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domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuando Ceuta coreó "La Marsellesa"

15 de abril de 1931 a las doce de la mañana sonó "La Marsellesa"

Francisco Sánchez Montoya  en Historia de Ceuta y el Protectorado español 12/12/15
Después de los atentados de París, La Marsellesa se ha convertido, una vez más, en símbolo de unión contra la tiranía del terror. Los estadios de fútbol dejaron a un lado la rivalidad y unieron sus gargantas, las calles con espontáneos cánticos… Ese mismo himno de Francia, sonó en la plaza de África de Ceuta, hace 84 años, tras proclamarse la Segunda República, interpretado por el Regimiento de Infantería de Ceuta nº 54.

Unos momentos antes se había procedido en el salón de plenos del Ayuntamiento a la entrega de poderes a los nuevos concejales republicanos. Tras la promesa de los cargos, los nuevos ediles se dirigieron al balcón principal del Ayuntamiento, donde Olivencia Amor  proclamó la II República, junto al presidente del PSOE, Conrado Lajara. Tras este acto no volvió a sonar La Marsellesa y en su lugar fue el himno de Riego. Todavía recordamos cuando sonó justo cuatro días después de que lo hiciera al otro lado del canal de La Mancha, en los pasillos del estadio de Francia, entonada entonces espontáneamente por los aficionados que abandonaban las gradas intuyendo la tragedia, pero sin saber aún que lo que les había hecho levantarse de sus localidades era el peor ataque terrorista de la historia de Francia.

En aquella mañana del 15 de abril de 1931 que sonó La Marsellesa en la Plaza de Africa, también hubo lugar para una gran manifestación de libertad, presidida por quién ocuparía la delegación del Gobierno en Ceuta, el presidente del partido Republicano Rafael Vegazo Mancilla, Comandante General Gregorio Benito, Alcalde accidental  Manuel Olivencia así como numerosos militares, representantes de las distintas entidades oficiales de la ciudad, sindicatos, partidos políticos y el vecindario en masa.

Varios diarios consultados, calculan que veinte mil personas al menos, estaban en la manifestación. Tras pasar el puente de la Almina, se ramificó en dos, una emprendía su marcha por la Marina y la otra por el Rebellin.

La Marsellesa es el himno nacional de Francia, oficialmente desde el 14 de julio de 1795. Fue escrito en 1792 por Rouget de Lisle. Fue prohibido durante el Imperio y la Restauración. Vuelve a ser el himno nacional desde la  III República. Durante 1940-1945 fue nuevamente prohibido, y su canto era considerado como un elemento de resistencia a la ocupación alemana y al gobierno colaboracionista de Vichy. Es tocada en parte de la obra Obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski.

El 20 de abril de 1792 se declaró en París la guerra a Austria. Cuando el alcalde de Estrasburgo supo la noticia, invitó a cenar a su casa a un grupo de oficiales, en la noche del 24 del mismo mes. En este grupo de oficiales se encontraba Claude-Joseph Rouget de Lisle, capitán de ingenieros de la guarnición de Estrasburgo. En esa reunión, el alcalde le pidió que creara un himno patriótico para el acontecimiento que celebraban. Rouget de Lisle compuso dicho himno y le dio el título de Chant de guerre pour  l’armée  du Rhin  «Canto de guerra para el ejército del Rin» y se lo dedicó al mariscal Luckner.

El 22 de junio, un futuro general del ejército de Egipto llamado François Mireur, recién titulado de la facultad de medicina de Montpellier, se encontraba en Marsella encargado de preparar la marcha de los voluntarios de Montpellier y de Marsella. Había oído el himno en Montpellier durante algunos funerales oficiales y lo presentó a su gente con el título de Chant de guerre aux armées des frontières  «Canto de guerra para los ejércitos de las fronteras».

La tropa de los obligados lo aprendió y lo usó como canción de marcha. Y así entraron en París el 30 de julio de 1792, entonando marcialmente el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle. Los parisinos los acogieron con gran entusiasmo y bautizaron el cántico como «La Marsellesa».

Durante la Primera República, la Marsellesa fue un himno muy popular entre soldados y civiles, mientras que durante los dos Imperios, la Restauración y la Segunda República, fue ligeramente olvidado. En la Tercera República recuperó el protagonismo y fue interpretado por las bandas militares en todos los actos oficiales. En el siglo XX, el Gobierno de la Francia liberada le otorgó una especial importancia junto con el himno oficioso llamado Le Chant des Partisans «El canto de los partisanos».

Finalmente, en la Constitución del 4 de octubre de 1958, la Marsellesa fue declarada himno nacional. La Marsellesa exaltaba desde sus comienzos el ánimo patriótico, hasta tal punto que Napoleón Bonaparte dijo en una ocasión: «Esta música nos ahorrará muchos cañones».

El 24 de enero de 2003, se aprobó la Ley de Programación para la Seguridad Interior (Lopsi), propuesta por Nicolás Sarkozy, que creaba el delito de ultraje a la bandera y al himno nacional franceses, sancionándolos con penas de hasta seis meses de prisión y 7500 euros de multa. Algunas asociaciones y ciudadanos protestaron, considerando esta ley un atentado a la libertad de expresión. El Consejo Constitucional de Francia limitó las posibilidades de aplicación de la ley, los actos dentro de un círculo privado, y los actos realizados en manifestaciones no organizadas por las autoridades públicas o no reglamentadas por ellas.

DÍA HISTÓRICO
Desde primeras horas, se pueden ver a numerosos ceutíes con banderas tricolor, todos van hacia la Plaza de África. El edificio municipal se encuentra, saturado de ciudadanos, los pasillos, ventanas, rotonda principal, salón del trono o balcones están invadidos. En el salón de plenos se encuentra la corporación saliente, con su presidente José Rosende al frente. Sobre las doce les dan la bienvenida a los nuevos concejales y le entrega el bastón de Alcalde al letrado y miembro de la Conjunción Republicano-Socialista Manuel Olivencia, quien tomó la palabra: “En virtud de acuerdo adoptado se designa a Don Antonio López Sánchez Prado, como Presidente del Ayuntamiento de Ceuta, por ser el que mayor numero de sufragio obtuvo en las citadas elecciones, las ocho tenencias de alcaldía serán desempeñada en orden de sufragio exceptuando la primera tenencia, se acordó fuera desempeñadas por el que habla, en condición de mi virtud como letrado,  tenientes de Alcalde, Eduardo Pérez Ortiz, David Valverde Soriano, Valentín Reyes Sánchez, Juan Arroyo Tornero, José Victori Goñalons, Sertorio Martínez Simón, José Más de la Rosa”.
 
“LA MARSELLESA” HIMNO OFICIAL DEL ESTADO DE FORMA PROVISIONAL
Miles de gargantas entonaron « La Marsellesa » en la mañana del 15 de abril de 1931 en la plaza de Africa. Unos días más tarde el 29 de abril el Ministerio de Guerra la proclamó como el himno oficial del Estado de forma provisional: «Se ha dispuesto que en el ínterin se resuelva por el Gobierno Provisional de la República cuál ha de ser el Himno Nacional, se entenderá que es La Marsellesa para las Músicas y el toque de llamada para las Bandas de Cornetas y Tambores»,

No obstante, la medida no gustó en el gobierno galo, y su embajador en España ordenó que tal usurpación fuera derogada inmediatamente. Apenas unas horas después, al día siguiente, una orden ministerial rectificaba lo establecido.

El horror vivido en París, hace ahora menos de una semana, resucitó el significado primigenio de «La Marsellesa». Un canto que ensalza la resistencia al miedo y al enemigo invasor; el sentimiento de pertenencia y unidad; el ánimo indestructible de un país que, en las malas, las peores en esta «guerra», se reconoce sin fisuras.

Y así fue como la España de hace 84 años, con la falta de una identidad en ese sentido hizo que la Segunda República se apoderara de estos acordes durante unas horas. Ceuta, al igual que todas las ciudades coreó «La Marsellesa». Durante la manifestación tras izar la bandera republicana en el balcón principal del Ayuntamiento, seguramente se volvió a escuchar el himno francés, donde cerca de 20.000 ceutíes se dieron cita. 

En la prensa se cuenta que en la Plaza de Maestranza, se unió las dos cabezas de la manifestación una discurrió por la calle Real y la otra por La Marina. Cuando llegaron al lugar indicado para disolver la manifestación apareció un hidroavión sobrevolando la plazoleta a escasos metros de los edificios y manifestantes, el piloto, Antonio de Haro, enarboló por una de sus ventanillas, una gran bandera republicana.
 
La prensa como testigo directo, escribió: “El público ebrio de entusiasmo vitoreaban a la república hasta enronquecer, aplaudiendo frenéticamente a la nueva enseña, los que tomaron la palabra recomendaron a todos serenidad y orden sin el que sería imposible la labor que ha de realizarse en la República, y que las bases fundamentales del nuevo régimen son la igualdad, la fraternidad y la libertad,  pidiendo que en estos momentos de entusiasmo solo se den vivas, pero no voces de mueras contra nadie, pues hay que respetar a los convecinos. Hermosa jornada la de ayer, 15 de abril, día de confraternidad, de júbilo, de entusiasmo. A un lado el pueblo, el pueblo inmenso, sin matices, sin castas, el pueblo que piensa, que trabaja y al otro lado triste, aislados, recomido por el remordimiento de sus culpas, los vencidos, los verdugos del régimen caído, temerosos del imperio de la justicia y la libertad que ellos tanto enaltecieron”.

HIMNO COMO PRECEPTO OFICIAL
Lo que entonces surgió como algo natural, improvisado, alcanzó incluso a los altos organismos de la República, hasta el punto de calar como un precepto oficial. Al menos en un intento. La Constitución de 1931 contemplaba el escudo y la bandera de la España republicana, pero no su sintonía, aunque se haya aceptado en este caso el denominado como Himno de Riego.

Durante el debate de la Constitución republicana, el que fuera alcalde de Ceuta Sánchez Prado, tomó parte como diputado por Ceuta. Recordemos que fue alcalde tras proclamarse la Segunda República, al ser el candidato que más voto obtuvo.

Curiosamente, no estuvo en el acto de proclamación de la República en Ceuta, y llegó a últimas horas del  15 de abril. Los cambios prometidos durante la campaña electoral por parte de la Conjunción Republicano-Socialista, se producen con prontitud y el 16 de abril, una de las máximas aspiraciones de los ceutíes, se hace realidad al conseguir la llegada de un Delegado del Gobierno civil,  cesando el Coronel Modesto Aguilera y tomando posesión el republicano Rafael Vegazo Mancilla.

El Gobierno Provisional de la República, a escasamente treinta días transcurridos desde la llegada del nuevo régimen,  decretó que la Autoridad Gubernativa pasaba a depender directamente del Gobierno Central, con las  mismas funciones y atribuciones que las Delegaciones Provinciales y Diputaciones, con una total desvinculación de la Alta Comisaría, y por otra parte, la posibilidad de elegir un diputado, derogándose los decretos del 1 de abril y  31 de octubre de 1930.

El primer acto del nuevo Gobernador, tuvo lugar el  22 de abril al presidir la sesión municipal extraordinaria, con el fin de constituir de forma oficial la nueva corporación. Se celebro la votación, obteniendo 26 votos Antonio López Sánchez Prado, uno Ruiz Medina y dos en blanco.

Tras el recuento tomó la palabra el Gobernador Rafael Vegazo, para felicitar al pueblo y a la corporación municipal por la acertada elección, enalteciendo las condiciones del nuevo Alcalde, al que entregó el bastón.

La nueva corporación determina como primer objetivo luchar contra la gran crisis obrera, así como lograr su independencia administrativa y judicial con el protectorado.

Uno de los postulados en la que se baso la campaña electoral y programa de la Conjunción Republicano-Socialista, era revisar los acuerdos y nombramientos de cargos durante el Régimen de Primo de Rivera. El Alcalde Sánchez Prado, nombró una comisión formada por  Olivencia, como letrado y concejal, Lamberto  Amador, José Torres Gómez, Martínez Simón, Valentín Reyes y David Valverde.
 
Otro de los objetivos marcados fue la lucha contra el paro obrero, el 10 de mayo celebraron en el salón de plenos una reunión, con sindicatos, empresarios y partidos para estudiar las medidas más urgente a tomar. Tras esta primera toma de contacto se decidió enviar una comisión a Madrid para entrevistarse con varios ministros y  presentarles el proyecto de obras y mejoras que necesita la ciudad, realizando hincapié sobre todo, en las medidas encaminadas a frenar el gran paro que sufre la clase obrera.

El exilio republicano en el norte de África


Buen número de españoles tras la guerra civil lograron refugiarse en Oran y con posterioridad en la ciudad internacional de Tánger, Casablanca o Rabat. El último libro del historiador Morro Casas sobre los campos de concentración franceses en el norte de África contribuye a arrojar luz sobre el aún poco conocido exilio republicano

Francisco Sánchez Montoya - Red Marruecos | Ceuta 04 de Diciembre de 2015
La primera publicación de Jose Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado. El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos. Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

No obstante, Jose Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés Stanbrook, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados. El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson.
Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa
Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España. El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

De Orán a la fosa común de Ceuta
Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.
Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista. Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera
En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”. Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta. En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.
En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario
El historiador José Luis Morro
En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad de Ceuta realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español. Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Franco desalojado del salón de plenos de Ceuta


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español 
20/11/15
Hoy 20 de noviembre se cumplen cuarenta años de la muerte del general Franco, una fecha señalada, para hacer balance de una dictadura: cuarenta años con Franco; cuarenta años sin él. Hoy se realizarán reportajes en la prensa, televisión y seguro que nuevos libros con grandes biografías saldrán a las librerías.

Pero también existe otra historia, más local, que muy bien podemos titular “Historia de un cuadro” en aquella Ceuta, que como en el resto de España comenzaban a dar sus primeros pasos democráticos. Tuvo lugar un hecho que marcaba el final de un eterno letargo en busca de una sociedad más libre.

A las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento, los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás.

El número mayor de escaños pertenecían a los independientes (AECAD) liderados por los hermanos Calvo Pecino, con doce; La UCD de Ricardo Muñoz,  con ocho y el PSOE de Fructuoso Miaja, con cinco.

Cuando se están presentando las credenciales, ya un miembro del partido socialista avisa que ellos no tomaran el acta de concejal si no es retirado el cuadro del general Franco del salón de Plenos, donde estuvo desde el inicio de la guerra civil, aunque se quitó de la presidencia y pasó al fondo de la estancia, siendo cambiado por un cuadro, del Rey Juan Carlos I.

Tomó la palabra un portavoz de la UCD, explicando que  esta decisión (la retirada del cuadro de Franco) no es normativa y que  de presentarse se haga a través de un pleno en el que opinen todos.

El secretario general del Ayuntamiento, con la intención de mediar, aunque lo complica más, explica que si no quieren votar los del PSOE en dicho salón, que pueden hacerlo en otro lugar como en el Salón del Trono.

El líder del PSOE Fructuoso Miaja vuelve a decir que si no se quita el cuadro del dictador no votan, se escuchan entre el público aplausos y algunos silbidos, tal y como se reseña en la prensa.

La Mesa estaba presidida por Aurelio Puya (PSOE) y por el independiente Martínez Valdivia (AECAD). Tras jurar su cargo Puya, manifestó “Lo primero que pedimos es quitar el retrato del anterior jefe del Estado”.

Tomó la palabra el portavoz de UCD, Jover Cao de Benos de Les, explicando que no es preceptivo ni está legislado el juramento de los concejales. Fructuoso Miaja, levantándose de su escaño, manifiesta “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.

A los treinta minutos de comenzado el acto del primer ayuntamiento democrático de Ceuta, dos ordenanzas del Ayuntamiento  retiran el retrato de Franco. Nuevamente tomó la palabra Jover de UCD, para dejar sentado que debe constar en acta esta decisión, que no está dentro de la normativa de lo que debe ser el acto de constitución de un Ayuntamiento.

En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza.

Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Fructuoso Miaja: “La democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”
Fructuoso Miaja Sánchez, lo tuvo muy claro desde el inicio de ese histórico pleno en el Ayuntamiento, igual que su compañero de bancada Federico Azcune, los dos habían sufrido el encarcelamiento franquista en su juventud. Tomó la palabra expresando claramente que “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.Miaja a diferencia de Azcune, tuvo una dedicación plena a la política, siendo en 1982 senador, y alcalde de Ceuta (1987-1991). Falleció el 22 de octubre de 2009, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe del 36. Afiliado con 19 años a la anarquista CNT, ilusionado y con ganas de luchar por un país en libertad, vio cómo Ceuta se convertía entonces en una ciudad llena de miedos y recelos. Partió hacia Tánger, en diciembre de 1936. Tras finalizar la guerra civil, fue encarcelado en el campo de concentración de Albatera y años después pasó a la fortaleza del Hacho y hasta 1944 al penal del Puerto de Santa María.

Simbología franquista en Ceuta
Tras el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él.
La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traido en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

También nombres de plazas y calles, como Falange Española (actual calle Real), general Franco (paseo de las Palmeras), José Antonio Primo de Rivera (Rebellin), plaza general Galera (plaza Constitución), plaza general Mola (Plaza Azcárate). Avenida Sanjurjo (José Victori Goñalons), calle Calvo Sotelo (Marina Española),  general Yagüe (Fructuoso Miaja) y tantos otros cambios que se fueron produciendo, pero muy poco a poco.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren.

Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico. De hecho cuarenta años después en este 2015 perduran en  Ceuta algunos símbolos de la dictadura. Incumpliendo claramente la Ley de Memoria Histórica.

Tras la muerte de Franco, uno de los primeros pasos era la realización de una Constitución, la de 1978, la que pactaron izquierdas y derechas, partidos nacionales y nacionalistas. Desde el paso del tiempo podemos mirar al pasado, el presente y el futuro de la Ley de Leyes con la tranquilidad del tiempo transcurrido.

Pero no fue nada fácil cuando en aquellos años la izquierda ceutí comienza a salir públicamente y darse a conocer. Tan solo habían pasado tres años de la muerte de Franco. Pero deciden tras cuarenta años de clandestinidad, y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, el 27 de enero de 1977, en el restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.

El salón se ornamentó con pancartas y murales relativos a la democracia. En la mesa presidencial entre otros, Fructuoso Miaja, Francisco Vallecillo, Pepe Escribano o Carlos Medina. El discurso de presentación estuvo a cargo de Miaja.

Unos meses después, el 15 de junio de 1977, los españoles participamos por primera vez en unas elecciones en plena libertad. En las que triunfa la UCD, mientras el PSOE se consolida como el primer partido de la oposición. Tuvieron un carácter espontáneo, que no ha vuelto a repetirse, y en buena medida fueron producto de la improvisación, como demuestra el hecho de que UCD, la coalición a la postre vencedora, se formara el 3 de mayo, veinte días antes de iniciarse la campaña electoral, con el acuerdo de 17 pequeños partidos.

Tras la muerte del general y con ello el final del franquismo, los socialistas ceutíes se comienzan a reunir en libertad, bajo la batuta de dos grandes demócratas Paco Vallecillo y Fructuoso Miaja. Ya no había que celebrarlas en la clandestinidad, en el país vecino o en casa particular.

Las primeras reuniones se suceden entre la cafetería “Noray” de Miaja, la academia de Pepe Escribano, en la casa de Vallecillo en la zona de la playa Benítez o el domicilio de Puga. Cualquier lugar era bueno para comenzar, pero siempre vigilando que la policía no supiera de estas clandestinas reuniones.

Tras la legalización del PSOE, tuvieron varias sedes, Marina Española, calle Independencia, La Legión (casa Guillen), calle García y la sede actual en Daoíz. Existe una fecha histórica y fue la asamblea celebrada en 1977. En esa asamblea, disfrazada, para la policía, como comida de compañeros, se produjo un discurso del secretario de organización, Vallecillo, que marcó en cierta medida la línea a seguir.

Con un clavel rojo en la solapa, dejó claro las pautas que seguirán en el partido para conformar la recién estrenada democracia española. Su intervención de treinta y cinco minutos, entre otras cosas dijo: “No quisiéramos terminar sin decir que la tarea que se abre entre nosotros no va a ser un camino de rosas precisamente. Que nadie piense que el restablecimiento ya inminente de las libertades en España es un festival en el que los socialistas vamos a tomar parte. Llevamos cuatro largas décadas de celebraciones triunfalistas y es precisamente ahora cuando nos toca luchar con dificultades ingentes, porque hemos de recomponer una herencia que nos llega desarbolada, tarada, llena de vicios y de defectos”.

Diez alcaldes para una democracia
Uno año después de aprobarse la Constitución se celebraron elecciones municipales, donde tuvimos al primer alcalde demócrata de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular. En el año 1981 los ayuntamientos de Ceuta y Melilla pidieron el cumplimiento de la transitoria quinta de la Constitución, para poder convertirse en Comunidad Autónoma

lunes, 16 de noviembre de 2015

Sahara Occidental: 40 años de vergüenza y olvido


Por un Sáhara Libre - 7 noviembre, 2015
Fuente: Global Politics and Law
El 14 de noviembre de 1975, con el dictador en el cama agonizando, el Gobierno de España firmó con Marruecos y Mauritania la entrega del territorio del Sahara Occidental, contraviniendo el contenido del Dictamen consultivo del Tribunal Internacional de Justicia (de 16 de octubre de ese año) en donde se niega cualquier tipo de derecho de los referidos Estados sobre el territorio saharaui. Fue la consecuencia de la llamada “Marcha verde”, ese gran show marroquí apoyado internacionalmente (incluso por España, tal como han demostrado los cables interceptados por Wikileaks) y que abrió la puerta a la “Declaración de intenciones”, que desembocó en la ocupación en el año 1976. El 5 de agosto de 1979 el Frente Polisario y Mauritania alcanzan un acuerdo por el cual Mauritania cede la parte que ocupaba del Sahara Occidental al Frente Polisario, pero Marruecos se anexiona esa zona el 11 de agosto. Tras la proclamación de la República Arabe Saharaui Democrática en 1976, se empezó la construcción del “ Muro del Sahara Occidental”; la cual fue obra del ejército marroquí con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita y de Estados Unidos. Los hito más relevantes del proceso histórico entre 1976 y la actualidad se pueden consultar en el artículo que escribí el año pasado en Agenda Pública.

El Sahara occidental, el territorio de la antigua colonia española, es un territorio sobre el cual había declarado que no había vínculo de soberanía entre Mauritania o Marruecos con el Sahara y que, por consiguiente, no hay razón para no aplicar la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU y descolonizar ese territorio. En este sentido, se debiera proporcionar una solución como la prevista en la Resolución 1429 (2000)  que reclama una “solución política justa, duradera y mutuamente aceptable” siempre que esta “asegure la autodeterminación del pueblo del Sahara occidental en el marco de acuerdos que sean compatibles con los fines y principios de las Naciones Unidas” ¿bajo que presupuestos?

De entrada, la única solución pasa por la autodeterminación del pueblo saharaui, no de la población que está en dicho territorio. De hecho, el problema que hubo con el censo hace algunos años derivó, esencialmente, de cómo había sido inflado por Marruecos con población que no reunía los requisitos. El Dictamen consultivo de la Corte Internacional de Justicia  de 16 de octubre de 1975 sobre el Sahara Occidental (parágrafos 70 y 162 en particular) hacía referencia, de hecho, al “derecho de las poblaciones (del Sahara occidental) a la autodeterminación “. Un plural que expresa la división tradicional entre las poblaciones de Sakiet el-Hamra y Rio de Oro. Un referéndum que ha de ser “justo, libre e imparcial” sobre la autodeterminación del pueblo saharaui.

Lamentablemente, no corren buenos tiempos. Por un lado, por el declive del Comité de Descolonización de la ONU y por el otro, por la tendencia a hacer descolonizaciones de perfil bajo, casi simbólicas, en las que las potencias que retienen ilegítimamente el territorio administren el proceso para concluirlo con unos vínculos equivalentes a los de la situación previa. Todo ello, a pesar de que los acuerdos de Madrid sólo se pueden catalogar como nulos, tal como se señaló en el otro artículo que se acompaña a este post. A ello se añade el hecho de que ni la Unión Europea (especialmente por los acuerdos pesqueros y por el control de fronteras) ni España (por el control de fronteras que de facto hace de Ceuta y Melilla, recibiendo las expulsiones en caliente) ni los EE.UU. (que siempre han favorecido a Marruecos) tienen interés en debilitar ahora a Marruecos. El terrorismo islamico no es un factor que ayude precisamente a la resolución del problema.

Para los saharauis, la situación es insostenible. Por un lado, porque la situación está estancada, lo cual favorece a Marruecos, que este fin de semana celebrará los fastos de celebración de los 40 años de la Marcha verde. Segundo, por los problemas de violaciones de los derechos humanos en territorio saharaui perpetrados por las autoridades marroquíes. Y, por último, porque la situación en los campos de refugiados situados en la provincia argelina de Tinduf de El AaiúnAuserdSmara y Dajla (llamados así en recuerdo de las ciudades saharauis a las que aspiran legítimamente a regresar) es insostenible. Las lluvias torrenciales de los últimos días ha sido la puntilla a la situación de la población saharaui en el exterior, dejando sin hogar a más de 25.000 personas.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Paseo por Santa Catalina… Fosa común – lugar para la memoria


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y Protectorado español 
(Fragmento del artículo: Paseo por Santa Catalina…) 30/10/15
El 1 de noviembre de 2005, fue un día histórico, por primera vez se llevó a cabo una ofrenda de flores por parte de la Ciudad.  Anteriormente la fosa común, presentaba un aspecto lamentable. El trabajo de adecuación se llevó a cabo con un proyecto del arquitecto municipal Javier Arnaiz. En el citado lugar fueron enterrados 156 personas, tras oponerse al golpe militar de julio del 36, en su gran mayoría son militares, políticos y sindicalistas, los últimos enterramientos en ese lugar fueron realizados en agosto de 1944.

En torno a la fosa común del cementerio de santa catalina tendríamos que recordar que tanto en Ceuta, como la zona occidental del Protectorado en Marruecos más que de guerra habría que hablar de represión, pues no hubo combates ni operaciones militares. La barbarie desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y del Protectorado español en Marruecos.

El desglose del total de asesinados en Ceuta fueron 268. Es fácil concluir, que el tema de la represión ejercida en el nuevo Estado que surge tras el golpe militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas. La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única fórmula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen.

Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada.

Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue el más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después, en agosto de 1944, no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses.

Tras las primeras ejecuciones en Ceuta, el 21 de julio de 1936, hasta 1944, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros de la resistencia en Tánger, pero es evidente que el error en el número de fusilados no consignados debe ser muy pequeño. Si se toman en cuenta los días en que se producen las ejecuciones y el número se observa que no parece que existiera una norma que regulara las mismas. Hay meses que durante varios días consecutivos se realizan fusilamientos y otros que las fechas se distancian considerablemente. Pero es irrefutable que tras algún ataque de las fuerzas republicanas en la madrugada siguiente realizaban ejecuciones. También se incrementa en torno a las celebraciones de determinados aniversarios y cuando en el frente fallecían soldados o miembros de la Falange local.

Ángel García Ruiz
Don Ángel como lo conocían sus alumnos fue el autor de la música del himno de Ceuta, fundó y dirigió el Conservatorio municipal, creó la Masa Coral, el Cuadro Lírico; fundó y dirigió la Orquesta Sinfónica y la asociación Amigos de la Música y fue el director de la banda de música del Tercio. Sus restos reposen en una tumba apartada, mejor decir oculto del cementerio, donde se accede tras pasar por una empinada escalera y un frío muro. Todo esto ocurre desde 1956 cuando Don Ángel García Ruiz falleció de un cáncer de estómago y fue enterrado “fuera del Cementerio”.

La curia ceutí de aquellos grises años no le perdonó su libertad de pensamiento. En este 2004 se está conmemorando el ochenta aniversario de la primera audición del himno. Sobre Don Ángel, el catedrático Antonio Garrido Aranda escribió: “El profesor que más hizo por la música en Ceuta en un largo trecho, que iría desde los años 30 a mediados de los cincuenta, fue don Ángel García Ruiz, uno de los fundadores del Conservatorio, con los hermanos Alcalá Galiano. Era un músico en toda la extensión de la palabra. Lo recuerdo como una persona muy seria y responsable, pero sin quitar un ápice de humanidad y educación…”. También el abogado Fernando Díaz Bermejo, escribió: “Hace más de treinta años, contando unos quince o dieciséis años de edad, cuando acompañando a mi padre, que era un gran melómano y aficionado a la música clásica, al cementerio para visitar supongo la tumba de algún familiar, me contó la historia de quien había sido director de la orquesta de Ceuta y compositor de su himno, y por qué su enterramiento estaba fuera de los límites del camposanto, en tierra no consagrada…”.

Sobre los inicios del Conservatorio de Ceuta, por el que tanto hizo Don Ángel, tendríamos que referirnos a lo escrito por Vicenta Marín, donde destaca que en 1932 fue creada una escuela particular de música por iniciativa de un grupo de personas que consideraban que era una parcela educativa que no estaba cubierta en la ciudad.

La creación de este centro fue justificado por los profesionales del arte musical, manifestando que existía un gran número de alumnado que se estaban viendo privado de poder cursar esta enseñanza por falta de recursos ya que el gasto que les suponía era superior a los medios económicos de los que disponían. En el año de su fundación, como escuela particular, se propuso al Ayuntamiento que se hiciera cargo de ella, con lo cual se consiguió que pasara a funcionar como escuela Municipal de Música, a partir de mayo de 1932. Para ello, aportó una subvención para cubrir gastos de funcionamiento.

La Corporación se comprometió a proporcionar a la Escuela el material y mobiliario necesario para su total funcionamiento. El 18 de noviembre de 1932 comenzaron las gestiones, por parte de su director Don Ángel García Ruiz, para dar carácter oficial a los estudios. Consiguiéndose en 1933, que el Ayuntamiento declarara la Escuela Municipal de Música como Conservatorio.

sábado, 17 de octubre de 2015

"Las familias de las víctimas de las muertes de Ceuta se han quedado sin palabras al leer el auto"

Las víctimas de las muertes de Ceuta

  • El juzgado ha exculpado a los 16 guardias civiles imputados por la muerte de 15 personas al ser repelidas en la frontera con pelotas de goma y botes de humo
  • "Confiamos y tenemos la seguridad de que la muerte de mi hermano no va a quedar impune y vamos a salir adelante", le han dicho familiares de las víctimas a la activista Helena Maleno
  • "Hemos devuelto la tranquilidad por este sin sabor de los imputados y de sus familias", afirma a eldiario.es Jesús Martín Vázquez, abogado del capitán imputado

 El Diario.es - Gabriela Sánchez 15/10/15
 "Buenas noticias". Son las palabras escogidas por la Guardia Civil para celebrar  el archivo provisional de la causa que investigaba la muerte de 15 personas en aguas fronterizas de Ceuta. "Hay madres destrozadas para las que no son buenas noticias. Un padre que se ha quedado sin su hijo mayor, que también dice que no son buenas noticias. Para ellos, para los derechos humanos y para la democracia, no son buenas noticias", dice Helena Maleno, activista y premio de Derechos Humanos de la Unión Progresista de Fiscales y del Consejo General de la Abogacía Española, entre lágrimas después de hablar con las familias de algunas de las víctimas del 6 de febrero de 2014.

"Conseguiremos justicia donde sea. Confiamos y tenemos la seguridad de que la muerte de mi hermano no va a quedar impune y vamos a salir adelante", han señalado desde Camerún los familiares de algunos de los fallecidos a la portavoz de Ca – Minando Fronteras tras conocer la noticia del sobreseimiento provisional de la causa que investiga la muerte de sus allegados. Algunos de los supervivientes del 6 de febrero que alcanzaron Europa posteriormente han perdido su creencia en la justicia. "Ellos nos han dicho que sabían que esto iba a ocurrir, que han visto cómo tratan a los migrantes en las fronteras", traslada Maleno.

Al otro lado, la Unión de Oficiales de Guardias Civiles ha mostrado sus satisfacción por la decisión judicial y destaca que "el derecho a la presunción de inocencia de los 16 imputados debe prevalecer". "La jueza ha concluido que no hay ninguna relación causa y efecto entre la actuación de los guardias civiles y las muertes. Los agentes imputados solo han cumplido la ley. "Hemos devuelto la tranquilidad por este sin sabor de los imputados y de sus familias", afirma a eldiario.es Jesús Martín Vázquez, portavoz de la asociación de mandos y letrado del capitán de la Guardia Civil de Ceuta, imputado en la causa.

El pasado 6 de febrero 15 personas murieron en las aguas fronterizas de Ceuta en un intento de entrada repelido por la Guardia Civil con botes de humo y pelotas de goma. La jueza encargada del caso, María del Carmen Serván, ha decretado este jueves el sobreseimiento provisional de la causa contra 16 guardias civiles por los delitos de homicidio y lesiones. La magistrada concluye que los agentes de la Guardia Civil emplearon el material antidisturbios "con efecto disuasorio" y afirma que "no existe ningún indicio que permita afirmar que los agentes imputados hicieron un uso inadecuado del material".

El auto también sostiene que los "los inmigrantes no eran personas en peligro en el mar" porque, dice, "asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha y haciendo caso omiso de las fuerzas marroquíes y de la guardia civil". Y cuestiona que los cuerpos localizados en aguas ceutíes los días posteriores correspondiesen a aquellos que perdieron la vida el 6 de febrero.

"Las familias ya tienen el auto y se han quedado sin palabras", dice la defensora de derechos humanos Helena Maleno, quien se hizo eco desde el primer momento de la versión de los migrantes. "Los defensores de los derechos humanos también vamos a seguir adelante", insiste la activista.

A lo largo del auto, la jueza dedica varias hojas a desacreditar el informe de la ONG Ca–Minando Fronteras y cuestiona su metodología. "No es un informe jurídico. Es un informe elaborado para arrojar luz sobre nuestras políticas fronterizas. Nos lo pidió el juzgado y, de buena fe, lo entregamos debido a que no había ningún testigo en el lado español. Todos fueron devueltos en caliente", afirma Helena Maleno al respecto.

"La magistrada lo analiza como si fuese un documento jurídico cuando no lo es. Usamos la metodología de nuestro colectivo, que es participativa y consiste en discutir a partir de la versión aportada por la otra parte para interaccionar con la red", añade Maleno. 

"Nuestro informe se ha usado para desprestigiar la labor de los defensores de derechos humanos y a las víctimas, destacando únicamente determinados testimonios, de forma segada", lamenta. "Este auto puede agravar la situación de inseguridad que ya teníamos los defensores de derechos humanos", añade la activista que ha sufrido varios ataques y amenazas por la labor de defensa de los derechos humanos que realiza en Marruecos.

Una de las frases del auto provoca un dolor más pronunciado en la defensora de derechos humanos.
"Los inmigrantes no eran personas en peligro en el mar que precisasen ayuda (...). Los inmigrantes asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha y haciendo caso omiso a las actuaciones disuasorias tanto de las fuerzas marroquíes y de la Guardia Civil".

"Eso va contra nuestras leyes. Para eso tenemos a Cruz Roja y a miles de personas que se lanzan a salvar a los migrantes. El 6 de febrero hubo gente que se tiro al agua. A algunos les salvaron sus compañeros. Hubo militares marroquíes que se lanzaron al agua", recuerda Maleno. "Qué dolor más grande. ¿Con eso la jueza está diciendo que si tu hijo se tira a la piscina no le vas a rescatar? ¿Con esto la jueza dice que se tiene que tratar a los migrantes como perros? Legalmente no tiene ningún sentido. Es un auto 'contra invasores', añade la activista.

Desde la acusación popular, la letrada de una de las ONG personadas, Coordinadora de Barrios, también ha mostrado su "disconformidad" con el contenido del auto. "No entendemos que un juzgado haya acogido como válidas las versiones exculpatorias de los imputados cuando se ha visto que mintieron en sus declaraciones", defiende Patricia Fernández.

"El auto no se ajusta a derecho y es incompatible con un estado democrático y de derecho pero, además, es cuestionable desde el punto de vista humano. Trasladar la culpa a los fallecidos es inhumano. Nosotros podemos entender muchos pronunciamientos judiciales pero hay algunos que no los podremos compartir jamás", valora Gonzalo Boye, letrado de Observatori DESC, plataforma personada en la causa. 

Por su parte, desde la Unión de Oficiales de la Guardia Civil insiste en que los agentes imputados "han cumplido en todo momento la ley". "Ellos nos protegían también a nosotros de una avalancha, de un ataque anterior y de una vulneración del régimen de la frontera", indica Matín Vázquez.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Cuando los ceutíes éramos los refugiados

Clemente Cerdeira Fernández
El Faro Digital - Francisco Sánchez Montoya 12/9/15
La situación actual que están viviendo miles de refugiados que están llegando a las costas europeas: 50.000 de ellos, sólo en julio. Huyen de una guerra que comenzó en 2011. Ese éxodo nos retrotrae a unos acontecimientos similares que vivieron numerosos ceutíes tras el final de la guerra civil en 1939. 

Según, los escasos documentos a los que hemos tenido acceso, la gran mayoría recalaron en México, algunos en Rusia, Orán y Francia, en campos de concentración como el Argeles. Donde murieron por las deficientes y miserables medidas del gobierno francés. Después, ironía del destino, muchísimos de ellos en engrosarían las filas de la resistencia contra el ejército nazi.
 
Al exilio fueron hombres y mujeres ceutíes de todas las edades, estratos sociales y actividades profesionales. Tras el golpe del 17 de julio de 1936 las ciudades norteafricanas de Tánger, Casablanca y Orán, junto con las  peninsulares de Gibraltar y la costa malagueña, fueron  las primeras en acogerlos; después lucharon en los diferentes frentes republicanos y al término de la contienda se exiliaron en diversos países de Europa y América, dirigiéndose en especial hacia aquellos con los que ya habían sido frecuentes los intercambios.  

Francia y México fueron los dos núcleos más importantes del exilio ceutí. Francia acogió un mayor volumen,  en gran medida procedente de una extracción social media baja. Nada más atravesar la frontera en 1939 fueron  internados en campos de concentración, refugios y hospitales, sufriendo de forma directa la II Guerra Mundial. Otros muchos se marcharon hacia México, donde el presidente de aquel país, Lázaro Cárdenas, los acogió. A este país fueron, en su mayoría, políticos, intelectuales y técnicos cualificados como el periodista Camilo Ocaña Civantos y el profesor Menahem Coriat, que durante la guerra civil ocupó un alto cargo en el Gobierno de la República. El que fuera presidente del PSOE en Ceuta y jefe de telégrafos, Rafael  Jiménez Cazorla, el empresario Antonio Muñoz González y el presidente de la sociedad cultural Septa y  miembro destacado de Izquierda Republicana, perito de aduanas, Juan Rueda Lara. Otro ceutí destacado fue Francisco Llano de la Encomienda,  quien el  17 de julio de 1936 ostentaba el cargo de capitán general de la IV Región (Cataluña); meses más tarde fue nombrado jefe del Ejército de la República en la zona  Norte y  al finalizar la guerra civil  se exilió en Francia y después, en 1940, en México, donde desarrolló una gran labor pedagógica en el Ateneo Español, escribiendo dos libros de técnica militar e historia de la contienda española, falleciendo en el exilio en 1963. 

Otro de los exiliados fue el diputado por Ceuta en 1936 y catedrático de derecho, Manuel Martínez Pedroso, quien desde los primeros momentos de la sublevación estuvo en Tánger. En junio de 1937 fue trasladado  a Varsovia como delegado del Gobierno en sustitución  de Ruiz de Funes, promovido a embajador en Bruselas. Al término de la guerra se exilió en México y allí formó parte de la institución  Colegio de México. Fue también profesor de teoría del estado  internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma. Igualmente participó en la declaración de La Habana de profesores universitarios españoles en 1943 y  durante nueve años asesor de la secretaría de relaciones exteriores, colaborando en diversas revistas jurídicas, brillante conferenciante y maestro por excelencia. Murió en la ciudad de México en 1958. 

Ceutíes en los campos nazis
Seguramente fueron muchos los ceutíes que sufrieron el castigo y el horror de los nazis. Pero hasta el día de hoy, documentados sólo tenemos a Eugenio Amador Mayano y a Enrique Mateo. Pese a los años transcurridos la búsqueda de fichas de entradas y deportados es muy laboriosa. Una enorme cantidad de españoles, entre ellos muchos ceutíes, combatientes o no, se tuvieron que marchar de aquella España, en la que no tenían sitio.  Una gran mayoría se instalaron en Francia; pero sobre ellos, poco más de un año después, se precipitó otro conflicto bélico que complicó más su ya de por sí difícil situación: la invasión alemana de Francia. En la ficha de los ceutíes podemos leer Eugenio Amador Mayano, fue deportado el 27 de enero de 1941 al campo de concentración de Matauthasen, nació el 6 de enero de 1906. Tras su detención estuvo en la XI-B Fallingbostel, con el número de prisionero 6835. Fue ejecutado el 13 de marzo de 1942. El otro ceutí Enrique Mateo, nació el 21 de marzo de 1926, ingreso en la prisión de Compiègne, el 2 de julio de 1944, siendo deportado al campo de concentración de Dachau tres días después, tenía el número 77.972, tras el fin de la guerra fue liberado, el 8 de mayo de 1945 se puso fin, con la derrota de la Alemania nazi, a la Segunda Guerra Mundial.  Estos ceutíes, contribuyeron a la defensa de Francia contra la Alemania nazi. La derrota francesa llevó a miles de ellos a caer prisioneros del III Reich; conocieron posteriormente un régimen inhumano que les llevó a la muerte a la mayoría de ellos. A partir de agosto de 1940 llegaron los primeros detenidos españoles a Austria y hasta octubre de 1941 todos los transportes de detenidos españoles se dirigían a Mauthausen.

Ceutíes refugiados en México, Rusia, Orán, Francia, Inglaterra…
Son muchos los ceutíes que tuvieron que salir de su tierra, tras el estallido del golpe militar en julio de 1936, y partieron dejando atrás amigos, vivencias, familiares… En su gran mayori a Mexico, tendriamos que destacar al presidente de aquel país, Lázaro Cárdenas, que se identificó con sus ideales de libertad, soberanía y progreso, humanistas y generosos, y se movió a lo largo de su vida de acuerdo a sus principios. Un hombre congruente consigo mismo, consciente de sus compromisos, que se sabía parte del movimiento social de su pueblo, fue el Presidente de México que encontraron en su nueva tierra los exiliados españoles.

Serian cuantiosas las referencias a los refugiados ceutíes, y limitada esta colaboración, pero si tenemos que destacar, lo realizariasmos con el diplomático ceutí, Clemente Cerdeira Fernández, a quien la sublevación le sorprendió en Tánger por estar allí destinado como primer secretario de la Embajada en la Legación Española, tenía a toda su familia en Ceuta  en la casa que poseían en la playa Benítez. Por sus grandes conocimientos del mundo árabe fue muy presionado por los sublevados para que se les uniera, y en vista de su negativa en más de una ocasión intentaron su secuestro por parte de las tropas sublevadas, y así lo relata el doble jefe de la policía internacional de Tánger,  Edmundo Carleston: 

“… Una noche intentamos secuestrarlo y conducirlo a Tetuán, por lo que fuimos en su busca al  Hotel Maclean donde se alojaba, al llamar a su puerta en lugar de abrirnos al decirle que veníamos a protegerle, se hizo fuerte en ella y la cerró,  y la  forzó por dentro negándose a abrirme.  Después de lo ocurrido, Cerdeira pidió al ministro republicano una vigilancia para su custodia personal”. 

Como consecuencia de dichas amenazas todos sus familiares fueron  incomunicados y puestos bajo vigilancia no sólo la mujer y los tres hijos menores, sino el resto de los familiares de la esposa, los García de la Torre, que también padecieron dicha situación. Todas las propiedades que poseían en Ceuta y en el Protectorado, así como las cuentas bancarias, fueron confiscadas. Mientras tanto, Cerdeira fue destinado como cónsul general a Casablanca, donde permaneció hasta su traslado a Inglaterra al Consulado General de Liverpool, donde, además de sus funciones consulares, ayudó a los refugiados que huían desde Asturias y del País Vasco. Intentó a través de la Cruz Roja Internacional reunirse con su familia, pero sistemáticamente era denegado el visado, falleciendo en la ciudad francesa de Niza un 4 de mayo de 1944.

Doctora Castillo a México
Tras el golpe del 36, la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, recibió un escrito del delegado de Orden Público en diciembre de 1938, donde tras recabar información a la falange local se le acusa de dar una conferencia a las mujeres de los obreros en la Casa del Pueblo de Ceuta. Ella, pese a ser la primera mujer médica en la ciudad y tener un gran prestigio entre los ceutíes, sabe que sus horas como funcionaria están contadas.

Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las autoridades franquistas, emprendió el camino de un exilio no buscado a México. 

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Todo son éxitos para la ceutí, pero añoran España y en 1966 emprende viaje de vuelta junto con su marido. A principios de 1971, fallece.

Diana Bermúdez a Rusia 
Cuando la pequeña Diana recorría las calles de Ceuta en aquel verano de 1936, de la mano de sus padres, nada le hacia presagiar que en pocos días cambiaría su vida y la de su familia. Su padre José Luis Bermúdez-Reyna de Madariaga era un reputado capitán aviador. Durante 1933 fue delegado del Gobierno de la República en Ceuta.  Su padre el 15 de agosto de 1936 fue sacado de la fortaleza del monte Hacho y ejecutado.

La madre de Diana se encuentra sola con cuatro hijos, intentó por todos los medios salir de Ceuta hacia Valencia donde estaba su familia. Consiguen que se realice un intercambio en Tánger, organizado por la Cruz Roja Internacional. Tras llegar a la ciudad internacional embarcarían en el barco que hacia la travesía una vez por semana hacia el sur de Francia y desde allí al pueblo valenciano de Russafa. Cuando todo parecía tener una cierta normalidad, una mañana quedó marcada en la memoria de la pequeña Diana, apenas tenia cuatro años: . Sus dos hermanos, José Luis y Flavio, fueron enviados a la URSS en la madrugada del 13 de junio de 1937.

Catedrático Luis Abad ... Orán, México
El profesor de filosofía del Instituto  Hispano-Marroquí, Luis Abad Carretero, pudo salir de Ceuta, antes de ser detenido, se exilió en Orán, donde pasó numerosas penurias. Posteriormente a Francia y México, donde llegó en 1940. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí.

En Orán, sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros pudo salir adelante. Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Orán se dirige a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca.

Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda. Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en proyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas.

Fue uno de los iniciadores del Ateneo Español, donde tantos ilustres escritores e intelectuales republicanos  españoles se dieron cita. Sus escritos están presentes en los prestigiosos Cuadernos Americanos, destacando la publicación de varios libros de filosofía.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Sánchez-Prado: el recuerdo de un "santo republicano"


Rafael Peña - Ceuta, 10 sep (EFE).- 
Fue un médico y un político comunista español que fue asesinado por fusilamiento. Sin embargo hoy, 79 años después, Ceuta todavía recuerda y venera a un "santo republicano" que se ganó un hueco en la historia de la ciudad: Antonio López Sánchez-Prado.

Este sevillano, nacido en Herrera el 4 de mayo de 1888, se ganó el cariño de los ciudadanos gracias a su constante ayuda, lo cual ha quedado en la memoria colectiva de una ciudad que tiene muy presente al alcalde fusilado el 5 de septiembre de 1936 a manos de los sublevados fascistas poco después de comenzada la Guerra Civil.

Sánchez-Prado murió en la playa del Tarajal, la misma donde hace más de un año se convirtió en el foco de la atención internacional por el fallecimiento en sus inmediaciones de 15 inmigrantes subsaharianos que intentaban entrar en grupo en la ciudad.

El doctor, cuya figura se ha convertido en objeto de veneración para la mayoría de los ceutíes, ha pasado al imaginario colectivo como un hombre que siempre ha estado al lado de los más humildes, según ha dicho a Efe su biógrafo, el investigador ceutí Francisco Sánchez Montoya.

"Sánchez-Prado tuvo una dimensión política innegable, pero la que llegó al pueblo fue la que encarnó su rostro humano, la que estaba cerca de la gente, que todavía hoy tiene en la cama de un centro hospitalario una fotografía suya junto a las estampas de San Pancracio", ha argumentado el investigador y escritor del alcalde represaliado.

El doctor Sánchez-Prado había desembarcado por primera vez en Ceuta en marzo de 1923. "Su trabajo como médico de la beneficencia le acercó a las capas sociales más humildes".

El historiador ha recordado que durante la República, Sánchez-Prado ocuparía, durante un par de años y hasta noviembre de 1933, un escaño en el Congreso de los Diputados, siendo alcalde de Ceuta del 22 de abril al 4 de junio de 1931 y del 20 de febrero al 18 de julio de 1936.

"Sánchez Prado: Médico, diputado y alcalde de Ceuta durante la Segunda República" es el título del libro que el historiador ha dejado como legado para recordar a una buena persona a la que define un detalle: "en su tumba nunca faltan flores", ha afirmado Francisco Sánchez.

"Trágica fue su muerte pero su figura ha estado siempre presente en los acontecimientos de los ceutíes. La gente humilde de Ceuta le profesaba un cariño excepcional y tiene una razón de ser: cuando ejercía de médico era un hombre entregado a los más necesitados", ha dicho.

La gente mayor cuenta que cuando llegaban a su casa, "además de no cobrarles la visita, les compraba la medicina o les dejaba dinero debajo de las almohadas y eso se recuerda", ha puntualizado.

El 1 de septiembre de 2006 el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), inauguró una estatua en bronce de Antonio López Sánchez-Prado en la avenida que lleva su nombre, frente al edificio del Ayuntamiento que el presidió, hoy Palacio de la Asamblea de Ceuta.

Se trata de una escultura de tamaño real, obra de los hermanos Pedrajas, aunque se trata de "poco reconocimiento", según el historiador.

En su opinión, Ceuta tiene una deuda con el alcalde, "que bien se podría solucionar con un sencillo acto institucional cuando se conmemora su fusilamiento ante su escultura, para que el pueblo ceutí rinda un homenaje simple a esta persona tan querida. Es necesario porque detrás de él están los 267 compañeros que fueron fusilados en Ceuta por luchar por la libertad".

Hoy, el recuerdo de lo que muchos consideran un "santo republicano" sigue estando muy presente pese a que la historia ya contempla 79 años desde su fallecimiento. Las muestras de cariño así lo permiten y su mausoleo en el cementerio católico de Santa Catalina es una buena evidencia de ello.

domingo, 30 de agosto de 2015

Alcalde Sánchez Prado y sus 267 compañeros ¿Nuevo homenaje fallido?


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el proctectorado español 30/8/15
Nuevamente, pasará este 5 de septiembre, y vuelvo a escribir, otro año más, sin un recordatorio institucional donde se den cita todos los concejales, partidos políticos, sindicatos… Y debería ser las autoridades, en este caso comandada por la Ciudad Autónoma, las que tienen que contribuir a que los valores de libertad que representó este alcalde nunca se olviden y que los más jóvenes, sepan qué significó aquella lucha por la democracia, dónde muchos ceutíes como él, dieron su vida por la libertad.

Pero, bueno, tal vez, me equivoque y dentro de seis días se Institucionalice, este homenaje, para llevarse a cabo todos los años.

Fue un modelo para muchos. Médico antes que político, su detención y posterior ejecución causó conmoción en una sociedad ceutí que admiraba a este benefactor facultativo y para quien esta figura representa, como Alcalde, la esencia y lucha por la democracia.

Las autoridades locales deberían encargarse de perpetuar su significado y organizar un acto institucional donde estén presentes todos los concejales, partidos, sindicatos y ciudadanos que se quieran sumar al acto. Y, además, precisamente fue la Ciudad Autónoma la que cimentó la estatua, que realizó el estudio de los hermanos Predrajas.

De todas formas, es raro el día que alguien no deja un ramillete de claveles rojos, en su estatua. Es una pena que fechas como ésta terminen pasando desapercibidas para la ciudadanía y solo unos pocos las recuerden. En Andalucía se hace con Blas Infante, asistiendo la Presidenta de la Junta, en Galicia Alexandre Bóveda, en Cataluña en nombre de la Generalitat, se rinde homenaje a Lluís Companys…
Aquel Alcalde, es, el símbolo que siempre estuvo en la memoria colectiva del pueblo y que se eternizó con el regreso a la democracia. Su figura representa la lucha contra las dictaduras por la que dio su vida. En su consejo de guerra lo dejó bien claro: “Me pude marchar a Tánger, pero mi lugar estaba junto a los ceutíes, que tanto confiaban en mi”. Todos los años se organizan por parte de algunos partidos, sindicatos y asociaciones algún acto con la colocación de unos claveles rojos en la estatua de la avenida que lleva su nombre.

A buen seguro, en la soledad de aquel calabozo, de hace casi ocho décadas, todavía el alcalde confiaba y mantenía la esperanza de un posible indulto. Pero no fue así, se recibió desde la Jefatura de las fuerzas militares del norte de África, con sede en Tetuán, el “enterado” y aprobación del fallo del Consejo de Guerra. En su interior sabia que las tropas sublevadas tenían como primer punto crear pánico y miedo entre la población civil con ejecuciones sumarísimas y él en estos dos meses de detención había sido testigo de muchas.

Cuando las manecillas del reloj apenas marcaban los primeros minutos de la madrugada del 5 de septiembre de 1936, el juez militar teniente coronel Ramón Buesa en compañía de su secretario se desplazan desde el acuartelamiento de Sanidad (actual manzana del Rebellín), donde se celebró el consejo de guerra, hacia el Cuartel del Rey, donde el alcalde se encontraba detenido junto a su secretario De la Torre y los vecinos de la barriada del Sarchal, Ángel Guijo y Fidel Vélez. La ejecución se llevó a cabo a las nueve de la mañana, en la playa del Tarajal. El médico forense certificó las muertes y en un furgón de Sanidad militar fueron transportados al deposito de cadáveres del cementerio de Santa Catalina, donde se le entregó por orden del juez militar los cadáveres a los familiares para verificar su entierro, pero dejando bien escrito: “Que no podrá hacerse con pompa”.

SENTENCIA
“En la Ciudad de Ceuta a cinco de Septiembre de mil novecientos treinta y seis, reunido el Consejo de Guerra de Oficiales generales para ver y fallar la causa instruida por presuntos delitos de rebelión y sedición. Que debe condenar y condena a los procesados Don Antonio López Sánchez Prado, Adolfo de la Torre Guillen, Ángel Guijo Higüero y Fidel Vélez Roldan a la pena de muerte por el delito de rebelión militar”. A las 6,30 de la madrugada llegó el piquete encargado de la ejecución y hacen guardia en la puerta. Tras una agónica madrugada, a las 8,30 los sacaron, en la puerta del cuartel les esperaban dos camionetas de automovilismo y un coche. Algunos civiles, desde las aceras y sobretodo desde las puertas de las casas colindante con el cuartel, patio Hachuel”, ven salir a Sánchez Prado junto a sus compañeros, esposados y custodiados por varios soldados, en sus rostros se ve la tragedia que les espera. Nadie se atreve a levantar la voz, el miedo los atenaza. Tras recorrer las camionetas los escasos tres kilómetros, llegan a la zona conocida en el Tarajal como “el tripero”, allí un piquete de 20 hombres al mando de un oficial se llevaron a cabo la ejecución.

SÁNCHEZ PRADO Y SUS 267 COMPAÑEROS
Institucionalizar el homenaje al alcalde de Ceuta Sánchez Prado, por parte de la Corporación municipal, todos los 5 de septiembre, sería rendir un respeto a la actual democracia por la que 268 ceutíes dieron su vida. Recordemos en cifra como fue aquella represión, para alcanzar esa tétrica cifra de ceutíes que acabaron frente a un pelotón. También hubo una represión administrativa y, por otra parte, ¿cuántos encausados no llegaron al pelotón de fusilamientos? Muchos de ellos murieron mientras eran transportados, sobre todo en la “curva de las viudas” camino de la prisión de García Aldave. ¿Cuántos murieron en las enfermerías como consecuencia de malos tratos o enfermedades sin cuidados?

La consulta de distintos documentos permite acercarse a la cruda realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única formula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen. Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional.

Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada, tras sacarlos de la prisión de García Aldave y el Hacho.

Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue él más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses.

Respecto al sexo dos mujeres fueron ejecutadas. La actuación de las mujeres quedó generalmente oculta y el papel que desempeñaron y su protagonismo son destacados en poquísimas ocasiones. Sin embargo, la mujer, durante la República, había comenzado a integrarse en el ámbito de la política.

Tras las primeras ejecuciones, el 21 de julio de 1936, hasta 1938, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros del Partido Comunista en agosto de 1944.

EN 1939, SU MUJER ENCARCELADA
Dolores Escacena, mujer del alcalde, no podía, pese al cariño, continuar por más tiempo en Ceuta y cruzarse en la calle con personajes que se sumaron al golpe y contribuyeron al asesinato de su marido. Es una mujer joven, con tan solo cuarenta años. Le ofrecieron regentar una pensión en Sevilla y con ello poder conseguir sacar a la familia adelante, tenia cuatro hijos.

La situación económica en la que quedó era muy angustiosa, en el consejo de guerra se detalló que apenas tenían 19,50 pesetas en el banco y ninguna propiedad. Pero no conforme con esto, la Falange local le requisó su vehículo, un Chevrolet de 1935.

Su amigo el farmacéutico Joaquín Alonso ayudó en todo lo que pudo a la viuda, vendiendo el instrumental médico de su consulta de la calle Real, frente a la Iglesia de Los Remedios.

Días antes de ser fusilado dejó dicho que algunas piezas se las regalasen al prestigioso otorrinolaringólogo malagueño Lazarraga. Este, durante los últimos años, pasaba consulta cada mes en la de Sánchez Prado. En abril de 1937 ya estaba la familia del Alcalde en la capital hispalense regentando una modesta casa de huéspedes. Parece que las cosas podrían enderezarse, a pesar del drama vivido.

Dolores Escacena, desde su llegada a Sevilla, comenzó a contactar con otros militantes de izquierda que habían creado una pequeña resistencia al franquismo. La policía la vigilaba porque sospechaba de sus reuniones y le seguía muy de cerca, pero lo que más deseaban era detener a todos los miembros de la izquierda sevillana.

El 28 de junio de 1939 la policía se persona en la pensión de la mujer de Sánchez Prado y la detiene junto a su hija y su cuñado.

Vuelven a vivir aquella trágica madrugada del 18 de julio en Ceuta cuando detuvieron a su marido. Madre e hija estarán en prisión hasta 1940. A los pocos años, el 20 de abril de 1946, su hija Carmen falleció debido a las penurias pasadas en la cárcel.

Dolores Escacena Carreño fue una mujer fuerte, con personalidad y llena de recuerdos. Se trasladó a Madrid donde vivió junto a su familia sus últimos años, falleciendo el 16 de febrero de 1993. La inhumación se produjo al día siguiente en el cementerio de La Almudena.

En las guerras civiles, la violencia fuera de los frentes se ha basado con mucha frecuencia en motivos sórdidos, venganzas personales, envidias y rencores. Uno de los ejes fundamentales del aparato represivo del régimen franquista fue el encarcelamiento masivo de todo aquel que formaba parte de la anti-España, convirtiéndose la cuerda de presos en la imagen habitual de la posguerra.

En diciembre de 1939 había más de 270 mil reclusos en España. Repartidos por decenas de centros de reclusión, la mayoría de ellos improvisados y sin las mínimas condiciones de habitabilidad e higiene.

La mujer del alcalde, Dolores, recibió el 6 de noviembre de 1939, una notificación del Tribunal de Responsabilidades Políticas imponiéndole una multa por las actividades de su marido. Donde se indicaba que el medico y alcalde Sánchez Prado estaba en ‘paradero desconocido’. Seis meses después recibe otra notificación imponiéndole una multa y dándole un plazo para un posible recurso.

No pudo presentarlo, no solo por la desolación tras el asesinato de su marido, sino porque ella y su hija Carmen se encontraban en la cárcel de Sevilla. En 1940 la sentencia se hizo firme: “Resultando que dictada la sentencia le fue notificada al condenado, quien dejó transcurrir el tiempo que la Ley señala, sin que haya utilizado recurso contra la misma, se declara firme la sentencia dictada en este expediente de Responsabilidad Política contra Antonio López Sánchez Prado, al que se le notificará en forma, haciéndolo en su domicilio. Se le requiere para que en el plazo de veinte días haga efectiva la sanción económica”.