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domingo, 2 de agosto de 2015

La batalla del Estrecho… ¿Qué ocurrió con el Convoy?


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español 2/8/15
El periodista ceutí Alejandro Ramírez, nos muestra en su libro “La Batalla del Estrecho” datos inéditos del “Convoy” con tropas sublevadas, el 5 de agosto de 1936 hacia Algeciras. El libro es un relato periodístico de esos acontecimientos, y él, nos describe como el fracaso del golpe militar de julio de 1936 impidió que el Ejército de África pudiera pasar masivamente a la Península, en los primeros días.

El general Franco, en Ceuta, desde el 19 de julio, para evitar un precipitado final de la sublevación, no tenía otra opción que romper el bloqueo que la marina de Guerra, fiel al Gobierno de la República, había impuesto en aguas del Estrecho de Gibraltar.

Estaba claro que los jefes del golpe militar en esta zona, Franco y Yagüe, necesitaban transportar las tropas que se encontraban a este otro lado del Estrecho. Pero los días pasaban, la tensión entre los sublevados aumentaban, unos días antes, un suceso les marcó, el comandante general de Ceuta, teniente coronel Gautier, aparecía en su despacho con un tiro en la cabeza -En mi libro, “Ceuta y el Norte de África…”, describo el suceso-.

Pero el relativo control por la flota republicana del Estrecho impidió el traslado inmediato y masivo del ejército de África. Estos barcos se refugiaban en la bahía de Tánger, el general Franco protestó ante las autoridades internacionales esta protección, puesto que en consonancia con la legislación que gobernaba la ciudad y su pequeño hinterland.

Al día siguiente de la llegada de Franco a Ceuta, el 19 de julio, este organiza en la Circunscripción Occidental, en la plaza de África, una importante reunión, con el general Kindelán, los tenientes coroneles Sáenz de Buruaga, Yagüe y Beigbeder, y el comandante del cañonero Dato, Manuel Súnico, con el fin de ultimar el paso de las tropas.

En un principio se estudió el paso nocturno, se desechó, ya que los barcos del Gobierno reforzaban la vigilancia del Estrecho, al no estar hostigado por los aviones. Se habla en la reunión que no puede existir el aspecto sorpresa ya que habría que cargar el convoy, con soldados y armamentos, a la vista de todo el mundo.

Franco, al comenzar la reunión, había trazado rápidamente sobre una cuartilla los contornos de las costas de Ceuta y la península, y con un punto indicó el monte Hacho, escuchó atentamente los argumentos de cada uno y al concluir él exclamo, “¡Pero yo tengo que pasar las tropas!”.

El 1 de agosto, el jefe de las fuerzas navales, capitán Majón, recibió en Tetuán la orden de Franco, entregándola en Ceuta al comandante del cañonero Dato, Súnico, para que estuvieran preparados y comenzar a embarcar en los buques en cualquier momento. La orden definitiva llegó el 4 de agosto, durante toda la madrugada estuvieron cargando los barcos. Él número exacto de hombres no se tiene, pero según Alejandro Ramírez en su libro, debió oscilar entre 1.700 y 1.800.

Franco llegó a Ceuta, desde la vecina ciudad de Tetuán, tras visitar la Circunscripción, asistió a una misa en el Santuario de África, trasladándose a continuación hacia el monte Hacho, situando su cuartel general en el mirador natural, junto a la Ermita de San Antonio, desde donde controlaba perfectamente la línea que deben llevar los buques hasta Algeciras. Le acompañan, los generales Luis Orgaz, Kindelán, y Yagüe se encuentra en el puerto ceutí.

HORAS ANTES, FUSILADO EL PRIMO DE FRANCO EN EL HACHO
En la mañana del 4 de agosto de 1936, a muy pocas horas del paso del Convoy, le comunican al comandante De La Puente Bahamonde, primo de Franco, que se encuentra detenido en la fortaleza del monte hacho desde el 18 de julio, que el consejo de guerra falló su ejecución ante un pelotón de fusilamiento. Fue fusilado a las cinco de la tarde de ese mismo día. Tras consultar cientos de procedimientos nunca tuvo lugar una ejecución a esas horas. Estaba claro que los sublevados querían dar por finalizado, y cuanto antes, el procedimiento abierto al primo de Franco. De la Puente se negó a entregar el aeródromo de Tetuán, en la tarde del 17 de julio, y ser fiel al Gobierno de la República. En la soledad de la fortaleza del Hacho escribió: “… La única comunicación que recibí fue sin explicación alguna de motivos, una llamada telefónica en la que una voz que dijo ser del Coronel Buruaga me comunicaba que una columna salía para apoderarse del aeródromo, contesté en forma brusca como lo haría cualquier jefe ú oficial a quien por alguien que no sea la autoridad llamada a ello se le haga la proposición de entregar el puesto encomendado a su custodia. Que aun partiendo de la base de que, efectivamente fuera el Coronel Buruaga quien diera la orden no tenia el que suscribe más noticias sobre dicho Señor Coronel que la de hallarse en Tetuán en situación de disponible sin que hasta ese momento se le hiciese comunicado por nada ningún nuevo nombramiento de dicho Señor coronel, por lo cual no tome en cuenta la comunicación y seguí cumplimentando en todo las ordenes recibidas del Alto comisario interino…”.

¿POR QUÉ NO PARTICIPARON EN LA BATALLA, MÁS BARCOS DE LA FLOTA REPUBLICANA?
En “La Batalla del Estrecho”, Alejandro Ramírez, nos desvela los entresijos de aquel Convoy, y él, como otros historiadores se pregunta por qué el destructor Alcalá Galiano fue el único buque de la flota republicana que trató de frenar el paso. Muchas preguntas sin respuestas, y numerosas hipótesis de aquel hecho histórico, nos muestra con sus investigaciones, todo plasmado en este interesante libro.

El destructor republicano, intentó en solitario detener el Convoy, cuando los barcos ya se encontraban a unas cinco millas de Punta Carnero, éste venía del noroeste, realizando descargas. El cañonero Dato atravesando la línea del convoy, repelió el ataque.

Franco ordena, desde el mirador de San Antonio, y ante el temor de que el destructor republicano continúe atacando, despeguen desde el aeródromo de Tetuán seis aviones. Cinco minutos más tarde el destructor republicano es bombardeado por la aviación. También se unió a la defensa del convoy el Torpedero T-19 que había salido de Algeciras. El combate continúo a rumbos paralelos, el Uad Kert y el Arango realizaron también fuego contra el destructor. El combate duró aproximadamente treinta minutos. El destructor Alcalá Galiano se alejó hacia Málaga, le fue imposible repeler el ataque.

Como en tantos otros aspectos de este episodio, no hay una respuesta lógica, en la soledad del destructor republicano. Es posible que los responsables del Gobierno, al constatar la abrumadora superioridad aérea de los sublevados, no quisieron exponer sus mejores barcos a los elevados riesgos que presentaba enfrentarse a los numerosos aviones, que esperaban una orden en Tetuán.

A pesar de sus evidentes limitaciones, la Marina era leal, comprometida con la República y dispuesta a defenderla hasta las últimas consecuencias. Tenía desplegadas en el Estrecho fuerzas navales más que suficientes para bloquear de forma absoluta los puertos de ambas orillas, ante la práctica inexistencia de unidades navales enemigas. Pero, sin embargo, falló.

La flota leal al Gobierno, a pesar de ser muy superior en tamaño, tenía dos desventajas respecto a la armada de los sublevados. La primera era que carecía de oficiales experimentados y de suficiente antigüedad y experiencia. Además tenían que hacer frente al poder de los comités de los barcos, que interferían en el mando de los buques.

La flota republicana estudió varias opciones para acabar con el sueño de los sublevados. Hundir al Dato y al Uad Kert en el propio puerto de Ceuta, atacar al convoy en plena travesía o esperar su llegada a Algeciras y el inicio de las labores de desembarco para bombardear por sorpresa a los buques y dejar atrapadas sus fuerzas en una auténtica ratonera.

Otra posibilidad, como indica Alejandro Ramírez, era intentar la ocupación de Algeciras y bloquear de este modo el puerto más cercano que las fuerzas africanas tenían para desembarcar. Pero la desorganización y la falta de una estrategia definida en el bando republicano impedía la ejecución de cualquier tipo de operación en la que tuvieran que participar de forma coordinada fuerzas de los tres ejércitos.
La aviación republicana, que tenía un papel clave que cumplir en el Estrecho, apenas si hizo acto de presencia, entregando el decisivo dominio del aire a los aviones que partían del cercano aeródromo de Sania Ramel en la Capital del protectorado, Tetuán.

El Cuaderno de Bitácora del Uad Kert, el guardacostas designado como cabeza de convoy, explica que a las 5,30 de la madrugada del 5 de agosto, se despegó del muelle, para fondear en el puerto con el ancla a pique. A las 7,30 de la mañana, tres bombas de humo lanzadas por un avión marcaban la señal de salida. A las 7,40, el Uad Kert se puso en marcha, pero a las 8 regresó al puerto de Ceuta al comprobar que ningún barco le seguía.

La causa de la suspensión estuvo en que a las 7 horas, aproximadamente, el D-8, en su vuelo de exploración para proteger el paso del convoy, avistó al destructor Lepanto, al que atacó a 300 metros de altura, causándole un muerto y heridos, aunque estas cifras fueron aumentadas después por la propaganda franquista. El destructor se defendió con fuego antiaéreo, pero acabó entrando en Gibraltar para desembarcar a las bajas sufridas. Sobre las 18,30 comienzan a entrar en la bahía Algecireña los buques.

ALEJANDRO RAMÍREZ, PERIODISTA, HISTORIADOR, ESCRITOR…

El ceutí Alejandro Ramírez Martínez, Ceuta, 1963, curso la carrera de periodista, ha desarrollado su labor profesional entre su ciudad natal, Jerez, Sevilla y Madrid. Fue director del diario El Periódico de Ceuta y jefe de reportajes de la revista Andalucía Actualidad, antes de incorporarse a Publicaciones del Sur, donde centró su actividad en la dirección del diario Jerez Información. Posteriormente fue nombrado delegado del diario As en Andalucía para poner en marcha su edición regional. Tras su paso por el Grupo Andaluz de Comunicación se incorporó en el año 2000 a la revista INVERSIÓN & Finanzas, del Grupo Vocento. Fue nombrado director de esta publicación en 2012, cargo que desempeña actualmente. Además del libro “La Batalla del Estrecho”, Alejandro Ramírez ha publicado también “En ese lugar…” (1999); “Por qué no combatimos en Vietnam” (2005) y “El primer disparo” (2012). Han pasado casi ocho décadas de aquellos sucesos que el tituló “La Batalla del Estrecho” y en ese recomendable libro aparecen unas líneas en recuerdo de un buen amigo en común, el historiador Juan Bravo Pérez, este le comentaba que mantenía grabadas en su memoria las imágenes de aquel 5 de agosto de 1936… La intensa niebla que cubría el Estrecho de Gibraltar, las aguas revueltas por el temporal de levante, los aviones sobrevolando sobre sus cabezas…

sábado, 21 de febrero de 2015

Jefes y oficiales republicanos ejecutados por oponerse a la sublevación de la flota (1936-1939)

Mnumento en la fosa de común del cementerio de Cartagena durante un acto de homenaje a las víctimas
Benito Sacaluga 23/1/15
En la noche del seis de marzo la Flota Republicana que había partido de Cartagena a causa de la sublevación casadista, llega a Bizerta (Túnez) en busca del exilio. El Jefe de la Flota, Miguel Buiza transmite el siguiente mensaje a todas las dotaciones, unas dotaciones que están a un paso de emprender el viaje a un exilio angustioso y terrible, o a entregarse a los franquistas como prisioneros, la orden se cumple por todos los marineros demostrándose así, una vez más, la lealtad a la República y a los mandos de la Flota:

 
"El mando de la flota encarece a todos los buques que, dado el próximo fondeo en un puerto extranjero, se mantenga por las dotaciones de los mismos un perfecto estado de disciplina, uniformidad y corrección"

 
El 26 de marzo el almirante franquista Salvador Moreno sale en el destructor "Ciscar" rumbo a Bizerta para hacerse cargo de los buques hasta ese momento republicanos, los cuales le son entregados el día 30. El día 2 de abril Moreno parte de Bizerta con toda la Flota. El día 4 los marineros que decidieron volver a España, ya prisioneros, fueron obligados a rendir homenaje a los muertos en el lugar donde se había hundido al "Baleares". La venganza franquista comenzaba. El almirante Moreno insistía en que los marinos que en los buques eran repatriados prisioneros a España incluían a un buen número de "significantes criminales" e "individuos de cuidado", para lo que deberían prepararse campos de concentración.

 
Entre los oficiales de Marina que no fueron con la Flota a Bizerta y los que desde allí decidieron volver a España, la gran mayoría de los pertenecientes al Cuerpo General solo fueron separados del servicio. Durante el periodo comprendido entre 1939 y 1941 se celebraron en Cartagena 192 Consejos de Guerra contra oficiales de la Armada. Solo 14 de estos Consejos lo fueron contra oficiales del Cuerpo General, en los que seis fueron absueltos y 8 condenados a algún tipo de pena. Fueron condenados a muerte el almirante Molins, jefe de la Base de Cartagena en 1936 y el capitán de corbeta Horacio Pérez y Pérez. Los oficiales del resto de cuerpos (Patentados, Máquinas y Auxiliares) sometidos a Consejo de Guerra fueron 178, de ellos 104 fueron condenados un 59%. Los delitos imputados eran indefectiblemente los de rebelión militar y traición. Curiosa imputación si tenemos en cuenta que los únicos rebelados fueron precisamente los marinos que ahora juzgaban a los leales al Gobierno. Fueron fusilados el comandante Baeza, de Infantería de Marina, el Teniente Coronel Sacaluga, de Máquinas, y el general Berenguer, del Cuerpo Jurídico. Seis oficiales fueron condenados a cadena perpetua y 51 a penas de prisión que iban desde los 30 años hasta uno.
 
Sumando a los Consejos de Guerra de Cartagena las actuaciones en otras plazas, en total se ejecutaron entre 1936 y 1939 a 16 jefes y oficiales de la Armada por oponerse a la sublevación ordenada en apoyo del golpe de estado:
 
Contralmirante Camilo Molins Carreras. Jefe Base Naval de Cartagena.
Contralmirante Antonio Azarola Gresillón. Jefe Base Naval de Ferrol.
Capitán de navío Juan Sandalio Sánchez Ferragut. Comandante del "Almirante Cervera".
Capitán de fragata Tomás Azcarate. 2º Comandante del "República".
Capitán de fragata Manuel Guimerá Bosch. Disponible forzoso en Larache.
Capitán de corbeta Francisco Biondi Honrubia. Comandante del "Lauria".
Teniente de navío Carlos Soto Romero.Comandante del tropedero T-17.
Teniente de navío Luis Sánchez Pinzón.
Teniente Coronel Benito Sacaluga Rodriguez.Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota.
Comandante Manuel Sancha. Infantería de Marina en Cádiz.
Capitán Enrique Paz Pinacho. Infantería de Marina en Cádiz.
Comandante Diego Baeza Soto. Infantería de Marina en Cartagena.
Comandante de Intendencia de la Armada García Moles.
Teniente del Cuerpo de Sanidad de la Armada Martin Yarza, "Lauria"
General auditor Fernando Berenguer, fusilado en Barcelona.
 
Terminada la guerra civil, los fusilados por los franquistas en Cartagena, entre abril de 1939 y enero de 1945, fueron 176. Dos terceras partes fueron marinos, oficiales y suboficiales de los Cuerpos Patentados y Auxiliares y marineros; la otra tercera parte, civiles, trabajadores en su inmensa mayoría y algunos profesionales y funcionarios.
 
El 20 de abril de 1939, habían transcurrido menos de tres semanas de la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, la Auditoría Militar de Cartagena informaba del trabajo realizado en ese breve período de tiempo. Se habían elevado a sumarios 150 procesos. Habían sido informados más de 450 sumarios a jefes, oficiales, suboficiales y auxiliares de la Armada. Además, se había constituido un Consejo Sumarísimo de Guerra de forma permanente, es decir, el procedimiento habitual pasaba a ser el Consejo de Guerra Sumarísimo. Con una media de treinta sumarios por día, incluyendo sábados, domingos y Semana Santa, parece evidente que tal diligencia policial y judicial no ofreció muchos derechos y garantías a los acusados.
 
Al igual que en El Ferrol, en 1936, la mayoría de los fusilados en Cartagena, en 1939, eran marineros, oficiales, suboficiales y cabos de los Cuerpos Auxiliares. La inmensa mayoría de los 55 miembros del Cuerpo General, así como más de la mitad de los 4.200 marinos que habían partido con la flota a Bizerta en marzo de 1939, no regresaron a España, quedándose en el exilio. Por tanto las cifras de la represión relativas a fusilamientos y cárcel deben contar con este hecho.
 
En cualquier caso, de acuerdo con los datos proporcionados por el Mº de Economía y Hacienda, en Cartagena, no menos de 1.733 jefes, oficiales y suboficiales del Ejército y la Marina y las Fuerzas de Seguridad, profesionales (616) y no profesionales (1.117) fueron expulsados de las Fuerzas Armadas después de la guerra, la mayoría de ellos exiliados o en paradero desconocido.

Fuentes:
"La guerra Civil Española en el Mar". Michael Alpert. ISBN: 978-84-8432-975-6
Revista "Cartagena histórica" Antonio Martinez Ovejero.

viernes, 3 de octubre de 2014

El “ensordecedor olvido” de los marinos republicanos exiliados

Marinos españoles en uno de los buques de la flota republicana durante la Guerra Civil
  •  Victoria Fernández Díaz, autora del libro “El exilio de los marinos republicanos”, y la fundación Juan de los Toyos recuperan la memoria histórica de muchos hombres que se sumaron a la flota republicana a través de la figura del vizcaíno Ángel Landa, que vivió 36 años en el exilio.
  • La autora sigue la pista a más de 8000 marinos españoles a los que ha tratado poner nombre, apellido y rostro a través de sus investigaciones
  • “Estas personas no vivieron en la infamia como decían los falangistas, sino que defendieron unos valores y un gobierno legítimo, que era lo que ellos repetían continuamente. Hoy, seguramente, si hubieran nacido en otro país tendrían calles con sus nombres”, dice Fernández Díaz.


lunes, 30 de junio de 2014

En nombre de la libertad. Páginas de mi Diario de Guerra y Exilio 1936-1945

 
 
Presentación del libro el 7 de julio de 2014 en la Librería Rafael Alberti Calle del Tutor, 57 - 28008 Madrid
 
diarioabierto.es 9/6/14
Un libro que recoge el testimonio de Victoriano Barroso, republicano español y oficial de la Marina de Guerra española.
 
A partir de los escritos de Barroso, Ángel Freire teje una densa red intertextual de notas, glosas y referencias que constituyen un texto paralelo y válido por sí mismo. Texto primario y aparato crítico secundario se multiplican y fortalecen para ofrecerse al lector como un caleidoscopio, una galaxia de significantes que plasma el drama de los miles de españoles que perdieron matrias y libertades, sangre y vida.
Contiene dos voces para un drama aún no suficientemente conocido, y el objetivo es el de, como testimonio, contribuir en la construcción de la Memoria histórica, en particular entre los jóvenes de las generaciones que protagonizarán la mayor parte de este siglo XXI para que tomen conciencia de la responsabilidad que les tocará asumir y del deber moral de evitar tener que ser “hombres imperfectos aunque heroicos e irrepetibles” como tuvieron que serlo muchos de sus abuelos o bisabuelos en aquellas dos Guerras Mundiales y en aquella Guerra Civil española que asolaron Europa y España.

Victoriano Barroso
Victoriano Barroso (El Ferrol, 1914-Lyon, 1999), al que la Guerra Civil sorprende destinado en el destructor Churruca (Cartagena) y en el José Luis Díez (Málaga), fue un republicano, presidente del Comité de Gobierno del crucero Libertad y comisario militar y político del destructor Jorge Juan. Participó en el bloqueo del Estrecho, en la defensa de Alicante y Cartagena y en la batalla naval del cabo Cherchell. En marzo de 1939 tiene que refugiarse, como el resto de la flota republicana, en África del Norte.

Ángel Freire Freire
Ángel Freire Freire, nació en Rozuelo (El Bierzo/León) en 1949 y estudió Magisterio, Filosofía, Derecho y Filología Hispánica en España y en Francia. Es titular de un DEA en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos por la Universidad de Lyon. Ejerció la docencia en España y en Francia, donde además fue lector de Español y director del Colegio Hispano-Francés de Lyon (hoy Instituto Cervantes). Muy sensibilizado con la educación, la cultura y los problemas sociales, ha simultaneado y alternado la docencia con la militancia política y sindical en el seno del PSOE y de la UGT.
 
 
(Fundación Pablo Iglesias)
 
Afiliado Partido Socialista Obrero Español
Ferrol (A Coruña) 18/02/1914 -- Lyon, 1999  
Condestable de la Armada y ajustador de Telémetros. Afiliado al PSOE en España. Finalizada la guerra civil se exilió con la flota republicana en Bizerta (Túnez). Estuvo internado en el campo de concentración de Suzzoni-Boghar (Argelia) desde donde solicitó permiso para marchar a México al Consulado de dicho país en Francia. Más tarde fue incorporado a la 2ª Compañía de Trabajadores Extranjeros desde la que en junio de 1940 fue enviado a la prisión de Constantine como castigo al haber comenzado a cantar la Marsellesa cuando formada la compañía les comunicaron la firma del “armisticio” entre Francia y Alemania. En octubre de ese año vuelve a ser trasladado a una Compañía de Trabajadores Extranjeros, la 3ª que se encontraba a medio camino entre Bou Arfa y Colomb-Béchar. Durante el traslado, por protestar por las condiciones de frio y hambre que padecía sufrió un simulacro de fusilamiento con balas de fogueo. Ya en su destino se fugó del mismo el 24 de julio de 1941 llegando hasta Orán (Argelia) donde vivió escondido hasta el 22 de febrero de 1942 que fue descubierto y detenido siendo condenado a trabajos forzados a perpetuidad e internado en la prisión de Lambèse de la que no saldrá en libertad hasta el 15 de julio de 1943 nueve meses después del desembarco aliado en el norte de África. Al recobrar la libertad se estableció en Orán. Posteriormente se trasladó a Francia donde a comienzos de los años setenta vivía en Saint Priest (Rhône).
 
Fuentes: Archivo SRE/Mx (AEMFRA 341-11); V. FERNÁNDEZ DÍAZ. El exilio de los marinos republicanos… pp. 214 a 218, 277 y 295
 

domingo, 23 de marzo de 2014

75 Aniversario del exilio español en el norte de África


El Exilio español en el Norte de África
 
Presentan:
-Ludivina García Arias y Miguel Pastrana.
 
Participan:
-Bechir Yazidi: Una historia compartida: la acogida de los refugiados en Túnez .

-Victoria Fernández Diaz: El exilio de los marinos de la República.
-José Luis Morro Casas: El exilio republicano en Argelia.
-Teresa del Olmo: Poemas de Max Aub : "Campo de los Almendros" y "Campo de Djelfa"
 
26 de Marzo
19:30 horas
Sala Ubeda
Ateneo de Madrid
c/ Prado 21

martes, 31 de diciembre de 2013

Recuerdos del último artillero

Ángel Landa, en una fotografía del pasado febrero, cuando cumplió 97 años.

Ángel Landa, vizcaíno de Balmaseda exiliado en México, revive a sus 97 años su experiencia de la Guerra Civil con la flota republicana en el Mediterráneo

El País - Asís Ulla -  Bilbao 24 dic 2013 
El día en que se proclamó la Segunda República, Ángel Landa fue a clase en el colegio de los Maristas de Balmaseda. Hijo de Maximino Landa y María Sierra, no llegó a conocer a sus padres y se crió con sus hermanas mayores en el caserío de unos tíos. Con 16 años entró a trabajar en la fábrica de boinas La Encartada, con un jornal de 50 céntimos diarios. 

Las charlas con su cuñado Emeterio y la lectura diaria de El Liberal y de libros despertaron su conciencia política y se afilió a la UGT. Durante la revolución de octubre de 1934, Ángel y otros compañeros socialistas planificaron volar el puente de El Berrón para evitar la llegada de tropas desde Burgos a la zona minera vizcaína. “Llegada la hora, fuimos al puente”, relata. “Había que hacer un agujero grande en el centro para meter la dinamita. Estábamos en ello, cuando se oyó que alguien se acercaba del pueblo. Hubo disparos. Nos dispersamos y al día siguiente, la Guardia Civil hizo algunas detenciones. Ahí quedó todo”.

Para apartarse de la creciente violencia política, decidió alistarse en la Marina para hacer el servicio militar. El 7 de septiembre de 1935 ingresó en la base de Ferrol. Tras mes y medio de instrucción, fue destinado a la base de San Javier a una escuadrilla de hidroaviones Vickers. Por Navidad, solicitó un permiso para volver a casa. Esos 25 días fueron los últimos que pasó en Balmaseda, adonde no regresó hasta 36 años después.
La noche del 18 de julio de 1936, el corneta de San Javier llamó a formar a la tropa. “El oficial de radio nos reunió para decirnos que había recibido una alerta de Madrid dando poderes al personal para apoderarse de la base y encerrar a toda la oficialidad. El corneta tocó dos veces más, pero ninguno salió”. Los 32 oficiales rebeldes fueron después detenidos y posteriormente fusilados.

Durante la guerra estuvo embarcado como artillero en el acorazado Jaime I y los destructores Churruca y Ulloa. Con el primero, zarpó en febrero de 1937 rumbo a Almería, pero los continuos bombardeos de los Junkers alemanes aconsejaron regresar a Cartagena. Allí les aguardaba la tragedia. Mientras era reparado en el muelle, el 16 de junio el Jaime I sufrió una serie de explosiones, cuyo origen nunca se aclaró. “Yo volví a nacer aquel día”, recuerda Landa. “Aquello era un infierno por el repiqueteo continuo de las explosiones, acompañadas de largas llamaradas, como un volcán. Alrededor del buque se hallaban infinidad de cuerpos despedazados”.

Sobrevivió a la explosión del ‘Jaime I’ y a cuatro años de trabajos forzados en Argelia
La noche del 5 de marzo de 1938, embarcado entonces en el Ulloa, participó en el combate naval que acabó con el crucero franquista Baleares, hundido frente a las costas de Ibiza. Ese día, la flota republicana puso en fuga al Canarias y al Almirante Cervera, los otros dos colosos de la flota franquistas con base en Mallorca.

Más que las batallas, Ángel rememora con horror los bombardeos de la aviación enemiga. “Nada tan impresionante como resistir a pie firme, sobre la cubierta, un fuerte bombardeo en el espacio reducidísimo de una bahía como la de Cartagena”.

Antes del final de la guerra, el Ulloa realizó varias travesías de Cartagena a Barcelona con una preciosa carga: el tesoro del Banco de España. Hasta 200 cajas por viaje con barras de oro y plata. Los barcos zarpaban a las seis de la tarde y llegaban a Barcelona a las cuatro de la mañana para ocultar lo más posible la maniobra. Ángel participó en 11 de aquellas expediciones. “Cada vez que llegábamos y descargábamos las cajas, Hacienda nos daba un kilo de lentejas, otro de arroz, algunas latas de carne argentina y también latas de sardinas y tabaco Gener”.

Los últimos días de la guerra los pasó en el hospital, recuperándose de una herida en la pierna izquierda. De allí salió in extremis a primera hora del 5 de marzo de 1939 para embarcar en el Tramontana, un barco que contaba en su tripulación con muchos vascos, “todos conocidos míos”.

Si el grueso de la flota republicana de Cartagena puso rumbo al puerto tunecino de Bizerta, el Tramontana se dirigió a Orán (Argelia), para cargar carbón y seguir ruta hacia América. Las autoridades francesas lo impidieron. El buque quedó atracado en la base de Mers el Kebir y su tripulación fue enviada primero a un centro de internamiento cerca del puerto y a finales de julio al campo de concentración de Relizane, a unos 200 kilómetros al sur de Orán. “Allí nos alojaron en barracas de adobe. En cada una éramos 15 personas. Los vascos a la nuestra la llamábamos el Botxo”.

Muy pronto, las condiciones de vida en el campo se hicieron insoportables. Finalmente, Ángel salió de Orán en el vagón de un tren de mercancías con destino a Bouarfa, un campo de trabajo en la frontera con Marruecos. La travesía, de 600 kilómetros, fue penosísima: “Íbamos custodiados por soldados coloniales árabes. Nos daban de comer pan y latas de sardinas. Lo que nunca durante la guerra, en aquel tren me acordé de mi hermana Petra y se me saltaron las lágrimas”.

En medio del desierto, cerca de la cordillera del Atlas, su compañía tenía que cavar un talud de tres metros en las obras del ferrocarril transahariano. La temperatura a mediodía superaba los 40 grados. Cada trabajador tenía para todo el día una cantimplora con un litro de agua. El último destino de su compañía en Argelia fue una mina de carbón en Kenazda, cerca del campo de Colomb Bechar. Ángel evitó el trabajo de la mina porque le hicieron jefe de cocina, llevándose con él a un grupo de amigos vascos.

Tras vivir tres años en la posada española de Orán, en agosto de 1946, a bordo del petrolero Minatitlán, Ángel y su amigo Teodoro Alluntis llegaron al puerto mexicano de Tampico. Desde allí se trasladaron en autobús a la capital federal y se alojaron en una pensión regentada por socialistas bilbaínos. En la oficina de la JARE (Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles) les dieron 300 pesos a cada uno y algo de ropa.

Una semana después, Ángel encontraba trabajo en una empresa dirigida por Martín García Urtiaga, natural de Portugalete, que antes de la guerra había sido director de Campsa en Bilbao. En esta compañía se jubiló en diciembre de 1990. “México fue mi salvación. Aunque es muy grande la distancia que me separaba de mi familia, estaba satisfecho porque aquí es donde logré organizarme y crear una familia”, resume.

Regresó a Balmaseda en 1971. El reencuentro con su cuñado Emeterio fue “algo así como volver a nacer”, se emociona. “Al charlar con él de nuestras cosas del pasado se me hacía un nudo en la garganta”. Ha vuelto en otras ocasiones; en 1978, en compañía de su esposa mexicana Mina y de dos nietos. “Conocieron a mi familia y les gustó mucho mi tierra”. En 1995, mecanografió en 130 folios unos “apuntes personales” en los que relataba su historia, memorias de un artillero que ahora salen por primera vez del ámbito familiar.

martes, 3 de septiembre de 2013

Intervención de David Fernández hijo de exiliado en Orán



El pasado 21 de julio tuvo lugar el acto anual de homenaje en la isla de San Simón en la Ria de Vigo (Galicia) organizado por la Iniciativa Galega pola Memoria. Este año el homenaje estuvo dedicado a los Marinos gallegos, defensores de los buques en el Arsenal Militar de Ferrol principalmente, David Fernández invitado por la Asociación Viguesa pola Memoria Historica do 36 integrante de la IGM habló de su padre marino republicano nacido en Ferrol y exiliado en Orán en los campos de concentración franceses; allí en Orán nació y vivió él hasta la independencia de Argelia.

viernes, 20 de julio de 2012

El 18 de julio de 1936 en el puerto de Melilla

El destructor Almirante Valdés saliendo del puerto de Melilla el 18 de julio de 1936

19/7/2012 Carlos Esquembri - Al sur de Alborán
El 15 de agosto de 1936, el diario malagueño El Popular publicó unas declaraciones de Ángel Guevara, maquinista de la Armada, que fue uno de los lideres de la resistencia de las tripulaciones de los destructores Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui al intento de sus mandos de unirse a la sublevación militar en Melilla el 18 de julio de 1936.

Al conocerse en Madrid las primeras informaciones del inicio de la sublevación militar en Melilla, el Gobierno ordenó a los destructores Lepanto, Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui que partieran de su base de Cartagena con rumbo a dicha ciudad. Entre sus órdenes estaba el de bombardear los cuarteles y concentraciones de tropas rebeldes y el interceptar cualquier transporte de tropas que encontraran en su camino.Los destructores se presentaron ante Melilla el 18 por la mañana y mientras que el Lepanto permanecía fuera del puerto, el Almirante Vladés y el Sánchez Barcáiztegui atracaron en el muelle ribera donde, según relata Guevara, ya había algunos legionarios apostados.

La llegada de los destructores cogió por sorpresa a los mandos de la sublevación, sobre todo cuando todavía quedaba algún pequeño foco de resistencia ciudadana en la ciudad. Al final, deciden no interferir en la entrada a puerto de los mismos aunque según escribe Arrarás en su historia de la "cruzada", el capitán Bonaplata era partidario de detener inmediatamente a maquinistas y radiotelegrafistas por considerarlos en su mayoría comunistas y ocupar los buques con tropas de la legión para asegurarse la sumisión de la marinería.

Una vez en puerto y conocidos por los mandos de los buques que la ciudad había caído en manos de los sublevados, se envían a unos oficiales a ponerse en contacto con estos y determinar como actuar para apoderarse de los destructores.

Se decide que unas compañías de legionarios desfilen frente a los barcos mientras se les comunica a la tripulación el inicio de la sublevación y se les conmina a que se unan a la misma. El teniente coronel Gazapo se encarga de arengar o intimidar a las tripulaciones para que se unan a la sublevación pero sus palabras no tienen el efecto deseado sino todo lo contrario.

Según relata Guevara, conocidas las intenciones de los mandos de los destructores, él se encara con el Comandante de su buque y le replica que solamente obedecerán las órdenes del Gobierno. El Comandante del destructor le ordena que baje a tierra y telegrafíe al gobierno y Guevara, que se niega a desembarcar, se abre la guerrera y ofreciendo el pecho descubierto dice: Mi comandante, a mi se me mata de frente no por la espalda como a un perro.

Este enfrentamiento verbal anima a la tripulación a actuar y deponer del mando del buque a los sublevados que quedan encerrados en la cámara de oficiales. En estos momentos llegan las fuerzas del tercio y aunque algunos marinos quieren enfrentarse a los legionarios, Guevara lo impide considerando que estaban en inferioridad de condiciones y fingen que se unen a la sublevación. Los legionarios, según El Telegrama del Rif, llegan a desfilar frente a los destructores al grito de Viva la República y Viva el Ejército, mientra que Arrarás escribe que al notar movimientos extraños en los buques los legionarios se desplegaron y parapetaron en previsión de lo pudiera ocurrir. Guevara por su parte dice que los legionarios se acercaron a los buques dando vivas a los marinos y agitando al aire fusiles y gorros. Un teniente coronel y un comandante les felicitaron por la actitud tomada y se marcharon.

Ganada momentáneamente la confianza de las fuerzas sublevadas, las tripulaciones de los destructores aprovecharon para desatracar y salir del puerto de Melilla. Teniendo en cuenta que los oficiales y los comandantes de ambos buques estaban detenidos, esta maniobra se hizo de forma poco hábil y el Almirante Valdés al salir dando atrás del atraque acabó tocando con la popa en el espigón de la bocana del puerto de donde pudo salir por el cabo de remolque que le dió el vapor Monte Toro, llegado en la mañana de ese día con tropas de la legión desde Alhucemas. El Monte Toro también aprovechó la ocasión para abandonar Melilla.

Los destructores llegaron a Málaga donde los mandos que intentaron unirse a la sublevación militar quedaron detenidos y sometidos a consejo de guerra junto con otros mandos y oficiales de la Armada acusados del mismo delito. El consejo de guerra dictó once sentencias de muerte que se cumplieron el 21 de agosto de 1936.

jueves, 5 de julio de 2012

La odisea olvidada de 4.000 marinos republicanos

David Fernández y su esposa M. del Carmen , ante la exposición.
foto R. Grobas

Una exposición en la Galería Sargadelos homenajea a aquella flota de los años 30


Faro de Vigo - Elena Ocampo - Vigo 03-07-2012
David Fernández Dopico, un marino gallego nacido en la localidad de Sillobre, en Fene, salió hacia la base de Cartagena tras casarse a principios de 1936 y "su rastro se perdió" hasta más de cuatro años más tarde. Aquel republicano y aficionado a la fotografía se embarcó en una odisea –poco conocida–contra el alzamiento militar franquista que le llevaría al exilio en las provincias francesas del Norte de África y Túnez.

Así lo documenta su hijo, de nombre también David Fernández y nacido en 1951 en la ciudad argelina del mediterráneo, Orán. Él es el fruto del reencuentro feliz del republicano gallego con su mujer –en 1949 y luego de superar muchas penalidades en fronteras y aduanas–.

Para hacer justicia a la historia "de aquellos 4.000 marinos olvidados" de la Armada Republicana, David Fernández expone desde ayer en Vigo en la Galería de Arte de Sargadelos (ubicada en la calle Urzáiz, 17) hasta 67 fotografías y un mapa de los momentos felices de la flota. El responsable de la recopilación asegura que las imágenes fueron recuperadas muy tarde y su padre falleció en 1989.

Formaban parte del legado familiar y hace unos años ha decidido desempolvarlo. En las imágenes se ven marinos durante los años 1933, 34 y 35; son fotos de los barcos, de maniobras, de puertos... El promotor de la exposición dio las gracias ayer tras la presentación al presidente de la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36, Telmo Comesaña por su colaboración.

Aquellos marinos huyeron de Cartagena con el almirante Miguel Buiza al mando, en marzo de 1939 con una flota de 15 buques, después de sublevarse contra la oficialidad. Entre ellos, viajaba David Fernández Dopico. Y una vez en alta mar y finalmente, las tripulaciones decidieron poner rumbo a la base de Bizerta, en Túnez. El hijo de Dopico asegura que entre la tripulación viajaban trescientos civiles y entre ellos, 24 mujeres y tres niños. Entre las penurias que soportaron parte de los militares y las que sobrevivió su padre está dormir en una minas abandonada de fosfato, a los trabajos forzados en el carbón.

jueves, 10 de mayo de 2012

El exilio de los marinos republicanos españoles en el norte de África

En el nº 44 del mes de abril la revista francesa 2e Guerre mondiale : Axe et Alliés dans le plus grand conflit de l'Histoire publica un articulo sobre el libro de Victoria Fernández Díaz "El exilio de los marinos republicanos"

2e Guerre mondiale : Axe et Alliés dans le plus grand conflit de l'Histoire nº 44
Toujours dans le but de vous proposer des articles originaux et interessants, no...us abordons dans notre numéro 44 l'histoire incroyable de ces marins républicains espagnols, exilé en Afrique du Nord française. Ballotés de camps de travail en camps de travail, ces hommes assumèrent dignement leur situation. Ils finirent par s'engager aux côtés des Alliés et participèrent à la libération de la France, elle qui, pourtant, avait été si ingrate envers eux...

Siempre con el objetivo de ofrecer artículos originales e interesantes,  abordamos en nuestro número 44 la increíble historia de estos marinos republicanos españoles en el exilio en África del Norte francesa. Tirados en campos de trabajo, estos hombres asumieron su situación con dignidad. Terminaron comprometidos junto con los Aliados y participaron en la liberación de Francia, ella, sin embargo, había sido tan ingrata con ellos ...

Traducción Estación Orán-Wahrān وهران

Portada nº 44

viernes, 21 de enero de 2011

"Zoom" de Carles Batlle



Una pieza teatral del dramaturgo Carles Batlle sobre la flota republicana ganadora de la III edición "Premios Catorce Abril de Teatro" en el año 2010. Un premio otorgado por el Memorial Democràtic que tiene como objetivo la recuperación de la memoria histórica a través del teatro y la conmemoración del aniversario de la proclamación de la II República.

La acción de Zoom nos sitúa en un hecho poco conocido, la orden que recibió la flota republicana de entregarse al final de la guerra civil a las autoridades francesas del puerto Tunecino de Bizerta.

En la noche del 6 de marzo de 1939. La Guerra Civil se acaba. El destructor Lepanto ha parado los motores y ha apagado los luces a 30 millas de la costa africana. Su comandante, el capitán de navío, Marc Blanch, se debate en un mar de dudas. No está de acuerdo con sus superiores, que han decidido “regalar” la flota republicana al gobierno colonial francés de Tunez. Los marineros y oficiales de menos graduación lo presionan, quieren que deserte y huya con ellos y con el barco a México…

El autor
Carles Batlle (Barcelona, 1963) dramaturgo, profesor de l’Instituto del Teatro y profesor asociado de la UAB. Dirige la revista Pausa de la Sala Beckett Obrador Internacional de Dramaturgia. Entre sus obras destacan Tentación (2004), Tránsitos (2007) y Olvidar Barcelona (2009).

domingo, 31 de octubre de 2010

Conferencia "Los españoles en Argelia, historia de una emigración, de un exilio y de un olvido"


Conferencia a cargo de Nadia Bouzekri "Los españoles en Argelia, historia de una emigración , de un exilio, y de un olvido" el 5 de octubre de 2010 en el Memorial Democratic de Barcelona.

Nadia Bouzekri es profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Abdel Hamid  ibn  Badiss Mostaganem Argelia, miembro del Grupo de Estudios del Exilio Literario de la Universidad Autónoma de Barcelona (GEXEL), doctorada en esta Universidad.


sábado, 30 de octubre de 2010

Conferencia "El exilio de los marinos republicanos"


El día 28 de septiembre de 2010 tuvo lugar en el Memorial Democratic de Barcelona la Conferencia de Victoria Fernández Díaz ( hija de exiliados en Francia, nacida en Normandia) en la que presentó su libro publicado el pasado año "El exilio de los marinos republicanos".



lunes, 28 de junio de 2010

Reportaje en Cuatro sobre "El exilio de los marinos republicanos"


Queridos amigas/os,

Aquí os mando el reportaje que emitieron el domingo en la Cuatro
Aquí hablan de “…la odisea de nuestros propios héroes…” como dice la reportera.

Un beso a todas/os

Victoria Fernández


En marzo de 1939, unos 4.000 marinos republicanos se vieron obligados a emprender el camino del exilio. Un exilio que duró para muchos toda una vida y que ahora narra en un libro la filóloga Victoria Fernández. Es el testimonio de estos hombres que pusieron la flota española al servicio de la República y que frustraron los planes del general Franco. Refleja una parte de nuestra historia, quizás, poco conocida.

domingo, 20 de junio de 2010

Presentación en el Ateneo de Madrid



Queridos/as amigos/as
Ya sé que en vuestra gran mayoría no podréis asistir a esta nueva presentación del libro, aunque no sea más que por motivos geográficos. Pero no puedo dejar de hacerlo ya que desde la Feria del Libro de Valencia en abril del año pasado hemos recorrido juntos un camino y siempre me habéis acompañado con cariño.

Esta presentación es particularmente emotiva para mi. Por un lado presidirá el acto Restituto Valero, antiguo miembro de la Unión Militar Democrática, recientemente condecorado por la ministra de Defensa y, por otro lado, el Ateneo de Madrid, de donde tantos fundadores y socios tuvieron que partir al exilio por sus ideas progresistas y democráticas, no podía ser un mejor marco.

Un cariñoso abrazo a todos
Victoria


«El exilio de los marinos republicanos»

Editorial UNIVERSITAT DE VALÈNCIA 2009

Intervienen:

Victoria Fernández Díaz (Autora)

Restituto Valero (F. Milicia y Democracia)

Nieves Oliveira González (Vicepresidenta de AMESDE)

Presenta Jaime Ruiz (Presidente de la Sección de Educación del Ateneo)

Sala de Conferencias Calle del Prado, 21

domingo, 9 de mayo de 2010

Exilio de la flota Repúblicana: la flota “roja”

Destructor Almirante Ferrandiz

Antecedentes:

La flota Republicana supo permanecer fiel al Gobierno legalmente salido de las urnas el 14 de Abril de 1931. En Julio de 1936, La mayoría de los miembros del cuerpo general está directamente implicados en la conjura, su alineación con los sublevados es casi automática. El enfrentamiento resulta inevitable. Los oficiales de máquinas y alguno del cuerpo general que se mantiene leal al gobierno , reducen al mando en colaboración con la marinería y cabos por ello a raiz de esos episiodos la Marina como bien dice Benavides en su libro “la Marina la mandan los Cabos”. Estos oficiales son arrestados y entregados, en su mayoría a la Comandancia de Marina de Cartagena. El destructor Churruca, “el adelantado”, al percatarse que se estaba tratando de pasar a todo el ejercito de Africa a la penincula, se subleva su marinería y evita el paso de todo el ejército de África a la península por medios navales. Sus oficiales fueron arrestados y entregados a la comandancia de Malaga. Este capitulo se repite en practicamente todos los barcos de Marina. La Marina se queda practicamente sin mandos superiores que no superan el 20% de oficiales permaneciendo estos fieles a la República.
En Noviembre de 1936 , el estado de la flota Republicana se compone de los siguientes buques. En total unos 93, (en este listado, evidentemente, no se suman los buques que fueron tomados por los sublevados con sus dotaciones originales encarceladas y ejecutadas por ellos). La flota de aquel entonces duplicaba a la actual en número de unidades. Conformación de la flota Repúblicana:

Acorazados:
1 Acorazado: Jaime

Cruceros:
3 Cruceros: Miguel de Cervantes, Libertad (insigna) y el Mendez Nuñez

15 Destructores:
Sanchez Barcaiztegui, Lepanto, Churruca, Alcalá Galiano, Almirante Valdés, Almirante Antequera, Almirante Miranda, Gravina, Escaño, Almirante Ferrandiz, Jorge Juan, Ulloa, Alsedo, Lazaga y el Jose Luis Diez que pasó por muchas aventuras.

10 Submarinos de la clase “B” y “C"
1 Cañonero
Además de estos buques de altura tambien se componía de:
- 6 torpederos
- 10 dragaminas
- 4 lanchas dragaminas
- 9 pesqueros armados
- 2 guarda costas
- 2 patrulleros
- 2 vigilancia fiscal
- 1 guardapescas
- 2 transportes
- 1 petrolero
- 11 buques auxiliares
- 6 remolcadores
- Motoras y barcazas de desembarque
- 1 buque hospital
- 4 bous armados.

              Tripulación del Churruca. Foto de  David Fdez. Dopico,
            colec. privada David Fernandez Martinez
                                                                                                        


En su conjunto los más antiguos no sobrepasaban los 10 años de antigüedad. Hay que destacar que en lo que se refiere a los Destructores, el primero botado en 1930 de la clase “Churruca” fueron de lo mejor que había en Europa. Los efectivos se componían de 13 000 hombres. ( antes de iniciarse la guerra era la septima u octava marina del mundo). Los nacionales trataron de compensar su debilidad con la compra de cuatro destructores a Italia (de dudosa utilidad), y sobre todo, con la actividad encubierta de los submarinos italianos Legionarios, que aunque obtuvieron algunos éxitos importantes (el Torricelli torpedeó al Miguel de Cervantes y el Jalea torpedeo al “Churruca”.

No hubo grandes combates excepto el que se entabló con el “Crucero Baleares” y el hundimiento por parte del crucero Canarias del “Almirante Ferrandiz”. La marina Republicana se veia incapaz de interceptar a los convoyes que llegaban con suministros para los sublevados debido a la protección de buques de las marinas alemana e italiana. El entrar en combate con dichas marinas significaría entrar en guerra con dichos paises. El grán papel desempeñado por la Marina Republicana fue tener abiertos los mares para la libre circulación de los convoyes cargados para la zona republicana. Tambien la Marina Inglesa, según algún historiador, colaboró con la marina franquista simpatizando con los sublevados, facilitando a los buques rebeldes la localización de los buques republicanos con emisiones de radio sin cifrar que eran facilmente interceptadas. O sea que “todos en contra de uno” y de esa manera la Marina Repúblicana tenía un margen bastante escazo de maniobra.

A pesar de contar solo con la Base Principal de Cartagena y ésta carecer de unos diques aptos para las reparaciones de Navíos grandes como cruceros y acorazados y verse cercada por la potente escuadra italiana y en especial de submarinos de una flota compuesta de varias decenas de ellos, 57 de éstos operaron durante 1247 días de campaña interviniendo en 86 misiones de guerra. La marina italiana tenía permiso para atacar y hundir barcos rusos, españoles y de otros paises con cargamento para la República. Concretamente atacaban dos puertos claves como eran los de Alicante y Cartagena, con todo ello la Marina Republicana actuó hundiendo barcos alemanes e italianos con eficacia.

Ya la Republica agotada por el grán numero de frentes abiertos y paises colaboradores como la Alemania nazi y la Italia fascista y sometida al pacto de “no intervención” imaginado por inglaterra y posteriormente sometida a un sublevamiento en Cartagena de la falange y entrada de la quinta columna que días más tarde sería de nuevo recuperada por las tropas Repúblicanas, altos mandos de la Marina Repúblicana toman la iniciativa de alejar la flota de Cartagena debido al peligro que representan las baterias de costa apuntando a este puerto donde están fondeados esa maravillosa escuadra todavía compuesta por 15 buques de altura: los cruceros “Libertad”, “Mendez Nuñes” y “Cervantes” ; los Destructores: “Lepanto”, “Almirante Valdés”, “Gravina”, “Almirante Antequera”, “Escaño”, Almirante Miranda”, “Jorge Juan” “Ulloa”, “Sanchez Baracaiztegui”, “Alcala Galiano” y “Lazaga” y el submarino C-4.

Toda una escuadra bien pertrechada pero hundida moralmente.


David Fernandez para Estación Orán-Wahrān وهران