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miércoles, 27 de junio de 2012

Operación Tánger: la caza de rojos


El 14 de junio de 1940 Franco ocupa Tánger con la excusa de mantener su neutralidad. La captura de una gran cantidad de exiliados españoles en esta ciudad era su objetivo oculto

Francisco Sánchez Montoya 18/06/2012

Tánger, en el lado oeste de Gibraltar, era un puerto estratégico para el dominio del Estrecho. Los tratados suscritos por Francia, España e Inglaterra en 1912 y 1923 la habían considerado un punto neutral. La ciudad estaba desmilitarizada y los servicios administrativos y de orden público se repartían entre Francia, España, Inglaterra e Italia. "Mantener la neutralidad" fue la excusa para la invasión española. Ésta, llevada a cabo por la Mehalia Jalifiana, se realizó "con carácter provisional". Pero la foto oficial de la llegada de las tropas españolas a la ciudad, con banderas desplegadas y saludos con el brazo en alto, atestigua una entrada nada pacífica.

La frase "siempre nos queda Tánger" era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado en Marruecos y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe del 17 de julio, con el fin refugiarse en la ciudad internacional. Desde la Legación republicana en Tánger, su secretario Clemente Cerdeira, el presidente del PSOE en Ceuta Jiménez Cazorla y el diputado socialista y prestigioso catedrático Martínez Pedroso, intentaban dar cobijo y protección a los que continuamente llegaban.

Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen.

La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla y en uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca. Tras este llamamiento, se desplaza en agosto de 1941, José Congost, quien realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de la estación. Una vez en Tánger se reúne con la resistencia y estudian nuevos proyectos.

Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, repartiéndolo por Tánger, Ceuta y ciudades del Protectorado. Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado requiere nuevamente de Casablanca el envío de otros compañeros y a los pocos meses llegaron los jóvenes alicantinos Antonio Réinales, Ramón Valls y Adelo Aguado. Estos tienen entre sus planes inmediatos reorganizar a las Juventudes Socialistas Unificadas. Más adelante y siguiendo instrucciones de los que están en el exilio se unen en la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Debido a los nuevos proyectos y con el fin de recibir noticias del comité central deciden que el dirigente recién llegado de Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid, pero es detenido en la capital. Tras durísimos interrogatorios se le acusó de "atentar contra la seguridad del estado y fomentar la organización de partidos políticos". Se le realizó un consejo de guerra sumarísimo, siendo ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942. Ésta detención origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de la resistencia en Tánger.

En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta donde se celebró un consejo de guerra el 9 de marzo de 1944. Y tras siete días de vistas y declaraciones se aprobaron múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los que vinieron de Casablanca, Congost, Reinares y Ramón Valls. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados en los muros de la fortaleza militar del Monte Hacho en Ceuta.

El delirio de Franco se había cumplido. Cuando, en 1945, se produce el fin de la II Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias nazi-fascistas obligaron a Franco a ordenar el abandono de Tánger. Él ya había conseguido su objetivo.

* Francisco Sánchez Montoya, es investigador y autor del libro "Ceuta y el Norte de África, República, Guerra y Represión". Ed. Libros de Ceuta.

martes, 29 de mayo de 2012

La represión en Ceuta y en el Protectorado

Yagüe paseando por Ceuta tras el golpe militar

Público.es - *FRANCISCO SÁNCHEZ MONTOYA 29/05/2012
En Ceuta, y lo que fue la zona occidental del Protectorado en Marruecos más que de guerra habría que hablar de represión, pues no hubo combates ni operaciones militares. La barbarie desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y del Protectorado español en Marruecos.

El desglose del total de asesinados en esta zona fueron 268 en Ceuta, y 195 en el Protectorado Occidental de España en Marruecos, repartidos por la ciudad de Tetuán, en el campo de concentración "El Mogote" y en Larache. También debemos reseñar la represión administrativa y, por otra parte, ¿cuántos encausados no llegaron al pelotón de fusilamientos? Muchos de ellos murieron mientras eran transportados o en las comisarías sin consignarse sus nombres. ¿Cuántos murieron en las enfermerías como consecuencia de malos tratos o enfermedades sin cuidados? ¿Cuántos quedaron internados en manicomios? Todos éstos están fuera de mis cifras. Tan sólo quisiera, como conclusión, apuntar que con estas investigaciones, gracias al acceso a una valiosa, aunque limitada, base documental de primera mano con la consulta de más de mil consejos de guerra durante casi diez años (Guadalajara, Segovia, Regional, Alcalá de Henares) y el Archivo General de la Guerra Civil Española (Salamanca), registros civiles, de cementerios, Juzgados y Consulados (Marruecos), se ha intentado descubrir unos hechos que acaecieron en Ceuta y en el Protectorado, sobre todo en la zona occidental.

Es fácil concluir, que el tema de la represión ejercida en el nuevo Estado que surge tras el golpe militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas. Se abandona en estas investigaciones la tendencia seguida en otras ciudades de limitarse a la especulación genérica o aventurar cifras en función de cálculos más o menos lógicos y razonados. Las cifras y nombres expuestos están sólidamente documentados y cuando ha sido posible entrevista personales con los familiares de los represaliados. La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única formula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen. Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada. Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue él más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después, en agosto de 1944, no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses.

Respecto al sexo dos mujeres fueron ejecutadas. La actuación de las mujeres quedó generalmente oculta y el papel que desempeñaron y su protagonismo son destacados en poquísimas ocasiones. Sin embargo, la mujer, durante la República, había comenzado a integrarse en el ámbito de la política. En el tema religioso en los registros civiles, no aparece ningún musulmán fusilado (ni en el Protectorado); las nuevas autoridades se guardarían muy bien de no inquietar a esta población, que la utilizaba en primera línea en la península y eran quienes formaban junto con la Falange los pelotones de fusilamiento. Cuatro hebreos son fusilados, y otros muchos son condenados a largas condenas. Tras las primeras ejecuciones en Ceuta, el 21 de julio de 1936, hasta 1938, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros de la resistencia en Tánger, pero es evidente que el error en el número de fusilados no consignados debe ser muy pequeño. Si se toman en cuenta los días en que se producen las ejecuciones y el número se observa que no parece que existiera una norma que regulara las mismas. Hay meses que durante varios días consecutivos se realizan fusilamientos y otros que las fechas se distancian considerablemente. Pero es irrefutable que tras algún ataque de las fuerzas republicanas en la madrugada siguiente realizaban ejecuciones. También se incrementa en torno a las celebraciones de determinados aniversarios y cuando en el frente fallecían soldados o miembros de la Falange local.

*Francisco Sáncez Montoya es investigador

martes, 27 de diciembre de 2011

Antonia Castillo Gómez



Autor/:  Francisco Sánchez Montoya 

La infancia

Nació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos. Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.

Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales. El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez". Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".

Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta. Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".

En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fue elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fue sustituido por el abogado Salvador Fossati.

Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.

A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla. A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla.

A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.

Expulsada como tocóloga municipal, en 1939

La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente. La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.

Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.

El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange. El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " fue vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional. Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… "

Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: " Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiente de esa Corporación".

Camino del exilio mejicano

Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir. Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.

Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda.

Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en proyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.

Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal. Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece y su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año.

domingo, 10 de abril de 2011

Exposición fotográfica y libro "Bartolomé Ros. Frontera de África" (1918-1934)


 Uno de los principales atractivos de PHOTOESPAÑA 2009
Cartel de la exposición del Ateneo de Málaga abril 2011

La exposición nos enseña imágenes realizadas tanto en el estudio como en la calle por su autor entre 1918 y 1934, muchas de ellas inéditas. Todas las obras pertenecen al archivo familiar que custodia su hija Rosa Ros, siendo, la selección y estudio, fruto del trabajo de investigación de muchos años. Las fotografías de Ros han sido llevadas por el Instituto Cervantes a diferentes ciudades como Tetuán, Tánger o Londres, y se han podido ver en otras instituciones importantes como la Residencia de Estudiantes, y los Museos de Madrid o Ceuta, existiendo diferentes monografías sobre el autor y su obra.

Bartolomé Ros (Cartagena, 1906-1974, Madrid)

Instalado en Ceuta en 1918, realiza sus fotografías como profesional desde entonces hasta los primeros años 30, retratando el mundo civil y militar del Protectorado Español y Ceuta. Será testigo de lo que se llamó la acción española en Marruecos, con la construcción de infraestructuras y transformación de la región. También conocería allí a muchos de los protagonistas de la Guerra Civil española y la vida española de los años sucesivos. En esos instantes ya había dejado la cámara y comenzado una exitosa carrera como empresario de laboratorios fotográficos. Publicando también un famoso reportaje sobre España en la revista americana National Geographic.

El legado fotográfico de Bartolomé Ros recorre un período histórico que se inicia en las postrimetrías de la guerra de Marruecos y el comienzo de la dictadura de Primo de Rivera, que da fin al conflicto bélico. Ros fue testigo privilegiado de los momentos que preceden a la sublevación del ejército español en Marruecos contra la II República. Su crónica de ese período a dejado instantes excepcionales de la Historia y de la vida cotidiana en la frontera de Africa.

El libro esta editado por la editoral La Fábrica

Franco y Millan Astray en 1926 en Marruecos cantando el himno de la Legión
Foto de Bartolome Ros

sábado, 26 de marzo de 2011

El diario "España" de Tánger, reflejo de la lucha antifranquista

Redacción del Diario - Juan Manuel Menéndez


25-mar-2011 Juan Manuel Menéndez de las Heras

Muchos de sus colaboradores fueron represaliados políticos, destacando el núcleo asturiano, liderado por Jaime Menéndez "El Chato" y Fernando García Vela.

Hace 86 años la “Compañía Editorial Española S. A.” fundó la Agencia Febus para abastecer de nuevas a sus heraldos: “La Voz” y “El Sol”. Ambos fundados por Nicolás María de Urgoiti.

La Agencia Febus fue la más relevante de la 2ª República

La mencionada agencia se convirtió en la más importante y dinámica de la 2ª república y Guerra Civil gracias a la magnífica gestión de uno de sus directores: el intelectual Fernando Sánchez Monreal, fusilado por unas balas falangistas y padre del polifacético Fernando Sánchez Dragó.

El franquismo acabó con la Agencia Febus, y con tantas y tantas cosas, aunque utilizó su gran infraestructura, organigrama, enseres y locales para formar la Agencia EFE. “F” de Febus.

La Agencia Febus renace para recuperar a personajes olvidados

Hoy la Agencia Febus vuelve a estar con nosotros. Se volvió a constituir en febrero de 2008 para recuperar a intelectuales, escritores, periodistas y culturistas de la 2ª República, Guerra Civil Española, franquismo y transición democrática. En octubre de 2009, en la sede del Principado de Asturias de Madrid, la citada agencia organizó un acto y exposición para homenajear a esos hombres y mujeres que hicieron del diario “España” de Tánger jalón indispensable de la prensa española.

El origen del diario "España" de Tánger

El diario “España” fue fundado en 1938 por orden de Juan Beigbeder, Alto Comisario de España en Marruecos, y su primer director fue Gregorio Corrochano, empresario y crítico taurino de “ABC”. Aunque en un principio fue alma de la rebeldía franquista, poco a poco abrió una nueva línea ideológica. Una línea antifranquista. Por una parte fue el único diario en dar nuevas sobre los aliados en la 2ª Guerra Mundial, es decir, los enemigos de Franco. Ese hecho hizo que el heraldo se convirtiese en el más vendido en el territorio nacional. Gregorio Corrochano permitió continuar con esa línea. Así pues en el “España” se empezó a escribir de todo lo que el franquismo prohibió en prensa: libertades, marxismo, socialismo, comunismo, leninismo, críticas al régimen, etc.

Los represaliados políticos republicanos del diario "España" de Tánger

Para llevar a cabo el mencionado cometido Corrochano contrató, en su mayoría, a diversos represaliados del franquismo. Entre ese gran grupo de grandes intelectuales comprometidos con la lucha antifraquista hubo un núcleo importante de asturianos. Entre ellos: Fernando García-Vela, discípulo de Ortega y Gasset, especialista de toda su obra, escritor, traductor y colaborador en tiempos de la 2ª República de publicaciones tan relevantes como “La Voz” y “El Sol”, que llegó a dirigir en 1933. Durante el franquismo dejó su impronta en revistas como “Mundo” o “Revista de Occidente” (2ª etapa); Juan Manuel Vega Pico, socialista que se había forjado en los diarios asturianos “Avance” y “La Tarde”, y que fue encarcelado como tantos y tantos periodistas por haber escrito en la prensa republicana; Juan Antonio Cabezas, colaborador, en los años treinta, de “Avance” y “El Sol”, mano derecha de su inseparable Javier Bueno, director de “Avance”, preso político en el campo de concentración de Cedeiras y en otros penales de cuyo nombre no quiero acordarme; Aladino Cuetos, capitán del ejército de la 2ª República, combatiente en Brunete y en El Ebro, preso político, director de la sección nacional de Radio Tánger Internacional y padre de la actriz Concha Cuetos, etc.

Jaime Menéndez "El Chato" el intelectual más relevante del diario "España" de Tánger
Un pilar fundamental del diario "España" de Tánger fue Jaime Menéndez "El Chato". En 1925 fue director de “La Prensa”, primer rotativo en castellano publicado en EE UU, y primer español en formar parte de la redacción de “The New York Times”. En 1938, en Madrid, dirigió en diario “El Sol”, colaboró en las publicaciones más relevantes, fue nombrado comisario político y, cómo no, por su vinculación con la República, fue preso político en el campo de concentración de Los Almendros y otros penales, que tan amablemente habían donado las monjas, como el convento de Aranjuez. Ya en pleno periodo franquista continuó su labor de zapa contra el régimen en publicaciones como “Mundo”, de la cual era su puntal, “SP”o “Destino”. Y fue el primero en escribir de todo eso que Franco prohibió. Y todo eso comenzó en Tánger.

Antonio Colón, José Luis Moreno, Manuel Cruz, Fernando Peralta

Hubo otros muchos colaboradores, algunos de ellos vinculados con la 2º República, que dejaron huella, con su buen hacer, en el diario "España", entre ellos, Antonio Colón, José Luis Moreno, Manuel Cruz (padre), Fernando Peralta (regente), Andrés Revesz, Josep Pla, José Luis Navarro (Padre), Juan Bellveser, José María Cossio, Luis Grajales, Patricio de Pereda, Renato Piñero, Ángel Vázquez, Manuel Cruz (hijo), José Luis Navarro (hijo), Samuel Cohen y M. Cantarero del Castillo.

Todos los colaboradores del "España" hicieron del mismo la pieza más relevante del periodismo del franquismo y la pieza más relevante de la “transición periodística” española.

lunes, 31 de enero de 2011

Los árabes que gritaron "¡Libertad!"

 El brigadista iraquí Nuri Anuar, EFE
Cerca de 1.000 musulmanes llegaron a España para defender los ideales de la II  República durante la Guerra Civil

Público.es BEATRIZ LABRADOR Madrid 10/10/2007
La historia la escriben los vencedores, no los vencidos. No es nada nuevo. Por eso cuando se piensa en la participación de musulmanes en la Guerra Civil española es fácil que acuda a la mente la imagen de la Guardia Mora, los 70.000 marroquíes a los que Franco prometió un "bastón de oro" por su lealtad y que fueron una pieza clave de su implacable triunfo militar.

Sin embargo, hubo otros árabes cuya memoria ha sepultado el tiempo: aquellos que acudieron a España para defender los ideales de la II República y que se integraron en columnas anarquistas y trotskistas, en la aviación y, sobre todo, en las Brigadas Internacionales. Aunque el estereotipo marque lo contrario, no todos fueron utópicos franceses, estrictos ingleses o disciplinados belgas. Hubo un numeroso grupo de tez oscura que hablaba dialectos bereberes y que cinco veces al día dejaban el fusil para orar hacia La Meca.

Desde Orán hasta Alicante

Es difícil calcular la cifra exacta porque la mayoría entró en la Península con pasaporte europeo, ya que sus países de origen eran entonces "colonias", mandatos o protectorados de diversos estados occidentales. Las fuentes señalan que el número rondó los 1.000 combatientes, y el grupo más numeroso fue el de los argelinos. Al menos medio millar, la mayoría comunistas, se embarcaron en Orán rumbo a Alicante a mediados del 36. En esas mismas fechas llegaron a España 400 guerrilleros enviados por el Partido Comunista de Palestina, que se enrolaron en la 12ª y 13ª Brigada Internacional.

Pero hubo representantes de otras nacionalidades del mundo árabe que lucharon bajo la bandera tricolor de la República; un numeroso grupo de marroquíes, sirios, libaneses, saudíes, egipcios o iraquíes, entre otros. Muchos de ellos murieron en la sierra de Madrid, en la campaña de Extremadura o en el frente del Ebro. Sus huesos se perdieron en fosas comunes y su historia en el tiempo.

Uno de los pocos que sobrevivieron fue Nayati Sidqi, un joven cartero de origen turco-palestino nacido en Jerusalén, pero afincado en Francia en los años 30. Militante comunista, viajó a España para trabajar en la propaganda antifranquista. Escribió artículos en periódicos de la época como Mundo Obrero o El Heraldo de Madrid bajo el pseudónimo de Mustafá Ibun-Jalá. Después, armado con un megáfono, aleccionó desde las trincheras republicanas de Córdoba a los marroquíes que se alinearon con el bando nacional. El soldado contó su periplo en unas memorias que vieron la luz en 2002.

También conocemos el caso del argelino Muhammad Bilaidi, reclutado por André Malraux como mecánico y que perdió la vida al ser derribado su avión por los alemanes. O el del también argelino Rabah Oussidhoum, que al mando del Batallón La Marselleise murió heroicamente en el frente de Aragón el 17 de marzo de 1938. Pero hubo muchos más: un boxeador tangerino, un peluquero egipcio, un obrero de la construcción marroquí...

Venís desde lejos

La egipcia Amal Ramsís quiere recuperar la memoria de todos ellos y prepara un documental que cuente su historia. Le falta aún al menos un año de trabajo y financiación, pero el título lo tiene claro. Será Venís desde lejos, tomado de la oda que Rafael Alberti creó para las Brigadas Internacionales: "De este país, del otro, del grande, del pequeño / del que apenas el mapa da un color desvaído / con las mismas raíces que tiene un mismo sueño / sencillamente anónimos y hablando habéis venido".

Brigadistas llegados de 54 países

1936: Movilización internacional

Las Brigadas llegaron de Moscú para ayudar a los republicanos en la guerra, pero las movilizaciones se extendieron por toda Europa.

1937: Acciones de guerra

Con más de 20.00 hombres en sus filas, los brigadistas participaron en batallas decisivas como la del Jarama, la de Belchite o la del Ebro.

1938: Año de despedida

" Sois la leyenda, ejemplo de solidaridad y héroes de la democracia", dijo Dolores Ibárruri, La Pasionaria, en su despedida.

Actualidad
Terc3ra Información 28/1/2011