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domingo, 13 de diciembre de 2015

El exilio republicano en el norte de África


Buen número de españoles tras la guerra civil lograron refugiarse en Oran y con posterioridad en la ciudad internacional de Tánger, Casablanca o Rabat. El último libro del historiador Morro Casas sobre los campos de concentración franceses en el norte de África contribuye a arrojar luz sobre el aún poco conocido exilio republicano

Francisco Sánchez Montoya - Red Marruecos | Ceuta 04 de Diciembre de 2015
La primera publicación de Jose Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado. El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos. Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

No obstante, Jose Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés Stanbrook, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados. El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson.
Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa
Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España. El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

De Orán a la fosa común de Ceuta
Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.
Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista. Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera
En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”. Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta. En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.
En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario
El historiador José Luis Morro
En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad de Ceuta realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español. Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Franco desalojado del salón de plenos de Ceuta


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español 
20/11/15
Hoy 20 de noviembre se cumplen cuarenta años de la muerte del general Franco, una fecha señalada, para hacer balance de una dictadura: cuarenta años con Franco; cuarenta años sin él. Hoy se realizarán reportajes en la prensa, televisión y seguro que nuevos libros con grandes biografías saldrán a las librerías.

Pero también existe otra historia, más local, que muy bien podemos titular “Historia de un cuadro” en aquella Ceuta, que como en el resto de España comenzaban a dar sus primeros pasos democráticos. Tuvo lugar un hecho que marcaba el final de un eterno letargo en busca de una sociedad más libre.

A las 11,15 del 19 de abril de 1979, se dieron cita en el salón de plenos del Ayuntamiento, los concejales que habían logrado el apoyo de los ceutíes en las elecciones municipales celebradas tan solo unos días atrás.

El número mayor de escaños pertenecían a los independientes (AECAD) liderados por los hermanos Calvo Pecino, con doce; La UCD de Ricardo Muñoz,  con ocho y el PSOE de Fructuoso Miaja, con cinco.

Cuando se están presentando las credenciales, ya un miembro del partido socialista avisa que ellos no tomaran el acta de concejal si no es retirado el cuadro del general Franco del salón de Plenos, donde estuvo desde el inicio de la guerra civil, aunque se quitó de la presidencia y pasó al fondo de la estancia, siendo cambiado por un cuadro, del Rey Juan Carlos I.

Tomó la palabra un portavoz de la UCD, explicando que  esta decisión (la retirada del cuadro de Franco) no es normativa y que  de presentarse se haga a través de un pleno en el que opinen todos.

El secretario general del Ayuntamiento, con la intención de mediar, aunque lo complica más, explica que si no quieren votar los del PSOE en dicho salón, que pueden hacerlo en otro lugar como en el Salón del Trono.

El líder del PSOE Fructuoso Miaja vuelve a decir que si no se quita el cuadro del dictador no votan, se escuchan entre el público aplausos y algunos silbidos, tal y como se reseña en la prensa.

La Mesa estaba presidida por Aurelio Puya (PSOE) y por el independiente Martínez Valdivia (AECAD). Tras jurar su cargo Puya, manifestó “Lo primero que pedimos es quitar el retrato del anterior jefe del Estado”.

Tomó la palabra el portavoz de UCD, Jover Cao de Benos de Les, explicando que no es preceptivo ni está legislado el juramento de los concejales. Fructuoso Miaja, levantándose de su escaño, manifiesta “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.

A los treinta minutos de comenzado el acto del primer ayuntamiento democrático de Ceuta, dos ordenanzas del Ayuntamiento  retiran el retrato de Franco. Nuevamente tomó la palabra Jover de UCD, para dejar sentado que debe constar en acta esta decisión, que no está dentro de la normativa de lo que debe ser el acto de constitución de un Ayuntamiento.

En ese día tan señalado,  además de la anécdota de la retirada del cuadro, se constituyó el primer ayuntamiento democrático de nuestra Ciudad. En aquella primera votación cada grupo votó a su candidato, los independientes (AECAD) a Clemente Calvo Pecino,  doce; UCD a Ricardo muñoz Rodríguez, con ocho y el PSOE a Fructuoso Miaja, con cinco votos.

Al concejal socialista Aurelio Puya, como presidente de la Mesa tuvo el honor de nombrar al primer alcalde democrático de Ceuta tras la guerra civil, Clemente Calvo Pecino. Tras tomar posesión dirigió unas palabras de gratitud al electorado que ha depositado en él y en su grupo su confianza.

Los tenientes de alcalde de aquella histórica corporación fueron: Matías Calvo Pecino, Emilio Cozar Fernandez, Antonio Gálvez Gálvez, Antonio Martínez Valdivia, Ricardo Muñoz Rodriguez, Jose Maria Albert Rosano, Rafael Orozco Rodriguez-Mancheño y Fructuoso Miaja Sánchez.

Fructuoso Miaja: “La democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”
Fructuoso Miaja Sánchez, lo tuvo muy claro desde el inicio de ese histórico pleno en el Ayuntamiento, igual que su compañero de bancada Federico Azcune, los dos habían sufrido el encarcelamiento franquista en su juventud. Tomó la palabra expresando claramente que “No hace falta ningún pleno, ya que la democracia no será tal, hasta que no desaparezca ese signo del pasado”.Miaja a diferencia de Azcune, tuvo una dedicación plena a la política, siendo en 1982 senador, y alcalde de Ceuta (1987-1991). Falleció el 22 de octubre de 2009, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe del 36. Afiliado con 19 años a la anarquista CNT, ilusionado y con ganas de luchar por un país en libertad, vio cómo Ceuta se convertía entonces en una ciudad llena de miedos y recelos. Partió hacia Tánger, en diciembre de 1936. Tras finalizar la guerra civil, fue encarcelado en el campo de concentración de Albatera y años después pasó a la fortaleza del Hacho y hasta 1944 al penal del Puerto de Santa María.

Simbología franquista en Ceuta
Tras el final del franquismo en 1975, costó mucho esfuerzo a los demócratas ceutíes los cambios de símbolos que estaban repartidos por toda la ciudad, y que servía como referente icónico para identificar visualmente al régimen y a las personas e instituciones que se identificaban con él.
La parafernalia simbólica del franquismo se originó durante la Guerra Civil (1936-1939), tras su exaltación a la jefatura del Estado, adoptando en buena medida la desarrollada en los años anteriores por Falange Española de las JONS.

En Ceuta tuvimos numerosos monumentos, como la Cruz de los Caídos, en la plaza de África, donde se celebraban actos, brazo en alto, bien avanzada la década de los años setenta. El monumento traido en la década de los años sesenta, piedra a piedra desde el valle de Ketama (Marruecos), conocido como Monolito del Llano Amarillo, o el popular “pies de Franco”, junto al mástil del cañonero Dato, en la plaza que rodea la Ermita de San Antonio.

También nombres de plazas y calles, como Falange Española (actual calle Real), general Franco (paseo de las Palmeras), José Antonio Primo de Rivera (Rebellin), plaza general Galera (plaza Constitución), plaza general Mola (Plaza Azcárate). Avenida Sanjurjo (José Victori Goñalons), calle Calvo Sotelo (Marina Española),  general Yagüe (Fructuoso Miaja) y tantos otros cambios que se fueron produciendo, pero muy poco a poco.

La ley denominada Ley de Memoria Histórica (aprobada por el Congreso de los Diputados el 31 de octubre de 2007) establece la retirada de estos símbolos, obligando a las instituciones públicas a ello, y privando de ayudas a las instituciones privadas que no las retiren.

Fue objeto de particular redacción lo referente a los símbolos que puedan afectar a la Iglesia Católica, introduciéndose una salvaguarda por razones religiosas, junto a la que exceptúa a los monumentos con valor artístico. De hecho cuarenta años después en este 2015 perduran en  Ceuta algunos símbolos de la dictadura. Incumpliendo claramente la Ley de Memoria Histórica.

Tras la muerte de Franco, uno de los primeros pasos era la realización de una Constitución, la de 1978, la que pactaron izquierdas y derechas, partidos nacionales y nacionalistas. Desde el paso del tiempo podemos mirar al pasado, el presente y el futuro de la Ley de Leyes con la tranquilidad del tiempo transcurrido.

Pero no fue nada fácil cuando en aquellos años la izquierda ceutí comienza a salir públicamente y darse a conocer. Tan solo habían pasado tres años de la muerte de Franco. Pero deciden tras cuarenta años de clandestinidad, y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, el 27 de enero de 1977, en el restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.

El salón se ornamentó con pancartas y murales relativos a la democracia. En la mesa presidencial entre otros, Fructuoso Miaja, Francisco Vallecillo, Pepe Escribano o Carlos Medina. El discurso de presentación estuvo a cargo de Miaja.

Unos meses después, el 15 de junio de 1977, los españoles participamos por primera vez en unas elecciones en plena libertad. En las que triunfa la UCD, mientras el PSOE se consolida como el primer partido de la oposición. Tuvieron un carácter espontáneo, que no ha vuelto a repetirse, y en buena medida fueron producto de la improvisación, como demuestra el hecho de que UCD, la coalición a la postre vencedora, se formara el 3 de mayo, veinte días antes de iniciarse la campaña electoral, con el acuerdo de 17 pequeños partidos.

Tras la muerte del general y con ello el final del franquismo, los socialistas ceutíes se comienzan a reunir en libertad, bajo la batuta de dos grandes demócratas Paco Vallecillo y Fructuoso Miaja. Ya no había que celebrarlas en la clandestinidad, en el país vecino o en casa particular.

Las primeras reuniones se suceden entre la cafetería “Noray” de Miaja, la academia de Pepe Escribano, en la casa de Vallecillo en la zona de la playa Benítez o el domicilio de Puga. Cualquier lugar era bueno para comenzar, pero siempre vigilando que la policía no supiera de estas clandestinas reuniones.

Tras la legalización del PSOE, tuvieron varias sedes, Marina Española, calle Independencia, La Legión (casa Guillen), calle García y la sede actual en Daoíz. Existe una fecha histórica y fue la asamblea celebrada en 1977. En esa asamblea, disfrazada, para la policía, como comida de compañeros, se produjo un discurso del secretario de organización, Vallecillo, que marcó en cierta medida la línea a seguir.

Con un clavel rojo en la solapa, dejó claro las pautas que seguirán en el partido para conformar la recién estrenada democracia española. Su intervención de treinta y cinco minutos, entre otras cosas dijo: “No quisiéramos terminar sin decir que la tarea que se abre entre nosotros no va a ser un camino de rosas precisamente. Que nadie piense que el restablecimiento ya inminente de las libertades en España es un festival en el que los socialistas vamos a tomar parte. Llevamos cuatro largas décadas de celebraciones triunfalistas y es precisamente ahora cuando nos toca luchar con dificultades ingentes, porque hemos de recomponer una herencia que nos llega desarbolada, tarada, llena de vicios y de defectos”.

Diez alcaldes para una democracia
Uno año después de aprobarse la Constitución se celebraron elecciones municipales, donde tuvimos al primer alcalde demócrata de Ceuta, Clemente Calvo Pecino, 1979-1981 (Independiente); continuó Ricardo Muñoz Rodríguez, 1981-1983 (UCD); Francisco Fraiz Armada, 1983-1985 (PSOE); Aurelio Puya Rivas, 1985-1987 (PSPC); Fructuoso Miaja Sánchez, 1987-1991 (PSOE); Nuevamente Francisco Fraiz Armada, 1991-1994 (PFC); Basilio Fernández López, 1994-1995 (PFC). En 1995, tras tener un Estatuto de Autonomía nos convertimos en Ciudad Autónoma, los presidentes fueron Basilio Fernández López, 1995-1996, (PFC); Jesús Cayetano Fortes Ramos, 1996-1999 (PP); Antonio Sampietro Casarramona, 1999-2001(GIL) y el Presidente actual desde 2001, Juan Jesús Vivas Lara, del Partido Popular. En el año 1981 los ayuntamientos de Ceuta y Melilla pidieron el cumplimiento de la transitoria quinta de la Constitución, para poder convertirse en Comunidad Autónoma

domingo, 20 de septiembre de 2015

Cuando los ceutíes éramos los refugiados

Clemente Cerdeira Fernández
El Faro Digital - Francisco Sánchez Montoya 12/9/15
La situación actual que están viviendo miles de refugiados que están llegando a las costas europeas: 50.000 de ellos, sólo en julio. Huyen de una guerra que comenzó en 2011. Ese éxodo nos retrotrae a unos acontecimientos similares que vivieron numerosos ceutíes tras el final de la guerra civil en 1939. 

Según, los escasos documentos a los que hemos tenido acceso, la gran mayoría recalaron en México, algunos en Rusia, Orán y Francia, en campos de concentración como el Argeles. Donde murieron por las deficientes y miserables medidas del gobierno francés. Después, ironía del destino, muchísimos de ellos en engrosarían las filas de la resistencia contra el ejército nazi.
 
Al exilio fueron hombres y mujeres ceutíes de todas las edades, estratos sociales y actividades profesionales. Tras el golpe del 17 de julio de 1936 las ciudades norteafricanas de Tánger, Casablanca y Orán, junto con las  peninsulares de Gibraltar y la costa malagueña, fueron  las primeras en acogerlos; después lucharon en los diferentes frentes republicanos y al término de la contienda se exiliaron en diversos países de Europa y América, dirigiéndose en especial hacia aquellos con los que ya habían sido frecuentes los intercambios.  

Francia y México fueron los dos núcleos más importantes del exilio ceutí. Francia acogió un mayor volumen,  en gran medida procedente de una extracción social media baja. Nada más atravesar la frontera en 1939 fueron  internados en campos de concentración, refugios y hospitales, sufriendo de forma directa la II Guerra Mundial. Otros muchos se marcharon hacia México, donde el presidente de aquel país, Lázaro Cárdenas, los acogió. A este país fueron, en su mayoría, políticos, intelectuales y técnicos cualificados como el periodista Camilo Ocaña Civantos y el profesor Menahem Coriat, que durante la guerra civil ocupó un alto cargo en el Gobierno de la República. El que fuera presidente del PSOE en Ceuta y jefe de telégrafos, Rafael  Jiménez Cazorla, el empresario Antonio Muñoz González y el presidente de la sociedad cultural Septa y  miembro destacado de Izquierda Republicana, perito de aduanas, Juan Rueda Lara. Otro ceutí destacado fue Francisco Llano de la Encomienda,  quien el  17 de julio de 1936 ostentaba el cargo de capitán general de la IV Región (Cataluña); meses más tarde fue nombrado jefe del Ejército de la República en la zona  Norte y  al finalizar la guerra civil  se exilió en Francia y después, en 1940, en México, donde desarrolló una gran labor pedagógica en el Ateneo Español, escribiendo dos libros de técnica militar e historia de la contienda española, falleciendo en el exilio en 1963. 

Otro de los exiliados fue el diputado por Ceuta en 1936 y catedrático de derecho, Manuel Martínez Pedroso, quien desde los primeros momentos de la sublevación estuvo en Tánger. En junio de 1937 fue trasladado  a Varsovia como delegado del Gobierno en sustitución  de Ruiz de Funes, promovido a embajador en Bruselas. Al término de la guerra se exilió en México y allí formó parte de la institución  Colegio de México. Fue también profesor de teoría del estado  internacional en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma. Igualmente participó en la declaración de La Habana de profesores universitarios españoles en 1943 y  durante nueve años asesor de la secretaría de relaciones exteriores, colaborando en diversas revistas jurídicas, brillante conferenciante y maestro por excelencia. Murió en la ciudad de México en 1958. 

Ceutíes en los campos nazis
Seguramente fueron muchos los ceutíes que sufrieron el castigo y el horror de los nazis. Pero hasta el día de hoy, documentados sólo tenemos a Eugenio Amador Mayano y a Enrique Mateo. Pese a los años transcurridos la búsqueda de fichas de entradas y deportados es muy laboriosa. Una enorme cantidad de españoles, entre ellos muchos ceutíes, combatientes o no, se tuvieron que marchar de aquella España, en la que no tenían sitio.  Una gran mayoría se instalaron en Francia; pero sobre ellos, poco más de un año después, se precipitó otro conflicto bélico que complicó más su ya de por sí difícil situación: la invasión alemana de Francia. En la ficha de los ceutíes podemos leer Eugenio Amador Mayano, fue deportado el 27 de enero de 1941 al campo de concentración de Matauthasen, nació el 6 de enero de 1906. Tras su detención estuvo en la XI-B Fallingbostel, con el número de prisionero 6835. Fue ejecutado el 13 de marzo de 1942. El otro ceutí Enrique Mateo, nació el 21 de marzo de 1926, ingreso en la prisión de Compiègne, el 2 de julio de 1944, siendo deportado al campo de concentración de Dachau tres días después, tenía el número 77.972, tras el fin de la guerra fue liberado, el 8 de mayo de 1945 se puso fin, con la derrota de la Alemania nazi, a la Segunda Guerra Mundial.  Estos ceutíes, contribuyeron a la defensa de Francia contra la Alemania nazi. La derrota francesa llevó a miles de ellos a caer prisioneros del III Reich; conocieron posteriormente un régimen inhumano que les llevó a la muerte a la mayoría de ellos. A partir de agosto de 1940 llegaron los primeros detenidos españoles a Austria y hasta octubre de 1941 todos los transportes de detenidos españoles se dirigían a Mauthausen.

Ceutíes refugiados en México, Rusia, Orán, Francia, Inglaterra…
Son muchos los ceutíes que tuvieron que salir de su tierra, tras el estallido del golpe militar en julio de 1936, y partieron dejando atrás amigos, vivencias, familiares… En su gran mayori a Mexico, tendriamos que destacar al presidente de aquel país, Lázaro Cárdenas, que se identificó con sus ideales de libertad, soberanía y progreso, humanistas y generosos, y se movió a lo largo de su vida de acuerdo a sus principios. Un hombre congruente consigo mismo, consciente de sus compromisos, que se sabía parte del movimiento social de su pueblo, fue el Presidente de México que encontraron en su nueva tierra los exiliados españoles.

Serian cuantiosas las referencias a los refugiados ceutíes, y limitada esta colaboración, pero si tenemos que destacar, lo realizariasmos con el diplomático ceutí, Clemente Cerdeira Fernández, a quien la sublevación le sorprendió en Tánger por estar allí destinado como primer secretario de la Embajada en la Legación Española, tenía a toda su familia en Ceuta  en la casa que poseían en la playa Benítez. Por sus grandes conocimientos del mundo árabe fue muy presionado por los sublevados para que se les uniera, y en vista de su negativa en más de una ocasión intentaron su secuestro por parte de las tropas sublevadas, y así lo relata el doble jefe de la policía internacional de Tánger,  Edmundo Carleston: 

“… Una noche intentamos secuestrarlo y conducirlo a Tetuán, por lo que fuimos en su busca al  Hotel Maclean donde se alojaba, al llamar a su puerta en lugar de abrirnos al decirle que veníamos a protegerle, se hizo fuerte en ella y la cerró,  y la  forzó por dentro negándose a abrirme.  Después de lo ocurrido, Cerdeira pidió al ministro republicano una vigilancia para su custodia personal”. 

Como consecuencia de dichas amenazas todos sus familiares fueron  incomunicados y puestos bajo vigilancia no sólo la mujer y los tres hijos menores, sino el resto de los familiares de la esposa, los García de la Torre, que también padecieron dicha situación. Todas las propiedades que poseían en Ceuta y en el Protectorado, así como las cuentas bancarias, fueron confiscadas. Mientras tanto, Cerdeira fue destinado como cónsul general a Casablanca, donde permaneció hasta su traslado a Inglaterra al Consulado General de Liverpool, donde, además de sus funciones consulares, ayudó a los refugiados que huían desde Asturias y del País Vasco. Intentó a través de la Cruz Roja Internacional reunirse con su familia, pero sistemáticamente era denegado el visado, falleciendo en la ciudad francesa de Niza un 4 de mayo de 1944.

Doctora Castillo a México
Tras el golpe del 36, la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, recibió un escrito del delegado de Orden Público en diciembre de 1938, donde tras recabar información a la falange local se le acusa de dar una conferencia a las mujeres de los obreros en la Casa del Pueblo de Ceuta. Ella, pese a ser la primera mujer médica en la ciudad y tener un gran prestigio entre los ceutíes, sabe que sus horas como funcionaria están contadas.

Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las autoridades franquistas, emprendió el camino de un exilio no buscado a México. 

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Todo son éxitos para la ceutí, pero añoran España y en 1966 emprende viaje de vuelta junto con su marido. A principios de 1971, fallece.

Diana Bermúdez a Rusia 
Cuando la pequeña Diana recorría las calles de Ceuta en aquel verano de 1936, de la mano de sus padres, nada le hacia presagiar que en pocos días cambiaría su vida y la de su familia. Su padre José Luis Bermúdez-Reyna de Madariaga era un reputado capitán aviador. Durante 1933 fue delegado del Gobierno de la República en Ceuta.  Su padre el 15 de agosto de 1936 fue sacado de la fortaleza del monte Hacho y ejecutado.

La madre de Diana se encuentra sola con cuatro hijos, intentó por todos los medios salir de Ceuta hacia Valencia donde estaba su familia. Consiguen que se realice un intercambio en Tánger, organizado por la Cruz Roja Internacional. Tras llegar a la ciudad internacional embarcarían en el barco que hacia la travesía una vez por semana hacia el sur de Francia y desde allí al pueblo valenciano de Russafa. Cuando todo parecía tener una cierta normalidad, una mañana quedó marcada en la memoria de la pequeña Diana, apenas tenia cuatro años: . Sus dos hermanos, José Luis y Flavio, fueron enviados a la URSS en la madrugada del 13 de junio de 1937.

Catedrático Luis Abad ... Orán, México
El profesor de filosofía del Instituto  Hispano-Marroquí, Luis Abad Carretero, pudo salir de Ceuta, antes de ser detenido, se exilió en Orán, donde pasó numerosas penurias. Posteriormente a Francia y México, donde llegó en 1940. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí.

En Orán, sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros pudo salir adelante. Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Orán se dirige a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca.

Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda. Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en proyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas.

Fue uno de los iniciadores del Ateneo Español, donde tantos ilustres escritores e intelectuales republicanos  españoles se dieron cita. Sus escritos están presentes en los prestigiosos Cuadernos Americanos, destacando la publicación de varios libros de filosofía.

viernes, 22 de mayo de 2015

José Luis Morro y el exilio republicano en el norte de África

 
Francisco Sánchez Montoya en HISTORIA DE CEUTA Y EL PROTECTORADO ESPAÑOL 22/5/15
Un buen número de españoles tras la guerra civil emprendieron el exilio mexicano y otros hacia Oran y con posterioridad a la ciudad internacional de Tánger, Casablanca o Rabat. Como el caso del profesor ceutí Luis Abad.
 
El historiador segorbino, José Luis Morro Casas, presentó su último libro sobre los campos de concentración franceses en el norte de África, titulado: “Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”. Libro imprescindible para conocer la intrahistoria de lo acontecido en este todavía poco conocido exilio republicano.

 Cabe recordar que la primera publicación de Jose Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado.

El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos.

“Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África”, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

No obstante, Jose Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés “Stanbrook”, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados. El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson.

Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España.

 El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

El historiador José Luis Moro y Ceuta
En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español.

Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

De la fosa común a un nicho
El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta. En torno al exilio español en el Magreb

 existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.

De Orán a la fosa común de Ceuta
Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

 Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

 Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.

 En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

 Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”. Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Fructuoso Miaja 19 de diciembre , día de la Libertad


Francisco Sánchez Montoya - El Faro de Ceuta 30/11/14
Hace cinco años se me rompió una pequeña tradición, visitar los 19 de diciembre la playa de Calamocarro junto a Fructuoso Miaja. Desde dónde partió en 1936 hacia la libertad. Él lo tuvo muy claro, aquel día salvo su vida, desde los primeros días del golpe pudo comprobar como decenas de compañeros eran detenidos y engrosando la fosa común. Fue una persona de grandes convicciones y consecuente con su forma de pensar, un gran luchador por la libertad y la democracia, por la que pagó años de éxodo en cárceles.
 
Desde que comencé a elaborar mi libro sobre la República y Guerra civil en Ceuta allá por 1995, su lúcida memoria me sirvió para procesar los numerosos datos que tenía de personas que aparecían delante de mí en los documentos de los consejos de guerra o en los listados que confeccioné sobre represaliados en nuestra Ciudad… “Le suena este nombre… “Ese era un gran carpintero, trabajador, afiliado a la CNT… “y así uno, tras otro.

Recuerdo, recogerlo numerosos domingos muy temprano, de su modesta casa de “Las Carmelitas”, nos refugiamos en los salones del hotel La Muralla, y allí estábamos hasta bien entrada la tarde, con un par de cafés y unos dulces. Notaba que aquellos datos que le aportaba y mis incesantes preguntas le volvían a su joven militancia republicana en Ceuta. Ahora maldigo no haber grabado esas conversaciones, con ese sensato juicio tenia de aquellos acontecimientos, del que él fue testigo de primera mano.

Muchas veces me comentó, que tras el 17 de julio, el tiempo no corría a su favor y muchos de sus compañeros ya habían sido detenidos. Precisamente pocos días antes de su salida de la ciudad supo que su compañero el sindicalista Luís Castillejo estaba siendo juzgado junto a cincuenta compañeros más, este consejo concluyó con veintiséis fusilamientos.

Fructuoso Miaja estuvo desde el inicio de la sublevación cambiando constantemente de lugar para no ser descubierto por las patrullas de falangistas que recorrían la ciudad, conforme pasaba el tiempo era más difícil no ser descubierto.

Tras varios intentos se fijó el atardecer del 19 de diciembre de 1936, para salir y el lugar la bahía norte y la zona costera de Calamocarro. Miaja pudo convencer a los propietarios de la marrajera “Hermanos Sanani”. La tripulación de esta pequeña embarcación estaba formada por cinco marineros y el grupo de republicanos que querían huir era de veintidós y se habían guardado muy bien de no comunicarles a sus compañeros de aventura la hora y el día, hasta pocas horas antes de la salida, y con ello, evitar el riesgo de que alguien pudiera ser presionado por la policía y delatarlos.

Las seis de la tarde fue la hora señalada, todos fueron llegando, bajando de los montes de García Aldave, y aguardando la llegada del pequeño barco, escondido en el túnel que existe de acceso a la playa de Calamocarro. Cuando oscureció, lo vieron llegar con el motor apagado. Se acercó al saliente de rocas que existe en esa playa y todos los hombres que esperaban en la playa subieron a las rocas y saltaron al barco, no sin algún que otro chapuzón y sobresalto con pérdida de equipaje.

La primera intención era marchar hacia el sur peninsular, la zona de Guadiaro que todavía estaba en poder del gobierno de la República. Pero el fuerte viento de levante aconsejó más seguro ir hacia la ciudad internacional de Tánger. A las pocas horas llegaron sin ninguna novedad, pese a tener durante la travesía a pocos metros un destructor sublevado, quien lo confundió con un barco pesquero en plena faena.

Cuando llegaron a Tánger, Miaja se dirigió a la Legación Española, donde recibían a los exiliados para proporcionarles ropa limpia, comida y documentación. En la ciudad internacional pudo conversar con el presidente del PSOE en Ceuta Rafael Jiménez Cazorla, quien en la tarde del 17 de julio pudo huir en un coche de la JOP, el diputado por Ceuta, el socialista Manuel Martínez Pedroso y el Diplomático Clemente Cerdeira, quien preguntaba por su familia en Ceuta represaliada.

Les narró la represión desencadenada tan intensa, que cayó no solo sobre los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también incidió sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes.

El nuevo poder establecido violentó numerosos principios básicos del derecho y se aplicaría la ley de forma retroactiva. Se les imputaban a los defensores de la legislación establecida el delito de “adhesión a la rebelión”, cuando habían sido los sublevados los que habían violentado el orden constitucional en vigor. Esta alteración de cuál era el verdadero poder legítimo y quién era el verdadero rebelde implicó un cambio de papeles. Quien el 17 de julio de 1936 era leal al Gobierno pasó a ser, desde la madrugada del 18 de julio, culpable de un delito de “rebelión”.

Ceuta, tras el golpe y posterior proclamación del estado de guerra se convirtió en una ciudad llena de miedos y recelos. Los listados con los nombres de políticos y sindicalistas debían estar realizados desde bastantes días anteriores al movimiento, ya que en pocas horas se comienza a encarcelar a los principales personajes de la vida republicana ceutí. Las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos, partidos políticos y Casa del Pueblo.
 
CONDENADO A 12 AÑOS DE PRISIÓN
Tras un año en el campo de concentración de Albatera (Alicante), lo trasladaron al sanatorio de Portacoeli en Valencia y al Reformatorio de adultos de Alicante, en este lugar le fue concedida la prisión atenuada, contaba Miaja con 22 años. Volvió a Ceuta donde su ya anciana madre le esperaba tras casi seis años de ausencia, aquí fue juzgado, por un consejo de guerra sumarísimo. Tras estar encarcelado 13 meses en la fortaleza del monte Hacho fue trasladado al penal del Puerto de Santa María corría el año de 1944, para cumplir 12 años de prisión. Fructuoso Miaja me recordó en numerosas conversaciones como su madre jamás desfalleció en el empeño de conseguir su indulto. Y efectivamente, así fue, ya que el 19 de octubre de 1950, lo consiguió. Lo primero que realizó al salir en libertad fue trasladarse a Ceuta y estar cerca de los suyos. Pero nunca deja de vivir bajo vigilancia policial, y aprende a no caer en las muchas provocaciones que se les tendía los falangistas locales. Sabía que su ficha policial estaba presente en todos sus actos y podía acabar nuevamente en la prisión del Hacho. En todo esto contrae matrimonio con Sara Miaja, teniendo dos hijos Segundo y Rosalinda. El desenlace de la guerra civil abrió un periodo histórico difícil para la sociedad española, en general, y para los socialistas ceutíes, en particular.
 
DESDE EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN A LA ALCALDÍA DE CEUTA
Tras la terminación de la Guerra, fue detenido en el Campo de Concentración de Albatera (Alicante), posteriormente fue encarcelado en el Hacho y finalmente tras un consejo de guerra fue condenado a 13 años de prisión a cumplir en el penal del Puerto de Santa María, junto a otros muchos ceutíes. Tras la llegada de la democracia fue designado Alcalde de Ceuta en 1987.

Pero todo este periplo de penurias tuvo su comienzo en aquella tarde del 19 de diciembre con su salida de Ceuta, por la playa de Calamocarro y su llegada a Tánger. En la ciudad internacional se hospedó en el hotel Comercio, lugar donde también se encontraban algunos cenetistas y republicanos de Ceuta. Al joven Miaja le aconsejaron que no fuera solo por la ciudad, ya que, los falangistas secuestraban a los huidos y los entregan en el puesto fronterizo y llevado a Tetuán para ser juzgados. Los días de espera se hacían largos y tediosos, recibiendo tristes noticias de la represión en Ceuta. A mediados de enero de 1937 partió en el buque correo que hacía la línea Tánger a Marsella, una vez allí, se trasladó a Barcelona, y posteriormente a Madrid para contactar con su tío, el general republicano Miaja y ponerse a sus órdenes. Estuvo luchando en varios frentes como Aranjuez, Cuesta de la Reina, Séptima Brigada Mixta, Jarama y la zona del Tajo.

El final de la contienda le sorprendió en Alicante, como a otros muchos, en el puerto esperaban la llegada de barcos para salir hacia el exilio. Fueron miles los que habían acudido con la esperanza de embarcar y huir de la represión franquista. Llegaban en convoyes ferroviarios y en camiones tras un largo y penoso viaje. La cifra se sitúa entre veinte y treinta mil. Los barcos anunciados, para poder salir y evitar la represión, no aparecen. Miaja, recuerda que “Muchos, no viendo otra salida, se suicidan, vi morir a mucha gente en esas trágicas horas, escuchando como las tropas de Franco llegaban al puerto…”.

Es apresado, y conducido junto miles de republicanos y trasladado al campo de concentración de Albatera. Sin comida, casi sin agua, llenos de piojos y de chinches, las humillaciones y maltratos, añadidos al frío que pasaban, son cuadros que Fructuoso Miaja pese a los años ya transcurridos no olvidó. Una pequeña lata de sardinas para tres personas durante varios días era su alimento, junto a un chusco de pan. También era notable la sed que padecieron por la falta de agua y el enorme calor que hacía en el lugar.

El campo de concentración quedó establecido el 11 de abril de 1939 según una nota del Estado Mayor de Franco. En cuanto a las medidas represoras también fueron de enorme dureza. Se produjeron torturas, todo tipo de humillaciones y vejaciones, y fusilamientos. Grupos de falangistas y “vencedores” venían desde todos los puntos de España a buscar presos conocidos por ellos. Una vez localizados, se los llevaban en camiones y los fusilaban en los alrededores del campo
 
PRESIDENTE DEL PSOE Y MITIN JUNTO A GUERRA
El 21 de abril de 1977, se celebró una asamblea en el cine Astoria, donde intervino entre otros el líder socialista Alfonso Guerra. Años después en 1987, fue nombrado alcalde de Ceuta y con anterioridad en 1982 Senador. Su amistad con Paco Vallecillo le hace unir fuerzas para creer en nuevas metas demócratas. Y ya en la década de los años setenta siente que el régimen franquista régimen democrático vendrá pronto. Tras varios trabajos se establece por su cuenta con el bar “El Noray”, en la zona de las Puertas del Campo. Numerosas son las reuniones allí llevadas a cabo, con sigilo, para no levantar sospechas.

Antes de celebrarse las elecciones generales de 1977 mantuvo la primera reunión con militantes del PSOE en Ceuta. Paco Vallecillo era el secretario de organización y Miaja presidente. Tras la muerte del General Franco, el 20 de noviembre de 1975, la izquierda en Ceuta, tras cuarenta años de clandestinidad, deciden y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, fue un 27 de enero de 1977, en el Restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.

El discurso de presentación del PSOE estuvo a cargo de Fructuoso Miaja: “Estimados compañeros, Salud y Libertad. Nuestro prólogo de momento, es de dolor y de repulsa ante las criminales acciones contra personas y las libertades. Dirigidos por el fascismo internacional que repudian una España en paz y democracia. Nuestra esperanza se ha convertido esta noche en bella realidad, es algo que hace tiempo soñábamos. Estamos aquí sólo para ejercer un derecho ciudadano. Acabemos con el miedo, o el miedo acabara con la libertad. La noche de 40 años quedó atrás, vencida por la luz de la razón en esta histórica jornada que no es acto de fuerza, sino presencia civilizada y evolutiva, junto a las libertades de reunión y asociación, la libertad de expresión es una columna básica para el buen funcionamiento de la libertad…”.

domingo, 2 de junio de 2013

Fructuoso Miaja, ex senador y ex alcalde de Ceuta


Francisco Sanchez Montoya  El País - 24 de noviembre de 2009
Fructuoso Miaja Sánchez, el que fue senador por el PSOE por Ceuta y su primer alcalde democrático, falleció allí el 22 de octubre, a los 92 años. Sobrino del general republicano José Miaja Menant, fue de siempre un hombre de izquierdas, por lo que su situación en Ceuta, donde nació en 1917, se complicó con el golpe de Estado de Franco. Afiliado con 19 años a la anarquista CNT, ilusionado y con ganas de luchar por un país en libertad, vio cómo Ceuta se convertía entonces en una ciudad llena de miedos y recelos. Las listas con nombres de políticos y sindicalistas debían de estar realizados desde antes del Movimiento, ya que en pocas horas se comenzó a encarcelar a los principales personajes de la vida republicana ceutí.

Sabía que el tiempo no corría a su favor y que muchos de sus compañeros ya habían sido detenidos y, algunos, fusilados. Estuvo desde el inicio de la sublevación cambiando constantemente de lugar para no ser descubierto por las patrullas de falangistas que recorrían la ciudad. Tras varios intentos, se fijó el atardecer del 19 de diciembre de 1936 para salir por la bahía norte. Miaja pudo convencer a los dueños de una marrajera, tripulada por cinco marineros. Eran 22 los republicanos que querían huir y se había guardado muy bien de no comunicar a ninguno la hora y el día hasta poco antes de la salida, para evitar que alguien los delatara presionado por la policía.

A las seis de la tarde, la hora señalada, todos fueron llegando y aguardando la llegada del barco en el túnel de acceso a la playa.La primera intención era marchar hacia la costa de Málaga. Pero el fuerte viento de Levante aconsejó que era más seguro ir hacia Tánger. A las pocas horas llegaron sin novedad, pese a tener durante la travesía a pocos metros un destructor sublevado, quien confundió el barco con un pesquero en plena faena. Cuando llegaron a la internacional Tánger, Fructuoso Miaja se dirigió a la legación española, donde recibían a los exiliados para proporcionarles ropa limpia, comida y documentación. A mediados de enero de 1937 partió en el buque correo que hacía la línea Tánger-Marsella y desde esta ciudad se trasladó a Barcelona, donde estuvo varios días, marchando con posterioridad hacia Madrid para contactar con su tío, el general Miaja. Estuvo luchando por la República en varios frentes como Aranjuez, Cuesta de la Reina, Séptima Brigada Mixta, Jarama y la zona del Tajo.

Cuando la Guerra Civil daba sus últimos coletazos, se encontraba en el frente, y el final de la contienda le sorprendió en Alicante. Como otros muchos, en el puerto esperaba la llegada de un barco para salir hacia el exilio, pero fue apresado y conducido al campo de concentración de Albatera. Allí estuvo durante casi un año y después pasó al sanatorio de Portacoeli, en Valencia, y al reformatorio de adultos de Alicante, donde le fue concedida la prisión atenuada. Tenía 22 años.

Condenado a prisión
Volvió a Ceuta, donde su ya anciana madre le esperaba tras casi seis años de ausencia. En la ciudad norteafricana fue juzgado y condenado a 12 años de prisión. Tras estar encarcelado 13 meses en la fortaleza del monte Hacho, fue trasladado en 1944 al penal del Puerto de Santa María.

En 1950 quedó en libertad y contrajo matrimonio con Sara Miaja, con quien tuvo dos hijos, Segundo y Rosalinda. Continuó su lucha clandestina con múltiples reuniones con militantes socialistas, hasta que, en enero de 1977, se celebró la primera reunión del PSOE ceutí y fue nombrado presidente de la agrupación. El 21 de abril de ese año se celebró una asamblea en Ceuta, donde intervino, entre otros, Alfonso Guerra. En 1987 fue nombrado alcalde, y con anterioridad, en las elecciones del 28 de octubre de 1982, senador.

Francisco Sánchez Montoya es miembro numerario del Instituto de Estudios Ceutíes y autor del libro Ceuta y el Norte de África, República, Guerra y Represión.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Memoria y frontera. Primera aproximación a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica en el Marruecos español: declaraciones, desaparecidos y fosas

José María Caravaca Sánchez, fusilado en Tetuán (Marruecos)
 el 20 de agosto de 1936, junto a varias personas más. Ft: FFM
 
Memoria y frontera. Primera aproximación a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica en el Marruecos español: declaraciones, desaparecidos y fosas de María del Mar Fernández Pérez  
 
Sumario:
0. Justificación
1. Declaración de ilegitimidad
2. Búsqueda de desaparecidos, apertura de fosas
3. Campos que se abren
4. Referencia