Mostrando entradas con la etiqueta testimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta testimonio. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de octubre de 2015

Agonía, traición, huida. El final del Sahara español


En 2015 se cumplen cuarenta años de la salida de España del Sahara

José Luis Rodríguez Jiménez

Sinopsis:

El Sahara español fue una colonia y posterior provincia española en África desde 1958 hasta 1975. En 1975 el rey Hassan II organizó la llamada Marcha Verde, que supuso la ocupación del Sahara Occidental por Marruecos y el fin del Sahara español. Estos hechos coincidieron con los últimos meses del franquismo, con Franco en un estado de salud muy grave y una gran crisis política en España. Todo ello llevó a una salida desordenada y sin proceder a una descolonización. Pero, ¿cómo se llegó a esta situación caótica? ¿Por qué España, con el gobierno Franco-Arias-Juan Carlos I, perdió un territorio en el que se encuentran las minas de fosfatos más importantes del mundo y grandes yacimientos de petróleo y gas? ¿Por qué España se lavó las manos respecto a lo que pudiera sucederle a los saharauis?

José Luis Rodríguez Jiménez, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, trata de dar respuesta a éstas y muchas más preguntas relatando los acontecimientos que llevaron a la pérdida del Sahara español en el periodo de 1970-1975. El libro recorre estos hechos de la mano de los principales protagonistas políticos, militares y diplomáticos, pero también con los recuerdos y documentos de gente corriente, hombres y mujeres, civiles y militares, españoles y saharauis. Dos personas, el teniente Rafael de Cárdenas y su mujer Sonsoles López, actúan de hilo conductor de la narración situando al lector en el contexto histórico a través de sus vivencias.

jueves, 1 de octubre de 2015

Testigos coloniales. Españoles en Marruecos (1860-1956)


Testigos coloniales. Españoles en Marruecos (1860-1956). Manuela Marín

La Librería de Cazarabet - Mas de las Matas
La historia común de España y Marruecos entre mediados del siglo XIX y el XX, presidida por la relación colonial, cuenta con un acervo documental producido por muchos españoles implicados en ese largo y complejo proceso. La «literatura colonial» en la que se basa este libro es un territorio no muy explorado hasta ahora y que consta, tanto de testimonios personales (relatos de viaje, memorias, autobiografías), como de entrevistas, artículos de prensa, discursos políticos, informes oficiales, descripciones geográficas y cartografía, artículos científicos, actas de congresos… y obras de ficción literaria propiamente dicha (novelas, cuentos, obras teatrales, romances y pliegos de cordel). Este conjunto textual permite identificar las «zonas de contacto» o espacios compartidos entre españoles y marroquíes, condicionados por cuestiones de identidad, clase social, etnia, religión y género, todo ello dentro de la jerarquización inevitable del marco colonial. Imágenes, representaciones, relaciones sociales y personales, amores interétnicos o itinerarios personales de cautivos y renegados configuran el hilo argumental de este libro, sin olvidar las zonas de contacto de la vida cotidiana, como la comunicación lingüística, la indumentaria o la alimentación.

martes, 1 de septiembre de 2015

Los secretos del Ronwyn


Eliane Ortega reconstruye con los diarios de su abuelo Gerardo Bernabéu, único testimonio escrito en primera persona, la historia del barco inglés que partió al exilio del puerto de Alicante en 1939

Juanjo Payá 30.08.2015 
El capitán Gilbert Bewen se enriqueció cobrando en plata y azafrán a los 700 pasajeros.
Los secretos del Ronwyn son el negocio de los barcos del exilio. Así lo afirma la investigadora Eliane...


-SE RUEGA DIFUNDIR PARA QUE APAREZCAN TESTIMONIOS Y COMENTAR SOBRE EL ARTICULO 

Eliane Ortega Bernabéu

domingo, 23 de agosto de 2015

Matías Gimeno, la historia oculta

Matías Gimeno Orts, a la izquierda. A la derecha de la imagen, de pie, Juan Bautista García Sales, el soldado muerto. La fotografía fue tomada el día de la jura de bandera, en los cuarteles de Ceuta. / FOTOGRAFÍA CEDIDA POR LA FAMILIA  

Francisco Sánchez Montoya el Faro de Ceuta 28/9/14
El 29 de septiembre de hace 70 años, un joven soldado valenciano fallecía en Ceuta, su compañero de milicia y paisano Matías Gimeno, narró la historia que ocultó, en el diario El País: “No falleció de apendicitis como se le comunicó a la familia de la víctima, sino por la agresión de un mando que acosaba a los reclutas por “rojos”.

Juan Bautista García Sales, estaba destinado en el primer Batallón de Autos de Marruecos. Matías continúa con su narración… “cometió el error de confundir el paso durante la instrucción que realizaba en la explanada del puerto de Ceuta. Y lo pagó con su vida, tras una agonía de 11 días en el hospital militar. El Ejército echó tierra sobre el asunto: comunicó a la familia que había fallecido como consecuencia de una peritonitis. Fue una injusticia muy grande y no se podía hacer nada. La dictadura era un muro inmenso, el brigada le golpeó en la cabeza y empezó a echar sangre por la boca y los oídos. Lo reventó”.

Matías Gimeno Orts, de Roca, la vecina pedanía de Meliana (Valencia), recibió un permiso de 11 días con el encargo de entregar a la familia del fallecido su ropa y pertenencias. Era su mejor amigo. Batiste, como era conocido por familiares y amigos, había muerto con la cabeza sobre su brazo el día de San Miguel (29 de septiembre) a las siete y media de la tarde, dos días después de haber cumplido 22 años. Matías presenció lo ocurrido y 70 años después todavía no ha podido olvidarlo, cuenta al periodista del País. Ahora tiene 92. Es un labrador retirado que vive el último tramo de su vida rodeado de jaulas con jilgueros, pardillos y verderones, y no quiere morir sin que se sepa la verdad sobre la muerte de Batiste, a quien define como “una bellísima persona, un brigada nos tenía ojeriza a los valencianos porque veníamos de zona republicana. Había terminado la guerra y aquí éramos rojos. Nos insultaba constantemente”.

Matías Gimeno Orts, rodeado por familiares de Juan Bautista García Sales, sostiene la foto de la víctima a la derecha y la suya, a la izquierda. / JESÚS CISCAR

Matías lo estuvo visitando en la cama número 83 del hospital militar de O´donnell hasta el momento de su muerte. Ese día recibió un recado desde el hospital: “Si quieres ver a Bautista vivo, ven, que está muy malito”. A los parientes se les recomendó que mejor no fueran a verlo. Los compañeros pasaron la gorra y pagaron un nicho en el cementerio de Santa Catalina, del que cinco años después, sin aviso, fue exhumado y trasladado a una fosa. Desde entonces reposan allí sus restos. Batiste había estado de permiso en Foios un mes antes de morir, por las fiestas del pueblo. Hacía 11 meses que había salido de allí para cumplir el servicio militar. Batiste trabajaba de mecánico en Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha y ayudaba a sus dos hermanos en el campo. Aunque el ambiente en los talleres de FEVE estaba muy politizado durante la guerra, Batiste no había militado en ningún partido ni sindicato.

Pero con la llegada de la democracia, Matías Gimeno contó la verdad al periodista Miquel Alberola del diario El País. Un sobrino del soldado asesinado, el periodista Vicent García Devís, había iniciado una investigación a raíz del testimonio de Matías Gimeno, el soldado que presenció la muerte violenta de su amigo desde una fila del mismo batallón. Y Matías se lo contó a Vicente García Sales, el hermano de Batiste y padre de Vicent: “Mi padre me transmitió ese malestar, que es como una herida familiar sin cerrar, y sentí que tenía que hacer algo”.

Hace 23 años, que Vicent acudió al Ayuntamiento de Ceuta, consiguió una fotocopia del libro de defunciones y averiguó en qué nicho había sido enterrado su tío. Iba con el propósito de recuperar sus restos para llevarlos al cementerio de Foios e inhumarlos junto a los de sus abuelos. “Me los habría traído en una caja de zapatos si hubiese podido”, se sincera. Pero se encontró con que el nicho estaba ocupado por los restos de otra persona: “Por lo visto, los amigos, que debían de tener muy poco dinero, adquirieron una concesión de uso de solo cinco años, pero nadie preguntó a la familia si la quería renovar”. Tras una investigación posterior descubrió que sus restos, “en solo tres minutos”, habían sido retirados del nicho y depositados en la fosa del patio número cinco. “Lo primero que hice fue llevarle un ramo de flores, el primero que podía ofrecerle la familia después de tantos años. Tomé una fotografía y la mostré a mis parientes”.

Investigar lo sucedido
Vicent García, sobrino de Batiste, se sentía impulsado a hacer lo posible para reparar su memoria… “Lo hice sin decir para qué quería la información, ya que en el ámbito militar todo va gota a gota y siempre te dan lo mínimo”. Así obtuvo el expediente personal de Batiste, con el documento que el jefe del Batallón de Autos de Marruecos mandó a la Guardia Civil para que, dos días antes de su fallecimiento, comunicara a la familia que el soldado “se encuentra mejorando de la enfermedad que padece”. Y encontró el expediente del hospital militar, cuyo resumen histórico detalla que el soldado ingresó con “apendicitis”: Presenta fuertes dolores en fosa ilíaca derecha y defensas en paredes. Fórmula y recuentos elevados. 16.600 leucocitos. Intervenido mediante raquianestesia, se encuentra el apéndice en malas condiciones, se le extirpa y se le coloca un drenaje de goma. Se da parte de gravedad por peritonitis consecutiva de apendicitis.

Homenaje en Ceuta por parte de Memoria Histórica del País Valenciano
El Grupo de Memoria Histórica del País Valenciano, le rindió junto a sus familiares un homenaje en Ceuta, a instancias del sobrino de Batiste, Vicent García, con la ayuda del consejo del Grupo de Recuperación de Memoria Histórica de la Fundació Societat i Progrés, representada en Matías Alonso.  Se desplazaron hasta el cementerio de Santa Catalina, donde se descubrió una placa. Tomo la palabra Vicent, habló a los presentes en este modesto pero emotivo homenaje, para concluir con la reproducción de una grabación que portaban, en el silencio del cementerio sonó la “Muixeranga”, una canción tradicional valenciana. Vicent García comenta sobre ese acto en Ceuta: “En el eché en falta alguna referencia a la soledad, a la falta de reparación simbólica por parte de las autoridades democráticas. A la clandestinidad, a que ninguna autoridad civil, ni militar acudió al acto, a que no hemos recibido ni una sola nota de reparación simbólica por las autoridades democráticas de Ceuta o de la península, como representantes del Estado. Eso, me hubiera gustado, porque era la idea medular de la reclamación. Nadie quiere venganza, pero parece que las autoridades hacen oídos sordos a todo lo que es todavía nuestro doloroso presente” concluyó Vicent García.

“Vicent García Devís ha viajada por medio mundo, y se le quedaba el gusanillo con la historia”, recuerda Amparo Gimeno, la hija de Matías Gimeno: “Le quedaba la pena y hablando un día mi hermana con otra chica de aquí, resulta que casi son familia y le presentó a Vicent. ‘Si lo que tú me cuentas de tu padre cuando hizo el servicio militar, casi que es la misma del mío. ¿Podríamos ir a hablar con tu padre, y ver si coinciden las fechas y los datos?, preguntó Vicent”, Hasta ahora, los últimos represaliados comprobados eran de agosto de 1944. Fue precisamente gracias a estas historias con las que Matías Gimeno hacía pasar el rato a sus hijos como la familia del soldado Batiste descubrió la existencia de un testigo presencial de los hechos que aún vivía. “En mi familia preferían ocultarlo, pero nos lo habían contado mis padres, mis tíos. Todos sabían la verdad”, explica Vicent. Gimeno también contó, en cuando pudo, lo que pasó, y fue una censura impuesta por ellos mismos.

En este 29 de septiembre se cumplen 70 años de la muerte de Batiste, su sobrino, el periodista Vicent García Devís, asegura: “Juan Bautista García Sales, “Batiste”, como le llamaban en casa, murió asesinado en Ceuta, mientras realizaba su servicio militar. Salió de su pueblo, Foios, acompañado de su hermana Rosario, en plena semana fallera de 1943. Era mecánico de trenes y nunca había salido de Valencia. Tres días duró el viaje, recorrió 808 kilómetros. En septiembre de 1944, Batiste fue ingresado en el Hospital militar con un fuerte derrame interno, tras los golpes que le propinó el suboficial, porque había perdido el paso”. Vicent continua con su relato: “Pero, como tantas otras falacias y mentiras médicas de la época, Batiste murió en brazos de su amigo Matías, oficialmente de una septicemia provocada por una apendicitis mal resuelta. Su madre, Amparo, viuda, con 9 hijos a su cargo, recibió un telegrama oficial el día anterior asegurando que su hijo mejoraba y que se encontraba bien: ¡que no viajaran a Ceuta que pronto se repondría!”, concluyó García Devis.

Agosto de 1944
En el año que falleció Batiste, fueron fusilados las tres últimas víctimas de la represión en Ceuta, los alicantinos Congost, Reinares y Ramón Valls. La frase “siempre nos queda Tánger” era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado en Marruecos y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe. Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen. La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla. En uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca. Tras este llamamiento, se desplaza en agosto de 1941, José Congost. Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado requiere nuevamente de Casablanca el envío de otros compañeros y a los pocos meses llegaron los jóvenes alicantinos Antonio Réinales, Ramón Valls y Adelo Aguado.

lunes, 29 de junio de 2015

De la web a las exhumaciones en Canarias

Entierro de los restos recuperados en el pozo de Las Brujas, en Arucas
(Foto: C7)
 
Canaria7.es - Rosa Rodríguez / Santa Cruz de Tenerife
La puesta en servicio por parte del Gobierno de Canarias de un portal con la información disponible sobre desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo es sólo el primer paso de un proyecto mucho más ambicioso que tendrá que asumir el nuevo Gobierno. Arranca ahora el tiempo de la investigación y la apertura de fosas.
 
La apertura hace un año de un portal web con los datos por islas y municipios y los testimonios de familiares y de víctimas de la represión franquista en Canarias, así como a información detallada sobre las fosas en las que ya se han localizado desaparecidos y los lugares en los que se sospecha que podría haber enterramientos clandestinos fue «una apuesta», pero, sobre todo, explica Alejandro Parres, director general de Relaciones con la Administración de Justicia en funciones, «una obligación» para con las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica de las Islas, que «el sentimiento que tenían era el de abandono por parte de las administraciones públicas».
 
El portal web, en el que, además, hay un listado de 531 desaparecidos, con nombre y apellidos, ha sido, dice Parres, la manera de oficializar la política de Memoria Histórica en la Comunidad Autónoma, dándole un «carácter oficial al trabajo fragmentado» de las asociaciones, pero también, asegura, es el primer paso a la parte más ambiciosa que es, asegura, «la gran asignatura pendiente». Se refiere Parres a incorporar en los próximos presupuestos de la Comunidad Autónoma las partidas necesarias para llevar a cabo proyectos de investigación y de exhumación de los restos que aún están en fosas, pozos, simas o búcaros.
 
«En la agenda del Gobierno ya está la Memoria Histórica; ahora toca continuar y el objetivo político y la planificación están», asegura Alejandro Parres.
 
Pero, además de la puesta en marcha de proyectos para la apertura de fosas, el equipo que hasta ahora ha dirigido Francisco Hernández Spínola en la consejería de Presidencia y Justicia,  tiene ya prácticamente cerrada la creación de un banco de ADN. «La maquinaria está adquirida y sólo resta dotarlo de base jurídica, sobre todo en lo relativo a la protección de datos y oficializarlo», segura Alejandro Parres.

Las memorias de Juan Medina Sánchez


Carlos Esquembri en Historias de la Melilla de izquierda 26/6/15
El 25 de junio de 2015, se presentó un libro que hay que calificar como de imprescindible para conocer  la verdadera cara de la historia del franquismo en Melilla, una historia mitificada durante años en una ciudad donde todavía los símbolos y monumentos franquistas son comunes en nuestras calles.
 
A lo largo de las páginas del mismo podemos ir conociendo desde las esperanzas que la República suscitó en la clase obrera de Melilla, que con la llegada del nuevo régimen pudieron por fin vivir  la plenitud de derechos civiles, hasta la terrible represión desatada sobre la ciudad y sus ciudadanos de izquierdas o que, simplemente, no apoyaron el alzamiento militar.
 
Juan Medina fue un joven militante de izquierdas al que los franquistas encarcelan en el campo de concentración de Zeluán en septiembre de 1936, comenzando un periplo de cárceles, luchas y detenciones que sólo finalizará en 1949. 
La descripción que hace Juan Medina de los sufrimientos y vejaciones sufridas en Zeluán por todo tipo de personas desde simples obreros a  jueces, concejales y un alcalde republicano de nuestra ciudad dan luz sobre un episodio que la historiografía oficial de Melilla mantuvo oculto incluso después de la restauración de la democracia y nos enseña que, en realidad, no fuimos la Adelantada en el Alzamiento Nacional sino la primera ciudad víctima del franquismo.
 
Quisiera desde este blog dar las gracias a Juan Medina Sánchez por su lucha  y a sus hijos y familia por la publicación de este libro que era tan necesario en Melilla. 
 
El libro "MEMORIAS DE MI JUVENTUD PERDIDA. Infancia, República, prisiones y otras vivencias" se encuentra ya a la venta.    
 

viernes, 12 de junio de 2015

Último vuelo del Halifax ¿Qué pasó realmente?

 
Francisco Sánchez Montoya en Historias de Ceuta y el Protectorado español 7/6/15
 
En la madrugada del 28 de enero de 1943, algunos ceutíes vieron como un avión se precipitaba en los montes de García Aldave, junto a la, tristemente conocida, como curva de las viudas. Los siete tripulantes fallecieron, su destino el Oriente próximo. El avión, hacia pocos minutos  había partido del aeropuerto de Gibraltar. Eran aviadores que voluntariamente se habían alistado con el bando aliado en la II Guerra Mundial procedentes de varios países integrantes de la Commonwealth.
 
Estaba claro que a las autoridades franquistas en Ceuta, no les interesaba dar explicaciones del suceso, estábamos en plena guerra, y en la prensa local apenas dos líneas. Los aviadores fueron enterrados en el cementerio de Santa Catalina y poco se habló del tema. Los ceutíes si comentaban el suceso, en corrillos y en voz baja, eran tiempos de censuras y miedos.
 
Pero tuvieron que transcurrir cincuenta y cinco años para que supiéramos que pasó aquella madrugada. El escritor ceutí, Luis Oliva Maldonado, emprendió una titánica investigación para descubrir que escondían aquellas siete lápidas que están en el cementerio. Tras seis años encajando las piezas del puzle el resultado fue un documentado y bien trabajado libro “El bombardero Halifax DT-586, caído en Ceuta”.
 
Luis Oliva manifestó: “Supongo que lo que me pasó a mí le podía haber pasado a mucha gente, sentí curiosidad al ver los nombres extranjeros en el cementerio y empecé a hacerme preguntas. Empecé a tirar de la madeja poco a poco y cuando me quise dar cuenta me había pasado casi seis años buscando las piezas de un puzle que ni si quiera sabía si podría reconstruir y para el que no tenía ningún tipo de guión, lo iba formando a ciegas”, dice. “No sé si hay procedimientos para hacer una investigación como esta, pero como era algo que surgía de un interés personal y no un trabajo, podía pasarme todo el tiempo que quisiera buscando”.
 
Luis Oliva, con muchísima paciencia y, pagando todos los costes de su bolsillo, contrató a una licenciada en biblioteconomía y documentación que buscaba para él en archivos relacionados con el suceso en Madrid, y poco a poco empezó a reunir material. “En el Archivo histórico del ejército del aire en Madrid solo encontré dos papeles y curiosamente no los encontró la persona que contraté”. También en los países de origen de los tripulantes, el piloto neozelandés, y los tripulantes: dos canadienses y cuatro británicos, a lo largo de todo el proceso he tenido muchísima suerte, sin saber lo que buscaba exactamente, rastreando en distintos archivos de países tan lejanos llegué a contactar con los familiares de todos ellos, muchos de los cuales me enviaron cartas y fotografías originales de los soldados”.
 
El Halifax junto con el Lancaster formó parte de la Fuerza de bombarderos de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un avión muy versátil, al que también se le encomendaron misiones de reconocimiento marítimo, transporte y desembarco aéreo.
 
EN BUSCA DE UN FAMILIAR
Todo este proceso Luis Oliva lo hizo a la antigua usanza, por carta, sin valerse de Internet, ni el teléfono, confiesa que no habla demasiado inglés: “El idioma fue uno de los grandes problemas con los que me encontré, de hecho naufragué a la hora de encontrar un traductor que pudiera pasar al español toda la documentación que recopilé sobre el accidente por su elevado nivel técnico y la variedad de las fuentes”, afirma. Así, aprovechando que estaba estudiando filología inglesa, llegue a pagar el desplazamiento de mi amigo Jesús Damián a Inglaterra para que intentara entrevistarse con el familiar de un soldado. Yo no me veía capacitado para ir allí con mi inglés, y tampoco era llegar a Londres y buscar, sino que mi amigo tuvo que encontrar un pueblecito bastante perdido en el oeste de Inglaterra”. El estudiante de filología llegó al lugar acordado, en una estación cercana a una antigua base de la RAF y después de mucho esperar llegó una señora “muy mayor” conduciendo un mini, era una de las sobrinas de uno de los aviadores ingleses. “Toda la gente con la que he contactado a lo largo en estos años de trabajo siempre ha sido muy desprendida y me han ofrecido su ayuda”, comenta Oliva, mientras rememora los momentos en los que estaba investigando…  “Esto lo he hecho por interés personal y no como nada profesional, pero ahora me siento en la obligación de hacer algo por todas las personas que me han ayudado a recopilar la información. La mayoría de los familiares con los que me he carteado todavía me envían felicitaciones por navidad”.
 
SIETE JÓVENES DEFENSORES DE LA DEMOCRACIA
Luis Oliva, autor de este magnífico libro buscó sin descanso a los familiares de estos aviadores: “Los familiares, recordaban muy poco, a parte de que eran muy jóvenes y se alistaron de forma voluntaria, ¿Por qué se alistaron? Aunque había soldados de estratos sociales distintos entre los siete, algunos de ellos tenían la vida resuelta; uno de ellos era el hijo de un importante doctor que tenía una clínica privada… realmente murieron porque lo único que querían era defender la democracia y eso, aún hoy, impresiona”.
 
El ceutí, Francisco Fernández, uno de los ceutíes que tenía 13 años la noche del accidente, relató que recuerda que estaban cenando en casa de sus padres y de repente oyeron un ruido muy raro, salieron al patio y en cuestión de segundos se escuchó una fuerte explosión. Acudieron al lugar de los hechos en las inmediaciones de la frontera de Ceuta con Marruecos con un grupo de amigos y vieron “trozos de seda amarillenta, quemada y que desprendían un olor fortísimo, imagino que de los paracaídas”. En la actualidad, las siete lápidas ya tienen sus nombres completos en el patio de Santa Gema del camposanto ceutí y, sobre todo, los familiares conocen todo lo ocurrido esa dramática madrugada.
 
En la noche del jueves  28 de enero de 1943, la inactividad en el aeródromo de la Royal Air Force de Gibraltar transcurría de forma pausada. Atrás quedaba la frenética actividad desplegada durante los meses de octubre, noviembre y diciembre pasados. El humeante café servido durante el briefing fue suficiente para despabilar de la corta e inquieta cabezada de hacia rato. Para entrar en calor nada como el uniforme de vuelo. Una  última foto de grupo hecha en un barracón de madera antes de subir al avión fue su postrera despedida del único trozo de tierra libre del ocupado continente Europeo. Fuera, la humedad del intenso viento de levante les hizo apresurarse a embarcar.
 
El acceso al interior del Halifax a través de la enjuta puerta lateral de babor no resultaba fácil y no ayudaba mucho el grueso pantalón y chaqueta de cuero forrado de lana de su equipo, que no facilitaban en absoluto los movimientos de los aviadores. Una vez dentro, el sudor empapa sus cuerpos causando un sopor molesto y penoso de aguantar.
 
A las 20.00 horas los siete tripulantes del Halifax abrocharon sus cinturones de seguridad en los anclajes del fuselaje metálico del bombardero. Cebar motores e ignición, calentamiento y comprobación rutinaria de indicadores. Ahí sentados aguardaban absortos la autorización de despegue del solitario cuatrimotor. Revisaban sus equipos una y otra vez y se distraían contemplando las fotografías de sus seres queridos.
 
A las 21,00 horas, el sargento Neozelandés Utrick Watson se persignó mascullando una corta plegaria, tomó los controles del bombardero DT586  e inicio la maniobra de despegue. Aceleró lentamente sus cuatro motores entrando en el recorrido de la pista del estrecho aeródromo… La suerte ya estaba echada.
 
El Halifax fue originalmente destinado a bombardear los campos petroleros del Cáucaso ruso. Las incursiones se llevaron a cabo a partir de territorios sirios y libaneses. Sin embargo, el primer Halifax entró en servicio con el No. 35. Escuadrón RAF en la base de Linton-on-Ouse en noviembre de 1940, mientras que Siria y el Líbano ya habían sido descartados por Vichy. Por lo tanto, su primera incursión operacional fue contra Le Havre en la noche del 11 al 12 de marzo de 1941.
 
MEMORIA AL VIENTO
La mayoría de los familiares de los integrantes del vuelo Halifax DT586, desconocían en su día el lugar exacto donde perecieron sus hijos, hermanos o sobrinos. Debido a la política de la Commonwealth, que entierra a los soldados en el lugar donde fallecen, no pudieron recuperar sus restos. Pero gracias al trabajo de Luis Oliva, al menos dos de los familiares de uno de los jóvenes pisaron Ceuta recientemente y visitaron el lugar donde los siete están sepultados. En sus lápidas sólo se podía leer un nombre, acompañado por un escudo de aviador, y la fecha de su muerte: 28 de enero de 1943.
 
Luis Oliva, nos deja en forma de epitafio: “… Estas letras nos traen con frívola curiosidad al día de hoy un hecho luctuoso puntual, ocurrido en un lugar que el azar se encargo de señalar. Hecho difícil de tratar y más aún de plasmar sin que se incurra con facilidad en la acción alevosa de herir sentimientos ajenos, herida que se hace presente cada vez que se rememora a un ser querido desaparecido, más doloroso aún cuanto más joven era ese ser, y que con mi torpeza no llego a discernir si compensa el daño causado con el intento de arrojar algo de luz al lamentable suceso y enaltecer en lo posible la corta vida de los siete tripulantes haciendo público lo que dormitaba no solo en sus desaparecidas intimidades, sino también en la de sus familiares y amigos. Tan solo puedo agradecerles a todos y cada uno de ellos su aportación y ofrendar sin esfuerzo alguno con una gratitud insignificante y ridícula mi reconocimiento hacia ellos que me permiten llevarlos en mi corazón”.

El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista

Presos en Gando del franquismo
  • Tras el 18 de julio la burguesía exportadora y los propietarios agrícolas se hacen con el poder institucional
  • La gran fosa de los desaparecidos canarios se encuentra en el mar
  • La represión fue el recurso de las clases dirigentes para poner fin al crecimiento y contestación del movimiento obrero
  • La represión tuvo múltiples caras: físicas, económicas y culturales, entre otras
  • Durante la posguerra los efectos de la represión marcaron a los expresos y sus familiares

La recuperación del poder político e institucional
Los mayores contribuyentes, propietarios agrícolas, exportadores, comerciantes e industriales, tomaron posesión de los cargos de alcaldes y gestores en los Ayuntamientos y Cabildos Insulares canarios. Buena parte de ellos militaban o simpatizaban con los partidos conservadores que durante décadas habían controlado la situación política en las Islas. Unos y otros pasaron a formar parte, progresivamente, de Falange. También de organizaciones destinadas a sofocar cualquier situación de desorden, como Acción Ciudadana y las llamadas brigadas del Amanecer. De esta manera, aquellos hombres eran los encargados de gestionar la política del nuevo régimen pero también de ejecutar las detenciones, las torturas, las desapariciones de cientos de hombres, militantes de los partidos y sindicatos de izquierdas, fundamentalmente. De llevar a cabo las tareas de depuración social. Unas veces directamente y otras actuando al frente de las mismas.
 
Víctimas de la represión franquista en Canarias: desaparecidos y fusilados
La gran mayoría de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercialización de los productos del campo. En Santa Cruz de Tenerife eran sacados de Fyffes o de los barcos prisión (el "Archipiélago fantasma"como se le conocía), después de que sus nombres se incluyeran en los listados que los falangistas leían cada noche. En Gran Canaria "les llevaron a los acantilados de La Laja y fueron arrojados a la Mar Fea. Los cadáveres de algunos de ellos aparecieron días después en las playas cercanas", según explica el historiador Sergio Millares. Ejemplos de fosas comunes los encontramos en Fuencaliente (La Palma) y en el Llano de las Brujas en Arucas (Gran Canaria). En este municipio los militantes obreros fueron asesinados y arrojados a los pozos. Su Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lideró en solitario en Canarias, durante muchos años, la lucha de las familias por recuperar los cuerpos de los desaparecidos.
 
Uno de los casos más impactantes se dio en Tenerife con la desaparición del alcalde de Buenavista del Norte, Antonio Camejo Francisco ("A él lo sacaron de Fyffes, lo llevaron a los barcos y lo apotalaron"). Este había declarado la reforma agraria en enero de 1933, en el contexto de una huelga general que tendría notables efectos en municipios como Santa Cruz y La Laguna. Camejo también fue el encargado de solicitar la destitución del comandante militar de Canarias, Francisco Franco, después de que este movilizara fuerzas del Ejército durante la celebración del 1º de mayo de 1936. Ese acuerdo del Ayuntamiento fue apoyado por otros de la isla de Tenerife, lo que supuso, entre otras cosas, la desaparición de destacados líderes del período como el diputado a Cortes Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa o el concejal y líder comunista tabaquero, Domingo García Hernández, firmantes de aquella petición.
 
Como ellos, cientos de canarios fueron desaparecidos durante la Guerra Civil, a los que se sumaron ciento veintitrés fusilados por Consejos de Guerra. Entre ellos el gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife Manuel Vázquez Moro y su secretario particular Isidro Navarro López o el diputado grancanario Eduardo Suárez Morales. Este, destacado militante comunista durante el quinquenio republicano, escribió antes de ser ejecutado las siguientes palabras: "¡Salud, valientes y queridas hermanas  tabaqueras! Por vosotras y por todos los explotados del mundo Doy mi vida. ¡Salud, y adelante siempre! ¡Viva el Partido Comunista! ¡Viva la liberación de los oprimidos!". Como él otros destacados militantes obreros, caso de 19 militantes anarquistas tinerfeños, fueron ejecutados en las Islas.
 
Presos en Gando durante el franquismo
Presos en Gando durante el franquismo
 
Pagando las culpas de la Segunda República
Los años de la Segunda República lo habían cambiado todo. Por primera vez en la Historia de las Islas existía una fuerza social capaz de plantar cara al poder hegemónico de quienes controlaban las instituciones y la economía canaria. El movimiento obrero a través de sus organizaciones sindicales combatió duramente la precaria situación laboral y social de sus afiliados.
 
Muchos de aquellos propietarios que luego se sumaron al golpe y al nuevo régimen habían sufrido el sabotaje en sus atarjeas para impedir la llegada de agua de riego a sus fincas o el corte de las piñas de plátanos. A este tipo de acciones se sumaron las huelgas en sectores estratégicos de las Islas, fundamentalmente en los puertos, entonces estructura principal en las comunicaciones con el Archipiélago. Los obreros se convirtieron en una masa organizada y dotada de discurso capaz de plantear una alternativa social y política a aquellos que habían controlado el poder político e institucional canario durante décadas. En ese contexto, el miedo y la defensa de sus intereses económicos, de la unidad de España y el sentido católico de sus vidas, fundamentalmente, les llevarían a secundar el golpe de Estado y unirse al resto de grupos que conformaron la coalición reaccionaria. Todos ellos con el objetivo común de poner fin a la Segunda República. Se convirtieron en activos colaboradores en la ejecución de las tareas represivas. Se integraron en organizaciones como Acción Ciudadana -dirigida por el herreño Anatolio de Fuentes y que durante unos meses también fue presidente del Cabildo Insular de Tenerife- y Falange y en conjunto apoyados por guardias civiles y militares, llevaron a cabo las tareas de mantenimiento del orden, como entonces se decía. En islas como La Gomera y El Hierro los responsables de estas tareas, amparados por los grupos dirigentes locales, actuaron con total impunidad. Así lo recogieron los investigadores Ricardo García Luis y Juan Manuel Torres en los años ochenta en Vallehermoso, al norte de La Gomera, foco de resistencia obrera y en el que la represión fue feroz: "Quien daba palos era un cabo de la Guardia Civil. Los falanges iban arriba, denunciaban a un tío (…) y este cabo decía «tráigalo para arriba», y venga leña (…) Aquí barrió por todos".
 
Se calcula que casi ocho mil personas pasaron solo por los centros de detención de Fyffes y Gando durante aquellos años de la guerra. El testimonio de las torturas y vejaciones a las que fueron sometidos los presos han llegado hasta nuestros días gracias a algunos presos que dejaron testimonio escrito de ello. Fue el caso del dirigente socialista tinerfeño Manuel Bethencourt del Río que en sus diarios contó cómo vivían esos momentos de tortura a otros compañeros: "Algunos nos tapamos los oídos para a lo menor no oír –aunque sabíamos– lo que estaba ocurriendo. Pero, cuando retirábamos las manos de la cara, creyendo terminado aquel horror, volvíamos a oír los golpes –que sentíamos, casi, en nosotros mismos– y los lamentos de «¡¡ay, mi madre!!», «¡¡no me peguen más, por Dios!!», «¡¡que me muero, que me matan, socorro!!".

 
Presos en Gando del franquismo
Presos en Gando del franquismo
 
Castigos y depuración social: un tiempo nuevo
Pero la represión no fue exclusivamente física. Fue también económica, social, laboral, cultural, moral. Se manifestó de diversas maneras y no dejaría de estar presente durante los años siguientes a la finalización de la Guerra Civil. Miguel Ángel Cabrera en su libro pionero sobre el estudio de la represión franquista en El Hierro afirmaba que “se destruyen las bibliotecas (quemadas por los falangistas), se extirpa el interés por la cultura, se instala el más ciego apoliticismo, se desvincula la Isla del transcurrir histórico estatal y mundial, se generaliza el miedo (miedo a hablar, miedo a recordar...), etc.”. Además, propiedades y bienes de todo tipo les fueron incautados a las personas que se vincularon con las organizaciones de izquierdas, favoreciendo esto los intereses de aquellos adeptos al nuevo régimen que aprovecharon la ocasión para apoderarse de aquellos. Fue así como algunas fortunas crecieron y, en otros casos, como se ganaron una posición destacada en sus respectivas localidades. El caso del socialista Domingo Cruz Cabrera en La Laguna es un ejemplo, pues había sido el promotor del conocido como Barrio Nuevo en la ciudad y, tras ser detenido y desaparecido, sus propiedades pasaron a manos de otras personas próximas al régimen. El nuevo orden se había impuesto por la sangre. Pero no solo eso, pues sus familias sufrían también las repercusiones de todo aquello. Su hija, Rosario Cruz, recordaba como "a mi madre le registraban la casa, le tiraban las plantas, le aventaban lo que tenía (...) yo estaba en el colegio cuando vino Franco y a mí me echaron del colegio porque mi madre  no  me  puso el traje de Falange, me echaron a la calle...eso sí me acuerdo, de mi infancia esa parte es muy dura....me echaron porque mi madre no quería que me pusiera el uniforme, ni mis hermanos". La represión fue también clave durante la posguerra y afectó notablemente a los familiares de los represaliados canarios.
 
"…ya nada volverá a ser como antes". Emigración y silencio en la posguerra canaria
 
"De la ciudad alegre, tranquila y hospitalaria nada quedaba en pie", recordaba Mauro Martín Peña, quien fuera concejal comunista y que había sido detenido después del golpe. "Un ambiente huraño, receloso y esquivo era la nota imperante. Las miradas de odio eran insistentes flechazos que hacían temblar". Muchas de aquellas personas, presos y familiares, optaron por salir de las Islas. El regreso a casa no había sido el soñado y para entonces Venezuela, país de acogida de miles de emigrantes canarios, fue también destino de muchos expresos políticos que salieron de Canarias en barcos clandestinos. El Estrella Polar o el Telémaco fueron algunas de aquellas embarcaciones en las que emigraron integrantes de las organizaciones obreras, en viajes míticos por la dureza de las condiciones de viaje y lo arriesgado de una huída que era la única salvación para seguir sintiéndose vivos.
 
Para entonces, en los años de hambre y escasez de la posguerra canaria, todo había cambiado. De la efervescencia política y cultural de los años 30, se había pasado a la ausencia total de manifestaciones y celebraciones en las calles. Todo quedó reducido al hogar y al ámbito privado. Cientos de canarios seguían entonces presos, otros habían emigrado. El movimiento obrero había sido desarticulado. Los sublevados de 1936 habían conseguido todos sus objetivos. La muerte había glorificado su Cruzada y se había puesto fin a aquella breve experiencia democrática de la República. Aquella que en 1931 había sido acogida con esperanza e ilusión en las calles y plazas de las Islas.

viernes, 22 de mayo de 2015

Homenaje del PP canario a un criminal de Lesa Humanidad

Asesino de las Brigadas del Amanecer
 
 
Francisco González Tejera / Canarias-Semanal.org 22/5/15

Eufemiano Fuentes, industrial tabaquero de la isla de Gran Canaria, falangista que participó directamente desde las "Brigadas del amanecer" en miles de crímenes y torturas sobre republicanos canarios.

Ahora el PP desde su Ayuntamiento de Las Palmas GC y el Cabildo de Gran Canaria le instalan un panel homenaje con su foto en el nuevo parque del antiguo Estadio Insular, como si fuera un ciudadano honrado, un prócer de la democracia, cuando en verdad es un asesino con las manos manchadas de sangre.

Existen todo tipo de testimonios de sus abusos, de la gente que arrojó a la Sima de Jinámar, a los pozos de toda la isla, a la Mar Fea, del constante y vergonzoso derecho de pernada sobre las mujeres de la fabrica tabaquera conocida como "La Favorita".

Lo más grave de todo esto es que estos mismos personajes, el hasta el domingo 24 de mayo el alcalde, Juan José Cardona, nos niega a las familias de las víctimas abrir la fosa común del cementerio de Las Palmas, recuperar sus restos para darles sepultura digna, pero en cambio si invierte dinero público en hacerle homenajes a brutales asesinos fascistas.

domingo, 26 de abril de 2015

El Casino de Gáldar acoge la exposición Los Pozos del Olvido

                       

INFONORTEDIGITAL 
El Casino de Gáldar acoge desde este viernes, la Exposición Los Pozos del Olvido, que se podrá visitar en horario de cinco a ocho de la tarde, todos los días.
 
Esta exposición muestra parte del ingente trabajo de investigación histórica de la "Asocia-ción por la Memoria Histórica de Arucas" (AMHA), recogido en fotografías, testimonios personales y documentos.
 
AMHA intenta recuperar con esta exposición la memoria de las personas represaliadas en Arucas durante la Guerra Civil y la Posguerra por defender ideas democráticas, especialmente de los desaparecidos y ocultados en los 'Pozos del Olvido'.
 
Después de la inauguración de la exposición se contó con una mesa redonda en la que participaron Pino Sosa, Catalina Martín y Conchita Trujillo.
 
Este acto forma parte de las Jornadas sobre la Memoria Histórica, organizadas por el colectivo Tagoror 2015, y que continuarán el próximo jueves 30 de abril, con otra mesa redonda en la que participarán Sergio Millares, Alexis Orihuela y José Guillén.

lunes, 9 de marzo de 2015

Mujeres ceutíes, Historias de libertad (I)

Prisión del Hacho
 
Por Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español
1-3-2015
 
El próximo domingo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer con ello se intenta visualizar su lucha, su participación en la sociedad, y en su desarrollo íntegro. Y también de recordatorio de las que dieron sus vidas por un país en igualdad y en libertad, en tiempos difíciles. Mi modesto homenaje a estas mujeres ceutíes lo quiero sintetizar en las que sufrieron represión y cárcel, tan solo por intentar ser libres. Durante los próximos domingos publicaré historias de libertad de mujeres ceutíes, como Isabel Mesa, Antonia Céspedes, Antonia Pérez Padín, África de las Heras, Antonia Castillo, Nani Bermúdez…
 
Comencemos con la ceutí Isabel Mesa, fue una activa militante de la CNT en Ceuta durante la Segunda República, un primer dato lo tenemos en aquella multitudinaria celebración del 1º de mayo de 1931. Las ilusiones despertadas tras el cambio de régimen facilitaron el fortalecimiento de las organizaciones obreras. El tradicional dominio del ejército, junto con la burguesía ceutí, fue sustituida por las alianzas de los sectores emergentes de la sociedad civil, más comprometida con las necesidades de la población.
 
Los anarquistas se hicieron un hueco muy importante entre la población obrera ceutí, ganando cada día más adeptos, su sede en la calle Linares, siempre estaba repleta de militantes. El 1º de mayo organizaron un acto de reafirmación sindical en el teatro Cervantes, la mesa presidencial estaba formada por los anarcosindicalistas más representativos de la ciudad como Pedro Vera o Andrés Garrido, y junto a ellos la joven Isabel Mesa que tras tomar la palabra insistió –como destaca la prensa- en la lucha social y libertaria de la mujer, conseguir las seis horas de trabajo y que se concedan al obrero el jornal necesario para poder vivir dignamente, así como la igualdad de la mujer dentro de la sociedad ceutí.
 
Isabel Mesa, pertenecía dentro de la CNT al Sindicato de Obreros de la Aguja, donde tenía el numero uno. Su actividad sindical fue principalmente en la organización de mujeres trabajadoras. Hubo una huelga en la fábrica de conservas y la empresa trajo engañadas a unas mujeres del Protectorado que cobraban menos de la mitad que las de Ceuta. Isabel habló con ellas para que se unieran, lo consiguió, y terminó la huelga con las reivindicaciones conseguidas.
 
Al tener conocimiento del golpe en la tarde del 17 de julio y poco antes de que una patrulla se personara en su casa pudo huir hacia la costa malagueña en un pequeño falucho, junto a 12 compañeros más. Permaneció en Málaga durante varios meses, y a mediados de 1937 llegó a Valencia, trabajando durante toda la guerra de enfermera.
 
La historiadora valenciana Pilar Molina, estuvo cerca de ella en sus últimos años y nos relata los hechos. Participó en el Congreso de constitución de la Federación Nacional de Mujeres Libres, llegando a ser secretaria de la agrupación local. Isabel, como recuerda la historiadora, siempre decía: “La mujer siempre ha tenido que luchar mucho, no solo teníamos que sembrar las ideas sino luchar contra algunos de los que estaban con nosotros sembrando, la mujer y el hombre tienen que ir caminando juntos, buscando la libertad, codo con codo o cogido de la mano”.
 
Tras la caída de Valencia huye hacia el puerto de Alicante, pero al no llegar el barco que esperaban junto a cientos de republicanos se marcha a Almería a pie, se cambia el nombre por el de Carmen Delgado y luego a Málaga, donde en el año 1941 crea con otras compañeros el periódico clandestino El Faro de Málaga, tal vez pensando en el diario de Ceuta “El Faro”.
 
Nunca se resignó a quedarse relegada a las tareas del hogar, como imponía el régimen, y siguió en la lucha. Descubierta por la policía es procesada y condenada a dos penas de muerte. Vuelve a Valencia y junto a otras compañeras promueve la creación del colectivo de mujeres Unión de Mujeres Demócratas, organización clandestina para ayudar a las personas presas y a sus familias y con actividades en contra de la dictadura.
 
Monta un quiosco junto a Maruja Lara, compañera anarquista inseparable, empeñada en las mismas luchas; en la trastienda tenían la prensa anarquista. En el año 1956 es detenida y durante ocho días es torturada en la comisaría de la calle Samaniego de Valencia. Posteriormente colaboró en la formación de colectivos libertarios como “Libre Estudio”, la Federación de pensionistas de la CNT, “Radio Klara” y el Ateneo Libertario “Al Margen” y perteneció a Dones Lliures y a la Fundación Salvador Seguí de Valencia.
 
ATENEO LIBERTARIO
La historiadora Pilar Molina recuerda las últimas palabras de Isabel, fallecida en febrero de 2002. “Teníamos un Ateneo Libertario en Ceuta, donde se enseñaba a leer y a escribir a los obreros; también música, pintura, esperanto, se hacían asambleas, se hablaba de Revolución, de libertad de ideas. Era una juventud bonita de verdad. Los carpinteros hicieron una vitrina y cada persona llevó los libros que pudo. En mi casa había bastantes libros, que llevamos también. Entonces empezamos a escribir pidiendo más libros a otras ciudades. Si los que recibíamos estaban repetidos los repartíamos ¡Hicimos una biblioteca, chula de verdad! Poníamos bancos de madera porque no teníamos sillas yo era la bibliotecaria. Cuando se proclamó la República la primera bandera que ondeó en el monte Hacho de Ceuta, fue un abrigo mío que era rojo por fuera con el forro negro. Aprendimos que es la anarquía de la mano de Isabel, no sólo por lo que nos contaba del periodo tan difícil que le tocó vivir y que afrontó con valentía, sino por su ejemplo en la vida cotidiana, siempre solidaria. En los últimos momentos nos seguía hablando de libertad, fraternidad…, nos pidió que la recordáramos como Isabel mesa, que la envolviéramos con la bandera rojinegra y todas juntas cantáramos “A las barricadas”. Su idea de lo que es el anarquismo, define toda su vida: “El anarquismo es una senda maravillosa, pero muy escabrosa. Pero hay que seguirla. Y una vez estás en ella no la puedes soltar, te envuelve, te embriaga. El anarquismo es amor, libertad, igualdad, humanidad de todas las condiciones. ¡Ni fronteras, ni color, ni razas, ni banderas! En el anarquismo no hay más que humanidad, sentimientos humanos, aspiramos a todo aquello máximo que se pueda llegar”, cuenta la historiadora Pilar Molina.
 
Antonia Céspedes Gallego
Fueron muchas las mujeres ceutíes que lucharon por una sociedad mejor en libertad y en democracia, desgraciadamente solo nos han llegado los nombres de unas pocas. Pero al menos, que de estas pocas, no se olviden sus nombres. Pero, si tuviéramos que destacar alguna, sería sin duda Antonia Céspedes Gallego, una mujer de fuertes convicciones, de igualdad, solidaridad, y firmeza por sus ideales. Y lo pagó hace ocho décadas con su vida, su cuerpo apareció con un disparo, en la ladera junto a la cárcel del Sarchal, donde se encontraba detenida.
 
Un grupo de falangistas la sacaron en la madrugada del 21 de enero de 1937, y la asesinaron, tenía tan sólo 46 años. Cariñosamente era conocida como “la latera”. La deuda que tenemos con estas ceutíes es imposible de pagar. Antonia Céspedes es un símbolo de otras muchas mujeres que sufrieron esa brutal represión. Mujer adelantada para su época, siempre en primera línea en las reivindicaciones sindicales y mejoras para la mujer, en perpetua actividad por la igualdad de la mujer ceutí trabajadora. Era una persona humilde, vivía en el patio Centenero, una gran luchadora siempre cerca de la más necesitada.
 
También tenemos constancia por la prensa de su actividad sindical, ella trabajaba en la fábrica de conservas, junto a la playa de la Ribera. En mayo de 1931, lideró una huelga para conseguir mejoras para las trabajadoras entre otras reivindicaciones pedía jornada laboral, horarios, salarios e higiene.
 
Lanzaron un manifiesto que se reprodujo en la prensa: “No permitáis que embarquen vasijas y menos aún dejar desembarcar pescado para ninguna fábrica de la península, que proceda de Ceuta, porque perjudicáis grandemente la lucha de estas bravas compañeras” y terminaba el manifiesto con: ¡Trabajadores! ¡No olvidéis este llamamiento! proceded con energía a todo intento de perjuicios contra nuestras compañeras. El comité de huelga. Ceuta, 18 de junio de 1.931″.
 
Tras el golpe militar, fue sacada de su modesta vivienda y trasladada a la prisión de mujeres en el Sarchal, donde se encuentra con otras ceutíes que también fueron detenidas por su militancia republicana y su lucha social. Allí con muchas penurias junto a sus compañeras pasan las horas en el fortín habilitado como cárcel, en espera de acontecimientos.
 
La represión desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y zona del Protectorado español en Marruecos. Sin embargo, la represión ha caído en el olvido de la memoria histórica de la contienda civil, lo que ha motivado que aún se mantenga que en Ceuta, Melilla y en el Protectorado no pasó nada.
 
Tras la proclamación del estado de guerra Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos. Desde la misma madrugada del 18 de julio las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. El comandante general y jefe de la Circunscripción Occidental, teniente coronel Gautier, el 18 de julio de 1936, emitió un duro comunicado: “El que desobedezca las prescripciones de los bandos, publicados anteriormente, será pasado por las armas, sin previo juicio sumarísimo”.
 
En septiembre, el juzgado militar le envía un oficio donde le comunica que se le realizará un consejo de guerra. El día 16, de madrugada fue trasladada al acuartelamiento de Sanidad (hoy manzana del Rebellin). Se le encuadró en un magro juicio contra sindicalistas ceutíes, ella es la única mujer, en total fueron 50 y bajo un mismo epígrafe: “adhesión a la rebelión”, se les dividió en cuatro grupos, tres de doce y uno de catorce. Fueron fusilados veintiséis y el resto a largas condenas. En este consejo de guerra estaba el destacado dirigente sindical, empleado de la empresa de alumbrado y fundador en 1934 del partido Sindicalista, Luis Castillejo, quien seria fusilado.
 
Tras entrar en la sala habilitada para los consejos de guerra, Antonia Céspedes, está frente al estrado, se da lectura al apuntamiento por parte del relator. La lectura se prolonga durante pocos minutos; en ella se da la relación de nombres, seguidos de las acusaciones. Cuando concluye el relator se inicia el interrogatorio, contestando con simples monosílabos a las preguntas que le formula. A continuación se produce un descanso para que el fiscal y el defensor consulten sus notas y preparen las conclusiones finales. Después de media hora se reanuda el juicio con la intervención del fiscal. El consejo de guerra falló pena de muerte, pero a los pocos días se le sustituyó por cadena perpetua y trasladada a la cárcel de mujeres del Sarchal.
 
En el consejo de guerra, ya se le acusaba de ayudar a otras mujeres: “Se le acusa de incitar a las mujeres, ya que en una de las últimas huelgas fue por las casas sacando a las muchachas que trabajaban en el servicio doméstico, para conseguir mejoras sociales y en las elecciones del 16 de febrero de 1936, fue apoderada en una mesa apoyando al candidato del PSOE Manuel Martínez Pedroso”.
 
CONSEJO DE GUERRA JUNTO A 50 SINDICALISTAS
Fue juzgada junto a cincuenta sindicalistas, con aquel macro juicio las fuerzas militares sublevadas querían crear el pánico y el terror entre la clase obrera ceutí, se les dividió en cuatro grupos, en el de Antonia Céspedes, eran catorce: Francisco Serrano, Baldomero Álvarez, Juan Mateo, Luis Moyano, Antonio Vázquez, Antonio Tomeu, Antonio Frías, Ernesto Attias, Rafael Sánchez, Antonio Soto, Federico Martín, Isidoro Expresati y Francisco Castillejo. Otro de los inculpados fue el zapatero Francisco Garrucho, a quien se le acusó de que en su modesto taller de la calle Peligro se celebraban reuniones. El 3 de noviembre se celebró el consejo de guerra, estando presidido por el coronel de Ingenieros Ricardo Seco de la Garza, fallando largas condenas para nueve de los juzgados y penas de muerte para Martín Cortés, Garrucho Pavón, Soto Vargas, Vázquez Soler y Antonia Céspedes Gallego; ésta fue indultada, pero ejecutada en la madrugada del 21 de enero de 1937. El 17 de noviembre a las 08,30 horas, se llevaron a cabo las ejecuciones de sus compañeros de juicio por un piquete de la Falange de los que constituían el destacamento de la prisión de García Aldave.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Fructuoso Miaja 19 de diciembre , día de la Libertad


Francisco Sánchez Montoya - El Faro de Ceuta 30/11/14
Hace cinco años se me rompió una pequeña tradición, visitar los 19 de diciembre la playa de Calamocarro junto a Fructuoso Miaja. Desde dónde partió en 1936 hacia la libertad. Él lo tuvo muy claro, aquel día salvo su vida, desde los primeros días del golpe pudo comprobar como decenas de compañeros eran detenidos y engrosando la fosa común. Fue una persona de grandes convicciones y consecuente con su forma de pensar, un gran luchador por la libertad y la democracia, por la que pagó años de éxodo en cárceles.
 
Desde que comencé a elaborar mi libro sobre la República y Guerra civil en Ceuta allá por 1995, su lúcida memoria me sirvió para procesar los numerosos datos que tenía de personas que aparecían delante de mí en los documentos de los consejos de guerra o en los listados que confeccioné sobre represaliados en nuestra Ciudad… “Le suena este nombre… “Ese era un gran carpintero, trabajador, afiliado a la CNT… “y así uno, tras otro.

Recuerdo, recogerlo numerosos domingos muy temprano, de su modesta casa de “Las Carmelitas”, nos refugiamos en los salones del hotel La Muralla, y allí estábamos hasta bien entrada la tarde, con un par de cafés y unos dulces. Notaba que aquellos datos que le aportaba y mis incesantes preguntas le volvían a su joven militancia republicana en Ceuta. Ahora maldigo no haber grabado esas conversaciones, con ese sensato juicio tenia de aquellos acontecimientos, del que él fue testigo de primera mano.

Muchas veces me comentó, que tras el 17 de julio, el tiempo no corría a su favor y muchos de sus compañeros ya habían sido detenidos. Precisamente pocos días antes de su salida de la ciudad supo que su compañero el sindicalista Luís Castillejo estaba siendo juzgado junto a cincuenta compañeros más, este consejo concluyó con veintiséis fusilamientos.

Fructuoso Miaja estuvo desde el inicio de la sublevación cambiando constantemente de lugar para no ser descubierto por las patrullas de falangistas que recorrían la ciudad, conforme pasaba el tiempo era más difícil no ser descubierto.

Tras varios intentos se fijó el atardecer del 19 de diciembre de 1936, para salir y el lugar la bahía norte y la zona costera de Calamocarro. Miaja pudo convencer a los propietarios de la marrajera “Hermanos Sanani”. La tripulación de esta pequeña embarcación estaba formada por cinco marineros y el grupo de republicanos que querían huir era de veintidós y se habían guardado muy bien de no comunicarles a sus compañeros de aventura la hora y el día, hasta pocas horas antes de la salida, y con ello, evitar el riesgo de que alguien pudiera ser presionado por la policía y delatarlos.

Las seis de la tarde fue la hora señalada, todos fueron llegando, bajando de los montes de García Aldave, y aguardando la llegada del pequeño barco, escondido en el túnel que existe de acceso a la playa de Calamocarro. Cuando oscureció, lo vieron llegar con el motor apagado. Se acercó al saliente de rocas que existe en esa playa y todos los hombres que esperaban en la playa subieron a las rocas y saltaron al barco, no sin algún que otro chapuzón y sobresalto con pérdida de equipaje.

La primera intención era marchar hacia el sur peninsular, la zona de Guadiaro que todavía estaba en poder del gobierno de la República. Pero el fuerte viento de levante aconsejó más seguro ir hacia la ciudad internacional de Tánger. A las pocas horas llegaron sin ninguna novedad, pese a tener durante la travesía a pocos metros un destructor sublevado, quien lo confundió con un barco pesquero en plena faena.

Cuando llegaron a Tánger, Miaja se dirigió a la Legación Española, donde recibían a los exiliados para proporcionarles ropa limpia, comida y documentación. En la ciudad internacional pudo conversar con el presidente del PSOE en Ceuta Rafael Jiménez Cazorla, quien en la tarde del 17 de julio pudo huir en un coche de la JOP, el diputado por Ceuta, el socialista Manuel Martínez Pedroso y el Diplomático Clemente Cerdeira, quien preguntaba por su familia en Ceuta represaliada.

Les narró la represión desencadenada tan intensa, que cayó no solo sobre los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también incidió sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes.

El nuevo poder establecido violentó numerosos principios básicos del derecho y se aplicaría la ley de forma retroactiva. Se les imputaban a los defensores de la legislación establecida el delito de “adhesión a la rebelión”, cuando habían sido los sublevados los que habían violentado el orden constitucional en vigor. Esta alteración de cuál era el verdadero poder legítimo y quién era el verdadero rebelde implicó un cambio de papeles. Quien el 17 de julio de 1936 era leal al Gobierno pasó a ser, desde la madrugada del 18 de julio, culpable de un delito de “rebelión”.

Ceuta, tras el golpe y posterior proclamación del estado de guerra se convirtió en una ciudad llena de miedos y recelos. Los listados con los nombres de políticos y sindicalistas debían estar realizados desde bastantes días anteriores al movimiento, ya que en pocas horas se comienza a encarcelar a los principales personajes de la vida republicana ceutí. Las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos, partidos políticos y Casa del Pueblo.
 
CONDENADO A 12 AÑOS DE PRISIÓN
Tras un año en el campo de concentración de Albatera (Alicante), lo trasladaron al sanatorio de Portacoeli en Valencia y al Reformatorio de adultos de Alicante, en este lugar le fue concedida la prisión atenuada, contaba Miaja con 22 años. Volvió a Ceuta donde su ya anciana madre le esperaba tras casi seis años de ausencia, aquí fue juzgado, por un consejo de guerra sumarísimo. Tras estar encarcelado 13 meses en la fortaleza del monte Hacho fue trasladado al penal del Puerto de Santa María corría el año de 1944, para cumplir 12 años de prisión. Fructuoso Miaja me recordó en numerosas conversaciones como su madre jamás desfalleció en el empeño de conseguir su indulto. Y efectivamente, así fue, ya que el 19 de octubre de 1950, lo consiguió. Lo primero que realizó al salir en libertad fue trasladarse a Ceuta y estar cerca de los suyos. Pero nunca deja de vivir bajo vigilancia policial, y aprende a no caer en las muchas provocaciones que se les tendía los falangistas locales. Sabía que su ficha policial estaba presente en todos sus actos y podía acabar nuevamente en la prisión del Hacho. En todo esto contrae matrimonio con Sara Miaja, teniendo dos hijos Segundo y Rosalinda. El desenlace de la guerra civil abrió un periodo histórico difícil para la sociedad española, en general, y para los socialistas ceutíes, en particular.
 
DESDE EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN A LA ALCALDÍA DE CEUTA
Tras la terminación de la Guerra, fue detenido en el Campo de Concentración de Albatera (Alicante), posteriormente fue encarcelado en el Hacho y finalmente tras un consejo de guerra fue condenado a 13 años de prisión a cumplir en el penal del Puerto de Santa María, junto a otros muchos ceutíes. Tras la llegada de la democracia fue designado Alcalde de Ceuta en 1987.

Pero todo este periplo de penurias tuvo su comienzo en aquella tarde del 19 de diciembre con su salida de Ceuta, por la playa de Calamocarro y su llegada a Tánger. En la ciudad internacional se hospedó en el hotel Comercio, lugar donde también se encontraban algunos cenetistas y republicanos de Ceuta. Al joven Miaja le aconsejaron que no fuera solo por la ciudad, ya que, los falangistas secuestraban a los huidos y los entregan en el puesto fronterizo y llevado a Tetuán para ser juzgados. Los días de espera se hacían largos y tediosos, recibiendo tristes noticias de la represión en Ceuta. A mediados de enero de 1937 partió en el buque correo que hacía la línea Tánger a Marsella, una vez allí, se trasladó a Barcelona, y posteriormente a Madrid para contactar con su tío, el general republicano Miaja y ponerse a sus órdenes. Estuvo luchando en varios frentes como Aranjuez, Cuesta de la Reina, Séptima Brigada Mixta, Jarama y la zona del Tajo.

El final de la contienda le sorprendió en Alicante, como a otros muchos, en el puerto esperaban la llegada de barcos para salir hacia el exilio. Fueron miles los que habían acudido con la esperanza de embarcar y huir de la represión franquista. Llegaban en convoyes ferroviarios y en camiones tras un largo y penoso viaje. La cifra se sitúa entre veinte y treinta mil. Los barcos anunciados, para poder salir y evitar la represión, no aparecen. Miaja, recuerda que “Muchos, no viendo otra salida, se suicidan, vi morir a mucha gente en esas trágicas horas, escuchando como las tropas de Franco llegaban al puerto…”.

Es apresado, y conducido junto miles de republicanos y trasladado al campo de concentración de Albatera. Sin comida, casi sin agua, llenos de piojos y de chinches, las humillaciones y maltratos, añadidos al frío que pasaban, son cuadros que Fructuoso Miaja pese a los años ya transcurridos no olvidó. Una pequeña lata de sardinas para tres personas durante varios días era su alimento, junto a un chusco de pan. También era notable la sed que padecieron por la falta de agua y el enorme calor que hacía en el lugar.

El campo de concentración quedó establecido el 11 de abril de 1939 según una nota del Estado Mayor de Franco. En cuanto a las medidas represoras también fueron de enorme dureza. Se produjeron torturas, todo tipo de humillaciones y vejaciones, y fusilamientos. Grupos de falangistas y “vencedores” venían desde todos los puntos de España a buscar presos conocidos por ellos. Una vez localizados, se los llevaban en camiones y los fusilaban en los alrededores del campo
 
PRESIDENTE DEL PSOE Y MITIN JUNTO A GUERRA
El 21 de abril de 1977, se celebró una asamblea en el cine Astoria, donde intervino entre otros el líder socialista Alfonso Guerra. Años después en 1987, fue nombrado alcalde de Ceuta y con anterioridad en 1982 Senador. Su amistad con Paco Vallecillo le hace unir fuerzas para creer en nuevas metas demócratas. Y ya en la década de los años setenta siente que el régimen franquista régimen democrático vendrá pronto. Tras varios trabajos se establece por su cuenta con el bar “El Noray”, en la zona de las Puertas del Campo. Numerosas son las reuniones allí llevadas a cabo, con sigilo, para no levantar sospechas.

Antes de celebrarse las elecciones generales de 1977 mantuvo la primera reunión con militantes del PSOE en Ceuta. Paco Vallecillo era el secretario de organización y Miaja presidente. Tras la muerte del General Franco, el 20 de noviembre de 1975, la izquierda en Ceuta, tras cuarenta años de clandestinidad, deciden y según los acontecimientos que se están sucediendo en la vida política nacional, celebrar su primera reunión pública, fue un 27 de enero de 1977, en el Restaurante “La Diagonal”, en la zona del Tarajal.

El discurso de presentación del PSOE estuvo a cargo de Fructuoso Miaja: “Estimados compañeros, Salud y Libertad. Nuestro prólogo de momento, es de dolor y de repulsa ante las criminales acciones contra personas y las libertades. Dirigidos por el fascismo internacional que repudian una España en paz y democracia. Nuestra esperanza se ha convertido esta noche en bella realidad, es algo que hace tiempo soñábamos. Estamos aquí sólo para ejercer un derecho ciudadano. Acabemos con el miedo, o el miedo acabara con la libertad. La noche de 40 años quedó atrás, vencida por la luz de la razón en esta histórica jornada que no es acto de fuerza, sino presencia civilizada y evolutiva, junto a las libertades de reunión y asociación, la libertad de expresión es una columna básica para el buen funcionamiento de la libertad…”.

sábado, 18 de octubre de 2014

Matías Gimeno - La historia oculta

 
El Faro digital - Francisco Sánchez Montoya 28/10/14
El 29 de septiembre de hace 70 años, un joven soldado valenciano fallecía en Ceuta, su compañero de milicia y paisano Matías Gimeno, narró la historia que ocultó, en el diario El País: “No falleció de apendicitis como se le comunicó a la familia de la víctima, sino por la agresión de un mando que acosaba a los reclutas por "rojos".
 
Juan Bautista García Sales, estaba destinado en el primer Batallón de Autos de Marruecos. Matías continúa con su narración… “cometió el error de confundir el paso durante la instrucción que realizaba en la explanada del puerto de Ceuta. Y lo pagó con su vida, tras una agonía de 11 días en el hospital militar. El Ejército echó tierra sobre el asunto: comunicó a la familia que había fallecido como consecuencia de una peritonitis. Fue una injusticia muy grande y no se podía hacer nada. La dictadura era un muro inmenso, el brigada le golpeó en la cabeza y empezó a echar sangre por la boca y los oídos. Lo reventó". 
 
Matías Gimeno Orts, de Roca, la vecina pedanía de Meliana (Valencia), recibió un permiso de 11 días con el encargo de entregar a la familia del fallecido su ropa y pertenencias. Era su mejor amigo. Batiste, como era conocido por familiares y amigos, había muerto con la cabeza sobre su brazo el día de San Miguel (29 de septiembre) a las siete y media de la tarde, dos días después de haber cumplido 22 años. Matías presenció lo ocurrido y 70 años después todavía no ha podido olvidarlo, cuenta al periodista del País. Ahora tiene 92. Es un labrador retirado que vive el último tramo de su vida rodeado de jaulas con jilgueros, pardillos y verderones, y no quiere morir sin que se sepa la verdad sobre la muerte de Batiste, a quien define como "una bellísima persona, un brigada nos tenía ojeriza a los valencianos porque veníamos de zona republicana. Había terminado la guerra y aquí éramos rojos. Nos insultaba constantemente".

Matías lo estuvo visitando en la cama número 83 del hospital militar de O´Donnell hasta el momento de su muerte. Ese día recibió un recado desde el hospital: "Si quieres ver a Bautista vivo, ven, que está muy malito". A los parientes se les recomendó que mejor no fueran a verlo. Los compañeros pasaron la gorra y pagaron un nicho en el cementerio de Santa Catalina, del que cinco años después, sin aviso, fue exhumado y trasladado a una fosa. Desde entonces reposan allí sus restos. Batiste había estado de permiso en Foios un mes antes de morir, por las fiestas del pueblo. Hacía 11 meses que había salido de allí para cumplir el servicio militar. Batiste trabajaba de mecánico en Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha y ayudaba a sus dos hermanos en el campo. Aunque el ambiente en los talleres de FEVE estaba muy politizado durante la guerra, Batiste no había militado en ningún partido ni sindicato. 

Pero con la llegada de la democracia, Matías Gimeno contó la verdad al periodista Miquel Alberola del diario El País. Un sobrino del soldado asesinado, el periodista Vicent García Devís, había iniciado una investigación a raíz del testimonio de Matías Gimeno, el soldado que presenció la muerte violenta de su amigo desde una fila del mismo batallón. Y Matías se lo contó a Vicente García Sales, el hermano de Batiste y padre de Vicent: "Mi padre me transmitió ese malestar, que es como una herida familiar sin cerrar, y sentí que tenía que hacer algo".

Hace 23 años, que Vicent acudió al Ayuntamiento de Ceuta, consiguió una fotocopia del libro de defunciones y averiguó en qué nicho había sido enterrado su tío. Iba con el propósito de recuperar sus restos para llevarlos al cementerio de Foios e inhumarlos junto a los de sus abuelos. "Me los habría traído en una caja de zapatos si hubiese podido", se sincera. Pero se encontró con que el nicho estaba ocupado por los restos de otra persona: "Por lo visto, los amigos, que debían de tener muy poco dinero, adquirieron una concesión de uso de solo cinco años, pero nadie preguntó a la familia si la quería renovar". Tras una investigación posterior descubrió que sus restos, "en solo tres minutos", habían sido retirados del nicho y depositados en la fosa del patio número cinco. "Lo primero que hice fue llevarle un ramo de flores, el primero que podía ofrecerle la familia después de tantos años. Tomé una fotografía y la mostré a mis parientes".
 
Investigar lo sucedido
Vicent García, sobrino de Batiste, se sentía impulsado a hacer lo posible para reparar su memoria… "Lo hice sin decir para qué quería la información, ya que en el ámbito militar todo va gota a gota y siempre te dan lo mínimo". Así obtuvo el expediente personal de Batiste, con el documento que el jefe del Batallón de Autos de Marruecos mandó a la Guardia Civil para que, dos días antes de su fallecimiento, comunicara a la familia que el soldado "se encuentra mejorando de la enfermedad que padece". Y encontró el expediente del hospital militar, cuyo resumen histórico detalla que el soldado ingresó con "apendicitis": Presenta fuertes dolores en fosa ilíaca derecha y defensas en paredes. Fórmula y recuentos elevados. 16.600 leucocitos. Intervenido mediante raquianestesia, se encuentra el apéndice en malas condiciones, se le extirpa y se le coloca un drenaje de goma. Se da parte de gravedad por peritonitis consecutiva de apendicitis.
 
Homenaje en Ceuta por parte de Memoria Histórica del País Valenciano
El Grupo de Memoria Histórica del País Valenciano, le rindió junto a sus familiares un homenaje en Ceuta, a instancias del sobrino de Batiste, Vicent García, con la ayuda del consejo del Grupo de Recuperación de Memoria Histórica de la Fundació Societat i Progrés, representada en Matías Alonso.  Se desplazaron hasta el cementerio de Santa Catalina, donde se descubrió una placa. Tomo la palabra Vicent, habló a los presentes en este modesto pero emotivo homenaje, para concluir con la reproducción de una grabación que portaban, en el silencio del cementerio sonó la “Muixeranga”, una canción tradicional valenciana. Vicent García comenta sobre ese acto en Ceuta: "En el eché en falta alguna referencia a la soledad, a la falta de reparación simbólica por parte de las autoridades democráticas. A la clandestinidad, a que ninguna autoridad civil, ni militar acudió al acto, a que no hemos recibido ni una sola nota de reparación simbólica por las autoridades democráticas de Ceuta o de la península, como representantes del Estado. Eso, me hubiera gustado, porque era la idea medular de la reclamación. Nadie quiere venganza, pero parece que las autoridades hacen oídos sordos a todo lo que es todavía nuestro doloroso presente” concluyó Vicent García.

“Vicent García Devís ha viajada por medio mundo, y se le quedaba el gusanillo con la historia”, recuerda Amparo Gimeno, la hija de Matías Gimeno: “Le quedaba la pena y hablando un día mi hermana con otra chica de aquí, resulta que casi son familia y le presentó a Vicent. ‘Si lo que tú me cuentas de tu padre cuando hizo el servicio militar, casi que es la misma del mío. ¿Podríamos ir a hablar con tu padre, y ver si coinciden las fechas y los datos?, preguntó Vicent”, Hasta ahora, los últimos represaliados comprobados eran de agosto de 1944. Fue precisamente gracias a estas historias con las que Matías Gimeno hacía pasar el rato a sus hijos como la familia del soldado Batiste descubrió la existencia de un testigo presencial de los hechos que aún vivía. “En mi familia preferían ocultarlo, pero nos lo habían contado mis padres, mis tíos. Todos sabían la verdad”, explica Vicent. Gimeno también contó, en cuando pudo, lo que pasó, y fue una censura impuesta por ellos mismos.

En este 29 de septiembre se cumplen 70 años de la muerte de Batiste, su sobrino, el periodista Vicent García Devís, asegura: “Juan Bautista García Sales, “Batiste”, como le llamaban en casa, murió asesinado en Ceuta, mientras realizaba su servicio militar. Salió de su pueblo, Foios, acompañado de su hermana Rosario, en plena semana fallera de 1943. Era mecánico de trenes y nunca había salido de Valencia. Tres días duró el viaje, recorrió 808 kilómetros. En septiembre de 1944, Batiste fue ingresado en el Hospital militar con un fuerte derrame interno, tras los golpes que le propinó el suboficial, porque había perdido el paso”.  Vicent continua con su relato: “Pero, como tantas otras falacias y mentiras médicas de la época, Batiste murió en brazos de su amigo Matías, oficialmente de una septicemia provocada por una apendicitis mal resuelta. Su madre, Amparo, viuda, con 9 hijos a su cargo, recibió un telegrama oficial el día anterior asegurando que su hijo mejoraba y que se encontraba bien: ¡que no viajaran a Ceuta que pronto se repondría!”, concluyó García Devis.
 
Agosto de 1944
En el año que falleció Batiste, fueron fusilados las tres últimas víctimas de la represión en Ceuta, los alicantinos Congost, Reinares y Ramón Valls. La frase "siempre nos queda Tánger" era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado en Marruecos y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe. Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen. La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla.  En uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca. Tras este llamamiento, se desplaza en agosto de 1941, José Congost. Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado requiere nuevamente de Casablanca el envío de otros compañeros y a los pocos meses llegaron los jóvenes alicantinos Antonio Réinales, Ramón Valls y Adelo Aguado.