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domingo, 13 de diciembre de 2015

Busqueda de información sobre el barco del exilio Ronwyn


Petición de Eliane Ortega Bernabeu
 
Estimados/as lectores, amigos, colaboradores,
Estoy confeccionando la lista del Barco del exilio republicano: RONWYN , que salió de Alicante el 12 de marzo 1939 hacia Oran-Argelia.

Se ruega a toda persona que tenga conocimientos, informaciones sobre este barco, me escriba a mi email : ortega_bernabeu_eliane@hotmail

También se ruega que compartan este petición en vuestros Blog, páginas, asociaciones para que el mensaje se difunda.

Gracias.

domingo, 2 de agosto de 2015

La batalla del Estrecho… ¿Qué ocurrió con el Convoy?


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y el Protectorado español 2/8/15
El periodista ceutí Alejandro Ramírez, nos muestra en su libro “La Batalla del Estrecho” datos inéditos del “Convoy” con tropas sublevadas, el 5 de agosto de 1936 hacia Algeciras. El libro es un relato periodístico de esos acontecimientos, y él, nos describe como el fracaso del golpe militar de julio de 1936 impidió que el Ejército de África pudiera pasar masivamente a la Península, en los primeros días.

El general Franco, en Ceuta, desde el 19 de julio, para evitar un precipitado final de la sublevación, no tenía otra opción que romper el bloqueo que la marina de Guerra, fiel al Gobierno de la República, había impuesto en aguas del Estrecho de Gibraltar.

Estaba claro que los jefes del golpe militar en esta zona, Franco y Yagüe, necesitaban transportar las tropas que se encontraban a este otro lado del Estrecho. Pero los días pasaban, la tensión entre los sublevados aumentaban, unos días antes, un suceso les marcó, el comandante general de Ceuta, teniente coronel Gautier, aparecía en su despacho con un tiro en la cabeza -En mi libro, “Ceuta y el Norte de África…”, describo el suceso-.

Pero el relativo control por la flota republicana del Estrecho impidió el traslado inmediato y masivo del ejército de África. Estos barcos se refugiaban en la bahía de Tánger, el general Franco protestó ante las autoridades internacionales esta protección, puesto que en consonancia con la legislación que gobernaba la ciudad y su pequeño hinterland.

Al día siguiente de la llegada de Franco a Ceuta, el 19 de julio, este organiza en la Circunscripción Occidental, en la plaza de África, una importante reunión, con el general Kindelán, los tenientes coroneles Sáenz de Buruaga, Yagüe y Beigbeder, y el comandante del cañonero Dato, Manuel Súnico, con el fin de ultimar el paso de las tropas.

En un principio se estudió el paso nocturno, se desechó, ya que los barcos del Gobierno reforzaban la vigilancia del Estrecho, al no estar hostigado por los aviones. Se habla en la reunión que no puede existir el aspecto sorpresa ya que habría que cargar el convoy, con soldados y armamentos, a la vista de todo el mundo.

Franco, al comenzar la reunión, había trazado rápidamente sobre una cuartilla los contornos de las costas de Ceuta y la península, y con un punto indicó el monte Hacho, escuchó atentamente los argumentos de cada uno y al concluir él exclamo, “¡Pero yo tengo que pasar las tropas!”.

El 1 de agosto, el jefe de las fuerzas navales, capitán Majón, recibió en Tetuán la orden de Franco, entregándola en Ceuta al comandante del cañonero Dato, Súnico, para que estuvieran preparados y comenzar a embarcar en los buques en cualquier momento. La orden definitiva llegó el 4 de agosto, durante toda la madrugada estuvieron cargando los barcos. Él número exacto de hombres no se tiene, pero según Alejandro Ramírez en su libro, debió oscilar entre 1.700 y 1.800.

Franco llegó a Ceuta, desde la vecina ciudad de Tetuán, tras visitar la Circunscripción, asistió a una misa en el Santuario de África, trasladándose a continuación hacia el monte Hacho, situando su cuartel general en el mirador natural, junto a la Ermita de San Antonio, desde donde controlaba perfectamente la línea que deben llevar los buques hasta Algeciras. Le acompañan, los generales Luis Orgaz, Kindelán, y Yagüe se encuentra en el puerto ceutí.

HORAS ANTES, FUSILADO EL PRIMO DE FRANCO EN EL HACHO
En la mañana del 4 de agosto de 1936, a muy pocas horas del paso del Convoy, le comunican al comandante De La Puente Bahamonde, primo de Franco, que se encuentra detenido en la fortaleza del monte hacho desde el 18 de julio, que el consejo de guerra falló su ejecución ante un pelotón de fusilamiento. Fue fusilado a las cinco de la tarde de ese mismo día. Tras consultar cientos de procedimientos nunca tuvo lugar una ejecución a esas horas. Estaba claro que los sublevados querían dar por finalizado, y cuanto antes, el procedimiento abierto al primo de Franco. De la Puente se negó a entregar el aeródromo de Tetuán, en la tarde del 17 de julio, y ser fiel al Gobierno de la República. En la soledad de la fortaleza del Hacho escribió: “… La única comunicación que recibí fue sin explicación alguna de motivos, una llamada telefónica en la que una voz que dijo ser del Coronel Buruaga me comunicaba que una columna salía para apoderarse del aeródromo, contesté en forma brusca como lo haría cualquier jefe ú oficial a quien por alguien que no sea la autoridad llamada a ello se le haga la proposición de entregar el puesto encomendado a su custodia. Que aun partiendo de la base de que, efectivamente fuera el Coronel Buruaga quien diera la orden no tenia el que suscribe más noticias sobre dicho Señor Coronel que la de hallarse en Tetuán en situación de disponible sin que hasta ese momento se le hiciese comunicado por nada ningún nuevo nombramiento de dicho Señor coronel, por lo cual no tome en cuenta la comunicación y seguí cumplimentando en todo las ordenes recibidas del Alto comisario interino…”.

¿POR QUÉ NO PARTICIPARON EN LA BATALLA, MÁS BARCOS DE LA FLOTA REPUBLICANA?
En “La Batalla del Estrecho”, Alejandro Ramírez, nos desvela los entresijos de aquel Convoy, y él, como otros historiadores se pregunta por qué el destructor Alcalá Galiano fue el único buque de la flota republicana que trató de frenar el paso. Muchas preguntas sin respuestas, y numerosas hipótesis de aquel hecho histórico, nos muestra con sus investigaciones, todo plasmado en este interesante libro.

El destructor republicano, intentó en solitario detener el Convoy, cuando los barcos ya se encontraban a unas cinco millas de Punta Carnero, éste venía del noroeste, realizando descargas. El cañonero Dato atravesando la línea del convoy, repelió el ataque.

Franco ordena, desde el mirador de San Antonio, y ante el temor de que el destructor republicano continúe atacando, despeguen desde el aeródromo de Tetuán seis aviones. Cinco minutos más tarde el destructor republicano es bombardeado por la aviación. También se unió a la defensa del convoy el Torpedero T-19 que había salido de Algeciras. El combate continúo a rumbos paralelos, el Uad Kert y el Arango realizaron también fuego contra el destructor. El combate duró aproximadamente treinta minutos. El destructor Alcalá Galiano se alejó hacia Málaga, le fue imposible repeler el ataque.

Como en tantos otros aspectos de este episodio, no hay una respuesta lógica, en la soledad del destructor republicano. Es posible que los responsables del Gobierno, al constatar la abrumadora superioridad aérea de los sublevados, no quisieron exponer sus mejores barcos a los elevados riesgos que presentaba enfrentarse a los numerosos aviones, que esperaban una orden en Tetuán.

A pesar de sus evidentes limitaciones, la Marina era leal, comprometida con la República y dispuesta a defenderla hasta las últimas consecuencias. Tenía desplegadas en el Estrecho fuerzas navales más que suficientes para bloquear de forma absoluta los puertos de ambas orillas, ante la práctica inexistencia de unidades navales enemigas. Pero, sin embargo, falló.

La flota leal al Gobierno, a pesar de ser muy superior en tamaño, tenía dos desventajas respecto a la armada de los sublevados. La primera era que carecía de oficiales experimentados y de suficiente antigüedad y experiencia. Además tenían que hacer frente al poder de los comités de los barcos, que interferían en el mando de los buques.

La flota republicana estudió varias opciones para acabar con el sueño de los sublevados. Hundir al Dato y al Uad Kert en el propio puerto de Ceuta, atacar al convoy en plena travesía o esperar su llegada a Algeciras y el inicio de las labores de desembarco para bombardear por sorpresa a los buques y dejar atrapadas sus fuerzas en una auténtica ratonera.

Otra posibilidad, como indica Alejandro Ramírez, era intentar la ocupación de Algeciras y bloquear de este modo el puerto más cercano que las fuerzas africanas tenían para desembarcar. Pero la desorganización y la falta de una estrategia definida en el bando republicano impedía la ejecución de cualquier tipo de operación en la que tuvieran que participar de forma coordinada fuerzas de los tres ejércitos.
La aviación republicana, que tenía un papel clave que cumplir en el Estrecho, apenas si hizo acto de presencia, entregando el decisivo dominio del aire a los aviones que partían del cercano aeródromo de Sania Ramel en la Capital del protectorado, Tetuán.

El Cuaderno de Bitácora del Uad Kert, el guardacostas designado como cabeza de convoy, explica que a las 5,30 de la madrugada del 5 de agosto, se despegó del muelle, para fondear en el puerto con el ancla a pique. A las 7,30 de la mañana, tres bombas de humo lanzadas por un avión marcaban la señal de salida. A las 7,40, el Uad Kert se puso en marcha, pero a las 8 regresó al puerto de Ceuta al comprobar que ningún barco le seguía.

La causa de la suspensión estuvo en que a las 7 horas, aproximadamente, el D-8, en su vuelo de exploración para proteger el paso del convoy, avistó al destructor Lepanto, al que atacó a 300 metros de altura, causándole un muerto y heridos, aunque estas cifras fueron aumentadas después por la propaganda franquista. El destructor se defendió con fuego antiaéreo, pero acabó entrando en Gibraltar para desembarcar a las bajas sufridas. Sobre las 18,30 comienzan a entrar en la bahía Algecireña los buques.

ALEJANDRO RAMÍREZ, PERIODISTA, HISTORIADOR, ESCRITOR…

El ceutí Alejandro Ramírez Martínez, Ceuta, 1963, curso la carrera de periodista, ha desarrollado su labor profesional entre su ciudad natal, Jerez, Sevilla y Madrid. Fue director del diario El Periódico de Ceuta y jefe de reportajes de la revista Andalucía Actualidad, antes de incorporarse a Publicaciones del Sur, donde centró su actividad en la dirección del diario Jerez Información. Posteriormente fue nombrado delegado del diario As en Andalucía para poner en marcha su edición regional. Tras su paso por el Grupo Andaluz de Comunicación se incorporó en el año 2000 a la revista INVERSIÓN & Finanzas, del Grupo Vocento. Fue nombrado director de esta publicación en 2012, cargo que desempeña actualmente. Además del libro “La Batalla del Estrecho”, Alejandro Ramírez ha publicado también “En ese lugar…” (1999); “Por qué no combatimos en Vietnam” (2005) y “El primer disparo” (2012). Han pasado casi ocho décadas de aquellos sucesos que el tituló “La Batalla del Estrecho” y en ese recomendable libro aparecen unas líneas en recuerdo de un buen amigo en común, el historiador Juan Bravo Pérez, este le comentaba que mantenía grabadas en su memoria las imágenes de aquel 5 de agosto de 1936… La intensa niebla que cubría el Estrecho de Gibraltar, las aguas revueltas por el temporal de levante, los aviones sobrevolando sobre sus cabezas…

domingo, 19 de abril de 2015

La comisión cívica de Alicante homenajea en Cardiff al capitán del Stanbrook

La comisión cívica de Alicante homenajea en Cardiff al capitán del Stanbrook
Los alicantinos entregan a la alcaldesa de la ciudad británica una placa en memoria de Dickson que ayudó a escapar a 2.638 republicanos en 1938
 
18.04.2015
La Comisión Cívica de Alicante homenajea en Cardiff al capitán del Stanbrook
 
Una delegación de la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica, acompañada de representantes del Labour International Party y de un grupo de ciudadanos a título personal, se ha desplazado del11 al 14 de abril a la ciudad galesa de Cardiff, en el Reino Unido, para homenajear al capitán Archibald Dickson y a la tripulación del Stanbrook. El objetivo era honrar la memoria del capitán y de la tripulación del buque que el 28 de marzo de 1938 embarcó en el puerto de Alicante a 2.638 republicanos, trasladándolos a Orán y logrando así que escaparan a la represión franquista.
 
El acto central de la visita tuvo lugar el domingo pasado con la entrega de la placa conmemorativa encargada por la comisión alicantina a la alcaldesa de Cardiff, Margaret Jones, en una ceremonia en la que la alcaldesa agradeció muy especialmente el homenaje al capitán Dickson, un héroe casi desconocido en su propia ciudad, según subrayó, anunciando que la placa se instalará en breve en el puerto de Cardiff, junto al War Memorial, una escultura dedicada a los marinos mercantes. Pedro Olivares, portavoz de la Comisión Cívica de Alicante, insistió en el heroísmo y valores cívicos del capitán Dickson y agradeció a la ciudad la acogida. Los alicantinos entregaron un poema del alicantino Luis Alpera en memoria del capitán. El acto contó con la presencia de Arnold Dickson, hijo del capitán, así como de los bisnietos del ingeniero del barco, Henry Lillystone.
 
Al margen de la ceremonia de entrega de la placa, la delegación alicantina ha aprovechado el viaje para visitar en Cardiff el monumento en recuerdo de las víctimas de las dos guerras mundiales que incluye un memorial en homenaje a los galeses que participaron en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil española y también visitaron Bristol donde también se recuerda a los voluntarios que ayudaron a la República en la guerra.

lunes, 13 de abril de 2015

Primer homenaje en Gales a Archibald Dickson

Memorial to the Stanbrook in Alicante harbour
 
08 Apr 2015
 
Wales belatedly honours a home-grown hero who is worshipped in Spain
 
A Welshman revered on the Costa Blanca thanks to his rescue of more than 2,500 civil war refugees will be commemorated for the first time in Cardiff
 
Despite saving the lives of 2,638 people during the final days of the Spanish Civil War, ship captain Archibald Dickson’s name is virtually unheard of in his home city of Cardiff.
 
But 76 years on from his act of bravery amid scenes of chaos in Alicante, the people of the Welsh capital will gather on Sunday, April 12, for a long-overdue memorial service.
 
On March 29 1939, up to 30,000 supporters of the fallen Republic and their families arrived at the port in Alicante, in the hope of fleeing Spain and General Franco's approaching nationalist troops.
 
Unfortunately for them, a blockade by Italian destroyers prevented the arrival of almost all of the promised rescue vessels. Only one boat large enough to carry a substantial number of people made it through – the SS Stanbrook steam ship, captained by Dickson.
 
It doesn't appear, though, that 47-year-old Dickson (left) had any political motives for what he did. He'd come to Alicante to pick up a lucrative cargo of saffron and oranges. As more and more people arrived, however, the port authorities begged him to take as many as he could to Algeria. After witnessing the scenes of chaos and desperation he agreed to leave the saffron on the docks and take the refugees instead.
 
As a cargo ship, just 230 feet long, the Stanbrook only had accommodation for its 24 man crew. However, there were soon many hundreds, if not thousands, of people queuing to get on board.
 
According to historian Juan Martínez Leal, after customs officials had processed 900 of them in a relatively orderly fashion, there was a sudden panic, as rumours emerged of imminent attack by the Italian or German air forces who were supporting Franco.
 
Dickson considered withdrawing the gangplank but that might have meant tipping many of the refugees into the water. Instead he allowed 2,638 people on board.
 
“I was only four at the time but I still remember Captain Dickson receiving us as we went up the gangplank,” said Helia González, daughter of a prominent local supporter of the defeated Republic.
 
“I was holding my mother's hand and he picked me up and gave me a kiss on the cheek and put me on the deck. To me on that trip the captain was like God. Everywhere he went I was looking to see where he was because I thought that if he was there everything was all right.”
 
Ten minutes into the journey, fascist aircraft appeared overhead. The sound of explosions came from the port in Alicante and two bombs fell into the water behind the Stanbrook, causing chaos on board as passengers rushed to one side of the boat, causing it to list alarmingly. Conditions were horrendous as refugees were crammed into every corner, most of whom barely even had a change of clothes.
 
“We managed to sit on the curved top of a wooden trunk next to the chimney,” says González.
 
“There was a toilet next to us but you couldn't get in because so many people had gone in there to keep warm, they looked like worms, head to toe, on the floor.”
 
After 22 hours they arrived near Oran in Algeria but the journey still wasn't over. The French colonial authorities refused them permission to disembark. After Dickson went onshore to negotiate, they allowed the women, children, elderly and injured to leave but the men would remain there for almost another month. Even after that their suffering wasn't over. Many of them were interned in concentration camps.
 
Helia González with her younger sister Alicia and the rest of her family in Algeria in the 1940s (Helia González)
 
Although the González family was able to return to Spain in 1949 (thanks, says Helia, to the help of a grateful priest who her father had saved during the war), during Franco's dictatorship they weren't able to talk openly about what they'd been through. After the return of democracy there was still little official appetite to remember the past. The first plaque commemorating the refugees and Alicante's role as the last place to fall to Franco was erected in the port just last year by the Civic Association for the Recovery of Historic Memory.
 
Archibald Dickson's own family knew almost nothing about his heroism until just a few years ago. In November 1939, six months after returning from Algeria, the Stanbrook was hit by a torpedo from a German U-boat and all onboard, including Dickson, were killed, taking their story with them.
 
The captain’s son, Arnold Dickson, now 80, still sounds emotional when he talks about the moment he first realised what the name of his father means to so many people in Spain. He and his sister Dorothy Richardson visited Alicante in 2009 for a ceremony remembering the Stanbrook, and he says they were “lionised”.
 
“I felt very humbled,” he says. “There must have been up to 3,000 people there. They wanted to thank my father but he wasn't there so we were the only way they could express their gratitude. I met two sisters who told me 'we wouldn't be here if it wasn't for your father'."
 
An extract from a letter sent by Dickson to the Sunday Dispatch newspaper in London on April 3 1939, outlining the circumstances of the rescue
 
As the last generation to remember the civil war passes, it is becoming easier for the descendants of the defeated to remember their heroes and those who were lost. As of 2011 there is, officially at least, a street named after the Stanbrook in Alicante, although it has yet to appear on most maps.
 
One day, survivors hope, Archibald Dickson will receive a similar honour. And this weekend, he’ll receive his first recognition at home, when a plaque to him is unveiled at the Mansion House in Cardiff. The event has been organised by the International Brigade Memorial Trust, which exists to keep alive the memory of the men and women from Britain, Ireland and elsewhere who volunteered to defend democracy and fight fascism in Spain from 1936 to 1939.
 
In the meantime, for a few very elderly people, who were very young at the end of the civil war, no memorial to the Welsh captain can ever repay the debt that they feel.

International Brigade Memorial Trust:

11-12 April CARDIFF

11/04/2015 to 12/04/2015
Programme of events to commemorate Archibald Dickson, Cardiff-based master of the Stanbrook, and other seafarers who ran the blockade of Spanish Republican ports. A delegation from the Association for the Recovery of Historical Memory in Alicante (from where the Stanbrook rescued thousands of Republican refugees) will lay flowers at the International Brigade memorial in Peace Park, Cathays Park, Cardiff at 4.30pm on Saturday 11 April followed by a visit to Cardiff Bay to see the Memorial to Seafarers. A memorial plaque for Archibald Dickson and the crew of the Stanbrook will be unveiled at 10.30am on Sunday morning at Mansion House, Richmond Rd, Cardiff CF24 3UN. Café facilities at Unite (1 Cathedral Rd, Cardiff CF11 9SD) will be available from 12 noon to 5pm, during which the 1938 film "Britain Expects" (16 minutes) about attacks on British seafarers and ships during the Spanish Civil War will be shown. The Red Choir will perform at the Gatekeeper pub (9-10 Westgate St, Cardiff CF10 1DD) in the evening, between 7pm to 10.30pm.

Homenaje en Cardiff su ciudad natal

sábado, 21 de febrero de 2015

Jefes y oficiales republicanos ejecutados por oponerse a la sublevación de la flota (1936-1939)

Mnumento en la fosa de común del cementerio de Cartagena durante un acto de homenaje a las víctimas
Benito Sacaluga 23/1/15
En la noche del seis de marzo la Flota Republicana que había partido de Cartagena a causa de la sublevación casadista, llega a Bizerta (Túnez) en busca del exilio. El Jefe de la Flota, Miguel Buiza transmite el siguiente mensaje a todas las dotaciones, unas dotaciones que están a un paso de emprender el viaje a un exilio angustioso y terrible, o a entregarse a los franquistas como prisioneros, la orden se cumple por todos los marineros demostrándose así, una vez más, la lealtad a la República y a los mandos de la Flota:

 
"El mando de la flota encarece a todos los buques que, dado el próximo fondeo en un puerto extranjero, se mantenga por las dotaciones de los mismos un perfecto estado de disciplina, uniformidad y corrección"

 
El 26 de marzo el almirante franquista Salvador Moreno sale en el destructor "Ciscar" rumbo a Bizerta para hacerse cargo de los buques hasta ese momento republicanos, los cuales le son entregados el día 30. El día 2 de abril Moreno parte de Bizerta con toda la Flota. El día 4 los marineros que decidieron volver a España, ya prisioneros, fueron obligados a rendir homenaje a los muertos en el lugar donde se había hundido al "Baleares". La venganza franquista comenzaba. El almirante Moreno insistía en que los marinos que en los buques eran repatriados prisioneros a España incluían a un buen número de "significantes criminales" e "individuos de cuidado", para lo que deberían prepararse campos de concentración.

 
Entre los oficiales de Marina que no fueron con la Flota a Bizerta y los que desde allí decidieron volver a España, la gran mayoría de los pertenecientes al Cuerpo General solo fueron separados del servicio. Durante el periodo comprendido entre 1939 y 1941 se celebraron en Cartagena 192 Consejos de Guerra contra oficiales de la Armada. Solo 14 de estos Consejos lo fueron contra oficiales del Cuerpo General, en los que seis fueron absueltos y 8 condenados a algún tipo de pena. Fueron condenados a muerte el almirante Molins, jefe de la Base de Cartagena en 1936 y el capitán de corbeta Horacio Pérez y Pérez. Los oficiales del resto de cuerpos (Patentados, Máquinas y Auxiliares) sometidos a Consejo de Guerra fueron 178, de ellos 104 fueron condenados un 59%. Los delitos imputados eran indefectiblemente los de rebelión militar y traición. Curiosa imputación si tenemos en cuenta que los únicos rebelados fueron precisamente los marinos que ahora juzgaban a los leales al Gobierno. Fueron fusilados el comandante Baeza, de Infantería de Marina, el Teniente Coronel Sacaluga, de Máquinas, y el general Berenguer, del Cuerpo Jurídico. Seis oficiales fueron condenados a cadena perpetua y 51 a penas de prisión que iban desde los 30 años hasta uno.
 
Sumando a los Consejos de Guerra de Cartagena las actuaciones en otras plazas, en total se ejecutaron entre 1936 y 1939 a 16 jefes y oficiales de la Armada por oponerse a la sublevación ordenada en apoyo del golpe de estado:
 
Contralmirante Camilo Molins Carreras. Jefe Base Naval de Cartagena.
Contralmirante Antonio Azarola Gresillón. Jefe Base Naval de Ferrol.
Capitán de navío Juan Sandalio Sánchez Ferragut. Comandante del "Almirante Cervera".
Capitán de fragata Tomás Azcarate. 2º Comandante del "República".
Capitán de fragata Manuel Guimerá Bosch. Disponible forzoso en Larache.
Capitán de corbeta Francisco Biondi Honrubia. Comandante del "Lauria".
Teniente de navío Carlos Soto Romero.Comandante del tropedero T-17.
Teniente de navío Luis Sánchez Pinzón.
Teniente Coronel Benito Sacaluga Rodriguez.Jefe de los Servicios de Máquinas de la Flota.
Comandante Manuel Sancha. Infantería de Marina en Cádiz.
Capitán Enrique Paz Pinacho. Infantería de Marina en Cádiz.
Comandante Diego Baeza Soto. Infantería de Marina en Cartagena.
Comandante de Intendencia de la Armada García Moles.
Teniente del Cuerpo de Sanidad de la Armada Martin Yarza, "Lauria"
General auditor Fernando Berenguer, fusilado en Barcelona.
 
Terminada la guerra civil, los fusilados por los franquistas en Cartagena, entre abril de 1939 y enero de 1945, fueron 176. Dos terceras partes fueron marinos, oficiales y suboficiales de los Cuerpos Patentados y Auxiliares y marineros; la otra tercera parte, civiles, trabajadores en su inmensa mayoría y algunos profesionales y funcionarios.
 
El 20 de abril de 1939, habían transcurrido menos de tres semanas de la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, la Auditoría Militar de Cartagena informaba del trabajo realizado en ese breve período de tiempo. Se habían elevado a sumarios 150 procesos. Habían sido informados más de 450 sumarios a jefes, oficiales, suboficiales y auxiliares de la Armada. Además, se había constituido un Consejo Sumarísimo de Guerra de forma permanente, es decir, el procedimiento habitual pasaba a ser el Consejo de Guerra Sumarísimo. Con una media de treinta sumarios por día, incluyendo sábados, domingos y Semana Santa, parece evidente que tal diligencia policial y judicial no ofreció muchos derechos y garantías a los acusados.
 
Al igual que en El Ferrol, en 1936, la mayoría de los fusilados en Cartagena, en 1939, eran marineros, oficiales, suboficiales y cabos de los Cuerpos Auxiliares. La inmensa mayoría de los 55 miembros del Cuerpo General, así como más de la mitad de los 4.200 marinos que habían partido con la flota a Bizerta en marzo de 1939, no regresaron a España, quedándose en el exilio. Por tanto las cifras de la represión relativas a fusilamientos y cárcel deben contar con este hecho.
 
En cualquier caso, de acuerdo con los datos proporcionados por el Mº de Economía y Hacienda, en Cartagena, no menos de 1.733 jefes, oficiales y suboficiales del Ejército y la Marina y las Fuerzas de Seguridad, profesionales (616) y no profesionales (1.117) fueron expulsados de las Fuerzas Armadas después de la guerra, la mayoría de ellos exiliados o en paradero desconocido.

Fuentes:
"La guerra Civil Española en el Mar". Michael Alpert. ISBN: 978-84-8432-975-6
Revista "Cartagena histórica" Antonio Martinez Ovejero.

viernes, 3 de octubre de 2014

El “ensordecedor olvido” de los marinos republicanos exiliados

Marinos españoles en uno de los buques de la flota republicana durante la Guerra Civil
  •  Victoria Fernández Díaz, autora del libro “El exilio de los marinos republicanos”, y la fundación Juan de los Toyos recuperan la memoria histórica de muchos hombres que se sumaron a la flota republicana a través de la figura del vizcaíno Ángel Landa, que vivió 36 años en el exilio.
  • La autora sigue la pista a más de 8000 marinos españoles a los que ha tratado poner nombre, apellido y rostro a través de sus investigaciones
  • “Estas personas no vivieron en la infamia como decían los falangistas, sino que defendieron unos valores y un gobierno legítimo, que era lo que ellos repetían continuamente. Hoy, seguramente, si hubieran nacido en otro país tendrían calles con sus nombres”, dice Fernández Díaz.


lunes, 30 de junio de 2014

En nombre de la libertad. Páginas de mi Diario de Guerra y Exilio 1936-1945

 
 
Presentación del libro el 7 de julio de 2014 en la Librería Rafael Alberti Calle del Tutor, 57 - 28008 Madrid
 
diarioabierto.es 9/6/14
Un libro que recoge el testimonio de Victoriano Barroso, republicano español y oficial de la Marina de Guerra española.
 
A partir de los escritos de Barroso, Ángel Freire teje una densa red intertextual de notas, glosas y referencias que constituyen un texto paralelo y válido por sí mismo. Texto primario y aparato crítico secundario se multiplican y fortalecen para ofrecerse al lector como un caleidoscopio, una galaxia de significantes que plasma el drama de los miles de españoles que perdieron matrias y libertades, sangre y vida.
Contiene dos voces para un drama aún no suficientemente conocido, y el objetivo es el de, como testimonio, contribuir en la construcción de la Memoria histórica, en particular entre los jóvenes de las generaciones que protagonizarán la mayor parte de este siglo XXI para que tomen conciencia de la responsabilidad que les tocará asumir y del deber moral de evitar tener que ser “hombres imperfectos aunque heroicos e irrepetibles” como tuvieron que serlo muchos de sus abuelos o bisabuelos en aquellas dos Guerras Mundiales y en aquella Guerra Civil española que asolaron Europa y España.

Victoriano Barroso
Victoriano Barroso (El Ferrol, 1914-Lyon, 1999), al que la Guerra Civil sorprende destinado en el destructor Churruca (Cartagena) y en el José Luis Díez (Málaga), fue un republicano, presidente del Comité de Gobierno del crucero Libertad y comisario militar y político del destructor Jorge Juan. Participó en el bloqueo del Estrecho, en la defensa de Alicante y Cartagena y en la batalla naval del cabo Cherchell. En marzo de 1939 tiene que refugiarse, como el resto de la flota republicana, en África del Norte.

Ángel Freire Freire
Ángel Freire Freire, nació en Rozuelo (El Bierzo/León) en 1949 y estudió Magisterio, Filosofía, Derecho y Filología Hispánica en España y en Francia. Es titular de un DEA en Estudios Ibéricos e Iberoamericanos por la Universidad de Lyon. Ejerció la docencia en España y en Francia, donde además fue lector de Español y director del Colegio Hispano-Francés de Lyon (hoy Instituto Cervantes). Muy sensibilizado con la educación, la cultura y los problemas sociales, ha simultaneado y alternado la docencia con la militancia política y sindical en el seno del PSOE y de la UGT.
 
 
(Fundación Pablo Iglesias)
 
Afiliado Partido Socialista Obrero Español
Ferrol (A Coruña) 18/02/1914 -- Lyon, 1999  
Condestable de la Armada y ajustador de Telémetros. Afiliado al PSOE en España. Finalizada la guerra civil se exilió con la flota republicana en Bizerta (Túnez). Estuvo internado en el campo de concentración de Suzzoni-Boghar (Argelia) desde donde solicitó permiso para marchar a México al Consulado de dicho país en Francia. Más tarde fue incorporado a la 2ª Compañía de Trabajadores Extranjeros desde la que en junio de 1940 fue enviado a la prisión de Constantine como castigo al haber comenzado a cantar la Marsellesa cuando formada la compañía les comunicaron la firma del “armisticio” entre Francia y Alemania. En octubre de ese año vuelve a ser trasladado a una Compañía de Trabajadores Extranjeros, la 3ª que se encontraba a medio camino entre Bou Arfa y Colomb-Béchar. Durante el traslado, por protestar por las condiciones de frio y hambre que padecía sufrió un simulacro de fusilamiento con balas de fogueo. Ya en su destino se fugó del mismo el 24 de julio de 1941 llegando hasta Orán (Argelia) donde vivió escondido hasta el 22 de febrero de 1942 que fue descubierto y detenido siendo condenado a trabajos forzados a perpetuidad e internado en la prisión de Lambèse de la que no saldrá en libertad hasta el 15 de julio de 1943 nueve meses después del desembarco aliado en el norte de África. Al recobrar la libertad se estableció en Orán. Posteriormente se trasladó a Francia donde a comienzos de los años setenta vivía en Saint Priest (Rhône).
 
Fuentes: Archivo SRE/Mx (AEMFRA 341-11); V. FERNÁNDEZ DÍAZ. El exilio de los marinos republicanos… pp. 214 a 218, 277 y 295
 

martes, 21 de enero de 2014

Operació Stanbrook: setanta-cinc anys del viatge de l'últim bastió republicà cap a l'exili

 
Una iniciativa civil commemora el viatge que van emprendre des del port d'Alacant fins a Algèria
 
VilaWeb - Dilluns  20.01.2014 
El 28 de març de 1939 salpava del port d'Alacant un vaixell de càrrega anglès, l'Stanbrook, amb més de tres mil republicans vençuts que fugien de la represàlies franquistes. Era l'últim bastió de la República que aconseguia embarcar cap a l'exili, tot i que a la majoria els esperaven, havent arribat a Orà (Algèria), els camps de concentració. Ara, per commemorar el setanta-cinquè aniversari de la gesta del capità del vaixell, Archibald Dickson, la iniciativa cívica i memorial Operació Stanbrook rememorarà l'odissea amb un nou viatge que farà aquell mateix trajecte. 
 
Durant aquell mes de març, amb les tropes franquistes havent ocupat tots els territoris, el port d'Alacant va esdevenir el punt d'eixida més important per als republicans, el punt de partença d'un llarg exili com el que emprengueren els tres mil refugiats de l'Stanbrook. El vaixell de càrrega no tenia pas capacitat, ni de bon tros, per a aquella gernació. Els refugiats s'amuntegaven per tots els racons de la nau. En una carta datada el 2 d'abril, el capità escrivia: 'El nombre de refugiats embarcats feia pràcticament impossible que ningú pogués moure's a la coberta. Malgrat les crides que vaig fer, no vaig aconseguir que els refugiats baixessin a les bodegues, tot i que més tard uns pocs hi van baixar i van deixar una mica d'espai, que era ocupat immediatament per més gent que pujava a bord.' 
 
En la carta, el capità també recorda que la pressa de tots aquells centenars d'individus per a pujar al vaixell havien estat causades 'pels rumors que l'indret seria bombardat per un atac aeri'. Poc després, quan amb prou feines si havien salpat, 'el rumor va resultar ser cert, i al cap de deu minuts de sortir del port va començar un terrífic bombardament de la ciutat i el port'. 
 
Un cop a mar oberta, el capità va canviar el rumb per despistar l'aviació franquista. Unes vint-i-dues hores després, arribaven al port militar de Mers el-Kebir, a prop d'Orà. Però allà va començar un altre infern. Les autoritats franceses van deixar-hi desembarcar dones i infants, però els homes van estar mesos sense poder tocar terra, tal com recorda al seu llibre de memòries l'elxana Hèlia González, que aleshores tenia sis anys i era la passatgera número 2.277. Quan, més tard, van desembarcar els homes, els enviaren a camps de treballs forçats, destinats a construir el tren transsaharià. Anys més tard, alguns van integrar-se en la divisió Leclerc que a la Segona Guerra Mundial va participar en l'alliberament de París. 
 
Documental i viatge a Orà per a commemorar els setanta-cinc anys
El viatge de l'Stanbrook es recordarà el 21 de febrer a l'aula magna de la Universitat de València. S'hi projectarà el documental 'Cautivos en la arena', del periodista Joan Sella, que va visitar els llocs més significatius de l'estada dels refugiats. A l'acte hi assistirà també Hèlia Gonzàlez, que continua vivint a Elx amb la seva germana Alícia, un altre dels infants que viatjaren amb aquell vaixell. 
El dia 28 de març salparà del port d'Alacant un altre vaixell amb la mateixa destinació, Orà, per commemorar el viatge cap a l'exili d'aquells tres mil republicans que fugien de la imminent victòria de Franco i de la repressió de la postguerra. El viatge durarà quatre dies i els participants faran unes quantes visites, com ara als camps de treballs forçats i els barris d'Orà on van viure els refugiats. 

domingo, 19 de enero de 2014

Carta de Archibald Dickson, Capitán del SS Stanbrook

Archibald Dickson, Capitán del SS Stanbrook
Publicado en Operació Stanbrook 
de un articulo de la As. Cultural Alicante Vivo de 28/3/2011

SS “STANBROOK”
En Orán
2-3/4/39

He sido capitán de barcos que comerciaban con la España Republicana los últimos 12 meses y mis últimas dos visitas a España han sido como Capitán de el Stanbrook.

El Stanbrook es un pequeño navío de 1382 toneladas brutas con una eslora de 230 pies (70,1 metros) y una manga de 54 pies (16,45 metros). Su velocidad es de alrededor de 11 nudos. Ella (sic) es desde luego esencialmente un navío de carga y solo dispone de alojamiento para su tripulación de 24 personas al completo. (Dickson utiliza la palabra “24 hands”, término marinero para designar a la tripulación, “one hand” equivale a un miembro de la tripulación de un barco).

El pasado 17 de marzo recibí instrucciones de mis Armadores de proceder en lastre a Alicante y después de dejar Marsella, el viaje a Alicante transcurrió sin incidentes, exceptuando que tuvimos un pequeño problema para evitar a un Destructor de Franco (sic), que nos dio instrucciones de no entrar en Alicante. No obstante con la ayuda de un aguacero y un poco de mal tiempo eludimos al Destructor y entramos en Alicante sobre las 6.0 p.m. del 19 marzo pasado, y nos amarramos al muelle del puerto poco después.

Me dirigí a tierra para recibir instrucciones pero, debido a la situación generalizada de trastorno en los negocios, no pude recibir ninguna instrucción sobre el cargamento, o cualquier otra cosa y esto continuó así hasta el 24 de marzo. El 25 de marzo intenté otra vez por todos los medios conseguir información sobre mi cargamento sin ningún éxito.

El 26 de marzo viajé a Madrid donde funcionarios me informaron que el cargamento para mi barco estaba en camiones de camino. Entonces volví a mi nave en Alicante cuando recibí un telegrama de mis Armadores informándome que a menos de que hubiese perspectivas de embarcar el cargamento tenía que proceder a zarpar inmediatamente.

Al día siguiente llegó algún cargamento, consistiendo en tabaco, naranjas y azafrán que fue depositado en el muelle. Sobre la misma hora alrededor de 1.000 refugiados llegaron al Edificio de Aduanas en diversas formas de transporte y de todas las provincias de la España Republicana, al mismo tiempo que las autoridades portuarias me solicitaban subir a bordo a estos refugiados y llevarlos a Orán, ya que se encontraban en una situación desesperada y se me dijo que sus pasaportes estaban en orden y que podrían desembarcar en Argelia sin ninguna dificultad.

Entre los refugiados había un gran número mujeres, chicas jóvenes y niños de todas las edades; incluso criaturas en brazos. Debido al gran número de refugiados me encontraba en un dilema sobre mi propia postura ya que mis instrucciones eran que no debía tomar refugiados a menos de que estuviesen realmente necesitados. No obstante después de ver la condición en que se hallaban los refugiados decidí desde un punto de vista humanitario aceptarlos a bordo, ya que anticipaba que pronto desembarcarían en Orán.

Entre los refugiados había todo tipo de clases de gente, algunos aparentaban ser extremadamente pobres y parecían consumidos por el hambre y mal vestidos, vistiendo una variedad de atuendos que iban desde monos a viejas y desgastadas piezas de uniformes e incluso mantas y otros peculiares trozos de tela.

Había también algunas personas, mujeres y hombres, con una buena apariencia y que asumí eran mujeres y parientes de funcionarios. Algunos de los refugiados parecían llevar consigo todas sus posesiones terrenales cargadas en maletas; bolsas de todas las descripciones, algunas atadas en grandes pañuelos y unos pocos con maletas.

Al poco tiempo los refugiados comenzaron a subir a bordo de una manera ordenada y sus pasaportes eran inspeccionados por los Funcionarios de Aduanas. Eran las 9.0 pm y por lo tanto bastante oscuro.

Después de que, entre 800 y 900 refugiados hubiesen subido a bordo, por alguna razón u otra los guardias y Funcionarios de Aduanas en el muelle aparentemente perdieron el control de la pasarela, de tal manera que quedo atascada con una masa forcejeante de personas, que incluía a algunos de los guardias y Funcionarios de Aduanas que en ese momento habían decidido unirse al tropel de refugiados, tirando sus armas y equipo para unirse a la estampida por subir a bordo. Viendo esta súbita avalancha de gente estuve casi inclinado a dejar caer la pasarela y alejar mi nave del muelle, pero dándome cuenta de que si hacía esto por lo menos 100 personas o más caerían al agua decidí, desde un punto de vista humanitario, dejarlos subir a todos a bordo, ya que sabía que sería solo una cuestión de 20 horas llegar a Orán donde podrían desembarcar a tierra. El número de refugiados embarcados hacía prácticamente imposible que nadie pudiese moverse en la cubierta del buque, ya que las escotillas de las bodegas se habían abierto preparadas para introducir el cargamento y consecuentemente los refugiados solo podía estar a su alrededor sobre la cubierta. A pesar de mis llamamientos, no pude conseguir que los refugiados bajasen a las bodegas haciendo de esa manera más sitio, aunque más tarde unos pocos bajaron dejando un poco más de sitio, pero sus lugares eran ocupados inmediatamente por más gente que subía a bordo.

Eventualmente, sobre la 10.30 p.m. los últimos de los refugiados estaban a bordo, y yo ya hacía tiempo que había abandonado toda esperanza de subir cualquier cargamento a bordo. Estimo que en este momento había a bordo alrededor de 2.000 refugiados y posteriormente determiné que eran 1.835 en total. Cuando todos los refugiados se hallaron a bordo, era prácticamente imposible dar una descripción adecuada de la escena que mi buque presentaba, y la semejanza más cercana que puedo dar es decir que parecía unos de esos vapores vacacionales del río Támesis en un día festivo, solo que muchas veces peor. Un barco de transporte militar cargado de tropas dejando Inglaterra no se puede comparar de modo alguno con mi barco. De hecho en toda mi experiencia en la mar, que abarca 33 años, nunca he vista nada así y espero no volver a verlo nunca más. Aparentemente estas últimas prisas por subir a bordo del barco fuero causadas por un rumor de que el lugar iba a ser bombardeado en un gran ataque aéreo. De todas maneras conseguí mantener a los refugiados fuera del puente de mando y di las ordenes para que se soltasen las amarras y que la pasarela fuese hecha firme al costado del barco ya que no se podía colocar dentro, y maniobré mi navío fuera del puerto comenzando el viaje a Orán. Cuando apenas habíamos salido del puerto el rumor del bombardeo probó ser verdad y a los 10 minutos de abandonar el puerto se inició un terrorífico bombardeo de la ciudad y del puerto y el flash de las explosiones se podía apreciar visiblemente y la conmoción de los proyectiles explotando se podía casi sentir.

De todas formas proseguimos nuestro viaje y durante la noche algunos de los refugiados bajaron a las bodegas para dormir, pero cientos permanecieron en cubierta y estos tuvieron que permanecer en pie toda la noche ya que no había sitio para tumbarse. Otros se acurrucaban alrededor de la base de la chimenea buscando calor y de hecho en cualquier otro sitio donde se pudiese encontrar calor. La noche era clara pero fría y pienso que el sufrimiento de estas personas de pie en la cubierta toda la noche debió de ser muy malo.

El salón estaba lleno de refugiados de todas las clases, alguno de los cuales estaban tumbados sobre el suelo y otros sobre la mesa. Les había dado el permiso para ir allí y así aliviar la congestión en la cubierta y otros lugares. También había dejado mi camarote a algunas de las personas más débiles y también así lo habían hecho algunos de mis Oficiales.

Alrededor de la medianoche conseguí dormir unas pocas horas. Regresé a la cubierta con la primera luz del día y me encontré con que un número de refugiados habían subido a cubierta también. Proseguíamos experimentando una gran dificultad en mantener la quilla equilibrada, ya que en cuanto se avistaba otro barco, ya fuese a babor o a estribor, un gran número de los refugiados se precipitaba forcejeando hacia el otro costado con la intención de avistar el barco, con el resultado de que el barco se escoraba de una lado o de otro. Aparentemente los refugiados parecían pensar que cada barco que aparecía a la vista era un navío de Franco que venía a interceptarlos; y como un gran número de refugiados estaba armado yo estaba alarmado de lo que pudiese ocurrir si hubiésemos visto un barco de Franco (sic).

Muchos de los refugiados expresaron que si un barco de Franco (sic) los interceptaba estaban dispuestos a vender caras sus vidas. Afortunadamente no avistamos navío hostil alguno.

En cuanto a la comida yo solo pude suministrar a los refugiados más débiles con un poco de café y con un poco de comida a algunos de ellos. La gran mayoría tenía pan, etc. suficiente para que les alcanzase hasta Orán. Más tarde, sobre el mediodía prácticamente todos los refugiados subieron a cubierta haciendo casi imposible transitar por ella. Durante el curso del día me informaron de algunos casos de enfermedad, principalmente desmayos etc. causados por un hacinamiento que a mí me era imposible paliar. De hecho me asombra que no se hubiese producido ninguna desgracia con anterioridad. El resto del día transcurrió sin ningún incidente, llegando a Orán alrededor de la 10 p.m. del 10 (sic) y fondeamos en la Bahía, 20 horas después de dejar Alicante, fondeamos en la bahía externa pero como no teníamos autorización de los funcionarios del puerto para entrar en este, tuvimos que quedarnos fuera y pasar otra noche en malas condiciones. Afortunadamente el tiempo todavía permanecía bueno y mientras un gran número de los refugiados bajo a las bodegas, el resto tuvo que permanecer otra vez sobre cubierta y dormir como mejor pudo. Estas personas solo tenían las vestimentas que llevaban puestas y pienso que su privaciones debieron de ser terribles. Otra vez algunos refugiados se acurrucaron en torno a la chimenea e incluso algunos penetraron en la sala de máquinas pero estos tuvieron que ser expulsados a cuenta del riesgo de lastimarse o herirse ellos mismos.

Así pasó otra noche más y a las 8 en punto del día siguiente aprecié otros barcos españoles en el puerto, con refugiados a bordo pero no atestados como estábamos nosotros. Entonces conseguí atraer y subir a la primera barca de motor que vi y me dirigí a tierra para telefonear a mis Agentes para conseguir permiso para que los refugiados desembarcasen a tierra, ya que debido a las condiciones a bordo consideraba imperativo que bajasen del navío, no solo desde el punto de vista de la comodidad, sino también desde el punto de vista de la salubridad ya que los servicios sanitarios eran totalmente inadecuados para los refugiados y temía que se desatase una enfermedad si no bajaban pronto a tierra. Solo se me dio permiso para que mi barco entrase en el puerto, pero no para que bajasen los refugiados a tierra. Entendí que la razón de esto era que las autoridades no tenían ningún sitio donde alojarlos. Regresé a mi nave y la introduje en el puerto poniéndola al lado del muelle pero todos los refugiados pasaron una noche más de incomodidad extrema apiñados, durmiendo o tumbándose allí donde hubiese espacio.

Al día siguiente regresé a tierra y eventualmente conseguí un arreglo para prácticamente todas las mujeres y niños desembarcasen a tierra a un campamento y disposiciones están en mano, para que el resto de los refugiados sean puestos en tierra.

En este momento el barco sigue abarrotado con refugiados de todas las clases que atestan los costados del navío y truecan dinero y posesiones por un poco de comida, cigarrillos etc. con personas en barcas de remos. Muchos de estos refugiados no han podido lavarse desde que subieron a bordo de mi barco y algunos incluso mucho antes de esto.

Sinceramente suyo,
(De su puño y letra)

A. Dickson
Capitán
SS Stanbrook

El Editor
Sunday Dispatch
Londres

(La siguiente posdata es del puño y letra del Capitán Archibald Dickson)

P.D. Este es el sexto día que el resto de refugiados permanece a bordo, incluso ahora hay alrededor de 1.500 a bordo. Se han tomado disposiciones por las autoridades locales para suministrar pan. Antes de que las mujeres y los niños desembarcasen los oficiales del barco y yo mismo le hemos suministrado pequeños lujos tales como leche, chocolate, dulces etc. Todos los refugiados masculinos siguen a bordo y su apariencia es realmente patética, especialmente por que no han tenido oportunidad de lavarse ni afeitarse. Algunos de ellos se han despojado de sus ropas.

A.D.


Traducción: Pablo Azorín Williams (08/03/2009)
Alicante Vivo agradece a Santi Pardo la ayuda prestada para la elaboración de este artículo

viernes, 20 de julio de 2012

El 18 de julio de 1936 en el puerto de Melilla

El destructor Almirante Valdés saliendo del puerto de Melilla el 18 de julio de 1936

19/7/2012 Carlos Esquembri - Al sur de Alborán
El 15 de agosto de 1936, el diario malagueño El Popular publicó unas declaraciones de Ángel Guevara, maquinista de la Armada, que fue uno de los lideres de la resistencia de las tripulaciones de los destructores Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui al intento de sus mandos de unirse a la sublevación militar en Melilla el 18 de julio de 1936.

Al conocerse en Madrid las primeras informaciones del inicio de la sublevación militar en Melilla, el Gobierno ordenó a los destructores Lepanto, Almirante Valdés y Sánchez Barcáiztegui que partieran de su base de Cartagena con rumbo a dicha ciudad. Entre sus órdenes estaba el de bombardear los cuarteles y concentraciones de tropas rebeldes y el interceptar cualquier transporte de tropas que encontraran en su camino.Los destructores se presentaron ante Melilla el 18 por la mañana y mientras que el Lepanto permanecía fuera del puerto, el Almirante Vladés y el Sánchez Barcáiztegui atracaron en el muelle ribera donde, según relata Guevara, ya había algunos legionarios apostados.

La llegada de los destructores cogió por sorpresa a los mandos de la sublevación, sobre todo cuando todavía quedaba algún pequeño foco de resistencia ciudadana en la ciudad. Al final, deciden no interferir en la entrada a puerto de los mismos aunque según escribe Arrarás en su historia de la "cruzada", el capitán Bonaplata era partidario de detener inmediatamente a maquinistas y radiotelegrafistas por considerarlos en su mayoría comunistas y ocupar los buques con tropas de la legión para asegurarse la sumisión de la marinería.

Una vez en puerto y conocidos por los mandos de los buques que la ciudad había caído en manos de los sublevados, se envían a unos oficiales a ponerse en contacto con estos y determinar como actuar para apoderarse de los destructores.

Se decide que unas compañías de legionarios desfilen frente a los barcos mientras se les comunica a la tripulación el inicio de la sublevación y se les conmina a que se unan a la misma. El teniente coronel Gazapo se encarga de arengar o intimidar a las tripulaciones para que se unan a la sublevación pero sus palabras no tienen el efecto deseado sino todo lo contrario.

Según relata Guevara, conocidas las intenciones de los mandos de los destructores, él se encara con el Comandante de su buque y le replica que solamente obedecerán las órdenes del Gobierno. El Comandante del destructor le ordena que baje a tierra y telegrafíe al gobierno y Guevara, que se niega a desembarcar, se abre la guerrera y ofreciendo el pecho descubierto dice: Mi comandante, a mi se me mata de frente no por la espalda como a un perro.

Este enfrentamiento verbal anima a la tripulación a actuar y deponer del mando del buque a los sublevados que quedan encerrados en la cámara de oficiales. En estos momentos llegan las fuerzas del tercio y aunque algunos marinos quieren enfrentarse a los legionarios, Guevara lo impide considerando que estaban en inferioridad de condiciones y fingen que se unen a la sublevación. Los legionarios, según El Telegrama del Rif, llegan a desfilar frente a los destructores al grito de Viva la República y Viva el Ejército, mientra que Arrarás escribe que al notar movimientos extraños en los buques los legionarios se desplegaron y parapetaron en previsión de lo pudiera ocurrir. Guevara por su parte dice que los legionarios se acercaron a los buques dando vivas a los marinos y agitando al aire fusiles y gorros. Un teniente coronel y un comandante les felicitaron por la actitud tomada y se marcharon.

Ganada momentáneamente la confianza de las fuerzas sublevadas, las tripulaciones de los destructores aprovecharon para desatracar y salir del puerto de Melilla. Teniendo en cuenta que los oficiales y los comandantes de ambos buques estaban detenidos, esta maniobra se hizo de forma poco hábil y el Almirante Valdés al salir dando atrás del atraque acabó tocando con la popa en el espigón de la bocana del puerto de donde pudo salir por el cabo de remolque que le dió el vapor Monte Toro, llegado en la mañana de ese día con tropas de la legión desde Alhucemas. El Monte Toro también aprovechó la ocasión para abandonar Melilla.

Los destructores llegaron a Málaga donde los mandos que intentaron unirse a la sublevación militar quedaron detenidos y sometidos a consejo de guerra junto con otros mandos y oficiales de la Armada acusados del mismo delito. El consejo de guerra dictó once sentencias de muerte que se cumplieron el 21 de agosto de 1936.

jueves, 5 de julio de 2012

La odisea olvidada de 4.000 marinos republicanos

David Fernández y su esposa M. del Carmen , ante la exposición.
foto R. Grobas

Una exposición en la Galería Sargadelos homenajea a aquella flota de los años 30


Faro de Vigo - Elena Ocampo - Vigo 03-07-2012
David Fernández Dopico, un marino gallego nacido en la localidad de Sillobre, en Fene, salió hacia la base de Cartagena tras casarse a principios de 1936 y "su rastro se perdió" hasta más de cuatro años más tarde. Aquel republicano y aficionado a la fotografía se embarcó en una odisea –poco conocida–contra el alzamiento militar franquista que le llevaría al exilio en las provincias francesas del Norte de África y Túnez.

Así lo documenta su hijo, de nombre también David Fernández y nacido en 1951 en la ciudad argelina del mediterráneo, Orán. Él es el fruto del reencuentro feliz del republicano gallego con su mujer –en 1949 y luego de superar muchas penalidades en fronteras y aduanas–.

Para hacer justicia a la historia "de aquellos 4.000 marinos olvidados" de la Armada Republicana, David Fernández expone desde ayer en Vigo en la Galería de Arte de Sargadelos (ubicada en la calle Urzáiz, 17) hasta 67 fotografías y un mapa de los momentos felices de la flota. El responsable de la recopilación asegura que las imágenes fueron recuperadas muy tarde y su padre falleció en 1989.

Formaban parte del legado familiar y hace unos años ha decidido desempolvarlo. En las imágenes se ven marinos durante los años 1933, 34 y 35; son fotos de los barcos, de maniobras, de puertos... El promotor de la exposición dio las gracias ayer tras la presentación al presidente de la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36, Telmo Comesaña por su colaboración.

Aquellos marinos huyeron de Cartagena con el almirante Miguel Buiza al mando, en marzo de 1939 con una flota de 15 buques, después de sublevarse contra la oficialidad. Entre ellos, viajaba David Fernández Dopico. Y una vez en alta mar y finalmente, las tripulaciones decidieron poner rumbo a la base de Bizerta, en Túnez. El hijo de Dopico asegura que entre la tripulación viajaban trescientos civiles y entre ellos, 24 mujeres y tres niños. Entre las penurias que soportaron parte de los militares y las que sobrevivió su padre está dormir en una minas abandonada de fosfato, a los trabajos forzados en el carbón.

jueves, 1 de abril de 2010

El exilio en Oran


Poco o casi nada se ha dicho y escrito sobre el exilio en Orán (Argelia) de españoles durante la guerra civil española. Mucho se ha escrito, y bien hecho está, sobre los campos de concentración del sur de Francia, el paso por la Junquera e incluso del exilio a Méjico. Pero permaneció en el olvido el exilio a las costas de Africa del Norte, otra salida más, para aquellos que buscaban refugio, quedo practicadamente ignorado y con pocas referencias al respecto.

En los años 40, Orán se convirtió en un enclave importante para refugiados y exiliados políticos españoles, incluso se llego a decir que Orán era la capital de España en Africa del Norte. Por Orán, pasaron y vivieron figuras de prestigio de la política, de la vida social y miembros de los ejércitos españoles refugíados . El exilio se realizó en buques militares (patrulleros), mercantes y de pasaje, también en barcos pesqueros o cualquier otra embarcación que sirviese para la ocasión. Así mismo, muchos Aviadores Republicanos huyeron con su avión a tierras argelinas. Toda esta buena gente perseguida por las hordas franquistas procedía de distintas partes de España, el grupo más numeroso procedía del Levante español que huía de las tropas franquistas. Decenas de miles de inocentes hombres, mujeres, ancianos y niños se amontonaban en los muelles de Alicante, Cartagena y otros puertos del Levante. Ahí, pasaban varios días esperando a que algún buque se dignase a hacerse cargo de ellos para llevarles a Orán, (en sus origines fue conquistada por España en 1509 y permaneció hasta 1791 en manos españolas y fue enclave español durante casi 3 siglos). A raíz del poderío del fascismo, en 1940 Franco y su horda quisieron anexionarlo a España tratando de usurpárselo a Francia. No solo pensaban anexionar esa gran provincia francesa, el Oranesado, sino también que mejor ocasión para colocar los grilletes a todos los refugiados políticos que allí vivían. Véanse las conversaciones entre el embajador franquista de España en Paris José Feliz Lequerica y el gobierno francés de Vichy cuyo embajador sometió a los refugiados españoles a una persecución implacable, consiguiendo entre otros la deportación de Max Aub a Argelia, prisión para Federica Montseny en Francia y detención de Lluis Companys y otras figuras importantes de la España Republicana. Tras esas persecuciones de personalidades que podían esperar aquellos refugiados en Orán.

La practica totalidad de los españoles llegados a Orán, unos 25.000, fueron internados en campos de concentración durante tiempo. Más tarde, fueron liberados y rehicieron sus vidas. A todo este gran número de refugiados se sumaron parte de los Marinos de la Escuadra Republicana la cual, en su huida con objeto de no rendirse y caer en manos de las tropas franquistas como bien decía la divisa escrita en cada buque republicano (si te dicen que mi buque ha sido apresado, di que he muerto) , arribo a Bizerta (Túnez) el 7 de Marzo de 1939, compuesta por 12 buques (8 destructores, 3 cruceros y un submarino con unas tripulaciones compuestas por 4000 hombres) al frente de la cual estaba el honorable y generoso D. Miguel Buiza Fernández Palacios Almirante Jefe de la Escuadra Republicana. Se sumaron un buen número de Marinos a este exilio en Orán. Procedían de los temibles campos de concentración, primero en Túnez (Zebbeus, Kasserine, Gabès) y más adelante en Argelia (Boghari, Colomb-Béchard, Khenchela, el campo de la muerte de Hadjerat M’Guil, carceles y presidios y Kenadsa. En este último campo de trabajo fueron a parar muchos Marinos represalíados entre los cuales estaba David Fernández Dopico, de Ferrol, Auxiliar Alumno de Artillería en la Marina Republicana que recorrió buena parte de los campos y cárceles arriba citadas.

Tras multiples calvarios, hambre, maltrato físico, enfermedades, torturas salvajes etc… muchos murieron en dichos campos habilitados por el gobierno francés de aquella época a las ordenes de la Alemania nazi. A dichos Marinos, solo se les suministraba una “comida” una vez al día y dormían sobre unos 5 kilos de paja que se les suministraba cada 15 días. En el desierto, estaban expuestos a las temperaturas más extremas.

David Fernández Dópico, permaneció 4 años y pico en los campos de Túnez y Argelia desde el 15 de Marzo de 1939 hasta el mes de Mayo de 1943, cuatro años y pico de maltrato, humillaciones, torturas refinadas y mucha, mucha hambre, viendo como sus compañeros morían sin poder aportar remedio alguno. Por ello David, a pesar de que Francia o en este caso concreto Argelia, fue su tierra de asilo, siempre rechazo a las autoridades francesas de aquella época que practicaron con ellos la tortura. Este hombre, gran luchador durante la Republica Española (felicitado por el Estado Mayor de la Flota de Cartagena), y más adelante por el restablecimiento de un régimen de libertades en España, fue liberado en Mayo de 1943 por la tropas aliadas estacionadas en la costa de Argelia ; eran los primeros preparativos del futuro desembarco en Normandía en Junio 1944. David se instaló en Orán como muchos otros Marinos y vino a engrosar la lista de exiliados de Orán.

Su esposa Josefa Martinez Cinza y su hija Amelia Fernández Martinez permanecían en España. Josefa fue represaliada en 1947 e internada en la carcel de la Coruña junto a dos hermanas más. La hija de ambos permaneció custodiada por la familia. En 1949, Josefa y su hija deciden marchar para Orán para juntarse con el esposo y padre. La marcha, se realiza con dificultades, pues para llegar a Francia, deben pasar por Barcelona para “hacer papeles” y poder pasar la frontera. Permanecen en Barcelona un mes realizando documentación clandestina y finalmente cruzan de noche la frontera donde al llegar a Francia (Perpiñan) les internan en un campo de concentración esperando que las autoridades francesas les entreguen la documentación definitiva para viajar de Perpìñan à Orán, lográndose que se les entregue la documentación necesaria y ser reconocidos oficialmente Refugiados.

Pero, la lucha de estos Marinos no se detuvo en 1943. Al instalarse en Orán se organizarón y siguieron luchando por la liberación de España del yugo franquista. En 1944, cuando prácticamente la 2ª Guerra Mundial estaba finalizando, estos Marinos, “tenían preparadas las maletas” pensando que los Aliados acabarían con el régimen fascista español, pero en vano, España no fue liberada.

La lucha siguió. Esta comunidad solidaria con España y su pueblo ayudo con donativos y con muchas otras acciones (manifestaciones, actos de solidaridad, prensa, denuncias y cualquier otro medio pacífico) a los presos internados en las temibles cárceles franquistas enviandoles para su subsistencia, dinero, alimentos y otros ; también dichas ayudas llegaban a aquellos que luchaban clandestinamente en el país para derrocar al régimen.

Gracias David y Josefa por vuestra lucha.

Es de Justicia, el reconocer a toda esa comunidad de refugiados y exiliados en Argelia, su labor y su lucha en pro de una España en libertad.

David Fernandez Martinez