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domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuando Ceuta coreó "La Marsellesa"

15 de abril de 1931 a las doce de la mañana sonó "La Marsellesa"

Francisco Sánchez Montoya  en Historia de Ceuta y el Protectorado español 12/12/15
Después de los atentados de París, La Marsellesa se ha convertido, una vez más, en símbolo de unión contra la tiranía del terror. Los estadios de fútbol dejaron a un lado la rivalidad y unieron sus gargantas, las calles con espontáneos cánticos… Ese mismo himno de Francia, sonó en la plaza de África de Ceuta, hace 84 años, tras proclamarse la Segunda República, interpretado por el Regimiento de Infantería de Ceuta nº 54.

Unos momentos antes se había procedido en el salón de plenos del Ayuntamiento a la entrega de poderes a los nuevos concejales republicanos. Tras la promesa de los cargos, los nuevos ediles se dirigieron al balcón principal del Ayuntamiento, donde Olivencia Amor  proclamó la II República, junto al presidente del PSOE, Conrado Lajara. Tras este acto no volvió a sonar La Marsellesa y en su lugar fue el himno de Riego. Todavía recordamos cuando sonó justo cuatro días después de que lo hiciera al otro lado del canal de La Mancha, en los pasillos del estadio de Francia, entonada entonces espontáneamente por los aficionados que abandonaban las gradas intuyendo la tragedia, pero sin saber aún que lo que les había hecho levantarse de sus localidades era el peor ataque terrorista de la historia de Francia.

En aquella mañana del 15 de abril de 1931 que sonó La Marsellesa en la Plaza de Africa, también hubo lugar para una gran manifestación de libertad, presidida por quién ocuparía la delegación del Gobierno en Ceuta, el presidente del partido Republicano Rafael Vegazo Mancilla, Comandante General Gregorio Benito, Alcalde accidental  Manuel Olivencia así como numerosos militares, representantes de las distintas entidades oficiales de la ciudad, sindicatos, partidos políticos y el vecindario en masa.

Varios diarios consultados, calculan que veinte mil personas al menos, estaban en la manifestación. Tras pasar el puente de la Almina, se ramificó en dos, una emprendía su marcha por la Marina y la otra por el Rebellin.

La Marsellesa es el himno nacional de Francia, oficialmente desde el 14 de julio de 1795. Fue escrito en 1792 por Rouget de Lisle. Fue prohibido durante el Imperio y la Restauración. Vuelve a ser el himno nacional desde la  III República. Durante 1940-1945 fue nuevamente prohibido, y su canto era considerado como un elemento de resistencia a la ocupación alemana y al gobierno colaboracionista de Vichy. Es tocada en parte de la obra Obertura 1812 de Piotr Ilich Chaikovski.

El 20 de abril de 1792 se declaró en París la guerra a Austria. Cuando el alcalde de Estrasburgo supo la noticia, invitó a cenar a su casa a un grupo de oficiales, en la noche del 24 del mismo mes. En este grupo de oficiales se encontraba Claude-Joseph Rouget de Lisle, capitán de ingenieros de la guarnición de Estrasburgo. En esa reunión, el alcalde le pidió que creara un himno patriótico para el acontecimiento que celebraban. Rouget de Lisle compuso dicho himno y le dio el título de Chant de guerre pour  l’armée  du Rhin  «Canto de guerra para el ejército del Rin» y se lo dedicó al mariscal Luckner.

El 22 de junio, un futuro general del ejército de Egipto llamado François Mireur, recién titulado de la facultad de medicina de Montpellier, se encontraba en Marsella encargado de preparar la marcha de los voluntarios de Montpellier y de Marsella. Había oído el himno en Montpellier durante algunos funerales oficiales y lo presentó a su gente con el título de Chant de guerre aux armées des frontières  «Canto de guerra para los ejércitos de las fronteras».

La tropa de los obligados lo aprendió y lo usó como canción de marcha. Y así entraron en París el 30 de julio de 1792, entonando marcialmente el himno compuesto tres meses atrás por Rouget de Lisle. Los parisinos los acogieron con gran entusiasmo y bautizaron el cántico como «La Marsellesa».

Durante la Primera República, la Marsellesa fue un himno muy popular entre soldados y civiles, mientras que durante los dos Imperios, la Restauración y la Segunda República, fue ligeramente olvidado. En la Tercera República recuperó el protagonismo y fue interpretado por las bandas militares en todos los actos oficiales. En el siglo XX, el Gobierno de la Francia liberada le otorgó una especial importancia junto con el himno oficioso llamado Le Chant des Partisans «El canto de los partisanos».

Finalmente, en la Constitución del 4 de octubre de 1958, la Marsellesa fue declarada himno nacional. La Marsellesa exaltaba desde sus comienzos el ánimo patriótico, hasta tal punto que Napoleón Bonaparte dijo en una ocasión: «Esta música nos ahorrará muchos cañones».

El 24 de enero de 2003, se aprobó la Ley de Programación para la Seguridad Interior (Lopsi), propuesta por Nicolás Sarkozy, que creaba el delito de ultraje a la bandera y al himno nacional franceses, sancionándolos con penas de hasta seis meses de prisión y 7500 euros de multa. Algunas asociaciones y ciudadanos protestaron, considerando esta ley un atentado a la libertad de expresión. El Consejo Constitucional de Francia limitó las posibilidades de aplicación de la ley, los actos dentro de un círculo privado, y los actos realizados en manifestaciones no organizadas por las autoridades públicas o no reglamentadas por ellas.

DÍA HISTÓRICO
Desde primeras horas, se pueden ver a numerosos ceutíes con banderas tricolor, todos van hacia la Plaza de África. El edificio municipal se encuentra, saturado de ciudadanos, los pasillos, ventanas, rotonda principal, salón del trono o balcones están invadidos. En el salón de plenos se encuentra la corporación saliente, con su presidente José Rosende al frente. Sobre las doce les dan la bienvenida a los nuevos concejales y le entrega el bastón de Alcalde al letrado y miembro de la Conjunción Republicano-Socialista Manuel Olivencia, quien tomó la palabra: “En virtud de acuerdo adoptado se designa a Don Antonio López Sánchez Prado, como Presidente del Ayuntamiento de Ceuta, por ser el que mayor numero de sufragio obtuvo en las citadas elecciones, las ocho tenencias de alcaldía serán desempeñada en orden de sufragio exceptuando la primera tenencia, se acordó fuera desempeñadas por el que habla, en condición de mi virtud como letrado,  tenientes de Alcalde, Eduardo Pérez Ortiz, David Valverde Soriano, Valentín Reyes Sánchez, Juan Arroyo Tornero, José Victori Goñalons, Sertorio Martínez Simón, José Más de la Rosa”.
 
“LA MARSELLESA” HIMNO OFICIAL DEL ESTADO DE FORMA PROVISIONAL
Miles de gargantas entonaron « La Marsellesa » en la mañana del 15 de abril de 1931 en la plaza de Africa. Unos días más tarde el 29 de abril el Ministerio de Guerra la proclamó como el himno oficial del Estado de forma provisional: «Se ha dispuesto que en el ínterin se resuelva por el Gobierno Provisional de la República cuál ha de ser el Himno Nacional, se entenderá que es La Marsellesa para las Músicas y el toque de llamada para las Bandas de Cornetas y Tambores»,

No obstante, la medida no gustó en el gobierno galo, y su embajador en España ordenó que tal usurpación fuera derogada inmediatamente. Apenas unas horas después, al día siguiente, una orden ministerial rectificaba lo establecido.

El horror vivido en París, hace ahora menos de una semana, resucitó el significado primigenio de «La Marsellesa». Un canto que ensalza la resistencia al miedo y al enemigo invasor; el sentimiento de pertenencia y unidad; el ánimo indestructible de un país que, en las malas, las peores en esta «guerra», se reconoce sin fisuras.

Y así fue como la España de hace 84 años, con la falta de una identidad en ese sentido hizo que la Segunda República se apoderara de estos acordes durante unas horas. Ceuta, al igual que todas las ciudades coreó «La Marsellesa». Durante la manifestación tras izar la bandera republicana en el balcón principal del Ayuntamiento, seguramente se volvió a escuchar el himno francés, donde cerca de 20.000 ceutíes se dieron cita. 

En la prensa se cuenta que en la Plaza de Maestranza, se unió las dos cabezas de la manifestación una discurrió por la calle Real y la otra por La Marina. Cuando llegaron al lugar indicado para disolver la manifestación apareció un hidroavión sobrevolando la plazoleta a escasos metros de los edificios y manifestantes, el piloto, Antonio de Haro, enarboló por una de sus ventanillas, una gran bandera republicana.
 
La prensa como testigo directo, escribió: “El público ebrio de entusiasmo vitoreaban a la república hasta enronquecer, aplaudiendo frenéticamente a la nueva enseña, los que tomaron la palabra recomendaron a todos serenidad y orden sin el que sería imposible la labor que ha de realizarse en la República, y que las bases fundamentales del nuevo régimen son la igualdad, la fraternidad y la libertad,  pidiendo que en estos momentos de entusiasmo solo se den vivas, pero no voces de mueras contra nadie, pues hay que respetar a los convecinos. Hermosa jornada la de ayer, 15 de abril, día de confraternidad, de júbilo, de entusiasmo. A un lado el pueblo, el pueblo inmenso, sin matices, sin castas, el pueblo que piensa, que trabaja y al otro lado triste, aislados, recomido por el remordimiento de sus culpas, los vencidos, los verdugos del régimen caído, temerosos del imperio de la justicia y la libertad que ellos tanto enaltecieron”.

HIMNO COMO PRECEPTO OFICIAL
Lo que entonces surgió como algo natural, improvisado, alcanzó incluso a los altos organismos de la República, hasta el punto de calar como un precepto oficial. Al menos en un intento. La Constitución de 1931 contemplaba el escudo y la bandera de la España republicana, pero no su sintonía, aunque se haya aceptado en este caso el denominado como Himno de Riego.

Durante el debate de la Constitución republicana, el que fuera alcalde de Ceuta Sánchez Prado, tomó parte como diputado por Ceuta. Recordemos que fue alcalde tras proclamarse la Segunda República, al ser el candidato que más voto obtuvo.

Curiosamente, no estuvo en el acto de proclamación de la República en Ceuta, y llegó a últimas horas del  15 de abril. Los cambios prometidos durante la campaña electoral por parte de la Conjunción Republicano-Socialista, se producen con prontitud y el 16 de abril, una de las máximas aspiraciones de los ceutíes, se hace realidad al conseguir la llegada de un Delegado del Gobierno civil,  cesando el Coronel Modesto Aguilera y tomando posesión el republicano Rafael Vegazo Mancilla.

El Gobierno Provisional de la República, a escasamente treinta días transcurridos desde la llegada del nuevo régimen,  decretó que la Autoridad Gubernativa pasaba a depender directamente del Gobierno Central, con las  mismas funciones y atribuciones que las Delegaciones Provinciales y Diputaciones, con una total desvinculación de la Alta Comisaría, y por otra parte, la posibilidad de elegir un diputado, derogándose los decretos del 1 de abril y  31 de octubre de 1930.

El primer acto del nuevo Gobernador, tuvo lugar el  22 de abril al presidir la sesión municipal extraordinaria, con el fin de constituir de forma oficial la nueva corporación. Se celebro la votación, obteniendo 26 votos Antonio López Sánchez Prado, uno Ruiz Medina y dos en blanco.

Tras el recuento tomó la palabra el Gobernador Rafael Vegazo, para felicitar al pueblo y a la corporación municipal por la acertada elección, enalteciendo las condiciones del nuevo Alcalde, al que entregó el bastón.

La nueva corporación determina como primer objetivo luchar contra la gran crisis obrera, así como lograr su independencia administrativa y judicial con el protectorado.

Uno de los postulados en la que se baso la campaña electoral y programa de la Conjunción Republicano-Socialista, era revisar los acuerdos y nombramientos de cargos durante el Régimen de Primo de Rivera. El Alcalde Sánchez Prado, nombró una comisión formada por  Olivencia, como letrado y concejal, Lamberto  Amador, José Torres Gómez, Martínez Simón, Valentín Reyes y David Valverde.
 
Otro de los objetivos marcados fue la lucha contra el paro obrero, el 10 de mayo celebraron en el salón de plenos una reunión, con sindicatos, empresarios y partidos para estudiar las medidas más urgente a tomar. Tras esta primera toma de contacto se decidió enviar una comisión a Madrid para entrevistarse con varios ministros y  presentarles el proyecto de obras y mejoras que necesita la ciudad, realizando hincapié sobre todo, en las medidas encaminadas a frenar el gran paro que sufre la clase obrera.

viernes, 12 de junio de 2015

El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista

Presos en Gando del franquismo
  • Tras el 18 de julio la burguesía exportadora y los propietarios agrícolas se hacen con el poder institucional
  • La gran fosa de los desaparecidos canarios se encuentra en el mar
  • La represión fue el recurso de las clases dirigentes para poner fin al crecimiento y contestación del movimiento obrero
  • La represión tuvo múltiples caras: físicas, económicas y culturales, entre otras
  • Durante la posguerra los efectos de la represión marcaron a los expresos y sus familiares

La recuperación del poder político e institucional
Los mayores contribuyentes, propietarios agrícolas, exportadores, comerciantes e industriales, tomaron posesión de los cargos de alcaldes y gestores en los Ayuntamientos y Cabildos Insulares canarios. Buena parte de ellos militaban o simpatizaban con los partidos conservadores que durante décadas habían controlado la situación política en las Islas. Unos y otros pasaron a formar parte, progresivamente, de Falange. También de organizaciones destinadas a sofocar cualquier situación de desorden, como Acción Ciudadana y las llamadas brigadas del Amanecer. De esta manera, aquellos hombres eran los encargados de gestionar la política del nuevo régimen pero también de ejecutar las detenciones, las torturas, las desapariciones de cientos de hombres, militantes de los partidos y sindicatos de izquierdas, fundamentalmente. De llevar a cabo las tareas de depuración social. Unas veces directamente y otras actuando al frente de las mismas.
 
Víctimas de la represión franquista en Canarias: desaparecidos y fusilados
La gran mayoría de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercialización de los productos del campo. En Santa Cruz de Tenerife eran sacados de Fyffes o de los barcos prisión (el "Archipiélago fantasma"como se le conocía), después de que sus nombres se incluyeran en los listados que los falangistas leían cada noche. En Gran Canaria "les llevaron a los acantilados de La Laja y fueron arrojados a la Mar Fea. Los cadáveres de algunos de ellos aparecieron días después en las playas cercanas", según explica el historiador Sergio Millares. Ejemplos de fosas comunes los encontramos en Fuencaliente (La Palma) y en el Llano de las Brujas en Arucas (Gran Canaria). En este municipio los militantes obreros fueron asesinados y arrojados a los pozos. Su Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lideró en solitario en Canarias, durante muchos años, la lucha de las familias por recuperar los cuerpos de los desaparecidos.
 
Uno de los casos más impactantes se dio en Tenerife con la desaparición del alcalde de Buenavista del Norte, Antonio Camejo Francisco ("A él lo sacaron de Fyffes, lo llevaron a los barcos y lo apotalaron"). Este había declarado la reforma agraria en enero de 1933, en el contexto de una huelga general que tendría notables efectos en municipios como Santa Cruz y La Laguna. Camejo también fue el encargado de solicitar la destitución del comandante militar de Canarias, Francisco Franco, después de que este movilizara fuerzas del Ejército durante la celebración del 1º de mayo de 1936. Ese acuerdo del Ayuntamiento fue apoyado por otros de la isla de Tenerife, lo que supuso, entre otras cosas, la desaparición de destacados líderes del período como el diputado a Cortes Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa o el concejal y líder comunista tabaquero, Domingo García Hernández, firmantes de aquella petición.
 
Como ellos, cientos de canarios fueron desaparecidos durante la Guerra Civil, a los que se sumaron ciento veintitrés fusilados por Consejos de Guerra. Entre ellos el gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife Manuel Vázquez Moro y su secretario particular Isidro Navarro López o el diputado grancanario Eduardo Suárez Morales. Este, destacado militante comunista durante el quinquenio republicano, escribió antes de ser ejecutado las siguientes palabras: "¡Salud, valientes y queridas hermanas  tabaqueras! Por vosotras y por todos los explotados del mundo Doy mi vida. ¡Salud, y adelante siempre! ¡Viva el Partido Comunista! ¡Viva la liberación de los oprimidos!". Como él otros destacados militantes obreros, caso de 19 militantes anarquistas tinerfeños, fueron ejecutados en las Islas.
 
Presos en Gando durante el franquismo
Presos en Gando durante el franquismo
 
Pagando las culpas de la Segunda República
Los años de la Segunda República lo habían cambiado todo. Por primera vez en la Historia de las Islas existía una fuerza social capaz de plantar cara al poder hegemónico de quienes controlaban las instituciones y la economía canaria. El movimiento obrero a través de sus organizaciones sindicales combatió duramente la precaria situación laboral y social de sus afiliados.
 
Muchos de aquellos propietarios que luego se sumaron al golpe y al nuevo régimen habían sufrido el sabotaje en sus atarjeas para impedir la llegada de agua de riego a sus fincas o el corte de las piñas de plátanos. A este tipo de acciones se sumaron las huelgas en sectores estratégicos de las Islas, fundamentalmente en los puertos, entonces estructura principal en las comunicaciones con el Archipiélago. Los obreros se convirtieron en una masa organizada y dotada de discurso capaz de plantear una alternativa social y política a aquellos que habían controlado el poder político e institucional canario durante décadas. En ese contexto, el miedo y la defensa de sus intereses económicos, de la unidad de España y el sentido católico de sus vidas, fundamentalmente, les llevarían a secundar el golpe de Estado y unirse al resto de grupos que conformaron la coalición reaccionaria. Todos ellos con el objetivo común de poner fin a la Segunda República. Se convirtieron en activos colaboradores en la ejecución de las tareas represivas. Se integraron en organizaciones como Acción Ciudadana -dirigida por el herreño Anatolio de Fuentes y que durante unos meses también fue presidente del Cabildo Insular de Tenerife- y Falange y en conjunto apoyados por guardias civiles y militares, llevaron a cabo las tareas de mantenimiento del orden, como entonces se decía. En islas como La Gomera y El Hierro los responsables de estas tareas, amparados por los grupos dirigentes locales, actuaron con total impunidad. Así lo recogieron los investigadores Ricardo García Luis y Juan Manuel Torres en los años ochenta en Vallehermoso, al norte de La Gomera, foco de resistencia obrera y en el que la represión fue feroz: "Quien daba palos era un cabo de la Guardia Civil. Los falanges iban arriba, denunciaban a un tío (…) y este cabo decía «tráigalo para arriba», y venga leña (…) Aquí barrió por todos".
 
Se calcula que casi ocho mil personas pasaron solo por los centros de detención de Fyffes y Gando durante aquellos años de la guerra. El testimonio de las torturas y vejaciones a las que fueron sometidos los presos han llegado hasta nuestros días gracias a algunos presos que dejaron testimonio escrito de ello. Fue el caso del dirigente socialista tinerfeño Manuel Bethencourt del Río que en sus diarios contó cómo vivían esos momentos de tortura a otros compañeros: "Algunos nos tapamos los oídos para a lo menor no oír –aunque sabíamos– lo que estaba ocurriendo. Pero, cuando retirábamos las manos de la cara, creyendo terminado aquel horror, volvíamos a oír los golpes –que sentíamos, casi, en nosotros mismos– y los lamentos de «¡¡ay, mi madre!!», «¡¡no me peguen más, por Dios!!», «¡¡que me muero, que me matan, socorro!!".

 
Presos en Gando del franquismo
Presos en Gando del franquismo
 
Castigos y depuración social: un tiempo nuevo
Pero la represión no fue exclusivamente física. Fue también económica, social, laboral, cultural, moral. Se manifestó de diversas maneras y no dejaría de estar presente durante los años siguientes a la finalización de la Guerra Civil. Miguel Ángel Cabrera en su libro pionero sobre el estudio de la represión franquista en El Hierro afirmaba que “se destruyen las bibliotecas (quemadas por los falangistas), se extirpa el interés por la cultura, se instala el más ciego apoliticismo, se desvincula la Isla del transcurrir histórico estatal y mundial, se generaliza el miedo (miedo a hablar, miedo a recordar...), etc.”. Además, propiedades y bienes de todo tipo les fueron incautados a las personas que se vincularon con las organizaciones de izquierdas, favoreciendo esto los intereses de aquellos adeptos al nuevo régimen que aprovecharon la ocasión para apoderarse de aquellos. Fue así como algunas fortunas crecieron y, en otros casos, como se ganaron una posición destacada en sus respectivas localidades. El caso del socialista Domingo Cruz Cabrera en La Laguna es un ejemplo, pues había sido el promotor del conocido como Barrio Nuevo en la ciudad y, tras ser detenido y desaparecido, sus propiedades pasaron a manos de otras personas próximas al régimen. El nuevo orden se había impuesto por la sangre. Pero no solo eso, pues sus familias sufrían también las repercusiones de todo aquello. Su hija, Rosario Cruz, recordaba como "a mi madre le registraban la casa, le tiraban las plantas, le aventaban lo que tenía (...) yo estaba en el colegio cuando vino Franco y a mí me echaron del colegio porque mi madre  no  me  puso el traje de Falange, me echaron a la calle...eso sí me acuerdo, de mi infancia esa parte es muy dura....me echaron porque mi madre no quería que me pusiera el uniforme, ni mis hermanos". La represión fue también clave durante la posguerra y afectó notablemente a los familiares de los represaliados canarios.
 
"…ya nada volverá a ser como antes". Emigración y silencio en la posguerra canaria
 
"De la ciudad alegre, tranquila y hospitalaria nada quedaba en pie", recordaba Mauro Martín Peña, quien fuera concejal comunista y que había sido detenido después del golpe. "Un ambiente huraño, receloso y esquivo era la nota imperante. Las miradas de odio eran insistentes flechazos que hacían temblar". Muchas de aquellas personas, presos y familiares, optaron por salir de las Islas. El regreso a casa no había sido el soñado y para entonces Venezuela, país de acogida de miles de emigrantes canarios, fue también destino de muchos expresos políticos que salieron de Canarias en barcos clandestinos. El Estrella Polar o el Telémaco fueron algunas de aquellas embarcaciones en las que emigraron integrantes de las organizaciones obreras, en viajes míticos por la dureza de las condiciones de viaje y lo arriesgado de una huída que era la única salvación para seguir sintiéndose vivos.
 
Para entonces, en los años de hambre y escasez de la posguerra canaria, todo había cambiado. De la efervescencia política y cultural de los años 30, se había pasado a la ausencia total de manifestaciones y celebraciones en las calles. Todo quedó reducido al hogar y al ámbito privado. Cientos de canarios seguían entonces presos, otros habían emigrado. El movimiento obrero había sido desarticulado. Los sublevados de 1936 habían conseguido todos sus objetivos. La muerte había glorificado su Cruzada y se había puesto fin a aquella breve experiencia democrática de la República. Aquella que en 1931 había sido acogida con esperanza e ilusión en las calles y plazas de las Islas.

domingo, 26 de abril de 2015

UGT, el último del Primero


1º de mayo de 1936, 15.000 manifestantes
Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español 26/4/15
El 1º de Mayo de 1936 organizado por la UGT y la Alianza Obrera se vivió con una multitudinaria participación en Ceuta, el diario el Faro, nos cuenta que cerca de 15.000 personas se dieron cita. Pero, tuvieron que pasar cuatro décadas para que las calles volvieran a recibir los aires de libertad. Aquella manifestación venía precedida del triunfo del Frente Popular, es muy generalizada la opinión de que en las elecciones del 16 de febrero se midieron dos bloques antagónicos, representativos de las dos Españas, que meses después se iban a enfrentar tras el golpe militar.
 
La UGT ceutí como depositaria de los valores de la lucha obrera, no volvió a  recorrer las calles de Ceuta hasta 1977. Tendríamos que recordar a sus secretarios generales como Francisco Muro, Alejandro Bodas, Soledad Ruiz, Alejandro Curiel, y el actual regidor de la organización Antonio Gil y como no a todos los afiliados que nuevamente están luchando por los intereses de los trabajadores ceutíes.
 
Por otro lado, éste de 1977 fue un año rico en acontecimientos para el mundo sindical. Las principales centrales actuaban abiertamente y el Gobierno hacía la vista gorda, mientras en el Parlamento se discutía un Decreto-Ley de Relaciones Sindicales, que se aprueba el 30 de marzo, y que reconocía la libertad de asociación sindical. El 28 de abril se legalizan los sindicatos UGT, CC.OO. y USO.
 
Cuando intentamos reconstruir la historia de la UGT ceutí, nos faltan datos, fechas, ejecutivas, ¿Quiénes fueron esos secretarios generales?, libros de actas… Pero sobre todo nos faltan personas, con nombres y apellidos, esos nombres que fueron arrojados a la fosa del cementerio ceutí y se llevaron la memoria histórica de esta organización.
 
Durante la primera década del siglo XX, UGT experimenta un período de desarrollo ideológico y organizativo, por toda España y es en esta primera década cuando el movimiento obrero se hace patente en Ceuta, la ciudad sirve de punta de lanza de la ocupación del Protectorado Español en Marruecos. En dos décadas se había pasado vertiginosamente de presidio, recordemos que fue clausurado en 1910, fuimos plaza militar y posteriormente en la década de los años treinta ciudad.
 
Todo ese flujo de peninsulares a la ciudad, produjo la demanda de una gran cantidad de mano de obra, dando lugar a una avalancha de población civil. Estos primeros conflictos sociales en la Ciudad fueron coetáneos de la implantación de los intereses políticos y económicos desarrollados al compás de la ocupación económica y militar, con el inicio del Protectorado en Marruecos, las sociedades de socorro, las corporaciones de ebanistas, albañiles, peones, metalúrgicos, estibadores, cargadores portuarios, cocineros…
 
Los primeros mítines, las primeras denuncias de la corrupción económica y las primeras expulsiones de la ciudad, algo muy habitual en aquella Ceuta, sobre todo en los trabajadores que más se destacan en la defensa de sus compañeros. En estas décadas nacen por todo el país los centros educativos y de esparcimiento, como las casas del pueblo, en Ceuta tuvimos una que tras la guerra civil fue expoliada.
Con la llegada al poder de Miguel Primo de Rivera en 1923, mediante un golpe de estado, acrecienta las protestas obreras entre los ugetistas ceutíes, el poder civil en el Ayuntamiento es cambiado por una Junta, y los derechos de los obreros pasan a un segundo plano. Años después tras la caída de la Dictadura, en 1930, y ya en los albores de la proclamación de la II República, Ceuta ya cuenta con 50.000 habitantes y lo más preocupante una gran presión obrera sin trabajo.
 
La caída de la dictadura y la celebración de elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, hace que la izquierda se una, tanto el PSOE como la UGT secunda ésta unión con los republicanos ceutíes liderados por el médico Sánchez Prado concentrándose en la llamada Conjunción Republicano-Socialista. En éstas elecciones los ceutíes se decantaron por esta unión, obteniendo el 80% de los votos, con 22 concejales de los 35 que formaban la corporación municipal en 1931.
 
ENTREGAN MEMORÁNDUM
Las distintas asociaciones y partidos políticos locales que participaron en la manifestación del 1º de Mayo de 1936, elaboraron un memorándum donde aconsejaban al Gobierno varios cambios que debían realizarse en algunos estamentos oficiales en Ceuta. Este escrito surtió efecto y el nuevo gabinete de Azaña, mayoritariamente republicano, comienza a realizar cambios. Los nuevos nombramientos no se hacen esperar, siendo designado jefe de Seguridad en Ceuta el teniente de Regulares Tomás de Prada. Otro cese importante fue el del comandante general Gregorio de Benito, destinándolo a Huesca, y en su lugar se nombró a Oswaldo Capaz. Y la sustitución del jefe de las tropas en el norte de África, Emilio Mola, destinándolo a Pamplona, y en su lugar se nombró al general Gómez Morato, de reconocida lealtad constitucional. Mola, antes de marcharse de Ceuta, ya tenía estudiado el golpe, y comprometidos a los generales Queipo de Llano, López Ochoa y Cabanellas, además de contar con apoyos en muchas guarniciones, canalizados a través del coronel Galarza, conocido como “el Técnico” por su papel coordinador.

 Los falangistas, por su parte, incrementaban el potencial de sus milicias. En marzo de 1936 suponían unos 10.000 hombres en toda España, en Ceuta estaba liderada por Emilio Pelegrina. En el Protectorado también se suceden los cambios. El Alto Comisario, Rico Avelló, es cesado, regresando Juan Moles aunque el 15 de mayo es nombrado ministro de la Gobernación, sucediéndole con carácter interino su secretario, Álvarez-Buylla. Como jefe de las fuerzas aéreas, con sede en el aeródromo de Sania Ramel en Tetuán, el comandante De la Puente Bahamonde, fiel republicano y primo del general Franco.
 
1º DE MAYO DE 1936, QUINCE MIL MANIFESTANTES
El poder de convocatoria de la UGT en aquella Ceuta republicana, se hace patente en el 1º de Mayo de 1936, donde cerca de 15.000 ceutíes, según el diario El Faro. Aquella manifestación se gestó en la Casa del Pueblo, en la calle Agustina de Aragón, allí el líder sindical  Sebastián Ordóñez (tras el golpe fue ejecutado y su cuerpo arrojado a la fosa común). Los días anteriores al 1º de Mayo, se celebraron varias charlas y conferencias, con la finalidad de concienciar a todos los trabajadores del carácter reivindicativo de esta fecha.
 
El 29 de abril, se celebró una reunión donde confirmaron la asistencia: Orquesta Sinfónica, Comité Alianza Obrera, Izquierda República, Unión Republicana, Juventudes Socialista, Comunista y Sindicalista, Federación Universitaria de Estudiantes, UGT, PSOE, Radio Comunista de Ceuta, Agrupación Sindicalista, Sindicato de autobuses de Correos y Telégrafos, Sociedad de chóferes, Agrupación de dependientes, Sociedad de estibadores, Asociación de Magisterio, Sindicato de vendedores del mercado, Asociación de empleados del Estado, Asociación de la prensa y Alianza de labradores.
 
A todas las asociaciones y partidos, se les entregó la siguiente octavilla: «Al llegar la cabeza de la manifestación al lugar comprendido entre la Farmacia Zurita y el Precio Fijo, (Aquí se ha instalado un arco de flores y en su parte superior en grandes letras se podía leer UHP. Se hará alto procurando las juventudes de los partidos, resistir la presión de la columna proletaria al objeto de que solamente la presidencia se destaque a entregar las conclusiones al Delegado del Gobierno, mientras la presidencia entrega las conclusiones, los abanderados se abrirán paso entre la multitud para pasar a ocupar un sitio en la tribuna que se haya en la Plaza de la República, la música se colocará al pie de la tribuna, una vez entregada las conclusiones la presidencia pasará a la tribuna y acto seguido se organizará el desfile ante la tribuna y público en general. Las juventudes socialistas, comunistas y sindicalistas, al pasar ante la tribuna, levantaran el puño en saludo proletario. Al objeto de que la calle Camoens no quede taponada, los manifestantes, una vez rebasada la tribuna, se disolverá por, González de la Vega y Riego».

Desde muy temprano los manifestantes se fueron congregando en el muelle de la República, para después recorrer el Puente (hoy Puente del Cristo), Fermín Galán, Puente 14 de abril, Libertad, Méndez Núñez, García Hernández, Maestranza, Soberanía Nacional, hasta llegar a la Plaza de la República (actual, Plaza de los Reyes). La manifestación se abría con una sección ciclista, integrada por afiliados a las juventudes comunistas y socialistas. Sobre las doce del mediodía llegó la cabeza de la manifestación a la plaza de la República y una delegación formada por el diputado socialista, Manuel Martínez Pedroso.
 
El Alcalde, Sánchez Prado, asistía a ella como un ciudadano más, acompañado de sus dos hijos pequeños. Terminado el acto el diputado por Ceuta, Martínez Pedroso pronuncio un discurso, desde la tribuna instalada en la Plaza de la Republica: «Camaradas, acaban de celebrar un acto imponente, por su contenido revolucionario, e imponente por la gran masa que en él ha tomado parte y su ejemplar disciplina. Queremos que este triunfo de hoy, conseguido por las calles de Ceuta, se consiga también en el camino de las justas aspiraciones del proletariado español, gritar conmigo.  ¡Viva la Unificación del Proletariado!”.
 
Tras proclamarse la Segunda República, las manifestaciones del 1º de Mayo alcanzaron relevancias dispares. Los dos primeros años fueron numerosas, pero desde 1933, con el gobierno radical, estas se limitaban a mítines y conferencias. Tras el triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936 las organizaciones de izquierda recobran un claro protagonismo.
 
En la noche del 30 de abril, el Alcalde Sánchez Prado, se dirigió a todos los ciudadanos a través de Radio Ceuta: «La máxima preocupación mía, desde que fui elegido para ocupar el cargo que ostento, ha sido, procurar el bienestar del humilde pueblo que había puesto en mi su confianza.  Desde el primer día de mi actuación como alcalde vengo dedicando todos mis esfuerzos a resolver, dentro de lo posible, la crisis de trabajo que existe, pero al mismo tiempo que he acudido a la búsqueda de remedios, que reconozco que son por ahora insuficientes. La fiesta del trabajo ha de transcurrir sin incidentes, toda vez que la Alianza Obrera integrada por miembros que saben medir su responsabilidad y orden. Pondrán una vez mas de relieve su valioso espíritu ciudadano, animó a todos los ceutíes, para poner en acción una labor provechosa en beneficio de la Ciudad».
 
El Frente Popular
La UGT, en el 1º de Mayo de 1936, entregó unas bases para luchar contra el paro y sobre todo para detener los rumores de sublevación. Pero la suerte estaba ya echada, pese a los traslados y ceses promovidos por el comité  del Frente Popular en Ceuta. El 29 de mayo, en Pamplona, el general José Sanjurjo aceptó a Emilio Mola como director del golpe. Queipo de Llano se entrevistó con él con el pretexto de un viaje de inspección y los generales Luis Orgaz, Enrique Varela, Fanjul y Saliquet, entre otros, hacen lo propio. Los contendientes están en sus puestos ultimando los preparativos.
 
Otros jefes africanistas no habían sido cambiados de lugar y seguían organizando la sublevación, entre otros Juan Yagüe en Ceuta y el coronel Luis Solans o el teniente coronel Juan Seguí en Melilla, y en Tetuán los tenientes coroneles Sáenz de Buruaga y Asensio o el comandante de la Legión Antonio Castejón.
 
Los partidos conservadores liderados por la CEDA de José María Gil-Robles insistían en identificar al Frente Popular como un pacto revolucionario bolchevique que liquidaría a la nación a causa de las disputas regionalistas o la influencia de la nueva potencia comunista, la URSS.
 
A las elecciones también se presentó una tercera opción “centrista” encabezada por el presidente del gobierno Portela Valladares y auspiciada por quien le había nombrado, el presidente de la República Niceto Alcalá-Zamora, que pretendía consolidar un centro republicano que superara la bipolarización surgida de la Revolución de Octubre. Esta fue una de las razones que les decidieron a convocar elecciones.
 
Las elecciones del 16 de febrero se produjeron con relativa calma a pesar de la crispación progresiva de los últimos años. Se movilizaron aproximadamente unos 34.000 guardias civiles y 17.000 guardias de asalto que garantizaron el orden.
 
Las elecciones registraron la participación más alta de las tres elecciones generales que tuvieron lugar durante la Segunda República (el 72,9%), lo que se atribuyó al voto obrero que no siguió las habituales consignas abstencionistas de los anarquistas.

lunes, 13 de abril de 2015

Aquel 12 de abril…

 
Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y Protectorado español 12/4/15
Con el resultado de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, se daba paso a un cambio de régimen que duraría hasta el golpe militar del 36. Aquel claro triunfo de las candidaturas republicanas en Ceuta y en el resto del país, iban a suponer el desmoronamiento pacífico del régimen monárquico. La abdicación de Alfonso XIII  era el último acto —tras siete años de lapsus constitucional a cargo del general Primo de Rivera — en la crisis profunda de un sistema político, el de la Restauración , que fue definido acertadamente por el estudioso Joaquín Costa  como «oligarquía y caciquismo», y era reflejo del subdesarrollo característico de la sociedad española de aquellos años. El país, con el triunfo de la alternativa republicana, intentaba el tránsito hacia la modernización política, que en muchos aspectos se consiguió.
Unos meses antes de aquel 12 de abril, los republicanos y socialistas ceutíes, resuelven ir juntos a las elecciones municipales, para ello celebraron varias reuniones, por parte republicana el médico, Sánchez Prado y por el PSOE su presidente Conrado Lájara.
Tras varias reuniones se unifican bajo las siglas Conjunción Republicano-Socialista, las 24 candidaturas se las distribuyen a partes iguales. La ley electoral solo ofrece la posibilidad del voto masculino, para el femenino se debe esperar a las futuras cortes republicanas, el voto es obligatorio la junta electoral divide la ciudad en ocho distritos[1]. Aunque por Real Decreto de 10 de abril de 1930, se restableció el régimen municipal, la Junta Municipal siguió actuando.
La jornada electoral fue de total tranquilidad, los ceutíes  se decantaron por la Conjunción Republicana-Socialista  obteniendo 6.325 votos, el 80%, con 22 concejales repartidos en 12 escaños para los republicanos y 10 los socialistas. Únicamente en tres distritos se inclinaron por el promonárquico y conservador partido Defensa de Ceuta, obteniendo 7 concejales y 1122 votos,  los reformistas 4, y 2 Independientes, que hacen el total de 35 concejales. Cuando se tiene la certeza del triunfo republicano, el Rey abandonó el país por Cartagena.
Los servicios de comunicaciones y transmisiones del Estado se habían decantado por el nuevo régimen, transmitiendo desde las tres de la tarde del 14 de abril a toda España, el cambio de régimen. La realidad todavía no era así, pese a la muchedumbre que ocupaban las calles. La central de telégrafos de Ceuta, recibió desde Madrid la comunicación de la proclamación del nuevo Estado y en las puertas de este edificio, se agolpan un buen número de ceutíes,  desde las cinco de la tarde del 14 de abril ondea, por primera vez en la ciudad la bandera tricolor.  
El 15 de abril de 1931, los nuevos concejales toman posesión de sus cargos, proclamándose la Segunda República desde el balcón principal del Ayuntamiento. En el salón de plenos se encuentra la corporación saliente, con su presidente José Rosende al frente, entregando el bastón de alcalde al miembro de Unión Republicana Manuel Olivencia, quien lo recibe de forma provisional, su titular sería el más votado doctor Sánchez Prado.
Los cambios prometidos se producen con prontitud, se nombra un delegado del Gobierno civil,  Rafael Vegazo, obteniendo a posibilidad de elegir un diputado y depender directamente del Gobierno Central, con una total desvinculación de la Alta Comisaria. Tras tomar posesión la nueva corporación, dicta varios decretos con el fin de rebajar el paro. Y así fue como el 10 de mayo celebraron en el salón de plenos una reunión, sindicatos, empresarios y partidos para estudiar las medidas más urgente.
Para el cargo de Alto Comisario se barajan varios nombres, uno de los que más sonó fue el del general Francisco Franco, el diario ABC lo da por hecho, incluso reproduce un retrato suyo. Pero no fue así, y es el propio general,  quien envía una carta al diario negando esa posibilidad. Al final fue nombrado otro general, Sanjurjo, no fue del agrado de los republicanos y socialistas. Tras las muchas críticas, y a escasos treinta días fue cesado y se nombró al africanista y conservador Luciano López Ferrer.
Paradójicamente, ejerció su cargo durante el llamado bienio reformista. Llevó a cabo numerosas destituciones —especialmente de masones— Pese a las numerosas protestas por carta y personalmente en las visitas del ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, —destacado masón—, en diciembre de 1931.
AYUNTAMIENTO REFORMISTA (1931-1933)
Varias prioridades se fijó el Gobierno Provisional de la República: la convocatoria de elecciones al Parlamento y la redacción de la Constitución que diera forma definitiva al Estado republicano con la elaboración de una legislación que amparase la introducción de reformas democratizadoras. El 4 de junio el alcalde republicano Sánchez Prado, presenta su dimisión por motivos personales. Le sucede el abogado y segundo teniente de Alcalde Manuel Olivencia. El Gobierno fijó para el 28 de junio, las elecciones para el Congreso de los diputados, algunos partidos que no estaban afincados en Ceuta comienzan a desembarcar, el primero en celebrar una asamblea constituyente fue el Partido Republicano Radical-Socialista. También se apresuró el partido Social Revolucionario, que designó presidente al director del semanario Renacimiento Enrique Porres. El partido Radical de Lerroux se implanta en Ceuta, presidido por Andrés Trova. El PSOE con larga trayectoria en la ciudad, y apoyado por la UGT, celebra una asamblea en la Casa del Pueblo y anuncia que presentará a las elecciones al abogado, Conrado Lájara. El 28 de junio las elecciones se celebraron con total normalidad, obteniendo el escaño el militante del partido Republicano Radical-Socialista doctor Sánchez Prado. Con un censo de 9.358 personas votaron 5.445 (58,19%) y se abstuvieron 3.913 (41,80%). En esta ocasión los partidos de izquierda no realizaron ninguna coalición, y en conjunto obtienen 3.866 votos (41,30%) por 1.544 (16,50%) el partido conservador de Lerroux. El PSOE sufrió un duro golpe, cesaron al presidente Conrado Lájara y en su lugar al funcionario de telégrafos Rafael Jiménez Cazorla.
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN CEUTA  
El Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, visita Ceuta el 31 de octubre de 1933.  A los cinco días se convocaron elecciones para noviembre. Los partidos comienzan a poner su maquinaria política en marcha. La campaña electoral presenta la novedad por primera vez del voto femenino. El diputado Sánchez Prado no volverá a presentarse y regresa a ocupar su escaño de concejal. Su partido designa al abogado y miembro de la masonería tetuaní, José Alberola. Por otra parte, el PSOE busca alguno de contrastada personalidad política, optando por el catedrático de derecho de la Universidad de Sevilla, Manuel Martínez Pedroso.
El Partido Radical presentó al abogado, ex diputado por Huesca y amigo personal de Juan March, Tomás Peiré Cabaleiro. La derecha local, tutelada por el Partido Acción Popular (CEDA), presenta a Trinidad Matres, y como candidato independiente, el profesor del Instituto Hispano-Marroquí José Figueroa.
El 19 de noviembre se celebraron las elecciones. Debido a la abstención promulgada por la CNT, se produjo una reducción en el número de votantes con relación a otras convocatorias. La población de Ceuta, según el estudio realizado en 1932 por el Instituto Geográfico Catastral, es de 50.614 habitantes. De este censo, 16.305 tienen derecho al voto, de los cuales sólo 6.447, esto es, el 39,54%, lo ejercieron, alcanzando  la abstención el 60,46%. El mayor número de votos lo consiguió el candidato socialista  Pedroso, con 2.458 votos, seguido del radical Peiré, con 2.258.
La derecha de Matres, obtiene unos resultados más que discretos, con 1.312 votos; Alberola, 265, y el independiente Figueroa, 121. Pero al no obtener ningún candidato un mínimo del 40 % de los votos se tuvo que celebrar una segunda vuelta señalada para el 3 de diciembre. En esta segunda vuelta, se eleva el número de votantes a 6.849. Tal y como habían promulgado los dos partidos, los electores bipolarizan esta vuelta. El gran triunfador fue el Partido Radical, ya que consigue la suma de los que en la primera vuelta votaron a los republicanos conservadores y a la coalición de derecha.
El 1 de abril de 1934 se funda en Ceuta Izquierda Republicana, los primeros pasos para la creación de este partido en la ciudad, fue realizado por el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí, Luis Abad Carretero'', tras su constitución y la elección del primer comité deciden crear un medio de comunicación, el 12 de junio sale a la calle el diario Hoy.
Durante el verano de 1934, en la corporación municipal se vivieron unos momentos muy tensos, ya que el 19 de julio de  1934, el Gobierno, decretó una serie de normas de subordinación alrededor del Alto Comisario. Éstas no sentaron nada bien en la ciudad, y más cuando este asunto ya quedó claro en el decreto de mayo de 1931 y posteriormente en el artículo 8º de la Constitución, donde la ciudad sólo dependería del poder central.
Con este decreto se impusieron criterios más próximos a la dictadura de Primo de Rivera, que al régimen republicano, Salvador Pulido y José Lendínez reiteran que la única salida es la dimisión, terminando sus palabras censurando al diputado por no defender los derechos de la ciudad.  El tiempo les da la razón, ya que se decretó unos días después que el Alto Comisario tendría las atribuciones que las leyes otorgan a los gobernadores civiles. A los pocos días el Gobierno anuló lo relativo a Ceuta.
El 9 de diciembre de 1935 Gil-Robles, líder de la CEDA, provocó la dimisión del jefe del Gobierno. Con el Partido Radical al borde de la desintegración cree que será llamado para formar nuevo Gobierno, pero el presidente, Alcalá-Zamora, no se fiaba de su lealtad a la República y dado el grado de inestabilidad gubernamental en el cual se encuentra el país cree que es necesaria la convocatoria de nuevas elecciones.
Se convocaron para el 16 de febrero de 1936. La izquierda, tras el anuncio, se coaliga en el llamado Frente Popular. En Ceuta formaban dicha coalición Izquierda Republicana representado por el concejal Salvador Pulido, Unión Republicana con el también concejal y masón Moisés Benhamú, al frente de los socialistas el presidente de la Casa del Pueblo, Sebastián Ordóñez; por el PCE, con José Blond, y por el partido Sindicalista, Luis Castillejo.
FRENTE POPULAR EN 1936
La victoria holgada del Frente Popular en Ceuta fue consecuencia de una inversión de los términos de la lucha si se la compara con las elecciones de noviembre de 1933, tras obtener 7.998 votos, el 70,93 %, y su oponente 3.243, un 28,76% de los emitidos. Estudiando las cifras de los 19.562 electores con derecho al voto se abstuvieron 8.286. La ciudad estaba dividida en ocho secciones, los frentepopulistas lograron la victoria en todas menos en dos, y su mejor resultado en la sección de la Almadraba, con 5,86 votos por cada voto del Bloque conservador. El triunfo se debe en parte a la movilización de los anarquistas, que abandonaron su tradicional absentismo electoral. Uno de los principios en el cual se basó la campaña del Frente Popular fue la excarcelación de los presos políticos. El 21 de febrero de 1936, salieron en libertad sindicalistas y políticos que se encontraban en la  fortaleza del Hacho. Los cambios que se están produciendo también afectan al Ayuntamiento, donde los concejales que fueron depuestos por el anterior delegado del Gobierno, en octubre 1934, son rehabilitados, David Valverde, Salvador Pulido, Lendínez Contreras, Valentín Reyes, Domingo Vega, Becerra Bravo, Pascual Abad, Sertorio Martínez y José Torres. El alcalde, Victori Goñalóns, del Partido Radical, ante los cambios que se están produciendo presenta su dimisión. A continuación se lee un oficio enviado por el doctor Sánchez Prado solicitando se le autorice su vuelta como concejal. Se realiza una votación entre los concejales asistentes y acuerdan reponerlo de su cargo. Pasado unos minutos entra en el salón de plenos, ocupando su escaño. Nuevamente tomó la palabra el portavoz del PSOE David Valverde, explicando que todos los concejales presentes -sólo asisten los que formaron el Frente- desean que tome nuevamente posesión como alcalde el repuesto concejal, lo que así se realizó.

jueves, 12 de marzo de 2015

Incógnitas. Mujeres de izquierdas en Gran Canaria 1931-1939

 
Esta monografía del historiador marxista Agustín Millares Cantero supone una contribución pionera al estudio de los quehaceres femeninos en Gran Canaria durante la Segunda República. Los papeles desempeñados por las republicanas en la vida pública se examinan a través de las colaboradoras de prensa, las maestras, las sindicalistas y las militantes de los partidos del Frente Popular, incluyendo a las que ejecutaron funciones dirigentes.

El título rinde homenaje a una de las activistas de izquierdas que utilizó el seudónimo de Incógnita, pero se trata de un tributo en verdad colectivo. La represión fascista que cayó sobre las nuevas ciudadanas ocupa un lugar destacado. Los nombres y las actuaciones de un gran número de mujeres hasta ahora en tinieblas, salen a la luz con una metodología historiográfica rigurosa. Ninguna historia de género podrá escribirse en Canarias, a partir de hoy, sin contar con las aportaciones de un ensayo innovador como el presente.
 
La Librería de Cazarabet
Mas de las Matas

sábado, 6 de septiembre de 2014

Manuel Azaña y los autonomistas ceutíes


 
 
El Faro Digital.es - Francisco Sánchez Montoya 2/9/14
En mayo de 1931, un gran número de ceutíes – tal y como hemos leído en la prensa y muestra la foto de este reportaje- se dieron cita en el puerto para recibir a la representación Autonómica que viajó a Madrid. El alcalde Sánchez Prado encabezaba esta comisión, junto al teniente de alcalde Manuel Olivencia, y los concejales Sertorio Martínez, Sánchez Mula y Ruiz Medina.
 
Esta delegación se reunió con diferentes ministros con el fin de establecer las primeras pautas para la autogestión de la Ciudad. Hoy, tras más de ocho décadas, aquellos logros “autonomistas” nos parecerían simplonas y cándidas, pero en aquellos años era todo un logro, como tener un Delegado del Gobierno civil, luchar desde la ciudad contra el paro obrero, o no depender en temas administrativos de Cádiz y del Alto Comisario, en definitiva tener una autonomía económica, política y administrativa.

El Gobierno Provisional presidido por Azaña, estaba dando forma a la nueva Constitución Española, a escaso un mes de aquellas primeras reuniones, el 22 de mayo, se aprobó el articulo 8º donde daba la opción a nuestra ciudad de poder tener la prerrogativa de gestionar su futuro, en este capítulo se podía leer: “El Estado español, dentro de los limite irreductibles de su territorio actual, estará integrado por municipios mancomunados en provincias y por las regiones que se constituyan en régimen de autonomía. Los territorios de soberanía del norte de África se organizaran en régimen autónomo en relación directa con el Poder central."

No todo fue un camino despejado, las ilusiones de los ceutíes, se cercenaron – al igual que nos pasa hoy en día, con la tan traída y llevada Transitoria Quinta- . El Gobierno el 16 de junio de 1931 decretó que la relativa autonomía administrativa y política que se obtuvo, quedaba reprobada, el polémico decreto decía: "Para todos los efectos políticos y militares, relativos a la acción de España, cooperaran a las ordenes del Alto Comisario las autoridades de los territorios de soberanía de Ceuta y Melilla. Aquel podrá, a tal efecto proponer las medidas que juzgue oportunas en los citados territorios, y deberá ser oído en todas las reforma que el Gobierno se proponga introducir en los mismos".

Con este decreto se volvía a tiempos de la dictadura de Primo de Rivera y se daba un paso atrás en las aspiraciones y esperanzas autonomistas. El Alcalde accidental, el socialista David Valverde, -Manuel Olivencia, está de viaje- al tener conocimiento del decreto convoca urgentemente un pleno municipal, para el 18 de junio. El primero en tomar la palabra fue el ex alcalde y concejal (hasta el 28 de junio no sería elegido Diputado) Republicano Radical-Socialista Sánchez-Prado, defensor a ultranza de la autonomía de la ciudad: “Con este decreto se le resta independencia política a la ciudad y depender de la Alta Comisaría es volver a la dictadura, Ceuta ha luchado por su autonomía económica, política y administrativa durante largo tiempo. Los ceutíes vieron logrado sus esfuerzos cuando en Mayo pasado se le concedió la autonomía, no puede regirnos el criterio, ni el capricho de ningún funcionario, si no las leyes del país, ya que el alcalde no debe estar bajo las ordenes del Alto Comisario, pido se levante la sesión en señal de protesta y se telegrafíe al Gobierno para que aclare la disposición".

Varios concejales toman la palabra apoyando las palabras de Sánchez Prado, en este mismo sentido, el impulsivo concejal Radical-Socialista y futuro miembro del Partido Comunista local, José Torres Gómez, va más lejos y expresa que todos los concejales deben presentar la dimisión y se organice una manifestación en señal de protesta. Los más conservadores, como Luis García ó Miguel Pulido, opinan que se debe esperar la contestación del Gobierno y la vuelta del Alcalde desde Madrid, antes de tomar alguna medida de presión. Tras un amplio debate acuerdan levantar la sesión en señal de protesta.

Una vez que Manuel Olivencia regresa, se reúne con los concejales, manifestándoles que se entrevistó con el Alto Comisario, el Ministro de la Guerra, Gobernación y de Estado, y todos le prometieron que la autonomía de Ceuta seria respetada. El Alcalde, logró tranquilizar los ánimos, comprometiéndose a continuar las conversaciones con el Ministro de la Gobernación. A los pocos días, se recibió un telegrama dirigido a la corporación municipal del Presidente del Gobierno Manuel Azaña, explicando que la relativa autonomía de Ceuta no será recortada.
 
Elecciones al Congreso
En junio de 1931 se convocan elecciones al Congreso de los Diputados. Obtuvo el acta de diputado el medico Antonio López Sánchez Prado. Se presentaría a estas elecciones bajo las siglas de su nueva formación política, partido Republicano Radical-Socialista, fruto de la escisión de la tendencia de izquierdas del Partido Republicano Radical, de ideología republicana de izquierdas, defensor de un estado laico, profundamente anticlerical, reformista en aspectos fiscales, agrarios y del Ejército. El presidente del partido en Ceuta, José Viñas, mantuvo varias reuniones en su sede, exponiéndole que debía ser el candidato dada su valía y que sería un gran representante de los valores republicanos y autonomistas en Madrid y continuar con los proyectos comenzados en la alcaldía, aceptando el ofrecimiento de su partido. Por su parte, el Partido Radical se reunió en su local de la calle Alférez Bayton para proclamar a su candidato, recayendo en Rafael Vegazo, quien fuera el primer delegado del Gobierno tras la llegada de la República. El PSOE, por su parte, apoyado por la UGT local, celebra una asamblea en la Casa del Pueblo. Tras varias horas de deliberación, el presidente del Centro Obrero, Sebastián Ordóñez, anunció que Conrado Lájara, presidente del partido, sería el candidato.    Las elecciones se celebraron el 28 de junio con total normalidad, viéndose un gran ambiente en los colegios electorales, aunque no existió la animación que alcanzó la convocatoria de abril.
 
En 1931, una representación autonómica viajó a Madrid
Tras la proclamación de la Segunda República en Ceuta, la Conjunción Republicano Socialista, desea poner en marcha muchas mejoras para la ciudad, como no depender en asuntos administrativos de Cádiz, ni tampoco del Alto Comisario, conseguir un delegado del gobierno civil, luchar desde la ciudad contra el paro y en definitiva poder tener una modesta autonomía administrativa para poder solucionar los problemas desde este otro lado del Estrecho, sin tener que esperar a que lo decida Madrid.

Que Ceuta, al igual que Melilla, consiguieran ser consideradas como provincias, con su posible desarrollo autonomista, fue un tema muy debatido durante toda la tramitación de la Constitución Republicana Española. Habría que destacar la sesión del 22 de septiembre en el Congreso, donde el Diputado por Ceuta Sánchez Prado, subió al estrado: "… Como ustedes saben, el día 22 de mayo del corriente año, Ceuta y Melilla consiguieron la autonomía, antiguamente, estaban incorporadas unas veces al Protectorado y otras veces a Cádiz, cosa que no les convenía de ninguna manera. Cuando vino la República se aprovechó la ocasión para pedirlo y así se consiguió. Aprovecho este momento para defender la autonomía de ambas ciudades”.

Otro momento de debate autonómico tuvo lugar tras los preparativos de las elecciones que se avecinaban para noviembre de 1933. Para estos comicios Ceuta y Melilla, seguirán teniendo un representante en el Congreso de los Diputados, pero cuando se estaba llevando a cabo la discusión del dictamen sobre el proyecto para reformar la Ley Electoral, corrió serio peligro esta opción. El diputado Sánchez Prado, nuevamente tomo la palabra: "Señores diputados, suprimir las circunscripciones de Ceuta y Melilla sería tanto como haber perdido el tiempo, como haber tirado al suelo todos los trabajos que hemos realizado. Les recuerdo que el Gobierno Provisional de la República concedió a Ceuta y a Melilla la autonomía, estando sujetas al Poder Central. Esto significaba tanto como hacer dos nuevas provincias vergonzantes, pero, al fin y al cabo provincias. Luego llega la Constitución y en su Artículo 8º lo dice claro. “Los territorios de Soberanía del Norte de África se organizaran en régimen autónomo en relación con el poder central”. Yo creo, señores diputados, llegado el momento de que deslindemos lo que es una región autónoma. Si, en virtud de la constitución, se nos define ya como región autónoma y se dice que nos organicemos como tal, una manifestación de región autónoma es precisamente la diputación. ¿Cómo es posible que vayamos contra la Constitución?. De ninguna manera. Y si esta no es una razón suficiente, señores diputados, para inclinar vuestro animo a favor en la votación, que pienso pedir, tenéis que pensar, Ceuta no es Cádiz, ni Melilla es Málaga, Ceuta tiene problemas completamente distintos a Cádiz e igualmente le pasa en Melilla con Málaga. Nosotros somos la verdadera puerta de entrada en las relaciones con el protectorado, nuestro régimen es especial, ¿Esto no indica que son nulas las relaciones que nosotros podamos tener con Málaga o Cádiz?, Tendremos únicamente las de hermandad, las de Patria, pero nada mas, nosotros no tenemos relaciones de ninguna clase en las que haya intereses comunes. Yo creo que con estas palabras, mal dichas, como dichas por mí, os habréis convencido y votareis en la forma que es nuestro deseo, tanto de la minoría radical, como también de la minoría Radical- Socialista".

El Gobierno, presidido por el conservador Alejandro Lerroux, decreta en Julio de 1934, una serie de normas de subordinación de la Ciudad, éstas no sentaron nada bien entre los autonomistas ceutíes, y más cuando este asunto ya quedó aseverado en el decreto de mayo de 1931 y posteriormente en el articulo 8º de la Constitución, donde la Ciudad sólo dependería del poder central.

El 20 de julio de 1934, se celebra sesión municipal los Concejales de las minorías Socialista e Izquierda Republicana protestaron por el decreto, y decidieron tras un amplio debate presentar conjuntamente la dimisión. Y recordaron que en junio de 1931, ya se vivió una situación muy parecida. El Alcalde, Víctori Goñalons, del Partido Radical de Lerroux, indica que todavía no se tiene la certeza del decreto y habría que esperar a conocerlo. Por parte del Partido en el Gobierno toma la palabra Manuel Olivencia: "Hace mucho tiempo que en Ceuta existía el deseo de que se le concediera su autonomía. Se proclamó la República y una comisión de la que yo formaba parte, pedimos una Delegación del Gobierno que dependiese directamente de Madrid, y el entonces Ministro de la Gobernación, Maura, redactó el correspondiente decreto, que fue aprobado. El primer culpable de lo que sucede es el Ayuntamiento, por no haber redactado su estatuto y al no hacerlo se esta sujeto a cualquier acuerdo del Consejo de Ministros, expreso mi confianza de que la autonomía de Ceuta, no será mermada”.

Los portavoces de las distintas minorías Salvador Pulido por Izquierda Republicana y José Lendinez por el PSOE reiteran que la única salida es la dimisión de todos los concejales. Una vez que terminaron sus intervenciones abandonan el salón de plenos en señal de protesta los concejales Salvador Pulido, los socialistas José Lendinez, David Valverde, Pascual Abad, Antonio Becerra y el miembro del PCE Antonio Berrocal…

 En estos primeros años de la II República se situaron las bases para futuras obras y mejoras en la ciudad, como la creación de una Escuela de Artes y Oficios, la escuela de Magisterio, la construcción de una nueva cárcel, la creación urgente de un Instituto de Segunda Enseñanza (actual Siete Colinas y Abyla) y el Colegio Lope de Vega, así cómo numerosas escuelas, el mercado de Abastos del Puente de la Almina, el campo municipal de Fútbol (actual Alfonso Murube) y las instituciones Diario El Faro de Ceuta, Radio Ceuta ó la Mutua de Ceuta, entre otros.
 
Pasado en la memoria
No hay duda de que en la II República se halla el origen del actual Estado de las Autonomías. Y también parece claro que el catalizador fue la solución del «problema catalán », a la que los líderes republicanos se habían comprometido en el Pacto de San Sebastián. Y hay que reconocer que los líderes republicanos lo cumplieron, y ofrecieron y defendieron un Estatuto, frente a una derecha que lo utilizó para reagruparse después del 14 de abril.   En Ceuta en las primeras elecciones para el Congreso de los diputados de un censo de 9.358 personas con derecho al voto, lo ejercieron el 58,19%. La participación fue muy por debajo de la media nacional, que se amplió al 70,14%. La izquierda republicana local nuevamente consigue una mayoría aplastante. Pese a la alta abstención, que sería una constante en las distintas elecciones, el fracaso del PSOE hace que dimita su presidente y ocupe su puesto Rafael Jiménez Cazorla. Las elecciones de junio habían arrojado una inmensa mayoría republicano-socialista, solo dos partidos históricos aparecían con perfiles definidos: los socialistas y los radicales, las dos minorías más numerosas de la Cámara. La República no solo estrenaba clase parlamentaria, sino que también debía cuajar un sistema de partidos y un liderazgo político. Unos 115 diputados socialistas, y muy cerca de los 90 los radicales. Los escaños en disputa eran 470 y, por tanto, nadie podría gobernar en solitario, sería muy difícil hacerlo sin los socialistas o contra los radicales.