no fue exclusivamente física. Fue también económica, social, laboral, cultural, moral. Se manifestó de diversas maneras y no dejaría de estar presente durante los años siguientes a la finalización de la Guerra Civil. Miguel Ángel Cabrera en su libro pionero sobre el estudio de la represión franquista en El Hierro afirmaba que “se destruyen las bibliotecas (quemadas por los falangistas), se extirpa el interés por la cultura, se instala el más ciego apoliticismo, se desvincula la Isla del transcurrir histórico estatal y mundial, se generaliza el miedo (miedo a hablar, miedo a recordar...), etc.”. Además, propiedades y bienes de todo tipo les fueron incautados a las personas que se vincularon con las organizaciones de izquierdas, favoreciendo esto los intereses de aquellos adeptos al nuevo régimen que aprovecharon la ocasión para apoderarse de aquellos. Fue así como algunas fortunas crecieron y, en otros casos, como se ganaron una posición destacada en sus respectivas localidades. El caso del socialista Domingo Cruz Cabrera en La Laguna es un ejemplo, pues había sido el promotor del conocido como Barrio Nuevo en la ciudad y, tras ser detenido y desaparecido, sus propiedades pasaron a manos de otras personas próximas al régimen. El nuevo orden se había impuesto por la sangre. Pero no solo eso, pues sus familias sufrían también las repercusiones de todo aquello. Su hija, Rosario Cruz, recordaba como "a mi madre le registraban la casa, le tiraban las plantas, le aventaban lo que tenía (...) yo estaba en el colegio cuando vino Franco y a mí me echaron del colegio porque mi madre  no  me  puso el traje de Falange, me echaron a la calle...eso sí me acuerdo, de mi infancia esa parte es muy dura....me echaron porque mi madre no quería que me pusiera el uniforme, ni mis hermanos". La represión fue también clave durante la posguerra y afectó notablemente a los familiares de los represaliados canarios.
 
"…ya nada volverá a ser como antes". Emigración y silencio en la posguerra canaria
 
"De la ciudad alegre, tranquila y hospitalaria nada quedaba en pie", recordaba Mauro Martín Peña, quien fuera concejal comunista y que había sido detenido después del golpe. "Un ambiente huraño, receloso y esquivo era la nota imperante. Las miradas de odio eran insistentes flechazos que hacían temblar". Muchas de aquellas personas, presos y familiares, optaron por salir de las Islas. El regreso a casa no había sido el soñado y para entonces Venezuela, país de acogida de miles de emigrantes canarios, fue también destino de muchos expresos políticos que salieron de Canarias en barcos clandestinos. El Estrella Polar o el Telémaco fueron algunas de aquellas embarcaciones en las que emigraron integrantes de las organizaciones obreras, en viajes míticos por la dureza de las condiciones de viaje y lo arriesgado de una huída que era la única salvación para seguir sintiéndose vivos.
 
Para entonces, en los años de hambre y escasez de la posguerra canaria, todo había cambiado. De la efervescencia política y cultural de los años 30, se había pasado a la ausencia total de manifestaciones y celebraciones en las calles. Todo quedó reducido al hogar y al ámbito privado. Cientos de canarios seguían entonces presos, otros habían emigrado. El movimiento obrero había sido desarticulado. Los sublevados de 1936 habían conseguido todos sus objetivos. La muerte había glorificado su Cruzada y se había puesto fin a aquella breve experiencia democrática de la República. Aquella que en 1931 había sido acogida con esperanza e ilusión en las calles y plazas de las Islas.

viernes, 22 de mayo de 2015

Homenaje del PP canario a un criminal de Lesa Humanidad

Asesino de las Brigadas del Amanecer
 
 
Francisco González Tejera / Canarias-Semanal.org 22/5/15

Eufemiano Fuentes, industrial tabaquero de la isla de Gran Canaria, falangista que participó directamente desde las "Brigadas del amanecer" en miles de crímenes y torturas sobre republicanos canarios.

Ahora el PP desde su Ayuntamiento de Las Palmas GC y el Cabildo de Gran Canaria le instalan un panel homenaje con su foto en el nuevo parque del antiguo Estadio Insular, como si fuera un ciudadano honrado, un prócer de la democracia, cuando en verdad es un asesino con las manos manchadas de sangre.

Existen todo tipo de testimonios de sus abusos, de la gente que arrojó a la Sima de Jinámar, a los pozos de toda la isla, a la Mar Fea, del constante y vergonzoso derecho de pernada sobre las mujeres de la fabrica tabaquera conocida como "La Favorita".

Lo más grave de todo esto es que estos mismos personajes, el hasta el domingo 24 de mayo el alcalde, Juan José Cardona, nos niega a las familias de las víctimas abrir la fosa común del cementerio de Las Palmas, recuperar sus restos para darles sepultura digna, pero en cambio si invierte dinero público en hacerle homenajes a brutales asesinos fascistas.

domingo, 19 de abril de 2015

Delegación de la ONU testigo de la represión marroquí sobre la población saharaui


16 de abril, 2015 – Isabel Lourenço / PORUNSAHARALIBRE.ORG
“¿Cuál es la razón por la cual la MINURSO no rescató a la delegación, mientras estaba siendo atacada y rodeado por la policía en la casa de la señora Aminetu Haidar  y fueron representantes de un organismo marroquí patrocinada por Estados quien los escoltó?
 
¿Qué motivo lleva a la delegación a rechazar categóricamente la organización de reuniones en la sede de la MINURSO, representante de la ONU en el territorio?
 
¿Cuál es la razón por la cual propone la celebración de reuniones en hoteles, en la sede de la organización marroquí y en última instancia en las casas de los activistas miembros de organizaciones que han solicitado su legalización al gobierno marroquí? “
 
Una delegación del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se encuentra de visita en el Sáhara Occidental ocupado del 13 hasta 19 abril 2015 para evaluar la situación en los territorios ocupados, la situación de los presos políticos y mantener reuniones con representantes de la sociedad civil. Esta visita se produce pocos días antes de la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, donde una vez más se debatirá la cuestión del Sáhara Occidental, la última colonia en África.

El 14 de abril, la delegación de la ONU fue acorralada durante unas dos horas por las autoridades marroquíes en la casa de la activista Aminetu Haidar en El Aaiún la capital del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.
 
Tras el brutal ataque con piedras y palos contra una manifestación pacífica en el barrio Matalaa (que originó varias decenas de heridos), las autoridades marroquíes persiguieron a algunos manifestantes que lograron escapar del asalto y refugiarse en la casa de Aminetu Haidar.
 
En esta casa, la delegación se reunió con Aminetu Haidar y otros miembros de CODESA (Colectivo de defensores saharauis de los derechos humanos), y con los abogados de los presos políticos saharauis.
 
La casa está completamente rodeada por la policía marroquí y también hay informes de que los vehículos de la ONU fueron apedreados.
 
Después de dos horas, la delegación de la ONU fue escoltada por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos y pudo regresar a su hotel. Sin embargo, el sitio de la casa se mantuvo, extendiendose a todo el vecindario.
 
A 15 de abril las manifestaciones por el derecho a la libre determinación continúan en El Aaiun, en la Av. Smara, Av. El Chutz, Av. Mekka y en el Barrio Matalaa, una vez más, la policía atacó a los manifestantes causando numerosos daños.
 
 Varios activistas de derechos humanos, fueron secuestrados por la policía durante la noche del 14 y 15 de abril. El expreso político y activista por la autodeterminación, Daha Ettanji fue secuestrado el 14 de abril a las 19.30 horas y llevado al cuartel de policía donde fue interrogado y torturado, y luego puesto en libertad el 15 de abril. Las lesiones que sufrió por la brutal paliza y la tortura a que fue sometido, lo dejaron en estado muy crítico, al no ser capaz de respirar normalmente o caminar.
 
Durante los ataques, los militares se unieron a los oficiales de policía vistiendo los mismos  uniformes que estos y muchos de los policías estaban vestidos de civil.
 
 Las reuniones entre la sociedad civil saharaui y la delegación continuaron el 15 y 16 de abril con varios incidentes en el lugar de las reuniones.
 
 Todas las reuniones deberían haberse celebrado en la sede de la MINURSO, ya que el Sahara Occidental es un territorio no autónomo bajo los auspicios de la cuarta Comisión de la ONU e ilegalmente ocupados por Marruecos, pero este lugar de reunión fue negado por la delegación, a pesar de las apelaciones y protestas de varias organizaciones saharauis.
 
 La visita de la delegación y la forma en la que está sucediendo demuestra que las agencias de la ONU están bajo una fuerte presión de Marruecos y sus aliados.
 
Estos acontecimientos recientes muestran claramente que la población saharaui, cientos de los cuales manifestaron pacíficamente en las calles de El Aaiún, desean el fin de la ocupación.
 
El pueblo saharaui depositó su confianza en las resoluciones de la ONU y la comunidad internacional, pero ninguna de las resoluciones fue implementado hasta la fecha, dejando al pueblo saharaui a merced de una represión brutal y cruel y la explotación ilegal de sus importantes recursos naturales.
 
Es urgente que la comunidad internacional cumpla sus promesas y ponga en práctica las 50 resoluciones adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Sáhara Occidental.
Es una vergüenza  para la especie humana, que en el siglo XXI, África tenga todavía un país colonizado.
 
Durante estos primeros días de la visita surgen algunas preguntas.
¿Cuál es la razón por la cual la MINURSO no rescató a la delegación, mientras estaba siendo atacada y rodeado por la policía en la casa de la señora Aminetu Haidar  y fueron representantes de un organismo marroquí patrocinada por Estados quien los escoltó?
 
¿Qué motivo lleva a la delegación a rechazar categóricamente la organización de reuniones en la sede de la MINURSO, representante de la ONU en el territorio?
 
¿Cuál es la razón por la cual propone la celebración de reuniones en hoteles, en la sede de la organización marroquí y en última instancia en las casas de los activistas miembros de organizaciones que han solicitado su legalización al gobierno marroquí?
 
Es un claro intento de dar credibilidad a la CNDH (Consejo Nacional Marroquí de Derechos Humanos), organización que no es independiente, ni vela por el respeto de los derechos humanos cuando se trata de la población saharaui. Este organismo se creó, como se ha adenunciado en varios documentos publicados por el hacker Chris Coleman, para atender las recomendaciones de los diversos informes de la ONU sobre los derechos humanos en Marruecos y en los territorios ocupados.
Marruecos no acepta la inclusión de un mecanismo de derechos humanos en el mandato de la MINURSO y propone a el CNDH para cumplir esta función con visitas ocasionales de la ONU a los territorios.
 
La negativa a celebrar reuniones en la sede de la MINURSO es una manera de quitar cualquier responsabilidad a la ONU con respecto a la población saharaui en los territorios ocupados. Esta actitud refuerza la posición de Marruecos y deja a merced de los ocupantes ilegales la población civil.
 
Por otra parte el hecho de que se llevaron a cabo reuniones en casa de los miembros de las organizaciones que han solicitado su legalización al gobierno marroquí, es una maniobra política y la manipulación que pretende demostrar que si los saharauis aceptan las leyes marroquíes podrán trabajar y organizarse, algo que no es cierto, las asociaciones, organizaciones y grupos formales e informales de saharauis que se resisten a la ocupación y luchan por su legítimo derecho a la libre determinación siguen siendo acosados, secuestrados, torturados y encarcelados. El Reino de Marruecos no tiene derechos legales en los territorios ocupados.
 
La única solución para la descolonización de este territorio de forma pacífica es la ralización de un referéndum que se ha sido aplazado indefinidamente por Marruecos, con la ayuda de sus amigo, entre ellos Francia. La ocupación sólo es posible gracias al apoyo logístico, financiero y envío de armamento de países amigos de los EE. UU. como los Emiratos Árabes Unidos e Israel.
 
Esta delegación continúa en El Aaiun y Dajla los próximos dos días, después de lo cual la delegación visitará los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf.
 
La reunión del Consejo de Seguridad el 23 de abril decidirá sobre el mandato de la MINURSO.
Isabel Lourenço, 16 de abril 2015

lunes, 13 de abril de 2015

Las torturas a saharauis en cárceles marroquíes, según el auto del juez Ruz

La identificación de 8 saharauis desaparecidos por la represión marroquí ha sido
 clave en el auto del juez Ruz. / Foto: Sociedad de Ciencias Aranzadi-
  • El auto del juez de la Audiencia Nacional recoge cruda y explícitamente el relato de las torturas que recibieron multitud de saharauis entre 1975 y 1991
  • La madre de Mohamed Jalil Ayach "escuchó cómo torturaron a su hijo durante 8 días", después murió "en el habitáculo donde iban los prisioneros a hacer sus necesidades"
 
Quemaduras de cigarros, asfixia con toallas empapadas en lejía, golpes aplicados con ingenio con el único objetivo de hacer sufrir lo máximo posible a sus víctimas. El juez Pablo Ruz recoge en el auto en el que imputa a once altos cargos y militares marroquíes por un presunto delito de genocidio contra la población saharahui un manual del horror, con escenas con nombres y apellidos de las víctimas y los verdugos. Hechos con protagonistas como Hadram Abderrahman Bada y Mohamed-Buia Hosein, cuyos relatos han permitido este primer paso para juzgar a los responsables de los abusos que marcaron sus vidas.
 
El 15 de diciembre de 1975, Hadram Abderrahman Bada, de 25 años, estaba amamantando a su bebé en su casa, "cuando sobre las 15 horas soldados de las FAR marroquíes penetraron violentamente en la casa", recoge el auto judicial. Llevaron a Hadram al Cuartel de Smara de las Fuerzas Armadas Reales (F.A.R.) marroquíes y de la Gendarmería Real, "cuyos máximos responsables eran desde finales de 1975 el Coronel Abdelhak Lemdaour, del Ejército marroquí, y el Teniente Driss Sbai, de la Gendarmería Real".
En los tres meses en los que estuvo detenida, hasta que se la liberó sin ningún juicio previo y sin justificarle el motivo de su arresto, a Hadram "le pusieron una venda en los ojos de manera que no podía ver nada y a continuación le sentaron en una silla atada de pies y manos y le golpearon; también le sentaron en un banco en posturas dolorosas de tal manera que podían golpear las plantas de los pies y los tobillos con porras". Es solo el inicio de una pormenorizala lista de abusos, entre los que se encuentran supenderla de una "barra atada del cuello y espalda mientras la golpeaban y balanceaban", las quemaduras con cigarrillos, la bebida mezclada con orines y la comida aderezada con "trozos de cristales" y los abusos sexuales, entre otros.
 
La mujer recuperó la ansiada libertad después de sufrir todas esas prácticas, pero entonces no sabía que volvería a ser objeto de esta maquinaria del dolor. En 1976 los soldados marroquíes le destrozaran la barraca donde residía y en abril de 1979 "fue nuevamente detenida por los soldados de las FAR marroquíes y trasladada hasta el cuartel de Smara, donde fue sometida de nuevo a torturas". Un mes después, volvió a ser liberada.
 
Su caso está dentro de los "hechos investigados en el presente sumario con autor conocido". Hay otras experiencias, como los tiros que escuchó Abba Ali Said Daf, cuyos ejecutores carecen de rostro. La noche del 12 de febrero de 1976 quedó retratada con los gritos y las ráfagas que se cobraron la vida de "Bachir Salma Da (el primo de Abba Said, de 14 años); Salma Daf Sidi Salec (padre del anterior); Sidi Salec Salma; Salama Mohamed-Ali Sidahmed Elkarcha; Salama Mohamed y Sidahmed Segri Yumani".
 
La identificación de estas seis personas, junto a la de los pastores Mohamed Mulud Mohamend Lamin Maimun y Mohamed Abdelahe Ramdan, por un equipo de investigación de la Universidad del País Vasco ha configurado una pieza clave –según el sumario de Ruz– para la investigación que ha sostenido la imputación de los responsables marroquíes.
 
Objetivo: destruir a los saharauis
Relatos como el que siguen permiten a Ruz afirmar que "desde noviembre de 1975 y hasta 1991, se produjo de una manera generalizada un ataque sistemático contra la población civil saharaui (...) debido precisamente a dicho origen con la finalidad de destruir total o parcialmente dicho grupo de población y para apoderarse del territorio del Sahara Occidental. Además de las detenciones, se produjeron encarcelamientos prolongados sin juicio, algunos durante muchos años, y torturas a personas saharauis por parte de funcionarios militares y policiales marroquíes en diversos centros oficiales de detención ubicados tanto en territorio del Sahara Occidental como en Marruecos". La finalidad: "Ocupar el territorio del Sáhara Occidental y tomar posesión del mismo".
 
El testimonio de Brahim Mohamed Salem Omar –detenido el 14 de abril de 1976, cuando tenía 22 años, y también el 17 de enero de 1977– da cuenta de una de las escenas más despiadadas del auto: "Durante el tiempo que estuvo en el cuartel de Smara (...) presenció como Mariam Mohamed Salem dio a luz en la cárcel y al recién nacido le cortaron los dedos y se los trajeron después a la madre entre la comida".
 
Brahim también fue torturado y aportó la identidad de tres de sus maltratadores: el Coronel Lamarti, el Teniente de la Gendarmería Real Muley Ahmed Albourkadi y el funcionario Lehsan Chaf Yeudan. "El coronel ordenó que le ataran las extremidades del cuerpo con cuerdas y se las separaran, aplicándole este sistema de tortura. También le aplicaron descargas eléctricas en mejillas y lengua y fue sometido a golpes con cuerdas en una celda".
 
Allí estuvo dos meses y trece días. En ese periodo, Brahim también vio cómo "prendieron fuego vivo a uno de los prisioneros, Mohamed Salem Bamousia, mayor de 70 años, al que envolvieron en unas mantas, lo rociaron con gasolina y lo quemaron; y a otro de los prisioneros le clavaron las manos y los pies a una mesa con hierros".
 
Algunos lugares tomaron el nombre de su leyenda, fruto los testimonios que definían sus tácticas, como la " Cárcel Negra" de Smara, responsabilidad del Coronel Abdelhak Lemdaour y el Teniente Driss Sbai en El Aaiún.
 
Víctima de torturas hasta en tres ocasiones
Al igual que Hadram Abderrahman Bada, Mohamed-Buia Hosein tuvo que regresar a las cárceles del terror después de haber logrado salir con vida de sus muros. Fue detenido hasta en tres ocasiones. La primera, en 1977, estuvo en el cuartel de Bensergau en Agudir. Allí fue torturado "y durante algunos de tales interrogatorios estaba presente el gobernador de El Aaiun, Said Ouassou". Dos años después, los marroquíes le volvieron a privar de libertad y las técnicas no habían cambiado.
 
"Allí fue torturado durante 11 días: le colocaban atado sobre una tabla con la cabeza suelta hacia arriba y le ponían en la boca un trapo mojado con lejía y sal, hasta que le provocaba la asfixia. También le ataron, con el cuerpo boca arriba, sobre una tabla con los pies atados fuertes con un alambre (para que la sangre se concentrara en dicha parte y los golpes dolieran más), golpeándole las plantas de los pies con una pieza de metal ('falaka')".
 
En 1981, volvió a ser detenido y torturado. Esta vez, fue encarcelado en Kalaat Magouna hasta el 17 de julio de 1991, "10 años y 6 meses después de su detención sin haberse celebrado juicio ni ser informado de los motivos concretos de su detención salvo el hecho de ser saharaui", recoge Ruz.
La madre de Mohamed Jalil Ayach "escuchó cómo torturaron a su hijo durante 8 días", al igual que Aminatu Haidar, presas en la misma celda del antiguo Batallón de Instrucción de Reclutas español de la costa de El Aaiún. La madre escuchó los actos que le quitarían a su hijo para siempre: Mohamed Jalil Ayach "murió como consecuencia de ello, pues después de haberle golpeado duramente le dejaron en un habitáculo donde iban los prisioneros a hacer sus necesidades, lugar en el que estuvo varios días sin ser atendido de sus heridas, agonizando, hasta que finalmente falleció". Dichas torturas, continúa el texto de la Audiencia Nacional, "fueron ordenadas personalmente por Hariz el Arbi, quien estaba en el cuartel".
 
Por estos y otros hechos contenidos en el sumario, el magistrado exige además la "busca, detención e ingreso en prisión" del gobernador de la Administración Territorial del Ministerio del Interior hasta 1997, Abdelhafid Ben Hachem; el gobernador de Smara entre 1976 y 1978, Said Ouassou; el subgobernador de la provincia, Hassan Uychen; los inspectores de Policía en El Aaiún Brahim Ben Sami y Hariz El Arbi; el coronel de las Fuerzas Armadas Abdelhak Lemdaour y el teniente de la Gendermaría Real Driss Sbai.
 
Otras historias quedan en la oscuridad. Aquellas en las que no hubo un superviviviente como Aminatu Haidar para narrar cómo una madre escuchó los últimos días de su hijo, inundados por el dolor. Otros gritos quedaron ahogados, encerrados en la intimidad del preso y el interrogador.

domingo, 27 de julio de 2014

Henri Alleg: 'La Question' (la tortura en Argelia). Rafael Narbona


Henri Alleg
La tortura no es una respuesta ocasional del Estado contra la insurgencia. La tortura es la columna vertebral del Estado, el pilar de una institución que se atribuye el monopolio de la violencia y que se legitima con su poder para destruir física y psíquicamente a un ser humano. Hijo de padres judíos, Henri Alleg –cuyo apellido verdadero es Salem- nació en Londres en 1921. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Argelia, interiorizando poco a poco el anhelo de independencia de un pueblo colonizado. Periodista y militante comunista, soportó la durísima experiencia de la tortura, sin delatar a nadie. Cuando aún se encontraba bajo custodia de las autoridades francesas, recreó sus penalidades en un relato que burlaría la vigilancia penitenciaria y comenzaría a circular con notable éxito, revelando que el Estado francés secuestraba, torturaba y asesinaba con un absoluto desprecio hacia los principios de la República. Entre 1950 y 1955, Henri Alleg dirigió Alger Républicain, un periódico que reflejaba la lucha del pueblo argelino por constituirse como una nación libre y soberana. En septiembre de 1955, el periódico fue prohibido y en 1956 Alleg comenzaría a vivir en la clandestinidad. Los colaboradores de Alger Républicain van cayendo uno tras otro. El 12 de junio de 1957 la décima División de Paracaidistas secuestra a Alleg y le confina durante un mes en El Bihar, un barrio situado en la periferia de Argel. Durante ese tiempo, sufre las torturas más terroríficas, pero no proporciona ninguna clase de información. Después de ese tiempo, le envían al centro de internamiento de Lodi, donde Alleg escribe furtivamente La question, con una letra microscópica. En esa época, hay miles de argelinos en campos de concentración, sin que se haya formulado contra ellos ningún cargo. Una simple decisión administrativa sirve para privarles de su libertad, ignorando cualquier protocolo jurídico. El abogado Léo Matarasso, miembro del Tribunal Internacional sobre Crímenes de Guerra (también conocido como Tribunal Russell), acepta representar a Alleg y logra sacar el manuscrito, escondido en unas zapatillas. Cuatro folios en cada comunicación. El texto se difunde y produce una verdadera conmoción en la opinión pública internacional. Se especula sobre la situación de Alleg. Muchos temen por su vida. La trascendencia mediática del caso consigue que el 17 de agosto comparezca ante un juez instructor, que le acusa de atentar contra la seguridad del Estado al intentar reconstruir el disuelto Partido Comunista de Argelia. Durante el proceso, Alleg sufrirá varios careos con sus torturadores, que niegan haberlo maltratado. El 12 de febrero de 1958 se pone a la venta el libro en Editions de Minuit. Edgar Morin, compañero de clase de Henri, publica una reseña en France-Observateur, celebrando el libro. Jean-Paul Sartre escribe un artículo titulado “Una victoria” en L’Express, elogiando la obra. El periódico es secuestrado por orden judicial, pero el libro y la nota de Sartre ya han corrido como la pólvora. La obra se secuestra el 27 de marzo de 1958, pero en esas fechas ya se han vendido 65.000 ejemplares. La question se traducirá a 30 idiomas. En 1976, Laurent Heynemann realizará una adaptación al cine y en 2006 François Chatoten elaborará y escenificará una versión teatral.
 
Alleg logró que el juez militar visitara el inmueble de El Bihar. Sus precisas referencias a la cocina, el lugar donde transcurrían las torturas, confirmó que su versión no era una ficción, sino un testimonio veraz. El informe médico elaborado en Lodi corroboraba sus declaraciones, pues un mes después de los interrogatorios aún conservaba las huellas de la tortura: marcas en las muñecas y los tobillos, quemaduras, hematomas. Al inicio de La question, Alleg cita a Jean Cristophe: “Atacando a estos franceses corruptos, lo que defiendo es a Francia”. Escondido en el apartamento del joven profesor de matemáticas argelino Maurice Audin, que sería torturado y ejecutado extrajudicialmente por los paracaidistas franceses, Alleg conviviría durante 30 días con la tortura y la muerte, escuchando los gritos de los supliciados y soportando la brutalidad de unos militares que se comparaban con la Gestapo y las SS, orgullosos de infundir pánico. Saber que en el ala reservada a las mujeres se hallaban activistas tan valientes como Djamila Bouhired, aguantando sesiones de electricidad y vejaciones sexuales, le ayudó a mantener su determinación de no colaborar con sus verdugos. Los oficiales que le interrogan cumplen una formalidad que tal vez alivia sus conciencias. Le entregan un papel y le piden que escriba una delación, facilitando nombres y direcciones. Si no lo hace, será interrogado con métodos altamente persuasivos. Alleg no se deja intimidar y declina la oferta. Comienza entonces el procedimiento habitual. Le desnudan, le atan a una tabla y le enseñan un generador de corriente eléctrica. Le advierten que ser blanco y no “un moro”, agrava la situación, pues no tienen compasión con los traidores. Alleg conserva la serenidad y les recuerda que la ley les obliga a ponerle a disposición judicial en un máximo de 24 horas. Además, exige que no le tuteen. Los paracaidistas se ríen y le colocan unas pinzas dentadas en un dedo y el lóbulo derecho. Después, le rocían con agua. La primera descarga eléctrica le produce convulsiones y acelera su ritmo cardíaco, pero no le hace cambiar de actitud. Enfurecidos, los militares se ensañan con él, sin respetar ninguna zona de su cuerpo. Cuando la electricidad llega a sus genitales, experimenta la sensación de sufrir los mordiscos de un animal salvaje. Su resistencia les asombra y le llevan a presencia de Audin, que aún sigue vivo. Le piden que le cuente lo que le espera. El profesor, terriblemente desmejorado por las torturas, se limita a decirle: “Es duro, Henri”. Alleg es miope, pero ha perdido las gafas a consecuencia de los malos tratos y su visión borrosa le produce una aguda sensación de irrealidad. No volverá a ver Audin, que probablemente fue arrojado al mar o enterrado en una fosa clandestina. Es lo que se hace con las víctimas de las torturas, cuando han hablado y se convierten en un estorbo. Unos 40.000 argelinos correrán ese trágico destino.

En esas fechas, François Mitterrand es Ministro de Justicia y, con anterioridad ha ejercido de Ministro del Interior. Puntualmente informado por las autoridades militares, es imposible que no colaborara con el general De Gaulle y otros miembros del gobierno en la planificación de la contrainsurgencia, estableciendo como sistema de trabajo la tortura y el asesinato. Así lo afirma el oficial Paul Aussaresses, estrecho colaborador del general Jacques Massu. En 2001, Aussaresses, que ya se encontraba en la reserva con el cargo de general, publica Servicios especiales, Argelia 1955-1957, relatando sin tapujos sus crímenes:“Nuestro equipo salía cada noche hacia las ocho y nos las arreglábamos para estar de vuelta antes de medianoche con nuestros sospechosos, para proceder a los interrogatorios. [...] La mayor parte de las operaciones conducían a interrogatorios y otras terminaban con liquidaciones puras y simples, que se hacían sobre el terreno. [...] La tortura era utilizada sistemáticamente si el prisionero rehusaba hablar, lo cual sucedía con frecuencia. Era raro que los prisioneros interrogados por la noche llegaran todavía vivos al amanecer”. Cuando fue detenido  Ben M’hidi, jefe del Frente de Liberación Nacional de Argelia,  Aussaresses se reunió con el general Massu y ambos decidieron asesinarlo: “Llegamos a la conclusión de que un proceso a Ben M’hidi no era deseable: habría implicado repercusiones internacionales. [...] Aislamos al prisionero en una habitación ya preparada [...] y con el apoyo de mis ayudantes le ahorcamos de una manera que se pudiera pensar en un suicidio”. En una entrevista con el diario Le Monde, Aussaresses descartaba cualquier remordimiento: “Había que hacerlo y lo hice”.

Alleg pasará por diferentes formas de suplicio. Le quemarán con un soplete, le introducirán un tubo de goma en la boca y le obligarán a tragar agua hasta perder el conocimiento, le propinarán patadas y puñetazos, no le dejarán dormir, le suspenderán del techo, le aplicarán descargas eléctricas en la lengua, le amenazarán con violar a su mujer y matar a sus hijos, le obligarán a escuchar los gritos de otros torturados, no le dejarán dormir ni usar el baño. Una de las sesiones de tortura se prolongará doce horas. Alleg deseará morir, intentará aturdirse, anhelará que su corazón se rinda y deje de latir. El ayuda de cámara de Massu le visitará y le anunciará que va a desaparecer, si se niega a colaborar. Un médico, que trabaja con los torturadores, le inyectará pentotal, pero solo logrará producirle sueño y estupor. Alleg advierte que la tortura no solo afecta a los detenidos. La barbarie diseñada por políticos sin escrúpulos deshumaniza a todos los implicados. El “centro de clasificación” donde se tortura sin tregua es también “una escuela de perversión para los jóvenes franceses”. Alleg solo hallará consuelo en sus camaradas argelinos, que al cruzarse con él en los pasillos le susurran: “¡Valor, hermano!”. Saben que le han torturado, pues su cuerpo está lleno de heridas y vendajes. “En sus ojos –apunta Alleg, finalizando su valiente alegato- leía una solidaridad, una amistad, una confianza tan totales que, precisamente por ser europeo, me sentí orgulloso de tener un lugar entre ellos”. Cuarenta años después, Gilles Martin entrevistará a Henri Alleg, que en 1961 había publicado Prisionero de guerra, señalando que su experiencia debería ayudar a las nuevas generaciones a comprender las intenciones de fondo de las intervenciones militares en países extranjeros. Se afirma que el propósito es “combatir el terrorismo, salvar a la patria o defender la libertad, pero el verdadero motivo es explotar yacimientos de petróleo, de gas, de mineral, de diamantes, e impedir que algún pueblo se libere”. En su conversación con Gilles, Alleg equipara la “noche colonial” con la “noche nazi”. De hecho, Francia cometió horribles masacres. El 8 de mayo de 1945 reprimió una revuelta nacionalista en Setif, asesinando a 20.000 argelinos, incluidos ancianos, mujeres y niños. El 17 de octubre de 1961 la policía de París, dirigida por el criminal de guerra Maurice Papon, responsable de la deportación de 1.645 de judíos franceses a campos de exterminio nazis, ordenó que se disparara contra una manifestación pacífica convocada por el FLN para protestar contra el toque de queda impuesto a los argelinos. La policía no solo disparó contra los manifestantes, sino que también asesinó a transeúntes de rasgos magrebíes. El historiador Jean-Luc Einaudi estima que el número de víctimas oscila entre 200 y 393. Algunas fueron arrojadas al Sena y aparecieron en sus riberas. Otras murieron en el Palacio de los Deportes o el Estadio Pierre de Coubertin, donde se torturó salvajemente a los detenidos. De Gaulle ocultó los hechos, afirmando que solo era “un asunto secundario”. Pocos meses más tarde, se repetiría la tragedia, pero a menor escala. El 8 de febrero de 1962 una manifestación en contra de la guerra de Argelia y de la OAS desembocó en una nueva matanza. Convocada por el Partido Comunista y la CGT, nueve personas perdieron la vida en Charonne, una estación de metro. El 17 de junio de 1966 De Gaulle aprobaría una amnistía para exculpar a los asesinos y evitar futuros procesos judiciales. En la charla con Gilles Martin, Alleg recuerda que no se juzgó a nadie por los crímenes contra la humanidad cometidos en Argelia, salvo al general Jacques Pàris Bollardière, que se negó a torturar y asesinar. Héroe de la Resistencia, Bollardière “no podía soportar ver que los métodos utilizados contra los argelinos eran los mismos que los que aplicaba la Gestapo contra los resistentes franceses. Dirigiéndose a Massu, había dicho en una frase mordaz lo que pensaba de él y sus métodos: ¡Desprecio lo que haces, Massu!”. El comentario le costó un arresto de seis meses. Bollardière abandonará el ejército y dedicará el resto de su vida a luchar contra la guerra y la tortura, identificándose con los principios de la no violencia.

Al igual que en los bombardeos israelíes contra la Franja de Gaza, la mayoría de las víctimas de la Francia colonial no eran combatientes, sino mujeres y niños. No se puede hablar de guerra, sino de exterminio. Un exterminio que Camus nunca condenó. “Camus –afirma Alleg- nunca atacó la legitimidad del sistema colonial en sí mismo”. De hecho, “abandona a los comunistas en el preciso momento en que el Partido se compromete en una dirección cada vez más argelina y unitaria con las distintas fuerzas políticas nacionalistas”. El coronel Bigeard fue uno de los militares más implacables. Instructor de torturadores, organizó la desaparición de miles de personas, arrojándolas al mar con los pies en bloques de cemento. Su implicación en un genocidio no impidió que se le ascendiera a general y Giscard d’Estaing le nombró Secretario de Defensa. “En una palabra –observa Alleg-, casi un ministro. ¿Quién osará decir después de esto que la República es ingrata con sus fieles servidores?”. Alleg finaliza la entrevista citando al héroe de la Resistencia checoslovaca Julius Fucik: “Hombres: os he amado. ¡Estad alerta!”. Son unas palabras admirables, pues las escribió al pie de la horca. Fucik nació en Praga en 1903, estudió filosofía e ingresó en el Partido Comunista. Crítico literario y teatral, se pasó a la clandestinidad cuando se produjo la invasión nazi, ocupándose de mantener activas las publicaciones ilegalizadas. Detenido y torturado por la Gestapo en abril de 1942, ninguna tortura logró quebrantar su resistencia. Mientras esperaba la muerte en la celda 267 de la prisión de Plötzensee en Berlín, escribió 70 hojas que lograron burlar una a una los controles de la cárcel. Es la misma historia de Alleg, que confirma la tenacidad del espíritu humano. Fucik fue ahorcado el 8 de septiembre de 1943. Su obra se publicó por primera vez en 1945, con el título Reportaje al pie de la horca. El libro se tradujo a 80 idiomas y en 1950 Fucik recibió a título póstumo el Premio Internacional de la Paz. Al igual que La question, la obra rebosa humanidad y coraje: “Has tardado mucho en llegar, muerte. Pese a todo, esperaba conocerte más tarde, después de largos años. Esperaba vivir aún la vida de un hombre libre: poder trabajar mucho, amar mucho, cantar mucho y recorrer el mundo. Precisamente ahora, cuando llegaba a la madurez y disponía todavía de muchísimas fuerzas. Ya no las tengo. Se me van agotando. Amaba la vida y por su belleza marché al campo de batalla. Hombres: os he amado. Fui feliz cuando correspondíais a mi cariño y sufrí cuando no me comprendíais. Que me perdonen aquéllos a quienes causé daño. Que me olviden aquéllos a quienes procuré alegrías. Que la tristeza jamás se una a mi nombre. Ese es mi testamento para vosotros, padre, madre y hermanas mías; para ti, mi Gustina, y para vosotros, camaradas; para todos aquéllos a quienes he querido. Llorad un momento, si creéis que las lágrimas borrarán el triste torbellino de la pena, pero no os lamentéis. He vivido para la alegría y por la alegría muero. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba un ángel de tristeza”. Alleg murió por causas naturales el 17 de julio de 2013. Al igual que Fucik nos legó su alegría, su optimismo, su esperanza de un mundo mejor. A pesar de su terrible experiencia, siempre se rebeló contra la sentencia de Plauto, según la cual “el hombre es un lobo para el hombre”: “¿Quién si no aquellos que tienen un interés evidente en no cambiar nada del orden actual pueden contentarse con una visión tan pesimista y desesperanzadora del futuro del hombre?”.

No soy capaz de concluir esta nota sin mencionar a José Humberto Baena Alonso, fusilado con otros cuatro militantes antifranquistas el 27 de septiembre de 1975 por un régimen, cuyos hijos y nietos ideológicos gobiernan España hoy en día. “Papá, mamá: Me ejecutarán mañana de mañana. Quiero daros ánimos. Pensad que yo muero pero que la vida sigue. Recuerdo que en la última visita, papá, me habías dicho que fuese valiente, como buen gallego. Lo he sido, te lo aseguro. Cuando me fusilen mañana pediré que no me tapen los ojos, para ver la muerte de frente”. Los héroes nos dejan sus palabras, su ejemplo, su alegría y su esperanza. Los verdugos, en cambio, esconden su rostro, como hizo Billy el Niño en la Audiencia Nacional, pues saben que sus actos les han arrebatado hasta el último ápice de humanidad. La tortura se asocia a los gobiernos totalitarios, pero lo cierto es que nunca ha dejado de existir en Estados Unidos o en la UE, el peón favorito del imperialismo norteamericano en su batalla por la globalización de su modelo político y social. En el Estado español, se cursan unas tres mil denuncias anuales por malos tratos y torturas, pero solo un 3% se resuelven con la condena –liviana- de algún agente de las Fuerzas de Seguridad. En esos casos, el gobierno suele intervenir, aplicando la gracia del indulto. Eso explica que en nuestro país la mitad de la población tema ser torturada en una comisaria o un cuartel de la Guardia Civil, si llega a ser detenida. En la democrática Francia, el porcentaje baja ligeramente: solo el 35% alberga ese miedo. Tal vez esa inquietud colectiva solo refleja la trastienda de dos países que abrazaron el fascismo en un pasado reciente. La España franquista y la Francia de Vichy asimilaron las técnicas de tortura de la Gestapo y prolongaron sus estragos durante décadas. El recuerdo de héroes como Alleg, Fucik o Baena (condenado sin pruebas en un juicio farsa) nos obliga a luchar para que la esperanza tenga la última palabra.

RAFAEL NARBONA
La question, Henri Alleg. Hondarrabia, Ediciones Hiru, 2010.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Antonio González Ramos: un militante comunista canario asesinado por la dictadura


En el 38 aniversario de su muerte a manos del policía torturador José Matute

Julián Ayala Armas - Canarias-semanal.org 29/10/13
Este martes, 29 de octubre, se cumplen 38 años de la muerte del militante comunista canario Antonio González Ramos.  Asesinado a golpes por el policía torturador José Matute Fernández. 

Con este motivo, recuperamos el artículo de homenaje escrito en 2008 para Canarias-semanal por el periodista tinerfeño Julián Ayala Armas.
 
En octubre de este año se cumplirán 33 del asesinato de Antonio González Ramos, fallecido a consecuencia de las torturas que le infligió el comisario de policía Manuel Matute Fernández.  Murió prematuramente, de una muerte que no tenía que haber sido la suya.  Antonio González Ramos era un hombre sencillo, un campesino del norte de Tenerife que había marchado a Alemania en los años ’60 y allí, en los círculos de la emigración española, había conocido al Partido Comunista.  Cuando regresó a Tenerife unos años más tarde, era ya un obrero industrial consciente, como decíamos entonces.  Un día nos contó su despedida de los camaradas de Alemania:

   - Vuelvo a España.  ¿Cómo encontraré al Partido?

   - Búscalo en el pueblo.

 
Eran otros tiempos.  Antonio buscó al Partido en Tenerife, sin éxito al principio.  Entró a trabajar en la fábrica de tabacos de Philips Morris y con otros compañeros -recuerdo ahora a Chicho Montesinos y a Luis Molina- fue despedido por reclamar mejores condiciones de trabajo, y entonces se reencontró con los suyos, en el Partido de Unificación Comunista de Canarias, del que se hizo militante un año antes de la muerte de Franco.

Encuadrado en el sector obrero del PUCC, Antonio intervino en la creación de Comisiones Obreras en la isla.  Como uno más, sin excesivos protagonismos de los que huía su natural de hombre modesto.  También trabajó en el movimiento vecinal, en el barrio de La Laguna donde vivía, haciéndose acreedor al cariño y respeto de sus convecinos.
 
Así, hasta el aciago día 29 de octubre de 1975.  En una concatenación de casualidades, Antonio fue detenido por la Brigada de Investigación Social, la policía política del franquismo.  En casa de un amigo suyo había sido hallada una maleta con panfletos y documentos del PUCC, que había llevado para que le guardaran y, en otro lugar de la misma vivienda, unos cartuchos de dinamita que el amigo, trabajador ocasional de la construcción, tenía para emplear en la pesca clandestina.  Fue lo suficiente para exacerbar el celo de los sicarios, temerosos ante las incertidumbres que estaba abriendo la enfermedad que iba a llevar a la tumba al Caudillo un mes después, y ansiosos de apuntarse el tanto de desarticular una banda terrorista. 

El PUCC era un partido comunista clásico, que basaba su estrategia en la lucha de masas, sin dar la mínima opción al terrorismo individual y, por otra parte, en la isla no se había producido todavía ningún tipo de atentado de este tipo (la campaña del MPAIAC empezaría meses más tarde).  Pero esas consideraciones no detuvieron a los esbirros empeñados en hacer confesar a Antonio su implicación en tales actividades.
  
Así, horas más tarde de su detención, Antonio González murió a consecuencia de los golpes que le propinó el inspector José Matute Fernández.  Hizo un buen servicio aquella noche el judoka Matute.  De golpe eliminó a un comunista, dejó viuda a una mujer joven, convirtió en huérfanos a cuatro niños y llevó el dolor y la rabia al corazón de todos sus amigos y camaradas.

Cobardemente, los asesinos intentaron ocultar su crimen, aduciendo que Antonio había muerto cuando, trasladado en coche a una verificación, se arrojó en marcha del vehículo.  El período de inseguridad política que abrió la muerte del dictador no era la situación más apropiada para la impunidad de los asesinos y, acosado por las investigaciones judiciales, Matute huyó a Venezuela, de donde regresó un año más tarde, cuando ya era de dominio público que se iba a promulgar la ley de amnistía que iba a acoger por igual a las víctimas y a los victimarios del franquismo.  Aunque fue procesado, el juicio no llegó siquiera a celebrarse, pues en 1977 fue amnistiado y se reincorporó a sus tareas como policía.  Para más escarnio, uno de sus últimos destinos en la Dirección General de Seguridad, en Madrid, fue en el departamento de elaboración y custodia de los datos de las personas detenidas.  Fernando Sagaseta en sus tiempos de diputado por UPC denunció esta situación de favor a un convicto de torturas y asesinato; pero fue en vano, como más recientemente lo ha sido también con el jefe provincial de Policía de Santa Cruz de Tenerife, condenado por un delito similar hace años.

El Gobierno indemnizó a la viuda y a los hijos de Antonio con una cifra que sonroja, si las comparamos con las indemnizaciones que andando el tiempo iban a cobrar (reservadamente) los altos cargos del felipismo implicados en el turbio negocio de los GAL.  La fecha y las circunstancias de su muerte entran de lleno en las condiciones que establece la llamada Ley de la Memoria Histórica, por lo que su viuda y sus hijos podrán acceder a las indemnizaciones establecidas para las víctimas del franquismo y sus herederos.  En tiempos de UPC el Ayuntamiento de La Laguna acordó dar a una calle de la ciudad el nombre de Antonio González Ramos.  Está situada en San Benito, entre las calles Cruz de Candelaria y Buenaventura Bonnet.


Ahora que casi todos olvidan estas cosas, nosotros queremos seguir con la memoria despierta y recordar al camarada y al amigo con el que un día compartimos luchas y esperanzas, a las que a pesar de los pesares, seguimos sin renunciar.