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domingo, 13 de diciembre de 2015

El exilio republicano en el norte de África


Buen número de españoles tras la guerra civil lograron refugiarse en Oran y con posterioridad en la ciudad internacional de Tánger, Casablanca o Rabat. El último libro del historiador Morro Casas sobre los campos de concentración franceses en el norte de África contribuye a arrojar luz sobre el aún poco conocido exilio republicano

Francisco Sánchez Montoya - Red Marruecos | Ceuta 04 de Diciembre de 2015
La primera publicación de Jose Luis Morro, dentro de esta colección se centró en el Campo de Vernet d’Àriège, sobre la tragedia vivida al final de la Guerra Civil por miles de españoles que atravesaron la frontera hacia Francia; su hacinamiento en playas y campos de concentración, el trato vejatorio que recibieron por parte del gobierno francés, la huida a países de acogida de algunos, la participación de otros en la II Guerra Mundial, la muerte de muchos de forma despiadada. De este libro ya se han realizado dos ediciones y en este momento se encuentra agotado. El segundo libro, trata sobre el Campo de Gurs, también agotado en estos momentos. Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa.

No obstante, Jose Luis Morro desarrolla la historia centrándose en el barco inglés Stanbrook, que partió desde el puerto de Alicante hacia Orán. De hecho, en el anexo reproduce una relación nominal de los pasajeros embarcados, recopilada por el profesor Juan Bautista Vilar, en el que aparecen 2.620 pasajeros. El barco que hace 75 años sacó de España a miles de refugiados. El puerto de Alicante fue escenario de la tragedia que se vivió, cuando miles de republicanos llegaron desde todo el país con la esperanza de escapar de la represión. Se encontraron sólo con este navío mercante que sólo pudo salvar a unos cuantos miles, en los últimos días de la guerra. El barco, con una capacidad para 800 personas, llegó a cargar a casi 3.000 refugiados rumbo a Orán, al frente del buque estaba el capitán Dickson.
Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África, hace mención a la salida de Max Aub del campo argelino de Djelfa y, su posterior embarque en el puerto de Casablanca, el 10 de septiembre de 1942 en el vapor portugués Serpa Pinto rumbo a México, meses antes de que se cerrase definitivamente el campo de concentración de Djelfa
Este puerto al final de la contienda, fue una tabla de salvación para cientos de republicanos, ya que caídos los puertos de Cataluña, el de Alicante era el único que quedaba libre, allí se reunieron unas 20.000 personas huyendo, entre las que había familias, cargos públicos, campesinos, maestros, militares en derrota, a quienes les habían prometido que habría barcos que les sacarían de España. El destino de este éxodo fue Orán y su región: la Argelia occidental limítrofe con Marruecos. Las cifras que recoge el historiador Juan B. Vilar son las siguientes: 8.000 asilados en Argelia, a los que se suman 4.000 en Túnez y 1.000 aproximadamente en Marruecos. Las mujeres y los niños eran conducidos a centros de albergue mientras que la gran masa de excombatientes y los varones en edad militar fueron internados en campos de trabajo, de los que destacamos los argelinos de Morand y Suzzoni, el oranés de Rélizane. Se crearon también campos de castigo como el de Merijda y Djelfa.

De Orán a la fosa común de Ceuta
Miles de españoles se encontraban el 28 de marzo de 1939 en el puerto de Alicante, entre ellos tres jóvenes, Antonio Reinares Metola, José Congost Plá y Ramón Valls Figuerola, ellos aguardaban un barco que les permitiese abandonar España, camino del exilio lo que realizaron en el buque Stanbrook, zarpando hacia Orán (Argelia). Cinco años después estos tres alicantinos fueron fusilados ante los muros de la fortaleza del Monte Hacho y enterrados en la fosa común, a los pocos años sus cuerpos fueron trasladados a un nicho.

Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera. El 10 de agosto de 1941 se desplaza a la ciudad internacional José Congost. Realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de estación.  Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, escrito a máquina, y lo reparten por la ciudad.

Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado José Congost requiere nuevamente de Casablanca el envío de otro delegado más y a los pocos meses llegó por el mismo conducto Antonio Réinales Metola, este tiene en sus planes inmediatos el trabajo de reorganizar las Juventudes Socialistas Unificadas. Al cabo de algunos meses formó un comité, integrado por Amalia Guerrero, Sebastián Mesa, León Azulay, Jacob Cuby y Rubén Bengio.
Pudieron abandonar Argelia, tras muchas penurias, y establecerse en el Marruecos francés, concretamente en Casablanca, donde organizan una resistencia al régimen, con la creación de la denominada Unión Nacional Antifascista. Estudian la posibilidad de establecerse en Tánger, como cabeza de lanzadera
En septiembre de 1941 se envían dos nuevos dirigentes desde Casablanca, Adelo Aguado Hidalgo y Ramón Valls Figuerola; éstos asumen mayores y más amplias atribuciones y, sobre todo, el propósito de abrirse camino hacia Ceuta, entrevistándose con Demetrio Valentín, quien sirve de enlace para hablar con Pedro Rodríguez, dirigente socialista, quien hacía pocos meses había salido del Hacho. También asistieron el secretario político del PSOE Juan Traverso, y los cenetistas Agustín Álvarez y López Infante.

Debido a los nuevos proyectos deciden que el dirigente recién llegado desde Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid para mantener algunas reuniones y obtener más información. Pero fue detenido y llevado a la Dirección General de Seguridad, en la Puerta del Sol, y tras duros interrogatorios se le acusó de “atentar contra la seguridad del Estado y fomentar la organización de partidos políticos”. Tras un consejo de guerra sumarísimo, fue ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942 en Madrid. La detención de Adelo Aguado origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros que se encontraban en Ceuta y Tánger. En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta, los hombres a la fortaleza del Hacho y las mujeres a la prisión del Sarchal. Se celebró el consejo en el cuartel de Sanidad, habilitándose una gran sala especial, comenzando el 9 de marzo de 1944. Después de siete días de vistas y declaraciones se aprobaron las múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los alicantinos, José Congost Plá, Antonio Reinares Metola y Ramón Valls Figuerola, acusándoles de un delito contra la seguridad del Estado.

El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados los tres jóvenes alicantinos. Un camión militar transportó sus cuerpos al cementerio, siendo enterrados en la fosa común. Pero, cinco años después, el 15 de noviembre de 1949, José Guerrero Garrido abonó el traslado de los restos de estos tres republicanos desde a un nicho. Como detalle significativo, en la lapida donde se tallaron sus nombres, se dibujó en grande y justo encima una gran estrella de cinco puntas, símbolo de las Juventudes Socialistas Unificadas, que todavía continúa en el cementerio de Ceuta. En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario. La aventura de esta España peregrina no terminó oficialmente hasta que iniciada la transición democrática en España, la nueva Constitución, refrendada por una inmensa mayoría de españoles, puso fin a la realidad y la dialéctica de las dos Españas, iniciándose un periodo de reconciliación y de consenso democrático. La información sobre el exilio republicano, ha sido notoriamente insuficiente en los medios de comunicación de masas, de modo que la mayoría de la población, especialmente los jóvenes, lo desconocen.
En torno al exilio español en el Magreb existe un gran desconocimiento, a pesar de los años transcurridos, esa aventura humana que vivió una parte del exilio español en el norte de África: cárceles, campos de concentración, compañías de trabajos forzados y represión. Cuando llegaron frente a Orán, el puerto de la costa argelina, empezó un verdadero calvario
El historiador José Luis Morro
En las décadas de los años ochenta este prestigioso historiador estuvo en nuestra ciudad de Ceuta realizando el servicio militar. Y desde entonces guarda con gran cariño aquella Ceuta que lo acogió.  Son numerosas sus conferencias y estudios sobre el todavía desconocido exilio en el norte de África. La pasada semana intervino en el Ateneo de Madrid, dentro del marco del 75º aniversario del Exilio Republicano, Organizada por la Asociación de Descendientes del Exilio español. Contando con Ludivina García, Bechir Yazidi, profesor de la Universidad de Manoubade, Túnez, y especialista en el exilio en el Norte de África. Victoria Fernández Díaz, investigadora, y autora del libro: El Exilio de los marinos de la República, hija de refugiado en el Norte de África.  También son de destacar su trabajo sobre Max Aub, en Guerra Civil, exilio y literatura; Anna Seghers y Max Aub: dos destinos unidos por Gilberto Bosques; El exilio cultural de la guerra civil (1936-1939). Max Aub, ¿un exilio diferente?; El exilio literario español de 1939; Literatura y cultura del exilio español de 1939 en Francia, entre otros. Y sus últimos libros, Campo de Vernet d’Àriège, Campo de Gurs y este último Campos africanos. El exilio republicano en el norte de África.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Paseo por Santa Catalina… Fosa común – lugar para la memoria


Francisco Sánchez Montoya en Historia de Ceuta y Protectorado español 
(Fragmento del artículo: Paseo por Santa Catalina…) 30/10/15
El 1 de noviembre de 2005, fue un día histórico, por primera vez se llevó a cabo una ofrenda de flores por parte de la Ciudad.  Anteriormente la fosa común, presentaba un aspecto lamentable. El trabajo de adecuación se llevó a cabo con un proyecto del arquitecto municipal Javier Arnaiz. En el citado lugar fueron enterrados 156 personas, tras oponerse al golpe militar de julio del 36, en su gran mayoría son militares, políticos y sindicalistas, los últimos enterramientos en ese lugar fueron realizados en agosto de 1944.

En torno a la fosa común del cementerio de santa catalina tendríamos que recordar que tanto en Ceuta, como la zona occidental del Protectorado en Marruecos más que de guerra habría que hablar de represión, pues no hubo combates ni operaciones militares. La barbarie desencadenada fue tan intensa y extendida que no sólo la sufrieron los que habían defendido la República con su labor política y sindical, sino que también cayó la misma sobre aquellos que eran simplemente más abiertos, los incrédulos por cualquier motivo, los que habían destacado en empresas culturales y actividades públicas o simplemente aquellos denunciados por rencillas personales, odios y deudas, de los que se nutrieron las cárceles ceutíes y del Protectorado español en Marruecos.

El desglose del total de asesinados en Ceuta fueron 268. Es fácil concluir, que el tema de la represión ejercida en el nuevo Estado que surge tras el golpe militar del 17 de julio de 1936 presenta aún hoy, a pesar de los años transcurridos desde entonces, numerosas lagunas. La consulta de distintos documentos permite acercarse a la tétrica realidad judicial de aquellos años. Los procedimientos sumarísimos de urgencia, que la legislación fijaba como formula ocasional, se convirtieron, sin embargo, en la única fórmula empleada por los tribunales para juzgar los supuestos delitos de los que no eran adictos al nuevo régimen.

Amparados en la más absoluta impunidad y parapetados tras la vía jurídica no dudaron en acusar y condenar de adhesión a la rebelión a los que precisamente habían defendido la legalidad constitucional. Daba igual que las acusaciones realizadas se refirieran a asesinatos, pertenencia a organizaciones políticas o sindicales, participación en saqueos de iglesias, insultos, redacciones de periódicos, pertenencia la masonería, etc. Y, desglosando las cifras, se puede apreciar que el mes de agosto de 1936 se convierte en el más trágico de toda la represión en Ceuta, con 73 víctimas, de las cuales tan sólo siete se efectúan tras los respectivos consejos de guerra; el resto, sesenta y seis, fueron debidas a las sacas de madrugada.

Por militancia política, el número mayor de fusilados fue para los anarcosindicalistas y por profesiones el estamento militar fue el más castigado, sobretodo en 1938. Tras el inicio de la represión, con el paso de los meses, el número de fusilamientos fue disminuyendo paulatinamente. En los cinco primeros meses se registraron un total de ciento veintiocho ejecuciones, casi el 50% de las llevadas a cabo durante toda la represión. En 1937 se registraron noventa y seis, para continuar bajando hasta cuarenta y uno en 1938, y hasta seis años después, en agosto de 1944, no se consignaron los últimos tres fusilamientos en Ceuta. Estos datos confirmarían la conclusión en el sentido de que la represión sustancial se produjo en los primeros meses.

Tras las primeras ejecuciones en Ceuta, el 21 de julio de 1936, hasta 1944, en todas se consigna herida por arma de fuego, aunque después, en el registro civil, aparecen muchos tachados. Hay un paréntesis de seis años, desde 1938 a 1944, que no se producen más ejecuciones. Tal vez las hubo, pero se pudieron encubrir en los libros como hemorragia interna. Esto ocurrió con el fusilamiento de los tres miembros de la resistencia en Tánger, pero es evidente que el error en el número de fusilados no consignados debe ser muy pequeño. Si se toman en cuenta los días en que se producen las ejecuciones y el número se observa que no parece que existiera una norma que regulara las mismas. Hay meses que durante varios días consecutivos se realizan fusilamientos y otros que las fechas se distancian considerablemente. Pero es irrefutable que tras algún ataque de las fuerzas republicanas en la madrugada siguiente realizaban ejecuciones. También se incrementa en torno a las celebraciones de determinados aniversarios y cuando en el frente fallecían soldados o miembros de la Falange local.

Ángel García Ruiz
Don Ángel como lo conocían sus alumnos fue el autor de la música del himno de Ceuta, fundó y dirigió el Conservatorio municipal, creó la Masa Coral, el Cuadro Lírico; fundó y dirigió la Orquesta Sinfónica y la asociación Amigos de la Música y fue el director de la banda de música del Tercio. Sus restos reposen en una tumba apartada, mejor decir oculto del cementerio, donde se accede tras pasar por una empinada escalera y un frío muro. Todo esto ocurre desde 1956 cuando Don Ángel García Ruiz falleció de un cáncer de estómago y fue enterrado “fuera del Cementerio”.

La curia ceutí de aquellos grises años no le perdonó su libertad de pensamiento. En este 2004 se está conmemorando el ochenta aniversario de la primera audición del himno. Sobre Don Ángel, el catedrático Antonio Garrido Aranda escribió: “El profesor que más hizo por la música en Ceuta en un largo trecho, que iría desde los años 30 a mediados de los cincuenta, fue don Ángel García Ruiz, uno de los fundadores del Conservatorio, con los hermanos Alcalá Galiano. Era un músico en toda la extensión de la palabra. Lo recuerdo como una persona muy seria y responsable, pero sin quitar un ápice de humanidad y educación…”. También el abogado Fernando Díaz Bermejo, escribió: “Hace más de treinta años, contando unos quince o dieciséis años de edad, cuando acompañando a mi padre, que era un gran melómano y aficionado a la música clásica, al cementerio para visitar supongo la tumba de algún familiar, me contó la historia de quien había sido director de la orquesta de Ceuta y compositor de su himno, y por qué su enterramiento estaba fuera de los límites del camposanto, en tierra no consagrada…”.

Sobre los inicios del Conservatorio de Ceuta, por el que tanto hizo Don Ángel, tendríamos que referirnos a lo escrito por Vicenta Marín, donde destaca que en 1932 fue creada una escuela particular de música por iniciativa de un grupo de personas que consideraban que era una parcela educativa que no estaba cubierta en la ciudad.

La creación de este centro fue justificado por los profesionales del arte musical, manifestando que existía un gran número de alumnado que se estaban viendo privado de poder cursar esta enseñanza por falta de recursos ya que el gasto que les suponía era superior a los medios económicos de los que disponían. En el año de su fundación, como escuela particular, se propuso al Ayuntamiento que se hiciera cargo de ella, con lo cual se consiguió que pasara a funcionar como escuela Municipal de Música, a partir de mayo de 1932. Para ello, aportó una subvención para cubrir gastos de funcionamiento.

La Corporación se comprometió a proporcionar a la Escuela el material y mobiliario necesario para su total funcionamiento. El 18 de noviembre de 1932 comenzaron las gestiones, por parte de su director Don Ángel García Ruiz, para dar carácter oficial a los estudios. Consiguiéndose en 1933, que el Ayuntamiento declarara la Escuela Municipal de Música como Conservatorio.

lunes, 29 de junio de 2015

De la web a las exhumaciones en Canarias

Entierro de los restos recuperados en el pozo de Las Brujas, en Arucas
(Foto: C7)
 
Canaria7.es - Rosa Rodríguez / Santa Cruz de Tenerife
La puesta en servicio por parte del Gobierno de Canarias de un portal con la información disponible sobre desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo es sólo el primer paso de un proyecto mucho más ambicioso que tendrá que asumir el nuevo Gobierno. Arranca ahora el tiempo de la investigación y la apertura de fosas.
 
La apertura hace un año de un portal web con los datos por islas y municipios y los testimonios de familiares y de víctimas de la represión franquista en Canarias, así como a información detallada sobre las fosas en las que ya se han localizado desaparecidos y los lugares en los que se sospecha que podría haber enterramientos clandestinos fue «una apuesta», pero, sobre todo, explica Alejandro Parres, director general de Relaciones con la Administración de Justicia en funciones, «una obligación» para con las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica de las Islas, que «el sentimiento que tenían era el de abandono por parte de las administraciones públicas».
 
El portal web, en el que, además, hay un listado de 531 desaparecidos, con nombre y apellidos, ha sido, dice Parres, la manera de oficializar la política de Memoria Histórica en la Comunidad Autónoma, dándole un «carácter oficial al trabajo fragmentado» de las asociaciones, pero también, asegura, es el primer paso a la parte más ambiciosa que es, asegura, «la gran asignatura pendiente». Se refiere Parres a incorporar en los próximos presupuestos de la Comunidad Autónoma las partidas necesarias para llevar a cabo proyectos de investigación y de exhumación de los restos que aún están en fosas, pozos, simas o búcaros.
 
«En la agenda del Gobierno ya está la Memoria Histórica; ahora toca continuar y el objetivo político y la planificación están», asegura Alejandro Parres.
 
Pero, además de la puesta en marcha de proyectos para la apertura de fosas, el equipo que hasta ahora ha dirigido Francisco Hernández Spínola en la consejería de Presidencia y Justicia,  tiene ya prácticamente cerrada la creación de un banco de ADN. «La maquinaria está adquirida y sólo resta dotarlo de base jurídica, sobre todo en lo relativo a la protección de datos y oficializarlo», segura Alejandro Parres.

jueves, 25 de junio de 2015

El Grito de Zemla, 17 de junio de 1970

 
El Sáhara de los olvidados *Aomar Abed Jalil 17/6/15
El principio del NACIONALISMO SAHARAUI y el fin del colonialismo Español / Marroquí
 
“Los Pueblos se conocen por sus gentes y las obras que ellos realizan”.
 
Es un privilegio y una necesidad recordar y conmemorar un año mas EL GRITO DE ZEMLA, 17 DE JUNIO DE 1970 y defender el primer movimiento de liberación del Sahara Occidental.
 
Para saber de verdad la causa saharaui, hay que sentirse saharaui.
 
La PATRIA es el lugar de nacimiento, donde nacieron mis raíces y mi lucha hacia la independencia territorial;
 
La PATRIA es donde uno elige fundar sus raíces y su familia, me siento muy orgulloso de sentirme Canario y de tener la doble patria, la SAHARAUI y la CANARIA, desde Canarias sigo mi lucha de liberación del Sahara Occidental.

Mi deber y mi obligación moral es sumarme y dar todo lo que soy a la PATRIA SAHARAUI, todos los indicios de lo que somos con lo cual somos lo que somos, Saharauis hasta la eternidad.
 
El Pueblo Saharaui conmemora este 17 de junio de 2015 el 45º Aniversario del levantamiento popular contra el colonialismo Español y desde 1976 contra la ocupación Marroquí, Zemla el primer intento pacífico para recuperar los derechos del Pueblo Saharaui a la Liberación e Independencia y Soberanismo (al igual que esta hazaña se repite por la población civil saharaui en las zonas ocupadas el 10 de octubre del 2010 en GDEIM IZIK contra la ocupación de Marruecos del Sahara Occidental, con el mismo fin: el estado saharaui independiente) y el preludio, tres años después, del desencadenamiento de la lucha armada dirigida por el Frente Polisario, España negando a los saharauis su derecho a la autodeterminación; España había elaborado un documento que imponía la integración de la población saharaui en la metrópoli Española, declarando en los años 60 el  Sahara Occidental una ”provincia Española”.

Los manifestantes saharauis presentes en Zemla y liderados por Mohamed Sidi Brahim Lebsir empujados por un sueño: El estado saharaui independiente, entregaron una petición al General Peréz de Lema, Gobernador General del Sahara Español, en el Aaiun.
 
El origen del levantamiento de Zemla se venía madurando desde los años 60; en 1966 Mohamed Sidi Brahim Lebssir “Bassiri”, funda el periódico Al-Shihab “La Antorcha”; en dicho periódico se oponía abiertamente a las ambiciones de Marruecos sobre el Sahara Español.
 

En uno de sus artículos escribió con mucha claridad: “El Sahara Occidental nunca ha sido Marroquí, el reino de Marruecos no podrá justificar que el Sahara Occidental haya formado parte del citado reino alauita, a lo largo de la historia, Marruecos nunca envió ningún gobernador Marroquí al Sahara Occidental, ni tampoco los Saharauis han rendido ninguna pleitesía a ningún monarca Marroquí”.
 
Y el 11 de Diciembre de 1969 se constituye formalmente el Movimiento de Liberación “Harakat Tahrir”, cuyo principal objetivo era el de conseguir la Independencia del Sahara Occidental de España por los medios pacíficos; ya por esas fechas la organización pasaba de mas de 5.000 afiliados en menos de medio año de existencia.
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El Principio del NACIONALISMO SAHARAUI y el fin del colonialismo Español
El 17 de junio de 1970, la Organización hizo una demostración publica organizando una manifestación-concentración en Zemla en el Aaiun, en contra de la colonización Española,que fue brutalmente reprimida por la legión Española (el primer acto de terrorismo de estado contra la población civil saharaui, años mas tarde a finales de 1975 el Gobierno marroquí invade al Sahara Occidental y  comete terrorismo de estado incluyendo genocidio contra la población civil saharaui hasta la actualidad, 39 años de terrorismo de estado contra el Pueblo Saharaui).

Bassiri fue localizado y encarcelado junto a cientos de ciudadanos saharauis que estuvimos presentes en la manifestación-concentración en Zemla, oficialmente por el Gobierno de la metrópoli declararon que hubieron una decena de heridos entre los nativos y  3 muertos; los Saharauis reconocemos que hubieron más de una docena de muertos, sin contabilizar los muertos posteriores a las detenciones por las fuerzas Españolas (por ejemplo, tres días después de la encarcelación y de torturar a Bassiri, hoy  parece más probable con señas y detalles de oficiales españoles que al amanecer del tercer día fue conducido a un campo de dunas próximo a el Aaiun y fusilado), amén de los deportados a las fronteras de Marruecos (que corrieron peor destino, incluyendo desapariciones y muertos por el reino de Marruecos)  y en el mejor de los casos a la frontera de Mauritania; casos inauditos e inexplicables ya que la mayoría de los ciudadanos saharauis deportados a las fronteras de Marruecos y de Mauritania son españoles, según el real decreto de los años 60 que el Sahara Occidental es una “provincia española, la nº 53 del Estado Español”.

En el año 2013, una expedición de expertos en antropología de la Universidad de la Comunidad Autónoma Vasca visitaron las zonas liberadas del Sahara Occidental donde hallaron fosas comunes con cuerpos de ciudadanos saharauis con el DNI español; estos cuerpos fueron asesinados y enterados en fosas comunes por el ejercito invasor Marroquí.
 
El Pueblo Saharaui reconoce a Mohamed Sidi Brahim Lebssir “Bassiri” el padre de la Independencia del Sahara Occidental y uno de los primeros desaparecidos y un mártir nacional.
 
¡¡¡HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS MÁRTIRES SAHARAUIS!!!
 
Yo Aomar uld Sidi Abd uld Sidi Jalil uld Sidi Daud, soy uno de los cientos de supervivientes que participamos y vivimos de ese gran e inmemorable día del nacionalismo Saharaui; en la reciente historia del Sahara Occidental, echando memoria a los recuerdos ya ocurridos hace 45 años, me viene  a la memoria a golpes de imágenes en color lo sucedido en las últimas horas del desenlace inesperado por los asistentes y participantes de la manifestación-concentración en Zemla. Yo contaba por esas fechas unos 12 años y era consciente de lo que estaba pasando en mi tierra; un año antes ya tenía noticias del movimiento que lideraba Bassiri, ya que la casa de mis padres era un punto de encuentro y se hablaba de esos temas.

Mi generación y la de mis hermanos mayores tomamos la decisión y éramos conscientes de la realidad del momento, de seguir las directrices del movimiento de luchar por los medios pacíficos para lograr la Independencia del Sahara Occidental de España. Unas dos semanas antes del 17 de junio, la mayoría de los habitantes del Aaiun sabíamos y estábamos informados de esta manifestación-concentración; en un principio la manifestación pacifica se iba ubicar en otra zona de la capital cerca del aeropuerto, a lo largo de las semanas se iba cambiando de zona por orden del Gobernador General del Sahara Español, hasta la definitiva que se hizo en Zemla. Esta manifestación-concentración estaba oficialmente autorizada por la gobernación del territorio, ”no nos olvidemos que por los años 70 las manifestaciones en España estaban prohibidas”. Por esos días y especialmente ese sábado 17 de junio, me estaba preparando los exámenes finales de mi curso, durante todo el día los organizadores con megafonía y caravanas de coches anunciaban la manifestación y el lugar de la concentración; al medio día del 17 de junio mi padre me autoriza a descansar de los repasos de las asignaturas y que puedo participar en la manifestación.

Cerca de mi casa pasaban cientos de coches hacia la concentración en Zemla, accedí a subirme a uno de los coches que me llevó al centro de la manifestación, donde me encontré con una gran mayoría de mis amigos y vecinos, fuimos partícipes desde el montaje de las jaimas hasta la organización de las zonas de los mitines y la distribución de los compatriotas en cada jaima, dar las charlas sobre el motivo que nos llevó a participar y a convocar una manifestación para reclamar más participación para los jóvenes saharauis en su destino para lograr la independencia pacíficamente .

Sobre las 17 y las 18 horas empieza el desenlace final e inesperado; en ese tiempo aparece la policía territorial escoltando a miembros saharauis de la yemaha, que fueron rechazados por los asistentes a la manifestación; una segunda vez se rechaza a otro grupo escoltado por la policía y la tercera vez aparece el ejercito de la legión donde nos indican que están autorizados a dispersar y a disparar con las armas a la manifestación-concentración, a todos los asistentes si no les hacemos caso; en un abrir y cerrar de ojos, empiezan a disparar en contestación a las piedras recibidas de los participantes a la manifestación -concentración en la explanada de Zemla, donde habían decenas de jaimas para tal concentración.

Los participantes al oír los disparos y sin dar credibilidad a lo que estaba pasando… entre los participantes habían niños/as, mujeres, ancianos/as, jóvenes y adultos, empezaron a buscar refugio y a huir hacia la ciudad o a otras barriadas para salvarse de las atrocidades que estaba cometiendo el ejercito de la legión española sobre la indefensa población civil Saharaui; yo personalmente fui herido desde los primeros disparos, ya que estaba enfrente de ellos y veía de primera mano lo acontecido, la brutal represión y desigual tratamiento e inesperado a la población nativa, fui herido en mi brazo izquierdo y en  mi muslo de la pierna izquierda, al momento con otros compatriotas que me ayudaron a subirme a un todo terreno militar que me acercaron al hospital general de El Aaiun, estuve ingresado en una planta que el 100 por 100 de su ocupación eramos de los batidos por la legión Española en Zemla, estuve unos 30 días, los heridos teníamos de toda clase de heridas, en los brazos, espalda, estómago, piernas que se amputaron… etc. Cuando me dieron el alta médica, estuve todo el verano hasta finales de octubre yendo diariamente a presentarme al cuartel de la policía territorial y cumpliendo la presencia durante el día hasta el atardecer que volvía a mi casa; fui el más joven de los heridos por el ejército de la Legión española. Zemla marcó mi generación y nos mostró el camino a seguir para liderar la lucha a la libertad y a la Independencia del Sahara Occidental con dignidad. 45 años más tarde seguimos como el primer día, fieles a nuestra sagrada causa Saharaui, a los principios del Frente Polisario y nuestra dignidad intacta e inmaculada.
 
Por *Aomar Abed Jalil
Presidente de la comunidad saharaui en gran Canaria (ISOC)
Coordinador de la coordinadora sindical canaria de apoyo al pueblo saharaui (COSCAPS).

viernes, 12 de junio de 2015

El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista

Presos en Gando del franquismo
  • Tras el 18 de julio la burguesía exportadora y los propietarios agrícolas se hacen con el poder institucional
  • La gran fosa de los desaparecidos canarios se encuentra en el mar
  • La represión fue el recurso de las clases dirigentes para poner fin al crecimiento y contestación del movimiento obrero
  • La represión tuvo múltiples caras: físicas, económicas y culturales, entre otras
  • Durante la posguerra los efectos de la represión marcaron a los expresos y sus familiares

La recuperación del poder político e institucional
Los mayores contribuyentes, propietarios agrícolas, exportadores, comerciantes e industriales, tomaron posesión de los cargos de alcaldes y gestores en los Ayuntamientos y Cabildos Insulares canarios. Buena parte de ellos militaban o simpatizaban con los partidos conservadores que durante décadas habían controlado la situación política en las Islas. Unos y otros pasaron a formar parte, progresivamente, de Falange. También de organizaciones destinadas a sofocar cualquier situación de desorden, como Acción Ciudadana y las llamadas brigadas del Amanecer. De esta manera, aquellos hombres eran los encargados de gestionar la política del nuevo régimen pero también de ejecutar las detenciones, las torturas, las desapariciones de cientos de hombres, militantes de los partidos y sindicatos de izquierdas, fundamentalmente. De llevar a cabo las tareas de depuración social. Unas veces directamente y otras actuando al frente de las mismas.
 
Víctimas de la represión franquista en Canarias: desaparecidos y fusilados
La gran mayoría de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercialización de los productos del campo. En Santa Cruz de Tenerife eran sacados de Fyffes o de los barcos prisión (el "Archipiélago fantasma"como se le conocía), después de que sus nombres se incluyeran en los listados que los falangistas leían cada noche. En Gran Canaria "les llevaron a los acantilados de La Laja y fueron arrojados a la Mar Fea. Los cadáveres de algunos de ellos aparecieron días después en las playas cercanas", según explica el historiador Sergio Millares. Ejemplos de fosas comunes los encontramos en Fuencaliente (La Palma) y en el Llano de las Brujas en Arucas (Gran Canaria). En este municipio los militantes obreros fueron asesinados y arrojados a los pozos. Su Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lideró en solitario en Canarias, durante muchos años, la lucha de las familias por recuperar los cuerpos de los desaparecidos.
 
Uno de los casos más impactantes se dio en Tenerife con la desaparición del alcalde de Buenavista del Norte, Antonio Camejo Francisco ("A él lo sacaron de Fyffes, lo llevaron a los barcos y lo apotalaron"). Este había declarado la reforma agraria en enero de 1933, en el contexto de una huelga general que tendría notables efectos en municipios como Santa Cruz y La Laguna. Camejo también fue el encargado de solicitar la destitución del comandante militar de Canarias, Francisco Franco, después de que este movilizara fuerzas del Ejército durante la celebración del 1º de mayo de 1936. Ese acuerdo del Ayuntamiento fue apoyado por otros de la isla de Tenerife, lo que supuso, entre otras cosas, la desaparición de destacados líderes del período como el diputado a Cortes Luis Rodríguez de la Sierra Figueroa o el concejal y líder comunista tabaquero, Domingo García Hernández, firmantes de aquella petición.
 
Como ellos, cientos de canarios fueron desaparecidos durante la Guerra Civil, a los que se sumaron ciento veintitrés fusilados por Consejos de Guerra. Entre ellos el gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife Manuel Vázquez Moro y su secretario particular Isidro Navarro López o el diputado grancanario Eduardo Suárez Morales. Este, destacado militante comunista durante el quinquenio republicano, escribió antes de ser ejecutado las siguientes palabras: "¡Salud, valientes y queridas hermanas  tabaqueras! Por vosotras y por todos los explotados del mundo Doy mi vida. ¡Salud, y adelante siempre! ¡Viva el Partido Comunista! ¡Viva la liberación de los oprimidos!". Como él otros destacados militantes obreros, caso de 19 militantes anarquistas tinerfeños, fueron ejecutados en las Islas.
 
Presos en Gando durante el franquismo
Presos en Gando durante el franquismo
 
Pagando las culpas de la Segunda República
Los años de la Segunda República lo habían cambiado todo. Por primera vez en la Historia de las Islas existía una fuerza social capaz de plantar cara al poder hegemónico de quienes controlaban las instituciones y la economía canaria. El movimiento obrero a través de sus organizaciones sindicales combatió duramente la precaria situación laboral y social de sus afiliados.
 
Muchos de aquellos propietarios que luego se sumaron al golpe y al nuevo régimen habían sufrido el sabotaje en sus atarjeas para impedir la llegada de agua de riego a sus fincas o el corte de las piñas de plátanos. A este tipo de acciones se sumaron las huelgas en sectores estratégicos de las Islas, fundamentalmente en los puertos, entonces estructura principal en las comunicaciones con el Archipiélago. Los obreros se convirtieron en una masa organizada y dotada de discurso capaz de plantear una alternativa social y política a aquellos que habían controlado el poder político e institucional canario durante décadas. En ese contexto, el miedo y la defensa de sus intereses económicos, de la unidad de España y el sentido católico de sus vidas, fundamentalmente, les llevarían a secundar el golpe de Estado y unirse al resto de grupos que conformaron la coalición reaccionaria. Todos ellos con el objetivo común de poner fin a la Segunda República. Se convirtieron en activos colaboradores en la ejecución de las tareas represivas. Se integraron en organizaciones como Acción Ciudadana -dirigida por el herreño Anatolio de Fuentes y que durante unos meses también fue presidente del Cabildo Insular de Tenerife- y Falange y en conjunto apoyados por guardias civiles y militares, llevaron a cabo las tareas de mantenimiento del orden, como entonces se decía. En islas como La Gomera y El Hierro los responsables de estas tareas, amparados por los grupos dirigentes locales, actuaron con total impunidad. Así lo recogieron los investigadores Ricardo García Luis y Juan Manuel Torres en los años ochenta en Vallehermoso, al norte de La Gomera, foco de resistencia obrera y en el que la represión fue feroz: "Quien daba palos era un cabo de la Guardia Civil. Los falanges iban arriba, denunciaban a un tío (…) y este cabo decía «tráigalo para arriba», y venga leña (…) Aquí barrió por todos".
 
Se calcula que casi ocho mil personas pasaron solo por los centros de detención de Fyffes y Gando durante aquellos años de la guerra. El testimonio de las torturas y vejaciones a las que fueron sometidos los presos han llegado hasta nuestros días gracias a algunos presos que dejaron testimonio escrito de ello. Fue el caso del dirigente socialista tinerfeño Manuel Bethencourt del Río que en sus diarios contó cómo vivían esos momentos de tortura a otros compañeros: "Algunos nos tapamos los oídos para a lo menor no oír –aunque sabíamos– lo que estaba ocurriendo. Pero, cuando retirábamos las manos de la cara, creyendo terminado aquel horror, volvíamos a oír los golpes –que sentíamos, casi, en nosotros mismos– y los lamentos de «¡¡ay, mi madre!!», «¡¡no me peguen más, por Dios!!», «¡¡que me muero, que me matan, socorro!!".

 
Presos en Gando del franquismo
Presos en Gando del franquismo
 
Castigos y depuración social: un tiempo nuevo
Pero la represión no fue exclusivamente física. Fue también económica, social, laboral, cultural, moral. Se manifestó de diversas maneras y no dejaría de estar presente durante los años siguientes a la finalización de la Guerra Civil. Miguel Ángel Cabrera en su libro pionero sobre el estudio de la represión franquista en El Hierro afirmaba que “se destruyen las bibliotecas (quemadas por los falangistas), se extirpa el interés por la cultura, se instala el más ciego apoliticismo, se desvincula la Isla del transcurrir histórico estatal y mundial, se generaliza el miedo (miedo a hablar, miedo a recordar...), etc.”. Además, propiedades y bienes de todo tipo les fueron incautados a las personas que se vincularon con las organizaciones de izquierdas, favoreciendo esto los intereses de aquellos adeptos al nuevo régimen que aprovecharon la ocasión para apoderarse de aquellos. Fue así como algunas fortunas crecieron y, en otros casos, como se ganaron una posición destacada en sus respectivas localidades. El caso del socialista Domingo Cruz Cabrera en La Laguna es un ejemplo, pues había sido el promotor del conocido como Barrio Nuevo en la ciudad y, tras ser detenido y desaparecido, sus propiedades pasaron a manos de otras personas próximas al régimen. El nuevo orden se había impuesto por la sangre. Pero no solo eso, pues sus familias sufrían también las repercusiones de todo aquello. Su hija, Rosario Cruz, recordaba como "a mi madre le registraban la casa, le tiraban las plantas, le aventaban lo que tenía (...) yo estaba en el colegio cuando vino Franco y a mí me echaron del colegio porque mi madre  no  me  puso el traje de Falange, me echaron a la calle...eso sí me acuerdo, de mi infancia esa parte es muy dura....me echaron porque mi madre no quería que me pusiera el uniforme, ni mis hermanos". La represión fue también clave durante la posguerra y afectó notablemente a los familiares de los represaliados canarios.
 
"…ya nada volverá a ser como antes". Emigración y silencio en la posguerra canaria
 
"De la ciudad alegre, tranquila y hospitalaria nada quedaba en pie", recordaba Mauro Martín Peña, quien fuera concejal comunista y que había sido detenido después del golpe. "Un ambiente huraño, receloso y esquivo era la nota imperante. Las miradas de odio eran insistentes flechazos que hacían temblar". Muchas de aquellas personas, presos y familiares, optaron por salir de las Islas. El regreso a casa no había sido el soñado y para entonces Venezuela, país de acogida de miles de emigrantes canarios, fue también destino de muchos expresos políticos que salieron de Canarias en barcos clandestinos. El Estrella Polar o el Telémaco fueron algunas de aquellas embarcaciones en las que emigraron integrantes de las organizaciones obreras, en viajes míticos por la dureza de las condiciones de viaje y lo arriesgado de una huída que era la única salvación para seguir sintiéndose vivos.
 
Para entonces, en los años de hambre y escasez de la posguerra canaria, todo había cambiado. De la efervescencia política y cultural de los años 30, se había pasado a la ausencia total de manifestaciones y celebraciones en las calles. Todo quedó reducido al hogar y al ámbito privado. Cientos de canarios seguían entonces presos, otros habían emigrado. El movimiento obrero había sido desarticulado. Los sublevados de 1936 habían conseguido todos sus objetivos. La muerte había glorificado su Cruzada y se había puesto fin a aquella breve experiencia democrática de la República. Aquella que en 1931 había sido acogida con esperanza e ilusión en las calles y plazas de las Islas.

viernes, 22 de mayo de 2015

Homenaje del PP canario a un criminal de Lesa Humanidad

Asesino de las Brigadas del Amanecer
 
 
Francisco González Tejera / Canarias-Semanal.org 22/5/15

Eufemiano Fuentes, industrial tabaquero de la isla de Gran Canaria, falangista que participó directamente desde las "Brigadas del amanecer" en miles de crímenes y torturas sobre republicanos canarios.

Ahora el PP desde su Ayuntamiento de Las Palmas GC y el Cabildo de Gran Canaria le instalan un panel homenaje con su foto en el nuevo parque del antiguo Estadio Insular, como si fuera un ciudadano honrado, un prócer de la democracia, cuando en verdad es un asesino con las manos manchadas de sangre.

Existen todo tipo de testimonios de sus abusos, de la gente que arrojó a la Sima de Jinámar, a los pozos de toda la isla, a la Mar Fea, del constante y vergonzoso derecho de pernada sobre las mujeres de la fabrica tabaquera conocida como "La Favorita".

Lo más grave de todo esto es que estos mismos personajes, el hasta el domingo 24 de mayo el alcalde, Juan José Cardona, nos niega a las familias de las víctimas abrir la fosa común del cementerio de Las Palmas, recuperar sus restos para darles sepultura digna, pero en cambio si invierte dinero público en hacerle homenajes a brutales asesinos fascistas.

lunes, 18 de mayo de 2015

531 desaparecidos a partir del 36... que se sepa

 
Cientos de hogares canarios no saben qué fue de alguno de sus miembros después de la Guerra Civil; en el portal de la Memoria Histórica por primera vez se organiza toda la información.
 
G. Maestre 18/may/15 Edición impresa
l paradero de cientos de canarios que fueron represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista sigue siendo un misterio para sus familiares, pese a que existen varias organizaciones que no cejan en el empeño y que trabajan para que el asunto no caiga en el olvido y que solicitan la ayuda de las administraciones y de cualquier persona que tenga información al respecto para que les ayuden a encontrar los restos de sus padres, abuelos, hermanos,...
 
Para facilitar esta tarea de recuperación y organización de datos y testimonios, la Consejería de Justicia del Gobierno de Canarias a finales del año pasado un portal web en el que recopilar toda la información existente, empezando por el número de personas desaparecidas (incluyendo también los que murieron a manos de izquierdistas radicales y en los campos de concentración de Alemania), y un mapa de la posible ubicación de las fosas comunes que se solían utilizar para enterrar a los fusilados.
 
Hasta el momento ya son 531 las personas que sus familiares han inscrito como desaparecidas. De ellos, una minoría se sabe que fueron fusilados y se desconoce dónde fueron enterrados, pero de la mayoría ni siquiera se sabe a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió.
 
Entre estas 531 personas, únicamente cinco son mujeres, y otros nueve hombres se sabe que desaparecieron tras su paso por alguno de los campos de concentración de la Alemania nazi.
 
No obstante, se está muy lejos de localizar los restos de todas las personas desaparecidas o, al menos, averiguar cuál fue su destino final, puesto que los expertos estiman que en Canarias puede haber del orden de 3.000 personas que nunca se localizaron.
 
El hecho de que se sospeche que muchas de las víctimas fueron arrojadas en alta mar o sepultadas en tubos volcánicos en Las Cañadas del Teide hace prácticamente imposible su hallazgo.
 
Respecto al mapa de fosas, por el momento está muy incompleto.
 
Tenerife es la única isla en la que hay constancia, o al menos indicios de enterramientos, en la gran mayoría de los municipios, pero, por ejemplo, en La Gomera, El Hierro, Fuerteventura y Lanzarote no se existe ninguno, a excepción de la creencia popular de que en la costa de Hermigua (en La Gomera) se lanzaron a los represaliados para que se hundieran en el mar.
 
En la isla de La Palma, el portal únicamente contempla las fosas de Fuencaliente, en las que ya se realizaron excavaciones en el año 2007, aunque no se encontraron todos los cuerpos que se buscaban.
Sin embargo, es el municipio grancanario de Arucas donde más fosas comunes autentificadas y pendientes de estudio hay de todo el Archipiélago.
 
No obstante, también hay constancia de más fosas en Telde y en Las Palmas de Gran Canaria.
 
Además, también se enumeran los lugares en los que se produjeron desapariciones violentas.
 
Entre los objetivos del portal también está la recuperación y custodia de fondos documentales, así como la elaboración de una galería de testimonio orales y archivos audiovisuales, además del reportaje "74 años y 9 días después, Gáldar recupera su Memoria Histórica", cedido por infonortedigital.com, y el documental "Homenaje a los galdenses víctimas de la Guerra Civil", cedido por infonortedigital.com.
 
Además del capítulo de la serie documental "La memoria recobrada", titulado "Huesos" emitido por Televisión Española.

domingo, 25 de enero de 2015

“La Palma se resistió al golpe de Estado del 36 y sufrió una fuerte represión”

montaje fotografíco de desaparecidos y sus familiares en la Casa Salazar. Foto: LUZ RODRÍGUEZ
El investigador y profesor emérito de la Universidad de La Laguna Alfredo Mederos, que participará en una mesa redonda en el marco de las Jornadas de Memoria Histórica, destaca que la Isla “tiene elevado el pabellón en la defensa de la democracia y la República”.

Mederos, autor de varios libros sobre la Guerra Civil y la represión franquista en Canarias, considera que las Jornadas de Memoria Histórica “sirven para recordar a aquellas personas que tuvieron la desgracia de sufrir la represión franquista que sobrevino tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, después de la llegada al puerto de Santa Cruz de La Palma, procedente de Gran Canaria, del cañonero Canalejas”. “Memoria es recordar a aquellas personas que sufrieron la represión y a sus familiares; el régimen que se impuso las demonizó y las sacrificó y sus familiares fueron perseguidos durante casi 40 años de dictadura, creándose un ambiente de temor, todo lo contrario de lo que es una democracia y un ambiente civilizado; menos mal que esta situación ha cambiado”, ha señalado. “No se olvide que en el golpe del 18 de julio La Palma se mantuvo fiel a la República y sus gobernantes lo eran de un gobierno elegido democráticamente, un gobierno pluralista desde el punto de vista de partidos políticos y organizaciones sindicales, y eso suponía que el que ganaba las elecciones gobernaba y el que no, iba a la oposición; era un sistema democrático”. Sin embargo, prosigue Alfredo Mederos, “hubo un sector del país que no quiso aceptar esta normalidad democrática, dando un golpe de Estado, impulsado, además, en una Europa donde imperaba, con potencia, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, que arroparon al general Franco, que dio el golpe con el apoyo de amplios sectores de la oligarquía política y económica de España, en desacuerdo con el gobierno de izquierdas que ganó las elecciones el 16 de febrero de 1936”.
 
El golpe de Estado, explica, “fracasó en amplias zonas del país, y entre ellas, en La Palma, y trataron de conquistar la Isla enviando el cañonero Canalejas desde Las Palmas de Gran Canaria con fuerzas militares y milicias falangistas; la represión fue fuerte, porque fue la isla que más resistió el golpe”, afirma. “Hubo resistencia en todas las islas, que abatieron con violencia, pero en La Palma la resistencia fue mayor -aunque no violenta- porque estaba muy consolidado el poder republicano y por eso enviaron las fuerzas militares y milicias falangistas para conquistar la Isla”, subraya. “La conquista no fue fácil; las autoridades republicanas, vista la desproporción de fuerzas, entregaron el poder en Santa Cruz de La Palma rápidamente y los invasores conquistaron, después de la capital, por la carretera hacia el sur, Mazo y Fuencaliente hasta el Valle de Aridane; pero el norte tiene una orografía muy difícil, y aquí costó bastante trabajo la conquista, muchas personas siguieron huyendo hacia los montes y terminaron escondiéndose en Garafía, y este municipio fue conquistado definitivamente después de haber sido enviadas fuerzas militares que desembarcaron por el norte de Garafía junto a otras que llegaron desde Los Sauces, Barlovento, Tijarafe, Puntagorda, que se dieron cita en Garafía para acabar la conquista de la Isla”, relata. “Cuando Santo Domingo fue ocupado, se acabó la resistencia republicana en Canarias”, apunta. “Resumiendo, La Palma fue la isla que más resistió el golpe de Estado del 36 y, como consecuencia, la que más represión sufrió”, dijo.

En la imagen, recreación de las fosas donde enterraron a los ejecutados. Foto: LUZ RODRÍGUEZ
En la imagen, recreación de las fosas donde enterraron a los ejecutados. Foto: LUZ RODRÍGUEZ
En La Palma, donde hay un registro de más de 50 desaparecidos durante la Guerra Civil, la represión franquista ha sido un tabú. En este sentido, el profesor Mederos recuerda que “hace diez años, en la Casa Salazar, presenté mi libro ‘República y represión franquista en La Palma’, un acto al que asistieron muchísimas personas, pero todavía había temor a que se celebraran homenajes de recuerdo y justicia a los desaparecidos; la presentación de mi obra fue una gran conmoción en Santa Cruz de La Palma y eso contribuyó a que la gente fuera perdiendo el miedo”.
 
La Casa de Salazar acoge hasta el próximo 11 de febrero, en el marco de las Jornadas de Memoria Histórica, la exposición colectiva ‘Memoria de contrabando” con la que se pretende “abordar los acontecimientos y secuelas de la represión durante la Guerra Civil, la Dictadura y la Transición, en y desde las islas, a través de la mirada de artistas de diferentes generaciones”, explican los organizadores. “Proponemos el ejercicio de recordar para reescribir la historia oficial, alejándose del perfil historicista para acercarnos desde una sensibilidad artística”, precisan. La exposición, resaltan, “es una herramienta para generar memoria, invitando a la sociedad canaria a sensibilizarse con hechos de la historia reciente, injustamente relegados al olvido; si consideramos que el olvido de la represión forma también parte de la represión, el testigo de la memoria se revela como una necesidad transferible de generación en generación”.
 
Montaje artístico con documentos pertenecientes a los ejecutados. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.
Montaje artístico con documentos pertenecientes a los ejecutados. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

martes, 16 de diciembre de 2014

La sima de Jinámar y el encubrimiento institucional de los crímenes franquistas

 
"El vergonzoso silencio de los cargos públicos atenta contra la legislación internacional"
 
Por Francisco González Tejera / Canarias-Semanal.org 16/12/14
Un agujero inmundo repleto de asesinados/as. Cientos de personas que defendían la democracia fueron arrojadas a la Sima de Jinámar en Gran Canaria, un tubo volcánico profundo que en la actualidad clama justicia y reparación para tantas víctimas del franquismo.
 
Los trabajos del investigador y espeleólogo, Jesús Cantero Sarmiento, han arrojado algo de luz a una oscuridad premeditada, instigada por las élites oligárquicas y políticas de las islas, que hoy como ayer tratan de tapar el genocidio que se llevó por delante a mas de cinco mil canarios/as, asesinados/as por Falange y el ejército español, unidos en el crimen para imponer una dictadura sanguinaria durante cuarenta años.

Una casta política y judicial del régimen español, que en su criollismo ancestral sigue encubriendo el holocausto fascista en las islas, poniendo obstáculos para que las familias recuperen los restos de sus muertos/as, para que la sima no pase de ser solo un monumento natural, histórico, sin llegar más allá, sin que se conozcan las identidades de las víctimas, los nombres de los asesinos, los integrantes de las brigadas del amanecer, algunos miembros de la alta sociedad canaria, causantes de tantas muertes, sacando a miles de canarios/as de sus casas para torturarlos, violar mujeres republicanas, masacrar a todo un pueblo, asesinarlo salvajemente.

Desde instituciones públicas como el Cabildo de Gran Canaria, el Ayuntamiento de Telde, donde está ubicada la Sima de Jinámar, o el propio gobierno canario se hace mutis por el foro, silencian una verdad incomoda, no se plantean una intervención que proceda a la exhumación de los restos, que identifique con pruebas de ADN a las personas que reposan en la triste profundidad de la injusticia, para que puedan tener una sepultura digna, un merecido homenaje por defender la democracia y la libertad.

Ni siquiera la judicatura, ni las fuerzas de seguridad del estado, aún a sabiendas de que en ese lugar hay cientos de personas asesinadas, intervienen para recuperar e identificar sus huesos. Todos contribuyen al encubrimiento de esos cientos, quizá miles de crímenes, generando una de las mayores vergüenzas de la historia de esta tierra, tapando unos sucesos brutales que pasaron hace menos de ochenta años, que siguen vivos en la memoria colectiva de nuestro pueblo, de familiares directos/as de esas desgraciadas personas, que ansían tener al menos una tumba para llevarles flores.

El vergonzoso silencio de cargos públicos como la alcaldesa de Telde, el presidente del Cabildo grancanario, ambos/as del Partido Popular, y del presidente del Gobierno de Canarias de Coalición Canaria, vulnerando e incumpliendo gravemente la Ley de Memoria Histórica, atentando contra la legislación internacional en materia de derechos humanos, dónde los crímenes de lesa humanidad jamás prescriben, teniendo la obligación como representantes públicos de facilitar la investigación, la exhumación, y el reconocimiento con las víctimas y sus familias.

Llama la atención esa dejación premeditada, que sin duda les identifica como herederos del régimen dictatorial, como encubridores del mayor genocidio cometido en Canarias en su historia, procurando no remover ni una piedra para que los apellidos de los asesinos, seguramente con filiación a sus partidos, constructores, empresarios o financiadores de elecciones, jamás salgan a la luz, contribuyendo a una vergüenza histórica sin parangón en esta zona del planeta.

Mientras esos huesos de la sima y los/as de miles de asesinados/as en toda Canarias, casi un millón en todo el Estado español no salgan al sol, la democracia jamás habrá llegado. Todo será un oscuro montaje para la corrupción y el enriquecimiento ilícito de los sucesores de una dictadura criminal, un engaño, una mentira, sustentada en la tortura, las vejaciones, la muerte, la humillación sobre las familias de las personas brutalmente asesinadas por el fascismo español.

Restos de una mujer arrojada a la Sima de Jinámar

jueves, 27 de noviembre de 2014

Última Casa del Pueblo


El Faro Digital.es 23/11/14 Francisco Sánchez Montoya
Cuando en la madrugada del 18 de julio de 1936, era asaltada la casa del Pueblo de Ceuta, donde tenían su sede la UGT y el PSOE, en la calle Agustina de Aragón (callejón de Bocarro), no solo se expropió un edificio, se perdió la memoria de esas entidades, sus archivos, militantes, reuniones, fotografías, actas... 
 
Y después de casi ocho décadas, nada o muy poco sabemos de ella. Tan solo algunas notas sueltas en algún consejo de guerra y poco más.  

Aquellas últimas horas en la tarde del 17 de julio, fueron muy intensas, desde que los dirigentes del centro obrero tienen conocimiento de la sublevación comenzada en Melilla sobre las 15,30. En sus pasillos y despachos se suceden las reuniones, con el fin de estudiar los sucesos que se estaban desarrollando. Sin saber el alcance y repercusiones  que conllevaría la sublevación de varios militares en Melilla, toman dos acuerdos, el primero organizar para el día siguiente, 18 de julio,  una huelga general como protesta, (ni pensaban que a medianoche los golpistas tomarían Ceuta). Por otra parte a las cinco de la tarde una comisión formada por los miembros del Frente Popular de izquierdas, Juan Medina de Aragón, Juan Rivas Cortes y Rafael Jiménez Cazorla, visitan al delegado del Gobierno José Ruiz, para que tome medidas antes los sucesos de Melilla y les entreguen armas para repartidlas entre los miembros de la Casa del Pueblo, y con ello defenderse de una posible sublevación.  

Pero los acontecimientos se precipitaron, sobre las once de la noche el teniente coronel Juan Yagüe, entra en la ciudad con tropas que vienen desde el cercano acuartelamiento de Dar Riffien. La ciudad es tomada y comienza el asalto a la Casa del Pueblo y las detenciones. Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos. Desde la madrugada del 18 de julio y con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas  de los miembros del Centro Obrero. Las organizaciones sindicales y políticas  en Ceuta sufrieron una brutal represión. Cuando intentamos reconstruir su historia, nos faltan esos documentos. Pero sobre todo nos faltan personas, con nombres y apellidos, esos nombres que fueron arrojados a la fosa del cementerio del cementerio de Santa Catalina, allí reposan 268 ceutíes que lucharon y defendieron la libertad y la democracia.

Con ellos desapareciendo todos sus documentos, afiliados, actas, banderas, archivos, libros… algunos muebles aparecieron posteriormente en las dependencias de la falange local. Este centro obrero desarrolló una labor educativa, cultural, social, asistencial. Incluyendo el cooperativismo, el mutualismo y la formación profesional. Aquella Casa del Pueblo en Ceuta constituyó, sin duda, uno de los espacios de sociabilidad obrera por excelencia, siendo una especie de “Sociedad de sociedades“, y lugar de formación del obrero, así como receptáculo de buena parte de su actuación sindical y política. Poseían la peculiaridad, además, con respecto a otros ámbitos formales de reunión, los Ateneos libertarios, las Universidades Populares. También compartidos por la clase obrera, de su absoluta especialidad para tal fin exclusivo y el hecho de que, mayoritariamente, fueron creados y regidos por la propia clase que la llegó a ocupar en su día.

La Casa del Pueblo fue mucho más que un edificio, en los que tuvieron lugar determinados acontecimientos relacionados con la historia del movimiento obrero en Ceuta. Durante la segunda república la sede de la calle Agustina de Aragón fue un hervidero de vida sindical y política. Fue donde se establecían las secretarías de los sindicatos fundamentalmente, así como un amplio abanico de organizaciones promovidas desde las instituciones. Aquel último e histórico 1º de mayo de 1936, se vivió en la Casa del Pueblo de una manera especial, se citaron para el día 29 de abril a todas las sociedades y partidos que tomarían parte en la manifestación. En los amplios salones del centro obrero se ultimó los detalles. Los asistentes según un documento que he tenido acceso fueron: Orquesta Sinfónica, Comité Alianza Obrera, Izquierda República, Unión Republicana, Juventudes Socialista, Comunista y Sindicalista, Federación Universitaria de Estudiantes, UGT, PSOE, Radio Comunista de Ceuta, Agrupación Sindicalista, Sindicato de autobuses de Correos y Telégrafos, Sociedad de chóferes, Agrupación de dependientes, Sociedad de estibadores, Asociación de Magisterio, Sindicato de vendedores del mercado, Asociación de empleados del Estado, Asociación de la prensa y Alianza de labradores. 

A todas las asociaciones y partidos, se les entregó la siguiente octavilla: "Al llegar la cabeza de la manifestación al lugar comprendido entre la Farmacia Zurita y el Precio Fijo, (Aquí se instaló un arco de flores y en su parte superior en grandes letras se podía leer UHP. Se hará alto procurando las juventudes de los partidos, resistir la presión de la columna proletaria al objeto de que solamente la presidencia se destaque a entregar las conclusiones al Delegado del Gobierno, mientras la presidencia entrega las conclusiones, los abanderados se abrirán paso entre la multitud para pasar a ocupar un sitio en la tribuna que se haya en la Plaza de la República, la música se colocará al pie de la tribuna, una vez entregada las conclusiones la presidencia pasará a la tribuna y acto seguido se organizará el desfile ante la tribuna y público en general."
 
Se inauguró en los años veinte
Pese a los escasos documentos que tenemos de la Casa del Pueblo en Ceuta, podemos asegurar  que en la década de los años veinte del siglo pasado fue cuando se inauguró. La Ceuta de principios del siglo XX vivió una efervescente actividad asociativa. Las Sociedades federadas que iniciaron la andadura en el centro obrero fueron el PSOE, la Sociedad de Albañiles, la de Carpinteros, la de Panaderos, portuarias, de la Aguja, electricistas… En sus salones se vivían las reivindicaciones de los derechos laborales y políticos, siendo continuos los llamamientos a los trabajadores para su movilización. Fue en este espacio donde tuvieron lugar las asambleas más relevantes del PSOE y de la UGT, así como una ingente cantidad de actividades culturales de todo tipo: teatro, cine, poesía, conciertos, conferencias, recitales, etc. La Casa del Pueblo de Ceuta fue sobre todo un centro de formación en el que se inculcaban los valores de libertad, igualdad, justicia y solidaridad que caracterizan al socialismo democrático. Fueron en toda España auténticas escuelas de práctica democrática. Todos los afiliados y afiliadas tenían los mismos derechos y obligaciones; participaban en pie de igualdad en sus asambleas y congresos y podían acceder en libre competencia a sus cargos directivos. Con mandatos limitados y debiendo rendir cuenta públicamente de su gestión. Estaba totalmente prohibido el juego de azar y la venta de bebidas alcohólicas. Una de las principales distracciones eran la música y el teatro. Siempre se habilitaba un modesto escenario para poder representar sencillas y cortas obras de teatro, dar recitales de poesía o charlas y conferencias sobre diversos aspectos de la cultura en general.
 
 
La doctora Castillo, represaliada por impartir una conferencia en la Casa del Pueblo
Tras el golpe del 36, la doctora ceutí Antonia Castillo, recibió un escrito del delegado de Orden Público en diciembre de 1938, donde tras recabar información a la falange local se le acusa de impartir una conferencia a las mujeres de los obreros durante la Segunda República. Ella, pese a ser la primera mujer médica en la ciudad y tener un gran prestigio entre los ceutíes, sabe que sus horas como funcionaria municipal están contadas. Aquella conferencia sobre la maternidad en la Casa del Pueblo, no fue bien vista por las nuevas autoridades franquistas.

Ella pese a los informes y presiones continúa en su puesto de trabajo, como funcionaria medica, a pesar de los condicionantes adversos. Está observando desde el mismo inicio de la sublevación que muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les está instruyendo un expediente de depuración.

La doctora Castillo como su marido Luis Abad, profesor del Instituto Hispano-Marroquí  y presidente de Izquierda Republicana en Ceuta, frecuentaban la Casa del Pueblo, para participar de los movimientos obreros. Ceuta en la década de los años veinte se abre a todos esos obreros que llegan, son muchos los empresarios y trabajadores que vienen al compás de la apertura de las explotaciones en el Protectorado trazado de carreteras, vías férreas, la construcción de viviendas, las obras portuarias...

Todo ese flujo de peninsulares produjo la demanda de una gran cantidad de mano de obra, yllevó a que comenzaran a afluir a Ceuta los obreros que, por otra parte, no encontraban trabajo en el resto del país, dando lugar a una avalancha de población civil. Estos primeros conflictos sociales en la Ciudad fueron coetáneos de la implantación de los intereses políticos y económicos desarrollados al compás de la ocupación económica y militar, con el inicio del Protectorado en Marruecos, las sociedades de socorro, las corporaciones de ebanistas, albañiles, peones, metalúrgicos, estibadores, cargadores portuarios, cocineros, y con ellas seguro.

En la Casa del Pueblo de Ceuta, se domiciliaron un gran número de sociedades y organizaciones obreras. Sus dependencias eran sencillas pero llenas de máquinas de escribir. En todas, en el interior, despachos y más despachos, una sala de actos que también vale para mítines, una biblioteca. Los obreros tienen así algo que es de ellos mismos, donde además se les enseña a leer y a escribir, pero también se les da a los más avanzados enseñanzas propias. La Casa del Pueblo fue el nexo de unión de los obreros que arribaban a la ciudad.

En mayo de 1931, la Casa del Pueblo organizó un acto en honor de Pablo Iglesias, y con ello dar el nombre a una de las calles más céntricas de la Ciudad.  El dirigente socialista y presidente del Centro obrero durante la República, Sebastián Ordóñez (sus restos están en la fosa común, tras ser fusilado), dirigió los preparativos junto al presidente del PSOE ceutí Jiménez Cazorla. Los días anteriores tuvieron lugar charlas informativas sobre la figura de Iglesias, con la finalidad de concienciar a todos los trabajadores del carácter reivindicativo de este líder socialista. Este centro formaba parte importante de la sociedad obrera ceutí, también tuvo un importante protagonismo en la multitudinaria manifestación del 1º de Mayo de 1936, donde llegó a reunir a partidos políticos y sindicatos.
 
Casa Sindical
Actualmente, los obreros se reúnen con los sindicatos en lo que conocemos como “Casa Sindical”. Recordemos que fue en 1977, cuando la UGT de Ceuta sale a la calle tras cuarenta años de prohibición y poder celebrar aquel 1º de Mayo en libertad. Recordemos a sus secretarios generales Francisco Muro, Alejandro Bodas, Soledad Ruiz, Alejandro Curiel, y el actual regidor de la organización Antonio Gil. Aquel año fue rico en acontecimientos para el mundo sindical. Las principales centrales actuaban abiertamente y el Gobierno hacía la vista gorda, mientras en el Parlamento se discutía un Decreto-Ley de Relaciones Sindicales, que se aprueba el 30 de marzo, y que reconocía la libertad de asociación sindical. El 28 de abril se legalizan los sindicatos UGT, CC.OO. y USO. No sería, sin embargo, hasta que Nicolás Redondo, encabezando una delegación sindical española, ocupara en la LXII Conferencia Internacional de la OIT el lugar que cuatro décadas antes había pertenecido a Francisco Largo Caballero que los Sindicatos quedaron "de facto" legalizados en España. En enero del 77 se presenta en Madrid, en el cine Capri, el sector "histórico" de UGT. Como la historia de UGT sigue un curso paralelo con la del Partido Socialista Obrero Español, no es de extrañar que, a raíz del Congreso del Partido que se celebró en Toulouse en 1972, en el que vencieron los "socialistas del interior", y al desgajarse el PSOE en dos sectores (el "renovado", dirigido por Felipe González, y el "histórico" dirigido por Rodolfo Llópis), su brazo sindical corriera la misma suerte. Recordemos que fue un 12 de agosto de 1888, cuando veintiséis hombres tomaban asiento en el salón del círculo socialista de Barcelona, para iniciar el primer congreso nacional obrero, estos 26 delegados, representaban a 44 sociedades de todo el país y a un total de 4.668 afiliados.

sábado, 18 de octubre de 2014

Matías Gimeno - La historia oculta

 
El Faro digital - Francisco Sánchez Montoya 28/10/14
El 29 de septiembre de hace 70 años, un joven soldado valenciano fallecía en Ceuta, su compañero de milicia y paisano Matías Gimeno, narró la historia que ocultó, en el diario El País: “No falleció de apendicitis como se le comunicó a la familia de la víctima, sino por la agresión de un mando que acosaba a los reclutas por "rojos".
 
Juan Bautista García Sales, estaba destinado en el primer Batallón de Autos de Marruecos. Matías continúa con su narración… “cometió el error de confundir el paso durante la instrucción que realizaba en la explanada del puerto de Ceuta. Y lo pagó con su vida, tras una agonía de 11 días en el hospital militar. El Ejército echó tierra sobre el asunto: comunicó a la familia que había fallecido como consecuencia de una peritonitis. Fue una injusticia muy grande y no se podía hacer nada. La dictadura era un muro inmenso, el brigada le golpeó en la cabeza y empezó a echar sangre por la boca y los oídos. Lo reventó". 
 
Matías Gimeno Orts, de Roca, la vecina pedanía de Meliana (Valencia), recibió un permiso de 11 días con el encargo de entregar a la familia del fallecido su ropa y pertenencias. Era su mejor amigo. Batiste, como era conocido por familiares y amigos, había muerto con la cabeza sobre su brazo el día de San Miguel (29 de septiembre) a las siete y media de la tarde, dos días después de haber cumplido 22 años. Matías presenció lo ocurrido y 70 años después todavía no ha podido olvidarlo, cuenta al periodista del País. Ahora tiene 92. Es un labrador retirado que vive el último tramo de su vida rodeado de jaulas con jilgueros, pardillos y verderones, y no quiere morir sin que se sepa la verdad sobre la muerte de Batiste, a quien define como "una bellísima persona, un brigada nos tenía ojeriza a los valencianos porque veníamos de zona republicana. Había terminado la guerra y aquí éramos rojos. Nos insultaba constantemente".

Matías lo estuvo visitando en la cama número 83 del hospital militar de O´Donnell hasta el momento de su muerte. Ese día recibió un recado desde el hospital: "Si quieres ver a Bautista vivo, ven, que está muy malito". A los parientes se les recomendó que mejor no fueran a verlo. Los compañeros pasaron la gorra y pagaron un nicho en el cementerio de Santa Catalina, del que cinco años después, sin aviso, fue exhumado y trasladado a una fosa. Desde entonces reposan allí sus restos. Batiste había estado de permiso en Foios un mes antes de morir, por las fiestas del pueblo. Hacía 11 meses que había salido de allí para cumplir el servicio militar. Batiste trabajaba de mecánico en Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha y ayudaba a sus dos hermanos en el campo. Aunque el ambiente en los talleres de FEVE estaba muy politizado durante la guerra, Batiste no había militado en ningún partido ni sindicato. 

Pero con la llegada de la democracia, Matías Gimeno contó la verdad al periodista Miquel Alberola del diario El País. Un sobrino del soldado asesinado, el periodista Vicent García Devís, había iniciado una investigación a raíz del testimonio de Matías Gimeno, el soldado que presenció la muerte violenta de su amigo desde una fila del mismo batallón. Y Matías se lo contó a Vicente García Sales, el hermano de Batiste y padre de Vicent: "Mi padre me transmitió ese malestar, que es como una herida familiar sin cerrar, y sentí que tenía que hacer algo".

Hace 23 años, que Vicent acudió al Ayuntamiento de Ceuta, consiguió una fotocopia del libro de defunciones y averiguó en qué nicho había sido enterrado su tío. Iba con el propósito de recuperar sus restos para llevarlos al cementerio de Foios e inhumarlos junto a los de sus abuelos. "Me los habría traído en una caja de zapatos si hubiese podido", se sincera. Pero se encontró con que el nicho estaba ocupado por los restos de otra persona: "Por lo visto, los amigos, que debían de tener muy poco dinero, adquirieron una concesión de uso de solo cinco años, pero nadie preguntó a la familia si la quería renovar". Tras una investigación posterior descubrió que sus restos, "en solo tres minutos", habían sido retirados del nicho y depositados en la fosa del patio número cinco. "Lo primero que hice fue llevarle un ramo de flores, el primero que podía ofrecerle la familia después de tantos años. Tomé una fotografía y la mostré a mis parientes".
 
Investigar lo sucedido
Vicent García, sobrino de Batiste, se sentía impulsado a hacer lo posible para reparar su memoria… "Lo hice sin decir para qué quería la información, ya que en el ámbito militar todo va gota a gota y siempre te dan lo mínimo". Así obtuvo el expediente personal de Batiste, con el documento que el jefe del Batallón de Autos de Marruecos mandó a la Guardia Civil para que, dos días antes de su fallecimiento, comunicara a la familia que el soldado "se encuentra mejorando de la enfermedad que padece". Y encontró el expediente del hospital militar, cuyo resumen histórico detalla que el soldado ingresó con "apendicitis": Presenta fuertes dolores en fosa ilíaca derecha y defensas en paredes. Fórmula y recuentos elevados. 16.600 leucocitos. Intervenido mediante raquianestesia, se encuentra el apéndice en malas condiciones, se le extirpa y se le coloca un drenaje de goma. Se da parte de gravedad por peritonitis consecutiva de apendicitis.
 
Homenaje en Ceuta por parte de Memoria Histórica del País Valenciano
El Grupo de Memoria Histórica del País Valenciano, le rindió junto a sus familiares un homenaje en Ceuta, a instancias del sobrino de Batiste, Vicent García, con la ayuda del consejo del Grupo de Recuperación de Memoria Histórica de la Fundació Societat i Progrés, representada en Matías Alonso.  Se desplazaron hasta el cementerio de Santa Catalina, donde se descubrió una placa. Tomo la palabra Vicent, habló a los presentes en este modesto pero emotivo homenaje, para concluir con la reproducción de una grabación que portaban, en el silencio del cementerio sonó la “Muixeranga”, una canción tradicional valenciana. Vicent García comenta sobre ese acto en Ceuta: "En el eché en falta alguna referencia a la soledad, a la falta de reparación simbólica por parte de las autoridades democráticas. A la clandestinidad, a que ninguna autoridad civil, ni militar acudió al acto, a que no hemos recibido ni una sola nota de reparación simbólica por las autoridades democráticas de Ceuta o de la península, como representantes del Estado. Eso, me hubiera gustado, porque era la idea medular de la reclamación. Nadie quiere venganza, pero parece que las autoridades hacen oídos sordos a todo lo que es todavía nuestro doloroso presente” concluyó Vicent García.

“Vicent García Devís ha viajada por medio mundo, y se le quedaba el gusanillo con la historia”, recuerda Amparo Gimeno, la hija de Matías Gimeno: “Le quedaba la pena y hablando un día mi hermana con otra chica de aquí, resulta que casi son familia y le presentó a Vicent. ‘Si lo que tú me cuentas de tu padre cuando hizo el servicio militar, casi que es la misma del mío. ¿Podríamos ir a hablar con tu padre, y ver si coinciden las fechas y los datos?, preguntó Vicent”, Hasta ahora, los últimos represaliados comprobados eran de agosto de 1944. Fue precisamente gracias a estas historias con las que Matías Gimeno hacía pasar el rato a sus hijos como la familia del soldado Batiste descubrió la existencia de un testigo presencial de los hechos que aún vivía. “En mi familia preferían ocultarlo, pero nos lo habían contado mis padres, mis tíos. Todos sabían la verdad”, explica Vicent. Gimeno también contó, en cuando pudo, lo que pasó, y fue una censura impuesta por ellos mismos.

En este 29 de septiembre se cumplen 70 años de la muerte de Batiste, su sobrino, el periodista Vicent García Devís, asegura: “Juan Bautista García Sales, “Batiste”, como le llamaban en casa, murió asesinado en Ceuta, mientras realizaba su servicio militar. Salió de su pueblo, Foios, acompañado de su hermana Rosario, en plena semana fallera de 1943. Era mecánico de trenes y nunca había salido de Valencia. Tres días duró el viaje, recorrió 808 kilómetros. En septiembre de 1944, Batiste fue ingresado en el Hospital militar con un fuerte derrame interno, tras los golpes que le propinó el suboficial, porque había perdido el paso”.  Vicent continua con su relato: “Pero, como tantas otras falacias y mentiras médicas de la época, Batiste murió en brazos de su amigo Matías, oficialmente de una septicemia provocada por una apendicitis mal resuelta. Su madre, Amparo, viuda, con 9 hijos a su cargo, recibió un telegrama oficial el día anterior asegurando que su hijo mejoraba y que se encontraba bien: ¡que no viajaran a Ceuta que pronto se repondría!”, concluyó García Devis.
 
Agosto de 1944
En el año que falleció Batiste, fueron fusilados las tres últimas víctimas de la represión en Ceuta, los alicantinos Congost, Reinares y Ramón Valls. La frase "siempre nos queda Tánger" era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado en Marruecos y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe. Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen. La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla.  En uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca. Tras este llamamiento, se desplaza en agosto de 1941, José Congost. Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado requiere nuevamente de Casablanca el envío de otros compañeros y a los pocos meses llegaron los jóvenes alicantinos Antonio Réinales, Ramón Valls y Adelo Aguado.